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Texto de Sandra Sánchez Basagaña
Foto promocional de la banda, en 1975, para el álbum A night at the opera.
«I won’t be a rock star. I will be a legend». [Freddie Mercury. 1974]
Queen era la banda que no encajaba. Los movimientos centrífugos la convertían en una bestia para la industria: demasiado salvaje para un teatro y demasiado dramática para el rock. Los movimientos centrípetos no ayudaban. El histrionismo de Freddie Mercury contrastaba con la autenticidad de Brian May, la épica de Roger Taylor y la invisibilidad de John Deacon. Y de repente, Queen se convierte en el fenómeno británico más salvaje después de los Beatles.
Fracasar a lo grande
Queen nació en 1970 de las cenizas de Smile, la banda liderada por Tim Staffell. De hecho, Staffell y May escribieron juntos la canción «Doing all right», que fue incluida en 1973 en el primer disco de Queen.
Cuando Tim Staffell se fue en 1970, entró Freddie Bulsara. Su voz, su imagen y su presencia sobre el escenario fueron el inicio de una revolución que se forjó sobre la máxima de mejor hacer el ridículo más estrepitoso que pasar inadvertidos. Sabemos cómo sigue esta historia: en 1975, con Led Zeppelin partiendo el bacalao, los cuatro de Queen lanzan A night at the opera con su «Bohemian rhapsody».
Demostraron que el público no quería el puré de la industria: tenía dientes para masticar.
Cuando una escucha por primera vez esta canción, desea escucharla por primera vez el resto de su vida. Por ello resulta casi inconcebible que la gente de la industria —críticos incluidos— la considerara un pastiche insoportable. Sí que es un pastiche: Freddie Mercury, Brian May, Roger Taylor y John Deacon tomaron todo lo que se les ocurrió del arte, del rock, de la cultura popular, del teatro, de la ópera, y lo metieron en una canción de casi seis minutos de duración. Nunca se había hecho nada igual, fue un éxito rotundo y liberó a la música mainstream de su corsé. Se convirtieron en referencia e inspiración, pero no hizo escuela: aunque han tratado de copiarlo, nadie ha podido escalarlo. Ni siquiera Queen.
La película imposible
Quizás si Better man se hubiera rodado antes que Bohemian rhapsody, la de Queen sería otra película. O sea, ¿cómo das vida a un tipo que rebosa lo humano y lo artístico? Ante el reto, Better man convierte a Robbie Williams en un mono. Bohemian rhapsody genera un personaje que se parece mucho a Freddie Mercury, que imita hasta sus respiraciones, pero que no rebosa en un guion cuadriculado. Rami Malek ganó el Oscar —merecidamente— por invocar al fantasma. El público random gozó con la peli, la crítica la tachó de poco atrevida y el fandom se echó las manos a la cabeza. Dicen que fue cosa de Brian May y Roger Taylor, en un intento por «masterizar» los brillos de las cuatro estrellas de la banda.
«We will rock you» nació para los estadios y convertía al público en instrumento. Su alma son dos pisotones (chan chan) y una palmada (plas).
En 2002, Ben Elton llevó al teatro We will rock you. No es la historia de Queen, sino una propuesta futurista y distópica vertebrada a través de veinticuatro canciones de Queen. Ha conquistado escenarios de todo el mundo.
El musical llegó a Madrid hace veintidós años de la mano de Luis Álvarez, un joven que volvió de Estados Unidos con los derechos comprados. En aquel momento se exhibió en el Teatro Calderón y fue plataforma de grandes artistas como Momo Cortés. En los castings estuvo presente Brian May. En esta quinta temporada, y más de dos décadas después, Brian May y Roger Taylor vuelven a ser coproductores junto a Luis Álvarez y Tribeca Theatrical Productions.
We will rock you usa el catálogo musical como manifiesto. Nos sitúa en un mundo cibernético en el que cualquier atisbo de creatividad es perseguido por Killer Queen, una tirana que impone una sociedad uniforme. Un grupo de rebeldes lucha contra su opresión. Espera al Soñador, Galileo, un mesías que devolverá al mundo el rock y la libertad. Es un espectáculo a la altura de la epicidad de la banda: las partituras llegan al escenario con casi treinta artistas entre cuerpo actoral, de baile y músicos en directo.
La literatura sobre Queen
Existen decenas —por no decir cientos— de libros dedicados a Queen. Biografías exhaustivas, ensayos musicales, memorias cruzadas y relatos más o menos mitificados que intentan explicar el fenómeno de una de las bandas más influyentes del siglo XX. Ante semejante abundancia, la pregunta no es qué leer, sino por dónde empezar.
De entre todos ellos, nos quedamos con dos títulos:
- Queen as it began, de 1992, de Jacky Smith y Jim Jenkins, que no se basa en memorias, sino en hechos periodísticos: cubre los primeros años con detalle, Smile, los conciertos pequeños, los primeros discos, la sensación constante de no encajar… sin demasiados ambages.
- El otro es Freddie Mercury: Una biografía, de Alfonso Casas. No es exhaustivo ni falta que hace. Es una biografía ilustrada en la que Alfonso Casas acompaña a Freddie Mercury desde Tanzania, donde nació, hasta Reino Unido, donde murió su cuerpo.
Queen d.FM.
Queen continuó como trío con Brian May, Roger Taylor y el bajista John Deacon, que después se retiró. Lanzaron material póstumo como Made in heaven y han hecho giras mundiales con Adam Lambert. Esto enfadó a una parte de su público. La otra piensa que la banda tenía una estrella, pero estaba compuesta por otros tres músicos enormes que no mantenían el legado: lo alargaban.
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