30 años (no es nada) de la Katarsis del Tomatazo

Los orígenes del teatro off de Lavapiés

Texto de Raquel Carrillo.
Imágenes cortesía de Escuela Cristina Rota y de Jean Pierre Ledos.

Con 17 añitos probé por primera vez el gusanillo del teatro de la mano de la escuela de Cristina Rota. Eran unos intensivos de verano que, por aquellos años, todavía se impartían en un sótano de la calle Don Ramón de la Cruz. Fascinada, quise repetir en su salto a su nueva sede con teatro propio en el castizo barrio de Lavapiés. La que es hoy su seña actual: la Sala Mirador.

¡Aplauso o tomatazo!

Viví en primera persona la ilusión del equipo de contar con ese nuevo escenario. Y las nuevas propuestas. Especialmente, la «Katarsis del Tomatazo», que hoy en día sigue llenando la sala. Al principio, fue solo un experimento que los alumnos y alumnas abrazamos con ganas infinitas de ofrecer al público nuestras propuestas escénicas. Algunas muy locas: recuerdo a Gustavo Salmerón vestido con lechugas y tomates colgantes, interpretando a una ensalada; y a Secun de la Rosa de cura echando babas por la boca, al ritmo de «Quiero ser santa», de Alaska y Dinarama.

La premisa era sencilla: al grito de «¡Aplauso o tomatazo!», aplaudías, y si no, tomatazo al canto. Un divertimento que se fue haciendo grande a una velocidad de vértigo. Recuerdo infinitas colas y listas de espera. Aquello era emocionantísimo.

Muchas veces, el tomatazo en la cara te bajaba de golpe a la realidad. Pero daba igual, tú te habías atrevido a enseñar al público tu movida. Se empezó a celebrar todos los fines de semana, y nosotros ensayábamos con una efervescencia loca. Con esa inconsciencia que te da la juventud para subirte a un escenario. Porque muchas veces, el tomatazo en la cara te bajaba de golpe a la realidad. Pero daba igual, tú le habías enseñado al público tu movida. Y a la semana siguiente, tenías otra oportunidad.

YA LO HACÍAN LOS GRIEGOS

El público se sentaba en aquellas gradas, le repartíamos los tomates, nos lo intentábamos llevar al huerto, y aquello se transformaba en una fiesta pagana de la que nos sentíamos todos parte.

Ahora, con los años, me doy cuenta del maravilloso aprendizaje que fue todo aquello. Exponerte sin miedo al juicio, de una manera lúdica. Porque, paradójicamente, el tomatazo le quitaba peso al fracaso. Interiorizabas rápidamente que la exposición formaba parte del juego, y que no pasaba absolutamente nada.

Claro, ya lo hacían los griegos. Realmente era una auténtica catarsis, en la que sí, te sentías liberada.


Yo actuando en la «Katarsis del Tomatazo» a mediados de los 90. Foto de Jean Pierre Ledos.

CUNA DEL TEATRO OFF DE LAVAPIÉS

Esta propuesta escénica, tan innovadora en la época, supuso una auténtica revolución. Y fue el origen del movimiento teatral alternativo que surgió en el barrio de Lavapiés.

Vinieron más: en aquel escenario se programaron auténticos hitos teatrales off de los 90, como El rufián en la escalera, dirigida por la gran Cristina Rota y protagonizada por un jovencísimo Juan Diego Botto y Ana Torrent, que ya era la niña de El espíritu de la colmena y Operación Ogro y estaba a punto de petarlo en Tesis, la rompedora ópera prima de Amenábar.

Pero la que me flipaba era Veinte años no es nada, protagonizada también por Botto. En aquella vibrante obra que hablaba de pulsión juvenil, lo que ahora llamaríamos coming of age, los temazos de Los Rodríguez te sumergían en la atmósfera de la obra. Esa sensación de inmortalidad de los veinte años, cuando el tiempo es infinito… La misma que tenía yo cuando me subía al escenario de la Katarsis.

ESCUELA, TEATRO Y PRODUCTORA

Por otra parte, alucinaba al ver que muchos de los alumnos y alumnas que pasaban por la escuela eran ya famosos. Algunos compañeros de clase, incluso. Pero daba igual, en sus aulas éramos todos iguales.

Más de 12.000 estudiantes se han formado desde 1979 con Cristina Rota, en una escuela que te ofrece salidas laborales reales. Tiene su propia productora, además del citado teatro, y te informan de muchos e importantes castings.

Puedes acceder a la escuela mediante una entrevista, o cursando uno de sus intensivos. Actualmente, cuentan además con cursos para niños, niñas y adolescentes en la propia Sala Mirador, en su sede de Rivas-Vaciamadrid (La Casa + Grande), y en el Centro Municipal de Recursos para la Infancia Rayuela.

Cristina Rota Escuela de Interpretación. http://www.escuelacristinarota.com
secretaria@escuelacristinarota.com
915289504

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