Lord Malvo: [Cuánto cuesta]


Visualizar ExPERPENTO 114 / Descargar ExPERPENTO 114

Entrevista de Reyes Muñoz
Fotografía cortesía de Promociones sin fronteras

En Cuánto cuesta, la banda malagueña pone palabras —y groove— a ese momento vital en el que la adultez se convierte en factura: alquileres imposibles, trabajos que agotan, ciudades que expulsan y relaciones que no se sostienen por inercia. El disco es la continuación de Carrera de obstáculos y avanza un sonido más sofisticado. Hablamos con ellos sobre cómo la actitud punk no siempre suena a distorsión.

Cuánto cuesta se apoya en riffs de bajo profundos, pianos eléctricos y un groove que mira al funk de los setenta y al pop orgánico. Lejos de suavizar el discurso, el mensaje es ahora incluso más punk: «La crítica social está en las letras, no en poner una guitarra saturada o subir los BPM». Canciones sobre la autoexplotación, la productividad tóxica o la precariedad articulan un disco social en primera persona.

El primer disco es Carrera de obstáculos, el segundo es Cuánto cuesta…. Hay ahí un sentimiento de amargura máximo, ¿no?

Mario Muñoz: Bueno, pues sí. En Carrera de obstáculos hablábamos de entrar en la vida adulta, de mudarnos con nuestra pareja, independizarnos de casa, conseguir un primer trabajo… los temas que nos ocupaban a todos. Ahora, también todos, estamos en el siguiente paso, que ya es esa adultez: llevamos dos o tres años en los que ya hemos pasado por algún trabajo. Al final, los temas que nos mueven ahora son cuánto cuesta todo, a nivel económico, son los problemas como el que tenemos actualmente con la vivienda en nuestro país y, concretamente, en nuestra ciudad, Málaga.

También, en esa vida adulta, nos hemos dado cuenta de cuánto cuesta mantener relaciones con amigos, con familia, con la pareja. Antes pensábamos que era algo que íbamos a tener fácil, lo dábamos por hecho. El hecho de mudarnos de ciudad, que nuestros amigos se vayan de la ciudad… todo eso cuesta mucho esfuerzo.

Sí, quizás estamos muy amargados, estamos muy tostados, pero por eso queríamos hablar de este tema. También hay una dualidad con la que vivimos: somos jóvenes, tenemos un grupo, tenemos la suerte de poder sacar, no un disco, sino dos. Pero nos damos cuenta de que en nuestro círculo es igual: hay un ambiente de negatividad y de pesadumbre que nos atrapa.

«Hay mucho más punk en eso que en poner una guitarra saturada o poner los BPM mucho más rápidos, ¿no?»

Dicen que habéis evolucionado de un sonido más de ruido a un sonido más elaborado, o como quieras llamarlo. No obstante, creo que el mensaje punk llega mejor.

Adrián Gámiz: Aunque el sonido se haya limado y ahora tengamos un estilo un poquito más funk, un poquito más elegante y limpio, yo creo que el mensaje sigue siendo el mismo. Incluso el mensaje es un poco más punk ahora que antes, porque realmente las letras que tenemos, como bien ha dicho Mario, no dejan de ser manifestaciones de que nosotros estamos jodidos, ¿no?

Pero no solo nosotros, sino toda la gente que está a nuestro alrededor, toda la juventud que nos rodea, está jodida por las mismas cosas: por jornadas laborales que nos atosigan, por la imposibilidad de comprar un piso o alquilarlo, o por mantener relaciones de amistad. Entonces, realmente es una reivindicación, es una queja. Hay mucho más punk en eso que en poner una guitarra saturada o poner los BPM mucho más rápidos, ¿no? Realmente hay una crítica social mucho más grande que en Carrera de obstáculos.

Hay un montón de filosofía en la web sobre los motivos por los que os habéis enfocado para hacer esos cambios. Yo creo que esos cambios siempre tienen una explicación muy sencilla: os apetecen.

Adrián Gámiz: Realmente esa es la explicación al cien por cien. Nos apetecía. Sobre todo viene también por las influencias, por lo que hemos escuchado, por lo que nos apetecía a nosotros escuchar durante estos años… pero cien por cien era porque nos apetecía cambiarlo.

Al final, cuando terminamos de grabar Carrera de obstáculos, dijimos: «Bueno, ¿y lo siguiente que vamos a hacer qué?, ¿vamos a hacer otra vez estas canciones?, ¿distorsiones?». «No, vamos a cambiar un poquito, vamos a evolucionar, vamos a madurar». Y ahí es donde llegaron ciertos discos. Llegaron algunos de Charly García, de Calamaro, de Bándalos Chinos… y ahí nos pusimos a estudiarlos: a ver cómo hacen esto, cómo hacen esas guitarras, y ahí metimos el sonido de Cuánto cuesta.

Sobre lo que me dices, la primera referencia que me vino a la cabeza fue Tequila.

Adrián Romero: Sí, es verdad que en mi familia, por ejemplo, se oye el repertorio de la movida y es verdad que yo, con este grupo, con muchos grupos de la movida, encuentro cierto parecido. Supongo que sí, lo hemos hablado muchas veces. Nosotros tenemos una influencia musical por parte de nuestros padres que va desde los años 60 hasta la movida, incluso anterior, y al final eso se ve reflejado en la música. Está en Carrera de obstáculos y, de alguna forma, se puede ver en este también.

¿Es posible que estéis contando una historia de amor y desamor?

Adrián Gámiz: Sí, no lo hemos hecho así pero puede que lo sea, porque hay amor y hay desamor, por supuesto. Lo que hablamos muchas veces es que, a pesar de que las letras sean un poco amargas, el fondo es realmente una pura reivindicación, un reflejo de una generación. Aunque creo que realmente nosotros somos personas, genuinamente, bastante felices y, entre comillas, no nos podemos quejar de nuestra situación. Somos personas muy vitales, disfrutamos mucho de los momentos y, en fin, somos poco emo en ese sentido. Somos privilegiados, lo sabemos.

Mario Muñoz: Sobre la pregunta… Me parece un buen ejemplo una canción que yo considero, a lo mejor, de las del top tres más románticas del disco, que es «Cuánto cuesta», que da título al álbum. La letra en ese caso sí es puramente reivindicativa, ¿no? Está en lo social, pero para mí el final, ese riff de guitarra, me parece súper romántico, me parece una canción preciosa y que, si uno se abstrae de lo que dice la letra, pues es una canción de amor, ¿no? También es algo que nos gusta: que nuestras canciones suenen a eso y, aunque la letra de algunas canciones lo trate a nivel estilístico, pues también es algo que hemos querido meter ahí.

Pero hay una historia de conocerse, vamos a ver cómo nos va la vida, luego hoy no tengo tiempo para nada humano… un traslado a Barcelona… O sea, que lo que os digo, que me ha parecido una historia de amor parapetada en la rutina de intentar sobrevivir.

Mario Muñoz: ¡Es guay! O sea, es una buena lectura, aunque sea algo que no hemos tenido en cuenta. Pero es verdad que quizás, si ahora mismo nosotros lo reconstruimos, puede que esté esa historia que tú has escuchado. En el grupo cada uno tiene su interpretación del disco.

Cuanto cuesta hacer un disco

Otra interpretación es cuánto cuesta la industria de la música. Cuánto os cuesta vivir de esto, es una carrera de fondo sin garantías.
Adrián Gámiz: Cuánto cuesta venir Madrid, sí, si hablamos meramente de lo que es la industria musical, de lo que cuesta, es muy caro. Llevar un proyecto como el que nosotros tenemos, que todavía es un proyecto emergente, a grandes medios, presentarlo, hacer una promoción grande… es muy caro. Y hacer un disco tan ambicioso como el que tenemos, con una preproducción tan grande en un estudio como es La Mina y todo lo que lleva después, irse simplemente de gira… cuesta bastante dinero, ¿sabes? Entonces también hay que ser privilegiado para salir de gira y para tener un grupo de estas características y esta ambición.
Amador Casado: Cuesta lo mismo que un Golf de segunda mano del 2018. Literalmente.
Adrián Gámiz: Así que ya os podéis hacer una idea. Buscadlo en Wallapop y ya sabéis lo que cuesta literalmente.

«Mi vergüenza (Está para no usarla)» es la explicación del cambio de sonido, ¿no? Es decir, es como el puente entre la distorsión y lo refinado.

Adrián Gámiz: Sí, sí… Esa sección que hay en medio, que tac tacatac tacatac tacatac… era el ritmo funky que estábamos fritos por meter y, de hecho, nuestra discográfica nos recomendó que lo metiéramos. Era como la pequeña concesión que queríamos hacer y ahora que lo dices, ahí está concentrada nuestra anterior etapa, porque seguimos manteniendo un estribillo que es duro, con distorsión, que es machacón, pero mantiene esa sección funky, tiene ese groove…

¿Y qué obsesión hay con los perros?

Adrián Gámiz: Perros y gatos, perros y gatos. Es un reflejo bastante guay también de la madurez, ¿no? Porque realmente hacerse cargo de un perro o de un gato es hacerse cargo de un ser vivo, y hacerse cargo de un ser vivo es madurar, ¿no? Realmente esas referencias son de todos, ¿no? Por ejemplo, Adri adoptó un gato y ya no quiere salir de su casa, ¿no? Metemos muchos animales en las canciones.

Adrián Romero: Realmente los animales están en las canciones desde hace tiempo. Incluso hicimos un EP que se llamaba Se me ha ahogado el gato. No hay razón para el título, realmente. Ese EP desapareció de redes porque se unificó cuando entramos en el sello con el primer disco. Era la excusa, o sea, que llevamos un rato matando gatos. Metafóricamente.

¿Hablamos de «Mi propio jefe»?

Adrián Romero: Es un canto a este concepto que se oye bastante recientemente, ¿no? La mentalidad tiburón, las cripto y todo eso. Pero también va con la búsqueda de la motivación y la intención dentro del trabajo. Sigue la línea de «Más feliz y menos productivo», en la que hablamos de que lo que realmente cuenta es dedicarle menos atención al trabajo para dedicarle más atención a tu hobby, a tu familia y ser más feliz en tu vida. «Mi propio jefe» contrasta haciéndote ver que tú también tienes que tener cierta responsabilidad con lo que haces en el trabajo, tus relaciones en el trabajo y cómo quieres estar dentro de tus posibilidades.

En «Más feliz y menos productivo» hay una colaboración.

Mario Muñoz: Alejandro Fernández es el productor de nuestro disco, es miembro de Vera Fauna y también produjo temas con ellos, además de con otras bandas como Lori Meyers o Manola. Contamos con él desde que se inició el proyecto de construir este disco en agosto de 2024. A raíz de eso hemos viajado durante estos meses a Sevilla a trabajar con él, él también ha venido a Málaga y, en estas idas y venidas, al final hemos hecho muchas migas con él y también con Kike Suárez y con Jaime Sobrino.

Fue una canción que vimos que casaba bastante con el estilo de Vera Fauna, ¿no? De manera genuina pensábamos también que, a nivel de lo que cubre la letra, casaba bastante con su mensaje y, bueno, nos lo propuso, ¿no? «Oye, ¿os parecería guay hacer esta canción con Kike?». Se la presentamos y le gustó mucho. Para nosotros ha sido una suerte contar con ellos también en ese ámbito en el disco.

Me parece que la llevan a un terreno muy urbano, ¿no?

Adrián Romero: ¿Tú crees?

Sí. No sabría concretar, pero me escribo palabras cuando escucho las canciones y me salió esa. 

Adrián Romero: Alejandro es muy fan de Coldplay. Cuando llevamos la demo le estaba dando esos tintes de soul, de R&B, y en «Más feliz y menos productivo» yo creo que se dio más el gustazo de meter ciertos arreglos de cuerda, con el sintetizador, muy asociado a ese rollo… El piano eléctrico también está muy presente en toda la canción. En el estribillo es donde quizás ves ese rollo urbano.

Mario Muñoz: El timbre de Kike es muy particular. No sé si has escuchado algo de Vera Fauna. Es una voz particular, aguda, y con un acento muy sevillano que es muy chulo. Quizás es por eso que se te va a lo urbano. Es un tono arrastrado. De hecho, él hacía rap, o sea, no sé si tiene algo que ver.

«Te vas de viaje» no sé si es una crítica a los amores líquidos o a todo lo contrario. En todo caso, es una canción irónica.

Adrián Gámiz: Sí, bueno, es una canción casi de venganza, ¿no? Es como «tú te vas de viaje», como de que te vas y me abandonas, y en contraposición a eso, pues yo te olvido para siempre y no quiero saber nada más de ti, ¿no? Es como una rabieta casi infantil, ¿no? Tienes esa cara A y esa cara B que dices tú, totalmente.

«No encuentro la forma»… vosotros decís que no, así que no insisto, pero al llegar a esta es cuando decidí que era un disco de amor social, rollo película indie.

Adrián Gámiz: Ahí mola. Película de filmin, ¿no? Me parece bastante épico eso.

Adrián Romero: A ver, esa canción sí cuenta una historia de amor, o desamor, o de convivencia. La figura del actor secundario va de eso, de cómo te ves relegado a una posición secundaria, por lo que sea, como un problema en la pareja, una pareja en la que una de las personas no está. Yo creo que tampoco estaba buscando un significado concreto sacado de la vida real. Por eso está guay que tengas esa libre interpretación.

La última es «Bebidas frías»… ¿Quién se mudó a Barcelona?

Mario Muñoz: Yo, yo. Al final la canción habla de un año que estuve viviendo en Barcelona porque a mi pareja la enviaron allí. Fue totalmente voluntario y yo estaba encantado. Yo quería irme desde el primer momento. Nos han dicho algunas veces que parece que hay algo tóxico en eso, y no.

Al final, la canción, con esa excusa, cubre esa sensación, ese discurso de Cuánto cuesta. Pude experimentar, en mi caso, lo que es ir una hora en transporte público al trabajo, echar una jornada un poquito más larga porque haces alguna hora extra, y estar otra hora volviendo a casa, ¿no? Y al final el ocio queda reducido a salir a una terraza en tu barrio, lleno de asfalto, y es ahí donde se supone que tienes que buscar la felicidad. Yo tampoco pude conectar mucho con la gente lo que suma como una capa más a esta pesadumbre.

Esa es la historia. Hay una pequeña curiosidad y es que yo no sabía que en Barcelona nevara. Me sorprendió mucho. Eso también se dice, que por qué nieva si esto es el Mediterráneo, ¿no? Es una imagen de esa frialdad que la ciudad me transmitía, ¿no?

Y otra curiosidad: acaba la letra y después de 30 o 40 segundos de instrumental hay una frase que cantamos y grabamos los cuatro abrazados, a coro, al micro. Es una frase muy significativa que sirve tanto para el mensaje de la canción como de cierre del disco, e incluso de cierre para el grupo. Queríamos ponerlo ahí estratégicamente, casi como un premio para el oyente, y ahí tienes la síntesis de todo lo que sentimos y lo que ha sido el proceso de hacer Cuánto cuesta.

¿Cómo es Málaga como plataforma musical? Mi sensación es que hay de todo para la industria, que no tiene nada que envidiar a otras ciudades como Barcelona y Madrid.

Adrián Gámiz: Madrid está mucho mejor posicionada. Es una ciudad mucho más grande y con más medios para el tema cultural: conciertos, exposiciones, museos. Pero Málaga nos ofrece una vida que apreciamos mucho: es una ciudad muy cómoda para vivir, aunque se está complicando por el simple hecho de pagar los alquileres.

Y en cuanto a la música, hay estudios, pero más centrados en otras músicas y menos en el pop o el rock; productoras no hay; salas, cada vez quedan menos. No lo digo como una crítica, lo digo como que es una pena. En los últimos años había un reflejo muy chulo de grupos que iban saliendo y que se ha ido apagando, se han quedado en el nicho… En fin, no queremos ser negativos, ¿no?, pero particularmente en Málaga veo una situación un poco difícil en cuanto a industria musical.

Mario Muñoz: Es una ciudad que se va haciendo grande por el turismo y que te mete la hostia porque te suben los precios. La ciudad se convierte en cruda y no apta para la gente de allí, crece solo para los guiris, ¿no? Y a su vez eso nos acompaña: hay más oferta de ocio, pero no nos da opciones a los grupos de allí, sino que es otro tipo de ocio. Está muy descompensado y ya veremos si hacen algo para equilibrarlo.

Y fuera del «cuánto cuesta», ¿cómo os sentís vosotros? ¿Cuáles son las vibras?

Adrián Gámiz: Muy buenas. Podemos confirmar que vamos a estar de gira, que pasaremos por Madrid, Barcelona, Zaragoza, Sevilla, Málaga y más adelante por Huelva. Nos gustaría presentarlo en muchas más ciudades. Creo que estamos en el mejor momento de nuestra carrera, a pesar de todo el pesimismo del que estamos hablando: a nivel de números, de repercusión en medios, de fechas cerradas… En fin, sí, estamos muy bien.

Mario Muñoz: Sí, lo que la gente nos transmite es que el disco llega, ¿no? Y lo chulo también es ver que vamos ganando volumen, que puede llegar a más gente. Ahora ya no son solo tus amigos o tu familia los que te hablan del disco, sino gente que no nos conoce y que nos dice: «Oye, me encanta esta canción», «me habéis gustado muchísimo y estoy dándole muchísimas escuchas». Eso, al final, joder, es increíble para nosotros.

¿Y cómo planteáis los directos? Aquí habéis hecho un acústico con mucha fuerza, no sé si vais a renegar de las distorsiones, puesto que ahora hay más melodía, o si al final acabaréis arrastrados por el ruido, que mola muchísimo en concierto…

Adrián Gámiz: Renegamos cero de las distorsiones. De hecho, también creo que es una parte que ahora mismo nos pesaba porque llevamos mucho tiempo tocando las mismas canciones, pero cuando volvamos a coger el escenario iremos metiendo cosas del disco anterior, porque son canciones que nos han dado mucha alegría y que nos encanta tocar. Estamos súper orgullosos de nuestro primer disco, es un discazo también.

Es verdad que también ha cambiado el modo de hacer el directo. De hecho, en el concierto de Radio3 yo guardé una distorsión muy gorda que hace mucho ruido, la guardé porque dije: «Hoy no la voy a necesitar». Esa intuición ha sido un reflejo del sonido que buscamos en este disco, ¿no? Es como que la distorsión ya prácticamente no la utilizo. La utilizo para un par de canciones, cuando antes era en todas.

Mario Muñoz: Y sobre el formato acústico, nosotros hemos tocado mucho en acústico. Es algo que creemos que pega mucho con el estilo del disco. Siempre nos había apetecido hacer ese juego de voces que toma mucha presencia en el acústico. Ya hemos tocado algunos conciertos así, también en medios, en la presentación que hicimos en Málaga, y es algo que también nos gustaría explorar más. Sería chulo poder tocar en acústico también.

Visualizar ExPERPENTO 114 / Descargar ExPERPENTO 114

Anterior Alba Flores: [Flores para Antonio]
This is the most recent story.