Bely Basarte: [La vida es esto, amor]±[Amor letal]


Entrevista de Reyes Muñoz
Fotografías cortesía de

«Cualquiera podría decir que de buena soy tonta, pero a mí me gusta siempre confiar en la gente e intentar ver la parte buena, la parte bonita. Yo creo que esto lo he aprendido de mi madre, que ella perdonaría a cualquiera. Es capaz de ver la bondad y yo creo que también. Eso ha hecho que me dé muchas veces contra la misma pared. […]. Lo que más queremos todos, o casi todos, —porque algún loco hay por ahí—, aunque lo disfracemos de inseguridades, de de coraza y de miedo; es que nos quieran».

El libro se llama La vida es esto, amor. El disco se llama Amor letal. Leidos ambos títulos nos sale un verso (o un universo). En el libro encontramos las canciones y la intrahistoria de la que nacen: textos de diarios desde 2013, fotos personales, escritos a mano, dibujos, poemas… Es un universo (o un verso) en el que contrasta el la Bely Basarte calculadora, que no pierde el control de su proyecto musical; y la mujer vulnerable y (por fin) orgullosa, de no haber permitido que el cinismo arraigara en su alma.

En el libro y en las canciones que surgen de él, se repiten ideas y conceptos: nubes, la luz, las luces, incluso de las farolas, los gatos. Y te preguntas muchas veces, ¿esto es el amor? También hablas de duelos, de todo tipo de duelos. La amistad está muy presente. Pero todo muy cíclico. ¿Tú te reconoces en todo este trayecto?

Creo que sí. Todo mi trabajo es muy autobiográfico y en esos textos me reconozco, a pesar de cuando estás en momentos más malos, es verdad como que te disocias, ¿no? Y no recuerdas bien lo que estaba pasando en ese momento.Yo creo que esa es una de las razones por las que yo empecé a escribir diario, me gustaba tener esa foto de mi interior y no solo las que nos hemos sacado con los móviles. Me gustaba saber cómo me sentía yo en cada preciso instante, en ese día en el que pasó esto, cuando pasó lo otro. Todo, todo todo, todo es muy yo, todo soy yo. Además este libro reúne que si la fotografía, la ilustración, los poemas, las letras de las canciones… es como si fuese muchos trocitos de mí puestos en en un libro muy bonito. Tengo que decir que Lunwerg ha hecho una edición de la que estoy maravillada, la verdad.

¿Ha habido una edición posterior? 

Sí, sí, que ha habido edición, sobre todo cuando he hablado de personas que no soy yo. He intentado poner unos límites para quien no era de mi círculo más cercano, ¿no? No quería que el foco estuviese en esa parte, ¿no? En la parte más morbosa. Quería poner el foco en mi experiencia, mi aprendizaje, mi proceso y mi testimonio.

De esos trocitos una saca una conclusión. Eres una persona esencialmente buena. No le das cancha al cinismo. Estás dispuesta a tropezar para levantarte.

Sí, creo que es algo que me define bastante, ¿no? Que a ver, también cualquiera podría decir que de buena soy tonta, pero a mí me gusta siempre confiar en la gente e intentar ver la parte buena, la parte bonita. Yo creo que esto lo he aprendido de mi madre, que ella perdonaría a cualquiera. Es capaz de ver la bondad y yo creo que también. Eso ha hecho que me dé muchas veces contra esa misma piedra, contra esa misma pared.

Creo que al final de todo lo que hay siempre es una búsqueda brutal de ser querido, ¿no? Y del amor. Y esto, además me lo decía mucho mi madre cuando de niña. Yo decía: «Pues es que esta chica me ha hecho no sé qué o me han dicho que tenía este problema». Mi madre siempre quitaba todas las capas, ¿no? Y la reflexión final era, «Es que lo que quiere es formar parte del grupo, lo que quiere es que le quieran, lo que está buscando es amor». Y era verdad. Lo que más queremos casi todos, porque algún loco hay por ahí, pero casi todos lo que lo que buscamos, aunque lo disfracemos de inseguridades, de de coraza y de miedo, es que nos quieran.

La editorial lo vende como un libro íntimo. Al leerlo pensé, «ni tan íntimo»… con tu diario,  con ilustraciones, fotos personales…. Me dices que lo has editado para sacar los nombres de terceros… pero ¿para quien lo escribías hace quince años? Me resulta asombrosa la calidad de los textos, como si lo hubieras empezado a escribir para publicarlo ahora.

Total, total… Tengo aquí el diario, mira. Yo suelo escribirlo por las mañanas y lo tengo siempre por aquí, me gusta que esté. Y de la calidad de los textos, no lo sé, no sé qué decirte, gracias.

De nada, pero no es un cumplido. Es que me sorprende muchísimo que escribas para ti con tanto cuidado.

Es verdad que muchas de las entradas de diario, sobre todo las más antiguas… Había una red social… yo tenía mi perfil anónimo y me gustaba escribir ahí mis textos. Seguía también a otras chicas que escribían sus poemas. Creo que éramos todas unas intensas que escuchábamos a Lana del Rey. Era el momento. Entonces, al releer muchas entradas antiguas pensaba que podrían podrían ser el comienzo de un poema. Yo creo que era el momento, tenía otra edad y no sé, todo era muy intenso.

La verdad, al leer el libro no he pensado: «uff, qué intensa Bely Basarte». Sí se ve qué hay casi una niña por ahí…. pero diría que son reflexiones muy humanas.

Sí, además que lo que me gusta también es eso. He querido incluir entradas en las que a lo mejor no pasaba nada, ¿sabes? A modo costumbrista, ¿no? La mayoría de las entradas cuentan algo porque lo que quería es que la parte de diario te contase la historia que inspiró la canción, ¿no? Pero también quería momentos de vida, de «me he puesto a mirar por la ventana las nubes y a mi vecina que está paseando, ¿no?». «He ido con mis amigas al mercado del no sé qué y luego nos hemos tomado algo». Me parecía que también era importante incluir esa parte, como dices, más humana y menos artística, no lo sé.

O sea, vuelvo a la pregunta de antes, cuando te pones a escribir en los diarios no escribes para ti.

Sí, sí, o sea, a lo mejor algunas entradas antiguas las escribía… Es que no diría que con intención de que las viese nadie, pero sí para que quedasen bonitas. Eran parte de algo que yo estaba construyendo sin ningún fin. No escribía para que aquello fuera a ningún sitio, era para mí.

¿Cómo ha sido el proceso a la hora de hacer las canciones? Tenías las canciones y las vestiste con los textos o leías los textos, ibas componiendo y ordenando el libro y surgían las canciones.

Es que siento que como que todo ha nacido, ¿sabes? Como que no te sé decir. Lo primero fueron las vivencias, eso sí. Las vivencias están escritas en ese diario y luego escribí las canciones, pero luego cada capítulo, al final, trae como unos poemas. Algunos de los poemas han pasado antes, otros han ocurrido durante,y otros han surgido después, al sentarme a escribir un libro.

Pones fotos de los escritos. Usas boli.

Sí, además me gustan los bic más gorditos y me encantan.

Decían el otro que dentro de X años la gente no va a saber escribir a mano.

¿Sabes qué pasa? En 2018 empecé a escribir en una aplicación que era para eso. Tenía puesta una alarma a las 11 de la noche. Todas las noches, sonaba una alarma, y yo escribía lo que había pasado ese día. Algo chiquito y lo dejaba ahí. Hace un par de años se me borró la aplicación, perdí todo lo que había escrito, contacté al creador de la aplicación. Conseguí rescatar algunas cosas, y por suerte tenía escritos en otras partes… Pero desde que se borró la aplicación escribo a mano. Al principio escribía fatal, porque llevaba sin escribir desde la carrera. Y como dices, es que ya nadie escribe a mano. Como no te fuerces a hacerlo, o seamos un poco más románticas, un poco más intensas, no escribes a mano nada.

Es diferente, creo que por el contacto con el papel, ¿no?

Y vas más despacio y no puedes volver al párrafo de arriba… Piensas más lo que estás haciendo, no estás mirando una pantalla.

«Decía mi padre, «Yo puedo leer el libro porque sé que tiene un final feliz»».

Cuentas situaciones muy doloras. Cosas como que estuviste sola en pandemia y tu pareja estaba conviviendo otra mujer. Y sin embargo, los exabruptos… es que son lindísimo. «Me produce tanta indiferencia que lamento haberle dedicado tanta lágrima y tanto desvelo». lo más punqui que dices es «al próximo hombre que me diga que me quiera le pego una patada a la boca». Es que no te creo, eres muy linda. ¿Qué ha quedado fuera ¡Tiene que haber más!

Hay más, hay más, pero eso solo lo saben mis mejores amigas.

¿Y qué ha quedado fuera? Lo superfluo, lo más rabioso o lo demasiado íntimo.

Yo creo que lo que lo más rabioso y lo demasiado íntimo. Eso me lo reservo para mí, pero sobre todo porque tampoco quería que fuese un libro de odio, ¿sabes? Creo que no me representa, creo que como dices, hago mucho por ver la bondad en los demás, siempre confío, siempre, a pesar de bueno, de esas sombras, ¿no?

Soy de la opinión de que no podemos vender que todo es perfecto y todo es bonito todo el rato, como pasa en las redes sociales, ¿no? Y que la gente necesita saber que todo el mundo pasa por momentos malos. Quería que en el libro, fuesen momentos malos míos, de mí, en un momento, de cómo los he atravesado, ¿no? No quería dejar ahí los momentos de el odio, de la rabia porque no es con lo que quería que se quedase la gente que leyese el libro. Tenía muy claro que quería que «Incondicional» fuese el último capítulo porque me parecía que daba esperanza y más luz, ¿no? Decía mi padre, «Yo puedo leer el libro porque sé que tiene un final feliz».

Ostras, claro. Es que a lo mejor a tu padre le dan ganas de decir unas cuantas cosas….

Sí. Mi padre tendría que escribir otro libro. Mi madre no lo ha leído. No, no puede. Pero yo le he dicho que no pasa nada, que este libro no es para ella. Es un libro para gente que ha aprendido tarde a quererse, o gente que está en un proceso parecido, o que necesita un referente, o una muestra de que alguien que estuvo en esa sombra y llegó a otros sitios más bonitos, ¿no?

Es verdad, pero qué pena. De tus padres se intuyen cosas muy bonitas. 

Yo sí que le he dicho «si quieres, los poemas los leemos juntas». Los poemas creo que sí son otra cosa, igual que las canciones del disco, que le encantan… pero leer las partes del diario… leer que he estado sola, que me he sentido herida… pues le hace sentir culpable. Yo le digo que no tiene que ser así, que ella ha estado para mí siempre que la he necesitado, que cuando yo he llamado ha respondido antes que nadie, y que ahora mismo, yo soy quien soy gracias a que he vivido todo esto.

Si escribo tan joven como empiezas tú el diario, a mis padres les pongo a bajar de un burro.

Claro, eso es verdad. Pero en la primera entrada del diario yo ya me había ido de casa. Pero si hubiese escrito cuando estaba en casa… claro.

En la otra entrevista me decías que de hecho te habías ido de gira con tus padres en la caravana.

Sí. Y de hecho parte del libro lo escribí con mis padres en la caravana, les acompañé al sur de Francia. Me dijeron, «nos vamos a ir diez días» y dije, «Venga, me voy con vosotros. No os molesto, yo duermo ahí en un ladito. Ellos se iban con la bicis, se iban a la piscina, a jugar al ping pong, a ver no sé qué pueblo y yo ahí en la caravana». Me gusta salir para crear. Salir de tu zona de confort mola mucho.

Calculadora y caótica

Hay dos Belys ahí. Hay muchísima madurez incluso en las primeras entradas. Hay una Bely caótica y sentimental y otra muy computadora. Tenías muy claro tu proyecto de vida, has currado mucho para conseguirlo y como un reloj.

Soy mi padre y soy mi madre. Mi padre es ingeniero, mi madre está siempre por ahí con la guitarra y creo que tengo esas dos facetas, ¿no? A pesar de ser cuadriculada en algunas cosas o intentar ser organizada, que yo creo que es algo a lo que me ha llevado la vida y mi padre, soy alma libre. Me gusta sentirlo todo y creo que soy muy sensible y que por ello disfruto mucho las cosas bonitas y las cosas no tan bonitas, pues las siento también mucho. Al menos tengo una herramienta que es el escribir, que es el hacer canciones que me permiten drenar esa tristeza, ¿no?

Y en ese cálculo, utilizas los pormenores de la vida para dar cuerpo a las canciones. Por ejemplo, en este disco, en una canción, te sirves de tener resaca para grabar una canción y que tu voz suene cascada, porque le va a ir bien.

¡Es verdad! ¡No me acordaba de eso! Sí, sí, también es que, pues eso que digo en el libro. Yo he vivido sola siete años o algo así. A mí eso me encantaba, el poder hacerme mis horarios y he sido siempre muy responsable. Si yo salgo de fiesta de noche, pero yo sé que mañana tengo un compromiso, lo voy a cumplir. Cuando estudiaba la carrera, me acuerdo que salía de fiesta con mis amigas, pero yo estaba en clase a la mañana siguiente, aunque no hubiese dormido, ¿no? O si tenía examen lo iba a aprobar. Siempre he sido como muy consecuente con mis actos y muy matemática.

La estrella polar

Mira, me viene mucho últimamente una obra de Alfredo Sanzol que se llama La calma mágica. Es sobre la pérdida de su padre. La obra es una locura, y de repente hay una llamada, y lo que viene a decir es que madurar no es crecer, sino perder a la gente que toma las decisiones por ti. Maduramos a la fuerza. No sé si te resuena.

Sí, mira, se me ha puesto la piel gallina.

He pensado en ello leyéndote. Has posado muchas decisiones en gente que ha ido desapareciendo de tu vida.

La verdad que nunca me había planteado eso, pero no sé si es en el último capítulo, pero sí que en un momento que tengo una conversación con Tato Latorre que me dice, «¿Por qué has elegido siempre tan mal a los tíos?». Y yo digo eso, que siempre me he fijado en gente con mucho liderazgo, que luego era un falso liderazgo porque realmente intentaba cubrir una inseguridad fingiendo esa seguridad. Yo caía una y otra vez en ese patrón y es verdad que al ir perdiendo a esas personas en las que yo posaba las decisiones… pues hombre, golpes eran, golpes eran. Pero creo que sí que se madura también así, ¿no? Con esos golpes, así que sí.

Y lo lees ahora, ¿lloras o te ríes?

Depende del día, yo creo. A veces me enfado, a veces me río, a veces… Volver como a esa época para escribir el libro, ha sido como revolver de repente en cosas que yo tenía ya muy apartadas, ¿no? Me ha hecho verme, y esto lo digo un montón, con más ternura, porque yo me veía con mucha culpa. No había terminado de hacer las paces con esa versión de mí. Me había enfocado más en hacer las paces, a lo mejor con versiones anteriores, de mi yo de niña y no en mi yo de los veintitantos, ¿no?

Ahí me veía más como una chica que que intentaba cosas absurdas una y otra vez, que seguía viendo la bondad, que seguía intentándolo, que seguía luchando, que seguía confiando como una tonta, ¿no? Y ya no me veo como una tonta y de hecho, me alegro de haber sido así, es un rasgo de mí y estoy orgullosa de ello.

A mí este cuento de la niña Tobe me ha dado mucha pena, te lo digo. Parece que no tienes techo a nivel artístico, estás preparando una gira… ¿Miras al al cielo para buscar la estrella polar, no perderte en el bosque y volver?

Un poco sí, tengo ese miedo de acabar en la cueva que no es, ¿no? También asumo que me voy a equivocar. Espero ser esa estrella también, que guíe a las demás que quieran salir en busca de aventura o de lo que sea, de otro destino.

Ah, me decías lo de ser la estrella polar de otras personas y mira, vino aquí, a grabar un ExVITA Paula Serrano, que es una cantautora de Cuenca, muy linda. Me preguntó cómo eras, cómo había sido entrevistarte. No sé si eres consciente de quién eres tú para muchas autoras.

Para mi es irreal. No soy nada consciente de ello. Me pasa también, cuando voy a una firma,ahora que hemos estado haciendo las firmas de los libros… yo estaba nerviosa, ¿vendrá alguien? ¡A ver si no hay nadie! No doy nada por hecho, ¿sabes? Y creo que eso también es muy importante en este trabajo, porque si no, te frustras una y otra vez. Como pongas esas expectativas altas, como des por hecho cosas, igual no ocurren y creo que duele el doble. Yo creo que se aprende también frustrándote una y otra vez, y volviendo a ilusionarte, porque creo que este trabajo es caerse y levantarse, caerse y levantarse.

Y justo lo hablaba el otro día con otro chico que es que es artista. Decía que nunca hay que dar nada por hecho. Nunca des por hecho que si has llenado una Ribiera, vas a volver a llenarla, no pienses, «ah, bueno, es que yo ya lleno La Ribiera». No, es que si has llenado La Ribiera, disfrútalo como si fuese la última vez que lo vas a hacer. Creo que siempre intento bajarme los pies a la tierra. Y no pienso, «voy a hacer esto para inspirar». Igual no sale algo sincero, ni tan honesto. Yo creo que al final lo que hace que yo conecte con la gente, es que se ve que hay verdad.

«Pero sí, si me tengo que quedar con algo es con la gente, o sea, yo pienso que cuando el día de mañana vea mi vida pasar por delante de mis ojos, no voy a ver el libro, voy a ver a Tato, a o a Alex, a David…»

Hay un textito en el que hablas de unos atormentados. Yo he deducido que son David Otero y Tato Latorre.

¡Podrían ser!

Creo que los hitos de de tu carrera musical en realidad no son los hitos universales sino la gente que estuvo en ese momento.

Total, sí, y creo que es lo que me llevo de la música, aparte de la propia música. Todo el tiempo he pensado eso, que lo que me llevo es la gente. Pienso en mi canal de YouTube, que me permitió conocer a más gente que estaba también en YouTube y son de mis mejores amigos, ¿no? Y y les tengo supercerca. A mi pareja también… le conocí por la música. Sí, sí, para mí lo importante es eso, ¿no? La gente que me ha aportado la música, más que haber hecho tantos EPs, tantos discos, tantos no sé qué, que eso me encanta, por supuesto, que es importante, por ejemplo, sacar un libro para mí ha sido un hito muy importante y un gran éxito personal y no solo profesional. Pero sí, si me tengo que quedar con algo es con la gente, o sea, yo pienso que cuando el día de mañana vea mi vida pasar por delante de mis ojos, no voy a ver el libro, voy a ver a Tato, a o a Alex, a David…

«Un libro es abrirme en canal y sin ambigüedades».

Tu carrera se compone de canciones muy íntimas, pero el marco no es el de un libro. Un libro tiene un grado de intimidad extra, se lee palabra por palabra. ¿Cómo te sientes? ¿Cómo va el vertiguito?

Como que la música siento que puede ser mucho más ambigua, ¿no? Que cada uno se la lleva a su terreno. Esto justo ayer… no sé quién lo decía. En la música, yo escribo mi historia y la estoy contando en una canción, pero cualquiera que la escuche seguramente se la lleva a su experiencia: «Ay, es que ha dicho esto que soy yo literal». Un libro es abrirme en canal y sin ambigüedades, o sea, te estoy contando lo que te estoy contando. Entonces, sí, daba un poco de vértigo.

Lo que siempre me ha dado más respeto es que lo lea a mi círculo. Me pasa con las canciones, también. Siempre me dio más respeto que las escucharan mis padres a alguien que no me conoce. Cuando empecé a hacer conciertos decía, «prefiero cantar para doscientasmil personas que no conozco que para 10 que sí». Como que me da más vértigo y más respeto.

¿Y cómo lo llevas?

Está bien porque siento que es un miedo que tenía y al que me me ha gustado enfrentarme. Estoy recibiendo cosas muy bonitas, o sea, mi mejor amiga me escribió, «tía, que me ha encantado, qué bien escribes, qué capullo este, no sé qué, el otro». Claro, ella conoce todo el background. Hablaba antes de mi padre, que va y me dice: «Me ha sorprendido, yo no sabía que escribías así»… Ha sido muy bonito romper esa barrera que me estaba auto imponiendo yo porque sí.

«La parte sensible la había apartado, y Tato me ha devuelto ahí, ¿no?»

Vamos al disco, que lo tenemos muy abandonado. Antes hablábamos de la resaca… Parece que te has entendido superbién con Tato, ¿no? Cuentas que hay algunas canciones en las que usa tu voz de la maqueta…

Es un lujazo el trabajar con personas tan abiertas y tan sinceras. Ha hecho que volviera a enamorarme de lo más humano en la música, ¿no? Que a lo mejor yo había caído, sobre todo a nivel producción y a nivel sonido, en esa Bely cuadriculada en la que todo tiene que estar a tempo, todo tiene que estar afinado perfecto, todo tiene que sonar impoluto… La parte sensible la había apartado, y Tato me ha devuelto ahí, ¿no? Me ha recordado que que una guitarra trastee un poco, o que se escuche respirar a quien está grabando, es precioso, significa que hay una persona grabándolo, que no es una máquina, ¿no? Decía: «Vamos a abrazar eso, aunque la voz de la maqueta no sea la de la mejor técnica, pero tenga alma». «Es que sé que no va a tener el mismo alma, es que vas a intentar regrabarla y vas a hacer la técnica perfecta, pero vamos a perder esa sensibilidad, esa emoción»; y me decía: «es que una voz que emocione vale mucho mucho más que una canción perfecta». Recuerdo que llegué a casa con la canción, se la puse a mi chico y se echó a llorar. Yo no le había visto llorar por una canción nunca. Decía: «No sé, no sé por qué me ha emocionado muchísimo»; y pensé: «Vale, pues ya está, se queda la voz de la maqueta».

Ahora vamos a la sensación de espiral… No se divide en emociones, sino que juegas a saltearlas. «Incondicional», «Dolce far niente», «Mi mejor versión», incluso «Amsterdam»… surgen de la ternura, de la esperanza o la alegría. En la otra cara hay temas como «Amor letal», «No pido tanto» y en la parte de levantarte, de empoderarte encontramos «Pobre diablo» o «Desconocerte». Desde fuera, tanto en el libro como en el disco, salpicas estas canciones… es un círculo, no una historia… ¿Hay una búsqueda de eso en el orden de los temas?

Sí, sí, he buscado que sea un círculo, que sea levantarse y caerse. De hecho, «Amor letal», para mí es la que más simboliza ese bucle, ¿no? Como que ya te abre las puertas y te dice, «Bueno, estamos aquí cayendo y levantándonos». «No pido tanto» es ese «Oye, pues igual es que no estaba pidiendo tanto, ¿no? Solo se lo estaba pidiendo a la persona equivocada».

¿«Incondicional» fue la última en escribirse?

La última en escribirse y grabarse fue «Amsterdam». «Incondicional» la escribí hace dos o tres años y «Amsterdam» la escribí el año pasado a pesar de ser de una historia de antes. Pero bueno, quería que fuese la última del libro por la temática, por la reflexión final de ese amor sano, ¿no? De cómo el amor es estar completa y aún así elegir quedarte.

Y vamos al bucle: también es una buena canción para empezar el disco… de empezarlo y acabarlo, ¿no? Tiene esa virtud de que parece el comienzo de algo.

Claro, es que el final de una etapa es siempre el comienzo de otra, así que me gusta que «Incondicional» sea el final de una etapa y que sea el comienzo de la siguiente. Creo que las canciones del álbum, a pesar de ser ese ciclo, a pesar de tener algunas temáticas un poco más oscuras, un poco más de desamor, o de dolor, creo que están escritas desde un lugar muy diferente a otras canciones mías como «He preparado café» o «Entre Tirso y Benavente», que eran más dolidas. «Mi desastre», por ejemplo, es desamor, pero riéndome de él: «Bueno, ya está.Que no me merecía esto, ¿no?» O «No pido tanto» es la reflexión de que igual yo no tenía la culpa, todo este tiempo.

Y las canciones que parecen más dolidas, como «Amor letal» también tienen esa carga de poderío, ¿no? No están escritas en negativo.

Creo que has acertado de pleno, sí, para mí son canciones escritas desde la ternura. Desde el decir, «Bueno, he estado muy mal, pero sé que no me merecía esto». En «Amor letal» se repite ese «estoy mejor sin ti, estoy mejor sin ti». La letra entera, la verdad, es que me gusta mucho, de hecho es de mis pocas canciones que nació como un poema al que le puse música. Normalmente escribo primero la música, luego me pongo a hacer la letra. «Amor letal» fue un texto que escribí en mi móvil un día, tuve como la iluminación y lo escribí en cinco minutos sin pensar en cuál va a ser la siguiente frase. Vivió mucho tiempo en las notas de mi movil sin el estribillo, eran solo las las estrofas. Y cuando me senté a escribirlo, hice ese estribillo, ¿no?

Y «Pobre diablo» puede parecer la más escocida, pero también es otro paso hacia el empoderamiento, ¿no?

Sí, sí, para mí esa es la más visceral, ¿no? Del álbum puede ser como la más agresiva, por eso queríamos contrastarlo con una voz muy suavecita. Podría haber sido una canción superdesgarradora y más rock incluso, pero queríamos que hubiese ese contraste, mostrar también esa vulnerabilidad y esa fragilidad que yo creo que es esencial y que es importante mostrar.

Y además también tienes los conciertos para hacerla como te dé la gana, ¿no?

Sí, es verdad. Lo hablaba con un amigo, que que es también músico y en la presentación del disco me decía que esta era su favorita. «Es que me la imagino en directo con guitarras eléctricas y no sé qué».

¿Y tú?

¿Y yo? Pues mira, la hemos tocado en acústico, pero con una guitarra de doce cuerdas que rellena y da un toque chulísimo. Y ahora en los conciertos vamos a hacer un mix entre lo que hay en el disco y esas guitarras de más madera, más acústica.

¡Te tengo que preguntar por los videoclips! y al decir esto me ha venido la cabeza de un montón de mujeres con una venda de encaje en los ojos…
Sí, sí, en «Desconocerte» somos un montón de chicas y nos ayudamos unas a otras a quitarnos la venda. Alguna consigue quitársela ella misma, pero es de mis vídeos favoritos, pero de todos los que he hecho en mi vida, yo creo.

Los videoclips

¿Cómo los has trabajado? Hay un curro detrás de los videoclips.

Además, grabamos todos los vídeos excepto el de «Mi desastre» y el de «Incondicional» que es por Portugal en cuestión de tres días. Alquilé unas casitas que hay cerca de Segovia. Quería que todo respirase el mismo universo. Entonces, sí, lo grabamos en esos días. Llegamos un día, grabamos casi todas las escenas de «Amor letal» aquel día. Al siguiente día por la mañana grabamos «Desconocerte» con las chicas, por la tarde «Dolce far niente», que vinieron unas músicas, y al día siguiente grabamos California y entre medias todos los visualizers, o sea, fue una matada, fue un currazo.
Ostras, la computadora Bely…

Que saliera todo fue gracias a Ale Lanoix, que ha sido la directora de los vídeos. Hemos tenido muchas reuniones por Zoom y luego alguna que otra con un café, para hacer que el puzzle tuviese sentido, que todos los vídeos contasen algo, que todos respirasen ese mismo aura. Y yo creo que lo hemos conseguido. Creo que que ves un vídeo y sabes ya a qué era de mi música pertenece.

Es curiosísimo, ¿sabes? presentas un libro que reúne textos de diez o quince años y que la parte audiovisual sean dos o tres días.

Sí, sí, pero es que es que también te digo, es que es muy caro hacer vídeos. Es que yo soy de contar con mucha gente y es un desembolso económico grande. Me parece importante ese apoyo visual para la música…, No es apoyar la música, era apoyar el universo entero, el proyecto. Me parecía importante, por ejemplo, que la portada del del libro tuviese sentido, y que todo lo que va dentro tuviese una identidad.

Pero claro, tenían que salir los números y sobre todo los tiempos. A mí me apetecía mucho tener el proyecto hecho, saber qué es lo que teníamos, para saber a dónde íbamos y no dejar cabos sueltos. Si ya sabes cómo es todo el imaginario del disco, pues si tienes que grabar un acústico, ya sabes cómo te vas a vestir, ya sabes cómo van a ir los músicos, ya sabes como quieres que respire, para que todo respire lo mismo.

Y solo nos queda ver qué universo respirará la gira…

Sí, tenemos conciertos, tenemos fechas por todo el año. Cerraremos aquí en Madrid en noviembre. Tengo muchas ganas de llevar estas canciones de gira, me llevan acompañando mucho tiempo, tanto en la composición, en la grabación, en los videoclips como en el libro… Al final me están acompañando desde hace ya dos años así que tengo muchas ganas de compartirlas con el público en directo.

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