LORI MEYERS. Hostal Pimodan


Vicente Martín

Tras su aclamado primer trabajo Viaje de estudios, elogiado por la crítica y el público, llega el segundo trabajo, en el que se alejan del “noise” y las guitarras siguen siendo la base musical.

Tal vez cuando los jóvenes LORI MEYERS fueron de Viaje de Estudios hicieron un alto en el Hostal Pimodan y quedaron embebidos de ecos bohemios del barrio latino de París. El grupo granadino de La Loja, ha recogido impresiones del genial “pre-grunge” Baudelaire con sus espinosas espirales de sentimientos, y han plasmado en su último trabajo y directamente desde su retina imágenes de Delacroix.

Ritmos hipnóticos, teclados retro tranquilizadores y voces en coro de tres son la pieza angular de su sonido. El tono de las melodías y la forma nos pueden recordar a Teenage Fanclub, e incluso a Los Brincos. Las descargas distorsionadas están muy medidas, artificio que los grupos emplean para aparentar una cierta madurez, pero que en este caso se convierte en parte de su identidad. Los momentos más brillantes son Dilema, L.A., El Gallo Ventrílocuo; con El Viajero del Tiempo, diversos efectos nos transportan a un interesante espacio musical.

Producido por Thom Monaham (Pernice Brothers, Vetiver, J. Mascis, Devendra Banhart) y colaboraciones de Mike Daly (Whiskeytown), Steel y Rick Menk con las percusiones (Velvet Crush, The Tyde) entre otros, el disco llega amparado por los estudios de Paco Loco en el Puerto de Santa María. Ahora que Los Planetas están perdidos en extraños proyectos, LORI MEYERS toman el relevo del trono granadino del indie que tantos candidatos tiene en aquel lugar

Anterior Cycle: "Weak on Rocks"
Siguiente LAPIDO. En Otro Tiempo en Otro Lugar