Ciudad Jara: «Cinema»


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Entrevista de Reyes M. de la Sierra
Fotografía (c) de Guillem Garay cortesía Promociones sin fronteras

Ciudad Jara se presentaba con Donde nace el infarto en febrero de 2020. Era una propuesta que vió como todos sus planes cambiaban radicalmente en marzo de 2020. La pandemia, en su momento más duro, no fue suficiente para frenar el desarrollo de este proyecto musical. Ciudad Jara anunciaba conciertos y las entradas se agotaban con dos meses de antelación.

No podemos decir que Cinema sea una propuesta más madura que Donde nace el infarto, porque el primer disco de Pablo Sánchez era perfecto. Por ello, Ciudad Jara se enfrentaba con su segundo LP a la difícil misión de no decepcionar a sus seguidores. Y no lo hace. Cinema no se anuncia como el segundo disco de la banda, sino como un nuevo disco, desnudo, limpio, atrevido y desacomplejado.

La sinceridad con la que Pablo Sánchez se enfrenta a la composición se convierte en emoción para quien lo escucha. Cinema te pone los pelos de punta. Todo esto lo resume Pablo en una frase al final de la entrevista: «No he tenido miedo a expresar mis miedos».

Dime qué representa para ti Cinema. En Dónde nace el infarto creo que había algo de La raíz. Aquí tengo la impresión de que lo sueltas. 

Para mí Cinema, lo que es el CD, no el concepto del nombre, representa, desnudarme a niveles máximos. Es mostrar lo que yo he sentido durante estos dos años, sin ningún patrón, sin ninguna referencia, o sin ninguna atadura. Me deshago de unos patrones compositivos que había tenido durante muchos años. En Donde nace el infarto ya había hecho algo así, pero estaba explorando. Este es más sincero.

También me ha parecido que estás exprimiendo tu experiencia a tope. Es decir, que hay un efecto esponja con los artistas con los que has hecho alguna canción, como Rayden o Rozalén…

Pues no lo creo. Yo no lo siento así. Son músicos que admiro y tal, pero tampoco son músicos que formen parte de mi tejido de influencias musicales a la hora de componer. Sí que admiro cosas de ellos, sobre todo a nivel personal y a nivel de llevar un proyecto con la fuerza que lo hacen y con el atrevimiento que tienen. Gracias a moverme por esos círculos he aprendido un montón de cosas y he perdido algunos miedos que siempre había tenido a la hora de mostrarme y de exponerme. Pero no, yo creo que en Cinema no hay ningún tipo de influencia de esa gente.

¿Y cuales son las influencias?

Pues es que es muy difícil. No te sabría decir, esta es la segunda entrevista que me hacen y es la primera en la que me preguntan esto, así que creo que es algo que voy a tener que ir trabajando para poder contestar. He escuchado mucha música. El disco está compuesto en la pandemia, en una época en la que no podíamos socializar y en la que teníamos que estar en casa, atrapados y ocupados en lo que pudiéramos.

En mi caso fue en escuchar música. He escuchado tanta música que no te sabría decir. He escuchado mucha música internacional, artistas también muy poco conocidos… En otros discos míos, también en los La Raíz, me había empapado mucho de cantautores, y en este no. Mi manera de escribir sí que tiene ese tipo de dotes, pero mientras escribía para este, no escuchaba música de cantautor y sí que he escuchado bandas que tienen un estilo íntimo. Creo que hay de todo ahí dentro.

Hay temas muy deslumbrantes y otros más de corazón para dentro, ¿no? Se percibe en las melodías e instrumentaciones, no en las letras.

Yo creo que hay muy pocos temas explosivos. En Donde nace el infarto sí que había más. Y en este hay dos o tres que son un poco más desenfadados, que tienden más a una sensación más animosa, aunque la letra siempre sea muy profunda y muy sentimental, melancólica. Casi todo es música muy, muy profunda y letra muy, muy profunda.

Acabas de lanzar “Cantantes”. Al escucharla me vino a la cabeza una imagen muy famosa de cuando era pequeña. Era de un payaso que llora mientras se quitaba el maquillaje.

Anda, qué bueno, no conozco esa imagen. Pero sí, puede ser que cuando uno se quita el maquillaje descubra todo un mundo, que puede ser en momentos feliz, pero sobre todo triste.

«La persona que se viste de artista, fuera del escenario, o fuera de su zona de confort, o fuera de la zona de fantasía para sus seguidores, cuando se desnuda, tiene un montonazo de miedos y de inseguridades».

¿Y cuál es tu mensaje de ese tema?

Pues ninguno concreto. Es un poco desnudar al artista, que es persona. La persona que se viste de artista, fuera del escenario, o fuera de su zona de confort, o fuera de la zona de fantasía para sus seguidores, cuando se desnuda, tiene un montonazo de miedos y de inseguridades. Es un mundo muy dispar, con muchas contradicciones. Yo creo que muestra el lado más más débil del artista.

Con deslumbrante antes no me refería a que fueran melodías frívolas, sino a melodías muy emocionantes, de las complicadas, de las que si subes o bajas un poquito, pierden el efecto de emoción. ¿Existía el miedo de pasarte o de no llegar?

Pues mira, yo he tenido muchísimas dudas con el disco y estoy aún en un mar de dudas y de inseguridades. Expresa cosas que sentía en el momento de la pandemia, en momentos muy tristes y ahora cuando lanzó el disco, y se abre al mundo, digamos que lo escucho de otra manera. Y entonces hay veces que me que me entristece, pero también me emociona un poquito esa parte. Yo creo que las canciones son súper puras.

Hay canciones en las que podríamos haber tirado hacia algo un poco más sencillo, más cuadriculado, a intentar hacer algún himno más hit, por decirlo así. Y creo que hemos estado buscando todo el rato la emoción muy de a fuego lento, de escucharlo varias veces, de entender que las estructuras no son lo que a priori conocemos, por lo menos en mi manera de componer, son estructuras muy diferentes. Entran partes que no te esperas, con estribillos con una dinámica muy baja, no hay estribillos explosivos. Rompo con una serie de cánones que siempre me habían acompañado. Es un disco súper atrevido y que por eso extraña. Entonces, pues no sé dónde colocarlo ahora mismo.

«En algunas canciones, de repente, hago una parte final que no tiene nada que ver con el resto de la canción. Es una parte que nace de repente y me gusta acabarla en un bucle».

En “Adiós” me he fijado en una cosa y quizás es una tontería… Pero he pensado que antes todas las canciones terminaban así. Tiene que ver con la letra, ¿no?

Eso se llama fade out, y está muy pasado de moda. Se hacía antiguamente bastante. Y nosotros en el disco no solo lo hemos hecho en “Adiós”, también está en “Cantantes” y en “Mamuts”. O sea que hay tres canciones en las que hemos hecho un fade out que es como que vas desapareciendo poco a poco. Creo que no tiene que ver con la letra. En algunas canciones, de repente, hago una parte final que no tiene nada que ver con el resto de la canción. Es una parte que nace de repente y me gusta acabarla en un bucle. Y eso me ha pasado en “Adiós” y en “Mamuts”. Es crear una parte nueva de repente para ese trocito final y que acabe en bucle y en fade out. No hay ninguna pretensión. es puro gusto y arte. Ya está.

Me apunté que “Foto con melena” es una canción “confinamiento”. Hubo un momento en el que todo sonaba a mensaje preapocalíptico y ahora estamos con el rollo postapocalíptico en la cabeza.

​​“Foto con melena” es una canción que le dedico a mi madre. Supongo que es para mí la canción más especial del disco. Sí que tiene un tono apocalíptico muchas veces el disco, no solo en, como has dicho, “Foto con melena”, también en “Adiós” y también en “Mamuts”… tiene ahí un toque de miedo. Soy padre de una niña de tres años… Tengo una serie de sentimientos que nunca había plasmado la música y que tienen que ver con eso, con el miedo y con esta existencia. El disco tiene un toque apocalíptico, que no es muy bonito el adjetivo, pero es que es así.

«Vivir eternamente en esta infantilidad del artista, o del disfrute y todo eso, es como vivir encima de los árboles, obviando todo lo que está pasando abajo».

Las referencias de cada uno son las de cada uno… En “Maldito escritor”, por ejemplo, me ha parecido ver algo de El barón rampante, ¿No sé si conoces el libro?

No, no lo conozco

Pues es de un niño, que es barón, que se rebela y se encarama a los árboles. Ahí pasa su vida, viviendo lo salvaje.

¡Ostras!

¿Qué referencias hay ahí?

Bueno, pues estoy hablando un poquito de mis contradicciones y mis cambios de estado anímico que son que son muy recurrentes en mí y yo tengo muchísimas épocas de depresión, ansiedad y a veces cuando estoy escribiendo encuentro ahí un poquito de luz. Entonces lo que hice es intentar crear un oxímoron en toda la canción. Estoy intentando llenar la canción de bonitas contradicciones que tiene un artista. Es parecido a “Cantantes”. En el estribillo pues sí que digo que me río mientras vomito, que convierto los negros en verde aceituna… voy creando una figura del oxímoron pero no está inspirado en ningún libro. Está inspirado en mi vida y en la de mi padre, que ha sido un escritor y que nunca ha publicado nada a gran escala, pero que sí ha escrito toda la vida. Estoy haciendo un acercamiento entre mi persona y la de mi padre. Le admiro mucho y tenemos los dos ese tipo de inquietudes y de sufrimientos a veces.

Y lo de los árboles… pues no va por lo de El barón rampante, pero por lo que me has dicho, tiene muchísimo que ver porque es lo que sentía yo a veces. Vivir eternamente en esta infantilidad del artista, o del disfrute y todo eso, es como vivir encima de los árboles, obviando todo lo que está pasando abajo. Y cuando te vas haciendo mayor dices “me tengo que bajar de aquí alguna vez”. Entonces ese pensamiento es el que expreso: “ahora que empieza a hacer frío, me bajaré de los árboles antes de dormir”. Bueno, es un poco triste también. ¡Vaya disco más animoso!

Supongo que escribir canciones sana, y a quien las escucha, pues también les sana.

Exacto.

«No he tenido miedo a expresar mis miedos».

Lo que me has contado me da pie a una última pregunta. Las ambiciones musicales son las de siempre, supongo… que te escuchemos y vayamos a tus conciertos… Pero en tus letras se notan las ganas de hacer que sean literarias, con figuras literarias… hablabas del oxímoron… también hay aliteraciones, metáforas, hipérboles… ¿Es esa tu ambición real? ¿Escribir? ¿Os sin música no sale la letra?

Me encanta lo que me dices porque es algo que yo me he preguntado muchas veces. Hice un minilibro de unos pocos poemas. Lo quería alargar, pero lo hice para mis amigos, para mi familia y ahí lo dejé. Y bueno, una editorial de Madrid vino y me pidió a ver si lo publicamos y no me atreví porque era muy corto y les dije, “voy a alargarlo”. Pero siempre al final me tiraba lo de hacerlo con música. Pero bueno, me ha gustado mucho eso que dices. Creo que mi pretensión es esa. Soy una persona que esto del show, de la representación siempre me ha causado mucho nervio. Entonces, me gusta mucho componer y creo que he intentado ser lo más sincero posible, expresando todas estas cosas que a mí me ocurren. No he tenido miedo a expresar mis miedos. Es puede ser un titular que puedo ponerle al disco.

Escucha Ciudad Jara:

https://open.spotify.com/artist/1x6i8bPtzYRUWm4YVA6K5i?si=6iCw9oikR9eNDd1QYavBtw

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