«My beautiful Baghdad» de Samir


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Más información: https://surtseyfilms.es/peliculas/my-beautiful-baghdad/

Dirigida por Samir
Título original: Baghdad in my shadow
Con Haytham Abdulrazaq, Zahraa GhandourWaseem Abass, Daniel Adegboyega, Kerry Fox, Felix Scott, Ken Bones, Shervin Alenabi, Maxim Mehmet, Hazel O’Connor, Helen Bradbury, Christian Skibinski, Farid Elouardi.
Año 2019. Suiza/Reino Unido/Alemania

Lee aquí nuestro articulo de octubre

Texto de Sandra Sánchez

En esta película choca todo lo que puede chocar. Choca la vida moderna con las tradiciones, y los argumentos apolillados con las realidades diversas. Choca la cultura musulmana y la atea, y la cultura musulmana con lo radical. Chocan los prejuicios, el feminismo y la homosexualidad con la intelectualidad. Chocan los que siempre han sido buenos con los que siempre han sido malos. Y es de agradecer que en ninguno de esos choques, Samir, el director, haya caído en la autocompasión.

«Los migrantes que viven en una cultura y tradición diferente siempre están fuertemente influenciados por su pasado y su anhelo de recuperar su sentido de seguridad», explica Samir. En My beautiful Baghdad, personas de diferentes edades y que se han ido de su país en diferentes épocas y por distintos motivos confluyen en el Café Abu Nawas.

Su único nexo es el país de origen, que está por encima de los tabúes, que son, en cierta manera, aquello sobre lo que reflexiona el film. Pero también hay otro espacio que abraza a migrantes y les da seguridad y es la mezquita. Si en el bar unas personas se reúnen a pesar de los tabúes, en la mezquita lo que les une son los tabúes. Y los tabúes son el ateísmo, el adulterio y más particularmente la condición de la mujer, y la homosexualidad. Y los tres están reflejados a través de personajes: Taufiq, un viejo comunista, Amal, una mujer y Muhanad, un homosexual.

«A pesar de ser un ateo convencido, conoce el Corán al revés, porque había que golpear a los religiosos con sus propias armas y, por ejemplo, poder citar el Corán sobre el significado de la libertad personal. El papel y la posición de la mujer, encarnado en la película por el personaje de Amal, sigue siendo precario hoy, incluso en los círculos progresistas de Irak. Por ejemplo, sigue siendo un tabú que una mujer musulmana se case con un cristiano. El tercer tabú es el de la orientación sexual. El mundo árabe es profundamente homofóbico».

Los tabúes en el rodaje

Y se da el caso de que para rodar el film, Samir precisaba de actrices y actores que se manejaran en iraquí e inglés. El papel de Taufiq lo interpreta Haytham Abdulrazak, estrella en Irak y profesor en la academia de actuación en Bagdad. Los de Amal, la mujer “adúltera” y Muhanad, el joven homosexual, fueron complicados de cubrir. A pesar de que Zahraa Ghandour es una periodista y presentadora feminista en Irak, llegó a abandonar el papel poco antes del rodaje “porque el papel era arriesgado para ella”. Wasseem Abbas, de padres iraquíes y residente en Inglaterra, no tuvo problema en interpretar a un homosexual. Pero “A pesar de la gran cantidad de elenco entre los actores jóvenes de Bagdad, no pudimos encontrar un actor que estuviera dispuesto a interpretar a un homosexual”. Por tanto, los tabúes que se representan en el film, también lo pusieron en peligro.

El ritmo

En cuanto al ritmo, My beautiful Baghdad es un thriller a medio camino entre Big little lies y las películas de Fatih Akin. Sabemos qué ha pasado muy pronto, pero no conocemos los detalles, que poco a poco se van desgranando al hilo del interrogatorio al que es sometido Taufiq. Y en este sentido, la película es de una maestría intachable, mantiene la tensión hasta la última escena.

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Entrevista de Reyes Muñoz

«La gente que acudió a ver el estreno me preguntó que porqué había hecho esta película y contesté: “quiero mostrarte gente corriente como tú”».

Como yo no me sé expresar de forma fluida en inglés y Samir entiende el castellano, llegamos a un pacto: yo pregunto en español y él responde en inglés. Y si tenemos dudas, preguntamos al intérprete. Y así comienza una entrevista en la que trato de olvidar que estoy ante un importante y comprometido director de cine.

Estamos ahí para hablar de una película de fondo duro y factura tierna y me atrevo con la pregunta más tonta, la del título. Porque en su versión original es Baghdad in my shadow y en la española se ha traducido como My beautiful Baghdad.

En la película, hay un personaje que destaca sobre todos y que no sale en el cartel. Es Tauriq, un exiliado iraquí que vive en Londres y se reúne con sus paisanos en un café londinense. Quiero hablar con él de esto. Y he leído por todos los lados, e incluso Samir me lo dice en la entrevista, que el film va de los tabúes árabes: el ateísmo, el adulterio —en concreto, el de la mujer— y la homosexualidad. Para mí ese no es el tema de la película. Así que esta es una entrevista que quería hacer. Y me siento importante al poder charlar relajadamente con su director. Es de esas veces que ser periodista es un privilegio.

¿Qué le parece el título en España? Ha pasado de Baghdag in my shadow a My beatiful Baghdag… que es un verso de un poeta.

Me gusta lo que representa My beautiful Baghdad. Por tanto, está bien. El título en inglés, viene de un escrito del poeta. ¿Has visto la película?

Sí, sí, claro.

Recordarás que hay un momento en el que el poeta usa esa expresión. Tú has visto el título en árabe, escrito en la película. La traducción del árabe sería «Irak en mi imaginación» y en Irak esa palabra se traduciría como «sombra». Por tanto, en árabe hay un doble significado y es por eso que lo elegimos como título de la película, por su ambigüedad. Comencé por el árabe y terminé con el inglés. Pero My beatiful Bagdagh también tiene un toque muy bonito. Me gusta.

En la revista dijimos que es una película de choques. Chocan las tradiciones con la modernidad… en los propios personajes encontramos mucho conflicto. El protagonista, sin ir más lejos es amable y abierto, es comunista, es machista y también es homófobo, creo que por cultura, no por convicción. Es ateo…

¡Y conoce el Corán mejor que nadie! Sí, has entendido muy bien la película.

El actor que representa a ese personaje, a Taufiq es excelente. Aquí no lo conocemos, es iraquí, pero se nota que es toda una figura…

¡Gracias! ¡Se lo diré!

¿Cuanto le debe la película a Haytham Abdulazaq? ¿Hubiera sido posible dar tanto carácter a Taufiq con otro actor?

Para responderte, te voy a contar una cosa. El vive en Irak, es uno de los actores más famosos allí, es además profesor de la Academia de las artes de Bagdad. Por tanto, él enseña a los jóvenes actores a actuar. Además tiene una enorme experiencia. Con sesenta años y su talento… ¡Y el único obstáculo era que él no habla ni una sola palabra de inglés!

No me lo creo…

Sí, sí… cuando fui a Irak e hice el casting, lo vi. Pensé, «vale, és él». Era el mejor actor que podía imaginar. Pero continué haciendo castings. Hice castings en Inglaterra, en los Estados Unidos, en Canadá, en Australia… Pero él siempre estaba ahí, en mi cabeza. Todos esos actores tenían la manera de trabajar occidental. Y él era diferente.
Normalmente con los actores que han trabajado mucho en teatro, tengo el problema de que sobreactúan cuando hacen cine… Y él es un famoso actor de teatro en Irak y sin embargo, entendió desde el primer momento que debía jugar con la cámara, que era su auténtica compañera de reparto. Para mí, trabajar con él ha sido una experiencia maravillosa. Y de verdad que me da mucha pena que no salga en el cartel.

Llegué a pensar que se había hecho el papel pensando en él. Quizás ya no soy capaz de imaginarlo con otra personalidad… es un personaje bellísimo…

Se lo pienso decir… Cuando estaba escribiendo, tenía una serie de personajes muy claros en mi cabeza. Muchos de los que ahí aparecen son mis tíos y mis tías.

«En una película, no basta con crear los personajes y los diálogos. Es necesario que encajen en un lugar, y también puedes crear el lugar opuesto, en el que no encajan».

Hay dos personajes que son lugares… Uno es el pequeño café y otro es la mezquita. En el bar se convive a pesar de los tabús y en el centro religioso se convive gracias a los tabús…

¡Es así como lo vi yo! Quería que hubiera ese choque. No fue algo por accidente. Estuve pensando mucho sobre cómo hacerlo porque me daba miedo y te explicaré los obstáculos.
Tenía miedo de mostrar una mezquita con demasiada violencia. Temía reproducir los estereotipos de occidente. Por otro lado, es que eso es una realidad. Ese tipo de gente existe, es así: tienen esas ideas, y hablan como en la película. Por tanto, tenía que retratar otro sitio que realmente fuera lo contrario a eso.
¡Es un tema muy interesante este que has sacado! Eso que planteas de que no solo se enfrentan los personajes, sino los espacios, es muy importante. En una película, no basta con crear los personajes y los diálogos. Es necesario que encajen en un lugar, y también puedes crear el lugar opuesto, en el que no encajan. Cuando Taufiq entra en la mezquita, enseguida te das cuenta de que no se siente a gusto allí. No quiere estár allí y se escapa cuando su sobrino mira hacia él. Su lenguaje corporal en la oficina de la mezquita es de «vale, esto es tuyo, pero no soy parte de ello».
En Irak, el 99,99% de las personas son sociables, les encanta relacionarse y juntarse… Por tanto el café es como el sitio en el que la tribu se junta alrededor de un fuego, donde uno va a escuchar historias, a divertirse. Están juntos allí porque quieren. No es un régimen rígido, como ocurre en las mezquitas, en las iglesias, donde tienes que ir no sé cuantas veces y te dicen cómo tienes que pensar y cómo tienes que actuar.
Desde el principio quise hacer una película en un café. Yo soy una persona que ama la libertad personal. Y también amo relacionarme con otros seres humanos. Por tanto, el café es el mejor sitio para mí. Y curiosamente muchos amigos y familiares que viven en Londres me han preguntado dónde está para ir. No se pueden creer que sea una invención.

Yo creo que ese café está en todos los sitios…

Sí. Alguien ayer me preguntó que porqué Londres. Y sí, podría estar en Madrid. Seguro que vayas donde vayas, conoces ese lugar. Podría haber puesto el café en Zurich, Hamburgo… y me preguntarían ¿por qué Hamburgo? Si vives en una gran ciudad como Paris, Berlín, Madrid, Londres, sabes que nadie hace preguntas. En las ciudades grandes todo está mezclado. Y Londres es el centro de la diáspora Iraquí en el mundo. Creo que esto tiene que ver con su pasado colonial.

«Honestamente, quería hacer hincapié en los tres tabúes y encajarlos en la realidad, en personas de carne y hueso».

¿A quién está dirigida esta película? Al público universal o a las personas que están ahí reflejadas….

Algunos críticos dijeron que había demasiados conceptos en mi película, como si yo hubiera elegido esos temas para ajustarme a varios pensamientos. No pensaba en eso. Honestamente, quería hacer hincapié en los tres tabúes y encajarlos en la realidad, en personas de carne y hueso. Cuando escribía, no pensaba en cuanto tiempo iba a dedicar al chico homosexual, y cuanto tiempo iba a dedicar a la mujer. Por suerte, al final la gente me decía: «oh, tú conoces a mis amigos gays», «Oh, este film va sobre mi grupo de amigos…». Y las feministas también me decían lo mismo, que la película era sobre ellas.

Es muy interesante e iba a preguntar sobre ello después… pero yo me refería a si está dirigida a un público occidental, iraquí en Irak, a los iraquíes que viven en occidente…

Oh, sí, sí… Eso es algo que tuve que pensar antes de rodar. Soy el productor de la película también y todo el mundo te pregunta sobre eso. ¿La película se dirige al público occidental o al público árabe? Tenía que pensar en muchas cosas antes de ponerme a rodar. En cómo reaccionaría el público europeo, que no conoce la cultura árabe. Y quizás, si explicas todo para que el público europeo no se pierda, el público árabe se aburre. Esto estaba en mi mente.
La película trata temas universales. Trata de la lucha por libertad de cada ser humano. Trata sobre feminismo y derechos LGTBi. Y tenemos un problema con eso en Turquía, Polonia o Hungría. En mi mente la idea era que cualquiera pudiera verla, que fuera universal. Pero tenía que atender a muchos detalles. ¿Cuánto debía contar sobre la historia de fondo en Irak? ¿Y qué debía contar sobre la gente moderna en la diáspora? ¡Hay más de cuatro millones de iraquíes fuera del país! Y conocen muy bien su vida, saben exactamente quienes son, si se han adaptado a su nueva sociedad…

«…los temas sobre los que reflexiona la película, pusieron en peligro el rodaje de la película».

En cuanto a los tabúes que trata el film, la realidad se impuso a la película, al punto de que casi no puedes hacer la película. Leí que la actriz que simboliza el tabú de las mujeres, tenía miedo. Y creo que le costó encontrar un actor que se atreviera a representar a un homosexual.

El casting de la mujer nos llevó tiempo. Zahraa (Ghandour) ni siquiera era actriz en ese momento. Ella es periodista. También es una activista feminista. Era famosa. Todo el mundo la conoce en Bagdad, pero no como actriz. Cuando la ví, me convenció rápidamente. Más tarde debatimos en torno al guión y me di cuenta de que no estaba cómoda, estaba preocupada. Me comentó que la película, cuando saliera, podía hacerle daño, que podía ser peligrosa para los actores y especialmente para ella. Le dije: “sí, lo sé. Si no quieres hacerlo porque tienes miedo, lo entiendo. No sé cómo lo haré pero seguro que encuentro una solución”.
Acordamos que continuaba en el proyecto. Y luego cometió un gran error. Se dejó el guión en árabe en casa y su madre lo leyó. Y me llamó y me dijo: “no puedo hacerlo, mi madre leyó el guión y me ha dicho que si actúo en esta película, me deshereda”. ¡Y lo rechazó!
Esto sucedía a tres semanas de ir a Bagdad y no podíamos trabajar. Hablé con ella, le dije eso que has dicho tú, que estaba ocurriendo en la realidad lo que trataba de denunciar el film, que va en torno a la liberación de la mujer y su libertad sexual…
Volvió porque se corrió el rumor en Bagdad de que los suizos no iban a rodar la película porque ella no iba a hacerlo. Así que la pobre Zahraa estaba bajo presión. Se puso a trabajar en otra película y el otro director la convenció para que volviera a la mía. Luego acordamos que para el mundo árabe íbamos a hacer una versión censurada de la película. Y con el tabú sobre la homosexualidad, ocurrió algo muy parecido.
Lo interesante es lo que dices, los temas sobre los que reflexiona la película, pusieron en peligro el rodaje de la película.

La estructura de la película es muy Big Little Lies. La declaración de Taufiq ante la policía sirve para contar la historia.

No he visto Big little lies, pero lo haré.

¿Era necesario meter ese punto de tensión en la película para estructurarla?

Teníamos siete versiones del guión. En la primera, solo había una narración cronológica de lo que ahí se cuenta. El problema es que tenía doscientas páginas más, era necesario reducirlo. El interrogatorio estaba al final, y se explicaba todo lo que había sucedido. Y pensé, ¿por qué no convertimos el interrogatorio en una línea narrativa? Así, podemos hacer saltos en el tiempo y toda la película se convierte en un flashback. El tiempo real lo encontramos en el interrogatorio. Y esto nos ayudó muchísimo a la hora de acortar el guión. Es muy difícil hacer cortes en una película coral y el truco del interrogatorio policial nos ayudó a reducir el tiempo. Y además nos permite generar más tensión. ¡De pronto el film se había convertido en un thriller!

«Me gusta ponerme delante del espejo. Y ahí está reflejada mi historia, pero no en un solo personaje, en varios personajes».

Usted ha nacido en Bagdad y vive desde hace mucho en Suiza. Lo que cuenta en la película es una reflexión personal, supongo.

Por supuesto. Yo he crecido con todas esas historias.Y por otro lado, en la película hay dos alter ego. Estoy muy cerca de Touriq y Nassir… Porque cuando era jóven yo muchas veces sentí que la sociedad suiza me rechazaba continuamente y eso me enfadaba mucho, odiaba a la sociedad suiza. En serio, entiendo muy bien cómo se siente. Así que siento un gran amor por esta película porque hay mucho de mi historia personal en ella. Me gusta ponerme delante del espejo. Y ahí está reflejada mi historia, pero no en un solo personaje, en varios personajes.

¿Qué siente cuando ve cómo se trata Irak en las series americanas? No sé si me gustaría que una gran serie americana, tipo Homeland, se centrara en cosas dolorosas de la historia reciente de España, como ETA…

Pues te diré que esa es una de las razones por las que trabajo en esto. Con esta película quería retratar a los iraquíes como seres humanos corrientes, con todas sus ambigüedades, decirle a todo el mundo que no somos esos monstruos, sino personas normales. Ese ha sido siempre mi objetivo, trabajo tras trabajo. La gente que acudió a ver el estreno me preguntó que porqué había hecho esta película y contesté: “quiero mostrarte gente corriente como tú”. Los iraquíes son esa gente corriente que aparece en mi película, y que de forma accidental, está en el lugar equivocado.

Me gustó mucho de la película que trata el conflicto sin enmascararlo detrás de otros conflictos. Ahora estoy pensando en “Hijos de la ultraderecha”, o las películas de Fatih Akim… Claro que son argumentos mucho más duros… De la película me gusta mucho que se muestra el conflicto como algo que a quien le afecta es a esa gente que es como yo.

Me encanta presentar a la gente con sus propios conflictos, con sus contradicciones. Y muchas veces, la contradicción es en cuanto a quien debe solucionar los problemas. Son cosas que la gente puede manejar o es algo que se debe solucionar desde la sociedad. Es muy interesante, un poco como en Macbeth: ¿debería atacar antes a sus enemigos o antes es necesario que la familia asuma que en su interior tiene un problema?

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