Texto de José Miguel Campos

Controvertido, apasionado y genial. Pedro Almodóvar se reencuentra con sus orígenes con Volver, una comedia dramática desarrollada en La Mancha e impregnada de algunas de sus mejores esencias. Una historia de mujeres con muchas cosas que decir.

El llano manchego sirve esta vez de escenario para una historia de muerte y resurrección. Carmen Maura interpreta al espíritu de Irene, muerta en un incendio junto a su marido y ahora reaparecida, para sorpresa de su hermana -Chus Lampreave- y desconcierto de sus hijas Raimunda y Sole, interpretadas por Penélope Cruz y Lola Dueñas. Detrás de
estas apariciones se esconden viejos asuntos, palabras nunca dichas y una buena dosis de humor negro que pretende destruir los tópicos más arraigados sobre la España profunda.

Lo cierto es que esta película -decimosexta en la carrera de Almodóvar- supone en sí misma una vuelta a ciertos usos que gran parte del público comenzaba a echar de menos: el amor por las mujeres y la feminidad, el gusto por la comedia y la reflexión sobre cuestiones como la maternidad o los celos, capitales en la filmografía del director. El
reparto -compuesto en su mayoría por mujeres- supone, en cierto modo, un intento de reconciliación con quienes se habían mostrado desconcertados ante los caminos, ciertamente espinosos, que Almodóvar emprendió con La mala educación.

En cualquier caso, muchas de las miradas estarán puestas en Carmen Maura.  Espléndida, la actriz madrileña confiesa que «si bien las cosas han cambiado desde Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón, la experiencia ha resultado tan refrescante como siempre». Esperemos que, aunque la extraordinaria empatía que demostraron en sus primeras colaboraciones pertenezca ya al terreno de la nostalgia, vuelvan a saltar chispas de esta antigua conexión. Sin duda, muchos lo agradeceremos.