Texto de BiPaul

De primeras, parece que estamos ante una típica y edulcorada historia de superación en la que una joven maltratada por la vida tiene un talento que la saca del pozo. Pero a nada que hurguemos en la superficie, descubriremos que hay más bacalao para cortar en Urban Hymn, porque nos lleva a reflexionar en torno a que las historias reales, protagonizadas por personas de carne y hueso, casi nunca dan un giro limpio de 180 grados.

Jamie (Letitia Wright) es la adolescente talentosa, golpeada primero por su circunstancia –queda huérfana a los cinco años cuando su madre muere por sobredosis– y después, por el propio sistema social. Alojada en Alpha House, una residencia de larga estancia que reúne a algunos de los menores más conflictivos del Reino Unido, ha crecido amarrada a Leanne (Isabella Laughland), su mejor amiga, casi una hermana. Ambas comparten un creciente historial delictivo, por robos, violencia y trapicheos. Es en los disturbios de Bristol de 2011 cuando a Jamie se le abre una puerta, porque Leanne es detenida y encarcelada. Sin la sombra de su amiga, en su vida puede entrar Kate (Shirley Henderson), una trabajadora social empeñada en redimirse, que ve en las capacidades musicales de la joven la llave a su propia liberación. Y aunque parece que por fin Jamie encuentra un sitio, el retorno de su amiga la obliga a debatirse y elegir entre la posible felicidad y una mal entendida fidelidad.

“Su atractivo es que es una historia realmente buena, muy bien escrita y muy bien interpretada. Y la música te hará mover los pies en un momento u otro. Me gusta mucho. No siempre me gustan mis películas pero esta me gusta”
Michael Caton-Jones, director de “Urban Hymn”

“Cuando Urban Hymn finaliza, queda una sensación de esperanza. Jamie sigue cantando, sigue viva, y no está en la cárcel. Ha hecho nuevas elecciones sobre sí misma y sobre el futuro”
Nick Moorcroft, guionista de “Urban Hymn”

Podríamos hablar de un drama musical, porque en Urban Hymn la música tiene un gran lugar, pero no sería concluyente. Se trata de una película en la que las protagonistas son mujeres fuertes, aunque no es una película que se centre de manera directa en la causa de las mujeres. Es generacional, porque en ella se narran las realidades de personas que habitan el mismo momento histórico y cuyos deseos y ambiciones confluyen en intensidad pero no en estatus. Es una película social, porque nos habla de un sistema con muchas uñas y poco algodón para quien ha tenido pocas oportunidades, pero que quizás se confunde cuando puede elegir. En definitiva, estamos ante un film directo y fácil de digerir pero lleno aristas.


Más información: http://www.deaplaneta.com/es/urban-hymn