Entrevista de Reyes Muñoz de la Sierra
Fotografías cortesía de Promociones sin fronteras

Aunque en las entrevistas, los diferentes integrantes de Zoé repiten una y otra vez que en sus sucesivas giras por España ven cada vez más alegría, mi sensación es que hasta la fecha, no han tenido lo que se merecen. Y quizás compartir escenario con Vetusta Morla va a suponer el espaldarazo decisivo para una banda que parece empeñada en que los escuchemos a este lado del Atlántico. Y creedme si os digo que poca falta les hace, y que de ego van sobrados. En América llenan en horas estadios y plazas de toros. Ahora, Zoé presenta en España Prográmaton, su nuevo disco. Aquí vienen de teloneros de Vetusta Morla, y allí los teloneros de su gira han sido los españoles. Del disco, la gira y otros asuntos, hablamos con León Larregui.

Creo que Prográmaton es un disco muy libre… en el sentido de que habéis hecho lo que os ha dado la gana. ¿En qué etapa estáis?
Siento que sí es libre. Este es el quinto álbum de estudio, y viene después del unplugged, que fue una experiencia total. Hemos vivido una etapa de experimentación. Hemos madurado. Y después de toda esa experiencia, uno siente que o bien tiene que dar un paso atrás o afrontar una renovación. Estamos en este momento.

Después del MTV Unplugged, que os ha tenido girando un montón de tiempo, ¿cómo sentó volver a crear? ¿Estabais con ganas o se pierde el ritmo?
Hay mucha energía. Llevábamos mucho tiempo, como tú dices, sin entrar a grabar un disco de estudio y estábamos ya todos con muchas ganas de hacerlo. Teníamos un montón de canciones bajo el brazo y queríamos volver a la producción, que nos encanta. No tuvimos tampoco que quitarnos el óxido. A la que nos metimos en el estudio de Cali, era como que las canciones se hacían solas.

¿Había ganas de hacer un punto y aparte con el sonido acústico?
Nosotros siempre estamos con la cosa de saber lo que es Zoé. El desenchufado no es un proyecto aparte ¿no? Es Zoé también. No es que de pronto nos pasáramos al unplugged y ahora volvamos a lo eléctrico. Además en este tiempo hemos aprendido muchísimo con todos esos instrumentos, trasladando todas nuestras canciones al lenguaje desenchufado. Nos enriquecimos muchísimo. Y evidentemente de todo eso hay una parte que se traslada al nuevo disco. El desenchufado no es algo que esté olvidado.

Háblame del nombre del disco, Prográmaton con acento en la primera a… ¿Tecnología y raíces? ¿Qué significa?
Bueno, el espíritu del título es el mismo que el de la portada. Tiene que ver con todo lo que he vivido y sigo viviendo. La sensación es como que de la mezcla de toda la experiencia, como si fuera alquimia, sale algo. Tanto el título como la portada representan un juego, y los jugadores somos los habitantes del universo, que participamos ahí, en una especie de programa con diferentes facetas, con distintas programaciones que interactúan en el cosmos…

programaton

PROGRÁMATON
Ley universal: cuando un gran grupo da un nuevo paso, los cenizos dicen que esperaban más. Tras escuchar Prográmaton de forma compulsiva, leí una de esas críticas. Y aún sigo con una ceja levantada dilucidando si el firmante era un sibarita o un petardo. A mi entender, Prográmaton es un disco que rebosa calidad. Es impecable en forma y en fondo. Respira solo. Es etéreo, como todo lo que toca Zoé y es atemporal, como si en Woodstock se hubieran colado cinco mexicanos con las herramientas del futuro y la experiencia de 50 años de rock. Es superfluo y es conmovedor. Se mueve cerca de la línea del patinazo y la sensación, canción tras canción, es que Zoé no suda en los equilibrismos, como si no les importara caer o supieran que eso nunca va a pasar. “Arrullo de estrellas” es el single elegido para lanzar el LP. Emocionante, sin más, para mí y para las seis o siete personas a las que se lo he puesto. Pero no es más turbador que “Andrómeda”, “Panoramas”… o cualquier otro tema que elijas al azar en esta joya de plástico y de canciones.

Es un disco heterogéneo y homogéneo al mismo tiempo. ¿Cómo se hicieron los temas?
Fueron dos etapas. Quizás tres etapas. Nosotros estábamos trabajando en este disco incluso antes de que saliera la oportunidad de hacer el desenchufado. De ahí salieron como tres o cuatro canciones. Pero aún hay una etapa previa, en la que ya teníamos pensado hacer el disco y nos habíamos dedicado a escuchar los demos. También alguna canción ha quedado de ese momento. Y después, están las canciones que hicimos mientras estábamos con la gira del desenchufado, porque ahí andábamos componiendo también. Y se supone que el disco recoge lo mejor de todo este tiempo, de esas etapas.

¿Y cómo se encaja todo esto en un único disco? El orden parece importante…
Siempre trabajamos muchísimo con el orden de las canciones. Hay muchas consideraciones ahí. La decisión de cómo hacemos el disco al final va mucho más allá de las palabras, de las letras, incluso de las canciones. El disco tiene que tener un sentido musical y emocional total. Luego cada uno lo escucha como quiere. El orden del disco va más por ahí que por el camino de contar una historia. No hay un orden racional… o literario…

Las bases juegan un papel importante, pero también la voz. Hay canciones con la voz rota, otras con la voz más cascada, otras con mucha fuerza… ¿Hay una intencionalidad?
Sí, claro. Hay canciones en las que como que creíamos que había más libertad… en el sentido de intentar hacer algo más especial o intimista y en otras nos vamos más a un sonido pop, en el que la voz tiene que sonar mucho más clara. Siempre es intencionado. En algunos momentos no es tanto lo que dice la canción, como lo que estoy contando yo personalmente. A veces algo me emociona, y entonces la voz sobresale por encima de la música. En otros momentos, la voz es un instrumento más, al servicio de la canción, y no tiene que llamar la atención.

En los créditos firmas música y letra a todas las canciones excepto a “Altamar”, que es de Jesús Baez…
En “Ciudades invisibles” la música es de Ángel Mosqueda…

La letra de “Ciudades invisibles” la firmas tú…
Bueno, en realidad es que en todos los discos y en todas las canciones, todos componemos, y se quedan las canciones que decidimos que son las mejores. Por tanto, en todas las canciones, independientemente de quien las firme, siempre estamos todos.

¿Y es este el motivo por el cual Zoé suena diferente a tu disco en solitario?
Yo creo que en Soltis, mi disco en solitario, las canciones eran como más románticas, más íntimas. Personalmente sí que hice por alejarme del sonido de Zoé. Es decir, que en cuanto yo detectaba que estaba haciendo algo que era como muy de Zoé, inmediatamente buscaba la diferencia. Es que si no, para qué iba a hacer yo un disco solo si iba a copiarme de Zoé… Quería hacer algo como más personal, más íntimo.

¿Y en Zoé? ¿Cómo influyen los demás?
Llevamos tanto tiempo juntos, que hemos evolucionado a la vez musicalmente. No sé dónde empieza y acaba la influencia. Es que yo creo que es un total. Es tan natural, que en la forma de componer cada uno solo, o en la manera de subirlo a un escenario, todos influimos. En mi disco la producción la hizo Adanowsky, y quizás fue él el que hizo que yo me alejara de todo lo que tengo aprendido con Zoé. Él influyó en la estructura, en el desarrollo… en todo. Y lo mismo ocurre con Phil Vinal, que es como el sexto integrante de Zoé. El proceso fue muy diferente. Phil tardó dos meses en mezclar bien el disco, y nosotros antes llevábamos, no sé el tiempo dándole vueltas. Lo de la influencia del grupo es algo que ocurre como si nada… es natural.

Este es un disco que presume de factura… con colaboradores como Phil Vinall y Chris Lord-Alge detrás… ¿El dinero es clave? ¿Os imagináis ahora trabajando con los medios que teníais en 1997?
En 1997 también hacíamos discos. Realmente el dinero sirve para cosas como la promoción del disco, y como tú dices, para caer en lujos como llamar a y Chris Lord-Alge para que te produzca. Es uno de esos gastos que si puedes, lo haces. Con Phil Vinall siempre habría una forma de arreglarlo, me parece, aunque no tuviéramos dinero.

He leído que queréis hacer un nuevo sello…
¡Ya lo tenemos! ¡Panoram ya se configuró y ya tenemos nuestra primera banda! Se llaman Reyno, y ya están girando con nosotros por México. Es muy bueno lo que está sucediendo en estos conciertos.

Los titulares hablan de la banda actual más importante de México. Lo abala vuestra gira en 16 países. ¿Esta gira con Vetusta Morla será la definitiva para reventar España?
Estamos muy contentos porque sabemos… bueno, intuimos lo que va a ser una gira en España con Vetusta Morla. Por acá, en la República Mexicana, ya compartimos con ellos gira, y somos viejos compañeros de viaje. Esta idea de los intercambios, es además un reencuentro con viejos amigos y eso es muy satisfactorio. Nosotros acá y ellos allí nos prestamos audiencias. Es un proceso mediante el cual tenemos la oportunidad mutua de que mucha gente nos escuche.

¿Qué tal va la gira por Iberoamérica?
Ahí vamos. Cada nueva fecha nos sirve para probar el show de luces, de audiovisuales, las canciones… Cada vez está mejor, yo creo. Todos estamos como muy emocionados con la idea de volver a montar un show, de girar con un nuevo disco, con nuevos temas… ¡Pero una gira así exige una producción enorme!

Más información en: http://zoetheband.com/

Lee la entrevista de la portada de ExPERPENTO de abril-mayo 204: