Tierra vertical: «Baila, magia, baila»


Texto de R. Muñoz

Un sueño que podemos confesar. En ExPERPENTO desde hace años anhelamos poner en marcha un festival sin cabezas de cartel. En él programaríamos a artistas y grupos que de verdad aman la música y que sin arrastrar grandes éxitos, ahí siguen. No viven de la industria. En su discos hay horas de ensayo, mucha experimentación en ordenadores personales, pruebas, conciertos por mil y un garitos, altas, bajas, fotografías para prensa realizadas por amigos, clips montados con el imovie, ventas de discos en mesas de bares… y arrastran inmensas minorías melómanas, una audiencia de extrema calidad.

En los más de diez años de ExPERPENTO vamos creando la lista de nuestros grupos preferidos. Por ahí están Ambros Chapel, Durango 14, Margot, o Estereotypo… Bambikina, Blumm, The rebels… no tienen nada en común excepto su vivencia callejera. Algunos son ya cabezas de cartel. Otros esperan su momento de gloria, sin impaciencia. Porque están ahí por amor al arte. No son grupos emergentes, sino grupos que hacen emerger la música. Sin ellos estaríamos condenados a escuchar éxitos clónicos en diversas modalidades.

El rollo anterior viene a cuento de que esta semana, gracias al facebook –y suponemos que a través de uno de los grupos citados– una nueva banda entra a formar parte de nuestro delicioso festival imaginario. Se llama Tierra Vertical, y está afincada en Zaragoza, ciudad con superávit cualitativo en su Producto Musical Bruto. Está conformada por Sergio Urgelles (voz, guitarra y teclados), Fernando Briz (guitarra), Diego Llorente (bajo y coros) y Daniel Salanova (batería). Y han puesto a la venta –en internet y en los garitos en los que tocan– su tercer EP que lleva el título Baila, magia, baila. Antes lanzaron Las plantas nos esperan, suponemos que el disco de las grandes expectativas, al que le siguió Supertónica. Por tanto este es el tercero, el de la frescura y la individualidad. El de me importa un pito si no hablan de él, porque esto es lo que hay. Son cinco temas. “Ya están aquí” es ruidosa, “Dentro del laberinto” es pegajosa, “Son bonitas” es muy roquera, “Decorado”, es una balada clásica y a medio camino entre lo ruidoso y lo sinfónico encontramos “Besos sin bailar”. No hay encorsetamientos. Ni intuimos la intención de hacer un hit… quizás porque como decíamos, este es el tercero de sus trabajos, el de los pies en la tierra.

Pronto, en agosto, los podremos ver en el Sonorama. Presentaron el disco en la Sala Caracol, y prometen nueva visita en septiembre a Madrid. Será en el Café La Palma. Sus conciertos en Madrid lo dicen todo porque la Sala Caracol y el Café La Palma son dos de esos locales que no programan por rellenar.

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