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Entrevista de Reyes M. de la Sierra
Fotografía (c) de David García-Amaya [david-g.com]

Vienen de otra entrevista. Nos avisan de que Diego (voz), no puede quedarse a las preguntas tras las fotos. En la sesión hablan en el idioma de los amigos. Se ríen, se pegan, se dan instrucciones… Llegan las preguntas. He leído entrevistas y temo que, entre broma y vacilada, no me den material para una portada. Mario (guitarra) y Juan (batería) escuchan con atención lo que dice Martín (bajo), que es tan formal que no sabes si habla en serio. La risa de los otros dos le delata. Juan habla poco, pero arranca carcajadas. Mario se divierte con las ocurrencias de los otros dos y aclara ideas. No dudan en meterse con Diego, que no está. Rompen los prejuicios. Hablan de Carolina Durante y de cómo, en solo dos años, este grupo de amigos, que se hizo viral con una canción, se ha convertido en una de las bandas más sólidas del underground.


Pregunté a mi Compañera Covadonga qué podíamos poner en portada. Ella me mandó un enlace de “Cayetano”, tardé 30 segundos en llamar a prensa, sin mirar nada más. Igual si me leo entrevistas, no llamo…
Martín: ¿Por?

Porque dais miedo…
Martín: ¿Que damos miedo? No sé por qué lo dices…

Las últimas entrevistas que habéis hecho ganan en contundencia…
Juan: Que estamos mayores…
Martín: Yo creo que siempre hemos hablado de lo mismo.
Mario: A ver, en la primera época nos preguntaban mucho por «Cayetano». Se daba por hecho que éramos de una manera y venía la prensa predispuesta a no sé qué. Nos preguntaban siempre si éramos de la Moraleja…
Juan: ¡No! ¡No lo preguntaban! ¡Lo afirmaban!
Martín: Y como no aceptaban un «no», dijimos: «pues si vienes con eso, te damos eso». Dependía de la entrevista, de cómo viniera el periodista.

¿No os preguntaban por música?
Martín: No. Siempre nos han preguntado por cosas que no nos interesan demasiado. Pero bueno, yo qué sé. Tampoco nos importa.

Me llegan discos y al escucharlos digo: esto suena a Love of Lesbian, esto a Vetusta Morla, esto a Iván Ferreiro… ¿De dónde salís que no sonáis a nada de eso?
Martín: Nosotros salimos de la escena underground. Nos hemos criado aquí, en Malasaña, yendo a conciertos de Juanita y los feos, de Punsetes, de Triángulo de amor bizarro… Conocimos a Juan porque tiene un grupo que se llama Axolotes mexicanos e íbamos a verle porque nos gusta mucho. No hemos consumido Love of Lesbian. No hemos consumido esa escena.

Pero también sois una cosa rara en esa otra escena…
Martín: No. No creo. Lo hemos dicho otras veces. Si Punsetes tuvieran nuestra edad y no cuarenta y pico años, igual eran Carolina Durante. Podría ser. No sé. Nosotros hemos bebido de eso y por casualidad, la gente nos ha hecho caso. Ni más ni menos.

¿Consideráis que hacéis punk?
Mario: Nosotros hablamos de noise pop, o pop ruidoso.
Martín: El sonido está más trabajado que el del punk, me parece.

Bueno, pienso en The Clash, o los Ramones…
Martín: Sí, la actitud puede ser esa, pero las melodías son pop. Mario lleva demasiados pedales para hacer punk, ¿no? Es más shoegaze.

Con las bandas que hacen ruido, sale lo de los ecos de los ochenta. En vuestro caso es improbable…
Martín: ¡Los Nikis!

Es verdad. Me lo dijo David, el fotógrafo, antes de que llegaráis…
Martín: Yo sí que entiendo eso. Somos cuatro amigos que se juntan en un local de ensayo. Esto sumado a la distorsión, a los ritmos acelerados y a la voz de Diego, que no es una voz bonita, que va más con una actitud… Pues toda esa conjunción, a la gente le suena a los ochenta. Pero nuestras referencias no son de los ochenta, son más de los noventa: Los Planetas, Jesus and Mary Chain… y luego, de los principios de los dos mil de la música española.


El videoclip de «No tan jóvenes» da para una entrevista. ¿Cómo fue rodar esa fantasía?
Mario: Fue guay, la verdad. Ya surgió la idea de hacer un videoclip con Ernesto (Sevilla) y no había podido ser, por A o por B. Cuando nos salió ese single, lo tuvimos clarísimo: era para él. Y le dejamos hacer lo que a él le diese la gana. Llegó con la idea…
Juan: Llegó con la idea recién pensada. Dice que se le ocurrió en el camino del metro al bar en el que habíamos quedado.
Martín: Pero llegó y con la idea. Eso es lo importante.
Mario: Y bueno, es la producción audiovisual más potente en la que nos hemos visto involucrados. Y un honor que liara a toda su peña.
Martín: ¡Todo el mundo se dejó liar! Nosotros agradecidísimos. Somos muy fans de Muchachada Nui. Todos menos Juan…
Juan: Yo no era fan porque no lo conocía. Ahora que lo conozco, sí, soy muy fan de Muchachada Nui.

Nosotros teníamos claro que queríamos tocar juntos, tocar nuestras canciones, presentarlas en algún concierto. El plan era que esto fuera una diversión de cuatro amigos.

Da la sensación de que nada de esto os pilla preparados…
Martín: No, no era este el plan.

Ni plan, ni sueño…
Martín: Ni lo imaginábamos. Teníamos claro que queríamos tocar juntos, tocar nuestras canciones, presentarlas en algún concierto. El plan era que esto fuera una diversión de cuatro amigos.
Mario: Nos conformábamos con que nos vieran los colegas.

En una entrevista, uno de vosotros decía que cuando le preguntaban si trabajaba respondía que no. ¿Trabajáis ya en Carolina Durante?
Martín: Sí, sin dudas. Yo considero que esto es un trabajo. Cada uno tiene su función. Hoy por ejemplo, hemos madrugado para ir a la radio y estamos todo el día con la prensa. Es un trabajo inusual, con unos horarios bailarines… Salimos un viernes de Madrid y no volvemos a casa hasta el domingo o el lunes. Cargas la furgoneta, te vas cinco horas de viaje, descargas la furgoneta, haces pruebas de sonido, tocas, duermes, vas a otro concierto… Y entre semana, compones, tocas en el estudio, haces prensa, vendes entradas, vendes discos… las redes.

¿Os ha dado tiempo a asimilarlo? Al documentarme, todo se me quedaba antiguo, era como si tuvierais una carrera de veinte años.
Martín: Ya, ya, ya, es verdad. Hoy hemos estado en «Hoy empieza todo» y nos han hecho un repaso de nuestro paso por Radio 3 y he tenido esa sensación. Parece que tenemos una carrera, y en realidad, solo llevamos dos años y medio.

¿Y es así como cogéis perspectiva? ¿Os tienen que hacer un resumen en la radio?
Juan: ¡Sí! Dices: «¿Te acuerdas de que tocamos en la fiesta de Radio 3 en la Sala el Sol?» Y eso fue en 2018. ¡Hostia tío!
Martín: Parece que fue hace diez años y solo hace dos.
Mario: Escriben en redes: «acabo de descubrir a Carolina Durante», y piensas: «¿Acabas de descubrirnos?, pse». Y es por la sensación de que llevamos así toda la vida.
Martín: ¡Y no! ¡No llevamos toda la vida! Yo he descubierto grupos al tercer disco. Nosotros lo estamos viviendo a esta velocidad…

Os dejé sonando en youtube y me he inflado a escuchar a León Benavente…
Mario: Es el algoritmo de youtube…
Juan: Esto es porque yo soy muy colega del guitarrista y youtube lo sabe…
Martín: No creo que sea por géneros.
Juan: Yo creo que es por la gente. La peña que escucha a León Benavente también escucha Carolina Durante y los algoritmos hacen relaciones. También pasa en spotify.
Martín: Por afinidad, para apoyar, porque a nosotros nos ha beneficiado mucho el algoritmo de youtube, me gustaría que nos relacionara con otra gente, para beneficiarla. Pero que nos relacione con Taburete o con León Benavente, que son grupos que venden muchas entradas, pues es muy buena señal. Representa que estás a un determinado nivel de escuchas.
Mario: A mí me gusta que el algoritmo haga mezclas tan eclécticas. Los grupos conviven, la gente los escucha, y eso es porque la gente escucha cosas muy distintas.

¿Quién escribe las letras?
Mario: Es Diego. Luego los temas van saliendo entre todos.
Martín: Y muchas veces, las ideas le salen a Mario, o salen de melodías de voz y las desarrollamos.
Cantáis al amor más que Rosalía de Castro. Y aquí viene otro de los puntos que definen a Carolina Durante… la cosa empieza bien, se tuerce y acaba fatal…
Juan: Ay, Diego ahora está muy contento. No sé lo que pasará…

Igual evolucionáis al tontipop…
Martín: Vamos a tener que joderle la vida… Es que Diego es muy exagerado, muy dramático. También creo que es su forma de quitarle hierro al asunto. Es demasiado intenso todo.

Somos millennials. Los que son más jóvenes están más curtidos en internet. Los de doce años saben pillar lorazepam online.

Dicen que sois la voz de una generación. Y lo dicen de Rosalía o de Billie Eilish… Menudo marrón.
Martín: ¡Qué dices! Es otro nivel.
Mario: Dentro de treinta años, si queda algo de Carolina Durante, pues ya se podrá decir…
Martín: Todo el mundo quiere encontrar al grupo generacional, sobre todo en el rock. Están empeñados en encontrar al salvador del rock. La música urbana lo peta y la gente de las guitarras temen que desaparezcan las guitarras. Quieren encontrar a su Mesías…
Mario: Pero que tú vas a un colegio y preguntas por nosotros y ningún chaval nos conoce…
Martín: ¡Claro! Porque ningún chaval, pero ninguno, está preocupado por que las guitarras desaparezcan. ¡Ni uno!
Juan: ¡Alguno habrá!
Martín: ¡Ni uno! ¡Y no pasa nada! Hacemos guitarras porque es con lo que nos divertimos. Lo pasamos muy bien en los festivales y en los conciertos. Nos parece que es estúpido que digan esas cosas: ¡es que son la bandera de una generación!

Un marrón…
Martín: El Mondo Sonoro puso algo así: «El rock del futuro será lo que Carolina Durante quiera…»
Mario: Es que me parece muy vanidoso: «Yo, yo ¡yo!, voy a ser la bandera de la generación mía».
Martín: ¡Que tú has hablado de Billie Eilish y Rosalía!

Igual también ellas sienten que les ha caído un marrón…
Martín: Has nombrado a las dos artistas más grandes de nuestra generación. Bueno, Billie Eilish es más joven…

¿Vosotros de qué generación sois?
Martín: Millennials. Los que son más jóvenes están más curtidos en internet. Los de doce años saben pillar lorazepam online.
Mario: ¿Te imaginas?, buscan a Billie Eilish y el lorazepam.

Cada vez que habláis, sube el pan.
Martín: Es que es así. A nosotros nos encanta la música urbana, la PC music, nos encantan mil millones de géneros. Nos encanta que la gente haga música en su habitación con los programas piratas… Entonces, lo de quedar con tus colegas en un local de ensayo, tener una banda, no es lo que se lleva. Lo que se lleva, es hacer música en la habitación.

¿Haréis más discos?
Martín: ¡Sí! ¿Por qué lo dices?

Ya nadie escucha discos. Ahora se escuchan canciones…
Seguiremos haciendo las dos cosas. Lanzaremos singles pero a nosotros nos gusta hacer discos… Un disco es una pieza de nueve, once temas, doce, los que quieras, que se hacen con un sentido, con cierta unidad. Y a veces nos da rabia hacer tan poco tiempo en el estudio. O ir al estudio para hacer uno o dos temas. Mola hacer un álbum, el arte del disco, con sus letras, ver cómo suena todo en conjunto…

Y ahora en qué fase estáis…
Martín: Aunque ya estamos con canciones… centrados en la gira.
Mario: Estamos pensando en canciones que no sabemos cómo ensamblarán en un nuevo disco. No sabemos qué haremos con ellas…

Decían: ¡Serán unos one hit wonders! ¡Y mira!, ¡hemos hecho uno de los mejores discos del año según la prensa especializada! No puedo decir esto de mi propio grupo, ¿no?

Otra etiqueta es la de flor de un día. ¿Lo vivís con ese espíritu?
Juan: No pensamos en ello, creo.
Mario: No nos preocupa.
Martín: Sabemos que un día la gente dejará de hacernos caso. Al principio, la prensa estaba empeñada con eso. Decían: ¡Serán unos one hit wonders! ¡Y mira!, ¡hemos hecho uno de los mejores discos del año según la prensa especializada! No puedo decir esto de mi propio grupo, ¿no?
Juan: No, dicen eso porque están todos comprados.

Salisteis en la prensa rosa. Mi parecer es que sin ese capítulo, estaríais en el mismo punto que ahora. ¿Cómo vivisteis aquello? ¿Os influyó de alguna forma?
Mario: Creo que no nos influyó.
Martín: La banda estuvo muy al margen de todo eso. A Diego sí que le afectó más, claro.


¿Afectó a la canción? «Perdona (ahora sí que sí)» es muy buena.
Martín: La canción es de Marcelo Criminal. Es un chaval de Murcia. La colaboración con Amaia estuvo muy bien. Hubiera llegado a lo mismo sin todo ese marrón…
Mario: Tampoco lo vivimos como un marrón. Nos hacía gracia. Era: «¡Eh, tío, mira dónde sales!».
Juan: Y además, vimos que si esas cosas las pone un medio, automáticamente ponen lo mismo otros diez. Y acaba lo mismo en mil sitios distintos. ¡Hacen copia y pega!

¿Habéis temido que el éxito pusiera en peligro la amistad?
Martín: Qué va. Tenemos claro de dónde sale el grupo, da igual que tenga éxito. Tenemos un equipo que es muy realista. No nos hacemos ilusiones. Estamos centrados.

En «Nuevas formas de hacer el ridículo» creo que habéis expresado lo que muchos pensamos y no decimos por complejo de antiguos…
Martín: La canción va sobre cómo son las relaciones en redes sociales. Se genera otra realidad, muy distinta a las de las relaciones cara a cara. Hay gente con la que hablas en redes, te la encuentras por la calle y ni te saluda. Es como un «buah, qué está pasando». También hay referencias a los malos usos de las redes.

Haz lo que te dé la gana pero luego apechuga, ¿no?
Martín: A eso me refiero con los malos usos. Si tú muestras según qué actitudes en redes, eso te va a repercutir. Y no solo en redes.
Juan: La red solo es otro canal.
Martín: Y si lo usas bien, te protege. Eres tú quien controla la imagen que quieres dar, quien elige lo que quieres contar. Y puedes mantener una privacidad relativa…

Observo unos niveles de exposición muy salvajes. Se quieren más interacciones, más “favs” de desconocidos, y el usuario va cada vez más lejos en la exposición de su intimidad…
Mario: Yo también creo que hay una sobreexposición.
Martín: Pero sea como sea, esa gente expone ahí la parte que quiere que se vea.
Mario: Pero hay gente que difunde toda su intimidad…
Martín: Sí, eso ocurre. Pero la culpa no es de la herramienta. La herramienta está ahí y luego cada uno la usa como quiere. Las redes no tienen la culpa de que alguien haga el ridículo.
Mario: Es que, las redes sociales han cobrado mucho protagonismo en poco tiempo. Y el ser humano tarda en adaptarse.
Martín: Tampoco tienen tan poco tiempo, que parecemos viejos hablando de esto. Puede que sea un problema de adaptación o aprendizaje. Y dependiendo del uso que le des, te expones a hacer el ridículo. De eso va la canción.

Quiero saber si empezáis a estar hartos de «Cayetano»…
Martín: No, y te lo digo yo que soy el que más cansado está. Me cansé mucho cuando parecía que solo éramos «Cayetano». No creo que nos defina, ni que sea la canción más representativa de nuestro sonido. Es un hitazo. La mejor canción que hemos hecho, en términos de repercusión. Y es una canción divertida. Sin más.


No sé yo si no tenéis a la escena musical revuelta. Con «Cayetano», con «Nuevas formas de hacer el ridículo», con declaraciones en las que parecía que presumíais de haber llegado rápido y de gratis…
Mario: Aquí lo digo. De gratis no nos ha llegado nada. Hemos currado y curramos más que nadie…
Juan: Las cosas no nos han llegado solas. Otra cosa es que lo hayamos hecho bien, y nos hayan llegado muy rápido. Pero solas no han llegado.

Así, no sentís que la escena indi os haga el vacío.
Martín: No, no hemos notado nada. Tampoco vamos buscando amistades. Pero no creo que haya nadie enfadado. Estamos trabajando con los «antiguos» Love of Lesbian y de puta madre. Con Viva Suecia nos llevamos bien, porque Carlos Hernández es el productor de su disco. Juan es muy colega del guitarrista de León Benavente, porque tocaba con Nacho Vegas y son asturianos… Con Airbag, tenemos una buena relación… Hasta cuando hemos coincidido con Taburete, ha habido un trato cordial…
Juan: ¡Queremos nombres!

Nuestro directo es lo mejor que tenemos. Hacemos una música que invita más a ser consumida en directo que en disco.

Que no hay, que son elucubraciones mías. Vi la entrevista con Broncano, y me pareció que no habláis bien de vuestro directo. Me busqué el de Radio 3 y ni tan bien. Traspasáis la pantalla…
Martín: ¿Que dijimos que nuestro directo no era bueno? ¡Si en directo somos la hostia!

¡Decís que Diego canta mal!
Juan: ¡Ay, ya! ¡Es que pega muchos gritos! ¡Pero eso no quiere decir que el directo sea malo!
Mario: Lo nuestro es actitud en el escenario más que virtuosismo.
Martín: Nuestro directo es lo mejor que tenemos. Hacemos una música que invita más a ser consumida en directo que en disco. Que Diego canta mal, eso seguro que lo hemos dicho. Y la verdad: no creo que cante mal. Tiene su rollo y Carolina Durante lo aguanta. Y al final, si la banda aguanta… Y no solo eso, es que Carolina Durante aguanta porque él canta así. Si cantara melódico, ¡qué! Ya estoy yo para hacer los coros y que salga más o menos…

Ahora hacéis la gira con Mahou… ¿Qué me contáis de eso?
Martín: Vamos a ir a ciudades a las que no hemos ido nunca y está guay que nos apoyen.

Yo soy de Palencia. Recuerdo aprenderme las canciones de un grupo desde una semana antes porque venían a las fiestas… Creo que vais a flipar…
Martín: ¡Lo sabemos! Una vez fuimos a las fiestas de un pueblo que se llama Cubillas del Sil. Estaba petado. Vino gente de un montón de sitios, de León, de Ponferrada… Ahora volvemos a León. También vamos a Pontevedra, a Lugo…

Ayer, la noticia era que habíais parado un concierto por un caso de violencia de género.
Martín: La noticia no es que nosotros paremos el concierto. Es que pasen esas cosas. Que paremos es lo natural. Estábamos tocando y vimos que había unos tíos que la estaban liando. Y la gente se estaba encarando con ellos. Terminamos la canción y vino nuestro road manager a explicarnos lo que pasaba. A la vez, unas chicas le dijeron a Diego que les habían pegado. Y fue inmediato. Los echamos y ya está.

Acabo a lo Habitación roja. ¿Volveríais a vivirlo todo?
Martín: ¡Todo! Están bien las cosas que nos han pasado. Luego te puedes poner a pensar en detalle. Pero lo importante es que todavía nos aguantamos, viajamos juntos y lo pasamos muy bien…
Mario: No nos quitan ya lo bailado. Y diría que hemos bailado bastante bien.

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