Entrevista de Gema Talaván

Joven, guapo, con talento… la trayectoria de Eduardo Noriega desde que se diera a conocer con Tesis ha sido imparable. Esta vez se atreve con la interpretación de un personaje basado en una persona real: «El Lobo».

Una de las grandes hazañas de los servicios secretos españoles fue infiltrar un topo en el entorno de ETA. Conocido como «El Lobo», gracias a él se desmanteló buena parte de la militancia activa de la banda, además de frustrar una campaña de atentados y el primer intento de fuga masivo de presos etarras. Miguel Courtois rescata esta historia y se basa en ella para llevarla a la gran pantalla. El protagonista, Eduardo Noriega, quien nos ha hecho un hueco en su apretada agenda y nos ha contado qué ha significado para él rodar una película de estas características y meterse en la piel de un personaje real.

«El Lobo» es uno de los personajes célebres en la lucha contra ETA. De hecho dicen que en una supuesta lista de venganza, él estaría en el primer puesto para ser asesinado, ¿cómo ha sido la experiencia de interpretar su personaje?

Para interpretar a Lobo no pensaba en el presente del Lobo, en que ahora es un amenazado por ETA. La película termina con una operación de cirugía estética, un viaje a Sudamérica y ETA lo condena a muerte, y él con otra identidad y con otro aspecto empieza a huir. Pero sí es cierto que cuando tuve la oportunidad de hablar con él en un programa de televisión, en el que entró en directo telefónicamente, le pregunté por eso, que cómo es posible vivir treinta años después huyendo de unos asesinos o de una banda terrorista. Pero yo, a la hora de preparar el personaje, no preparé un héroe, ni tenía en cuenta el resultado de todo esto, sino que intenté acercarme lo más posible al chaval o al joven vasco que tiene un problema concreto, económico, un problema en casa y que piensa en colaborar con la policía. Luego, cuando quiere dar marcha atrás es demasiado tarde. Y cuando más adelante lo ha pierde todo, ha perdido a su mujer y ha perdido a su familia y además es perseguido por ETA, intenta darle una solución a la policía para acabar con la organización terrorista, es completamente marginado por la policía. Es un tipo que cuando quiere ser un héroe o decide serlo, quizás como una salida desesperada a su situación, no le dejan serlo, la policía le retira del camino.

Entonces, ¿cómo te has preparado para interpretar a El Lobo? ¿leíste los libros que se han escrito sobre él, te has basado en documentación?

La verdad es que tuvimos todo tipo de documentación de aquella época. Todos los hechos que ocurren en la película son reales. Algunos están modificados en el tiempo, pero todo lo que sale es verdad. Yo en lo que más me apoyé fue en los dos libros que se escribieron sobre El Lobo, donde él en primera persona contaba las vicisitudes de estar infiltrado dos años en la banda terrorista, y convivir con etarras. Tampoco pretendía hacer un trabajo de imitación, siempre tenía en cuenta que rodábamos una ficción a partir de hechos reales. De hecho, el personaje es Txema Loygorri y no Mikel Lejarza –el verdadero nombre de Lobo-. Intenté indagar no en el héroe, sino en la persona, en él como joven que de repente se ve involucrado en toda esta situación…

Además de la llamada telefónica a la que te has referido, ¿has tenido algún otro tipo de contacto con Mikel Lejarza?

Pues no, porque sé que estuvo un día en el rodaje, pero no me avisaron y tampoco recuerdo ver a alguien extraño, algún señor por ahí con las solapas subidas… o sea que hace muy bien su trabajo, porque yo no me enteré. Lo único que sé es que ha visto la película y que le ha gustado mucho. Se emocionó muchísimo y quedó muy afectado.

La adaptación de «El Lobo» al cine parte, según tengo entendido, de una obsesión del productor, de Melchor Miralles, que conoció a Mikel Lejarza hace unos años, ¿crees que esta película se convertirá en un clásico de la historia del cine español como lo pudo ser Operación Ogro?

Quizás sí, porque tampoco hay muchas películas sobre ETA. Siempre ha sido un tema difícil de abarcar, quizás porque afecta directamente a mucha gente. Nosotros abarcamos  de 1973 a 1975 y es un problema que sigue sin resolverse en España, porque hay mucho odio enraizado que se hereda de generación en generación. Digamos que es un tema tabú, que se ha tocado poco en literatura y en cine. A mí me parece trascendental que se hable de esto en el cine y con que invite a reflexionar yo me doy por satisfecho. Ya veremos en qué se convierte la película dentro de unos años, pero es importante que invite al diálogo, invite a pensar sobre un problema que seguimos teniendo hoy día en España.

Miguel Courtois no es un director demasiado conocido en España, y como bien has dicho, éste es un proyecto que trata sobre un tema muy espinoso, con unas dimensiones tremendas, ¿cómo ha sido trabajar bajo sus órdenes?

La verdad es que por todos los ingredientes que tenía la película, con mucha acción, él era el director ideal. Un director que ya había demostrado que este tipo de películas, con un alto contenido en acción y con un ritmo que la convierten en un thriller, las hace muy bien. Obviamente es un thriller pero apoyado en unos cimientos como es el conflicto etarra. Y la comunicación con él ha resultado muy fluida y muy normal, pues a pesar de que él ha trabajado sobre todo en Francia, habla español perfectamente y conoce el problema de ETA, puesto que es vasco-francés.

Tu físico te convierte en uno de los actores guapos de nuestro cine, pero sin embargo, tus papeles como «galán» han sido más bien pocos ¿qué das a los directores para que te vean en la piel de personajes tan cerebrales como el del Lobo?

Pues, no lo sé, quizás responde más una inquietud por mi parte, dentro de las posibilidades que tengo, de intentar moverme lo más posible. Y sería muy aburrido hacer siempre de galán. Bueno, ni siquiera sé lo que es un galán. Hoy en día podríamos tomar como galán al protagonista de una comedia romántica, vamos a poner por caso Hugh Grant. Creo que hacer de galán, de guapo que al final consigue a la chica, sería muy aburrido y por eso procuro hacer papeles que me permitan hacer otro tipo de cosas. Con El Lobo no sólo era por el personaje: un personaje muy interesante, atrapado entre un juego cruzado y atrapado por unos odios muy fuertes, sino que además, la película me interesaba, el guión me interesaba… había muchos ingredientes que la hacían interesante.

Amenábar te dio una gran oportunidad con Tesis. Ahora, acaban de seleccionar su película como candidata española a los Óscar; supongo que habrá visto Mar Adentro…?

Creo que es una de las películas, sin duda, más interesantes del año. Amenábar cada vez lo hace mejor, cada vez va madurando y creciendo más y por tanto sus películas también. Hay una dirección, una idea, un guión…, todo, la música… hay pocos como Amenábar. Ahora mismo es uno de los directores más importantes. Y será el director español más importante si sigue por este camino. Por otro lado, los actores están brillantes. Todos, no sólo Bardem. Todos los actores son una maravilla y esto también tiene que ver con Amenábar y con el guión. Bardem se ha convertido ya en más que un gran actor, en un referente, o para mí lo es. Dentro de unos años lo será como lo son ahora Robert de Niro o Al Paccino, yo creo que Bardem pasará a ser uno de los grandes actores del mundo, no sólo de España.

¿Te gustaría entonces volver a trabajar pronto con Alejandro Amenábar?

Ah sí, claro que sí, por supuesto. Y con Bardem también.

Para terminar, ¿puedes adelantarnos algo de tus proyectos futuros?

El más inminente es que empiezo a rodar en noviembre. De nuevo con Marcelo Piñeiro, con quien ya rodé Plata Quemada. Vamos a rodar un texto que se llama el Método Grönholm, que es una obra de teatro escrita por Jordi Galcerán y cuya adaptación cinematográfica la han hecho Mateo Gil y Marcelo Piñeiro. Ruedo con Carmelo Gómez, Adriana Ozores, Ernesto Alterio, Natalia Verbeke, Najwa Nimri… Estamos ahora en plenos ensayos. Un texto muy interesante, una película de actores, básicamente, porque es una situación muy teatral, en la que los personajes están encerrados en un despacho y resulta muy interesante.