Ciudad Jara: “Donde nace el infarto”


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Entrevista de Reyes Muñoz
Fotos de Alba García (Bikus). Cortesía de Promociones sin fronteras.

Me entregaron en mano este disco una mañana de febrero. Lo escuché por la tarde y me erizó la piel. Pasó lo que pasó, y le dimos a la pausa. El mundo, la cultura y el ocio cambiaban de un día para otro. Canciones en los balcones, aplausos a las ocho de la tarde y todos pendientes de conceptos surrealistas como el pico de la curva, la desescalada y la nueva normalidad. Con las terrazas, se reactiva la vida y volvemos a la carga. Y una de nuestras primeras medidas de desescalada es cerrar una entrevista con Ciudad Jara.

Donde nace el infarto rueda en el reproductor, en pleno post apocalipsis, y descubro que he sido víctima de un hechizo: las letras, como por arte de magia, cambian su sentido escondidas en el cajón. Además, lo heroico es más heroico, lo emocionante, emociona más. Miro con recelo el reproductor y me doy cuenta de que en eso consiste el arte: los mensajes universales se adaptan como plastilina a los rincones del pensamiento. Ya nada es como antes de marzo.

Hablamos por teléfono con Pablo Sánchez, voz de La Raíz y alma de Ciudad Jara. El objetivo es desmenuzar Donde nace el infarto que era el segundo disco más vendido en España en las fechas de su lanzamiento. La entrevista discurre como si Pablo fuera un amigo y se me olvida consultar las preguntas apuntadas: colaboraciones con artistas como Rozalén o Colectivo Panamera, temas que nos han llegado mucho, como “La canción del pensador”. Me doy cuenta al colgar. Qué más da. El tiempo es oro y lo importante es que escuchéis el disco.

La historia es bonita y quizás sea la primera vez que llega a nuestros lectores: ¿De dónde viene el nombre Ciudad Jara?

Yo te la cuento. Me monté la banda porque necesitaba hacer un proyecto personal, saliéndome un poquito del contexto en el que estaba, tanto a nivel estilístico como del circuito musical… de todo, en general. Te decía que me decidí a montar mi proyecto, pero quería que además de ser personal, tuviera un nombre de grupo. Quería que se percibiera que lo que montaba era una banda de rock. Entonces conjugué dos ideas. Una era el nombre de mi hija, que acababa de nacer y busqué alguna palabra que tuviera implícito el concepto colectivo. Así se me ocurrió unir la palabra “ciudad” con Jara, que es el nombre de mi hija.

Con Ciudad Jara quería seguir mi camino, hacer una cosa distinta. Y no tengo que justificarme. Al fin y al cabo, es mi vida artística, es mi biografía y creo que puedo escribir lo que yo quiera, y hacerlo como a mí me nace. Ciudad Jara es lo que me dicta el corazón.

Eres la voz principal de La Raíz, que está en parada indefinida. Este proyecto es mucho más personal y empieza desde cero. ¿Tú sientes que desde fuera, los medios o tu círculo te lanzamos el mensaje de “estás loco, si ya habías alcanzado el sueño…”?

Sí, sí. La verdad que eso es algo que desde fuera es un pensamiento muy común. Pero es una cosa de sensaciones. Nadie puede sentir como nadie, y para mí es una decisión muy personal. Yo no hice La Raíz para quedarme en un sitio. Lo hice porque en ese momento quería expresar unas cosas. La mente artística creo que no entiende de metas, está en continuo desarrollo, en continua evolución, en un reto constante. Entonces, cuando has conseguido unas cosas, enseguida quieres otras, cuando haces un disco, quieres otro, cuando un proyecto no puede absorber lo nuevo, creas otro proyecto.

Y de continuar con La Raíz, también podían haber pasado muchas cosas. Podía haber hecho un disco que cambiara totalmente y que no gustara a quienes tuvieran una idea de La Raíz, que no funcionara. En La Raíz todo debía seguir el instinto conjunto. Con Ciudad Jara quería seguir mi camino, hacer una cosa distinta. Y no tengo que justificarme. Al fin y al cabo, es mi vida artística, es mi biografía y creo que puedo escribir lo que yo quiera, y hacerlo como a mí me nace. Ciudad Jara es lo que me dicta el corazón.

Proceso de adaptación

¿Cómo ha sido la adaptación? ¿Como está siendo pasar de La Raíz, que es una big band, a empezar de nuevo con un proyecto más personal?

La verdad es que aún no he podido sentir ese proceso de adaptación. Con la cuarentena, nos cayó encima una losa, justo una semana antes de la presentación del disco con la banda al completo. Entonces, aún no he podido vivir el mundo y sentir el feed back real que conlleva toda la movida musical y artística. También es verdad que yo soy una persona muy casera, me gusta poco girar. Emocionalmente el confinamiento no me ha supuesto ninguna molestia. Me gusta estar con mi hija, el máximo tiempo posible, con mi familia.

Fíjate, esa era una de las cosas que a mí me causaba muchos demonios en La Raíz. Estaba obligado a hacer ochenta o cien conciertos al año. Le sumas los viajes de ida y vuelta y me daba cuenta de que estaba más de medio año fuera de mi casa. Así que lo que menos me molesta del confinamiento, no es no girarlo, disfruto mucho más componiendo. Pero sí que tengo una espina clavada: me apetecía mucho presentar el disco, presentar a la banda en un concierto.

Te he leído en varias entrevistas y me parece que no quieres hablar de las canciones. Quizá si el hecho de que sea un disco tan personal hace que sientas un poco de pudor.

No, no, yo no creo que haga eso. No me causa molestia hablar de las canciones. Es verdad que son canciones menos explícitas que las que hacía con La Raíz. Pero no creo que porque sean canciones más íntimas, o más personales, me cueste hablar de ellas, o estén exentas de explicación. De hecho, en esta cuarentena, nos hemos dedicado a desmontar las canciones en Twitter, con unos hilos muy bonitos. Las hemos desnudado, hemos hablado de influencias, de fuentes literarias, audiovisuales, de lo que inspiró cada letra, etc. De verdad que no me importa hablar de las canciones, no siento ese pudor. Hablamos de la canción que tú quieras…

Cuando cambió el significado de las canciones

Pues te voy a contar algo que me ha pasado con Donde nace el infarto. Me lo dieron justo antes del confinamiento. Lo estuve escuchando y me escribí unas notas. Lo escuché de nuevo ayer, para prepararme la entrevista. Sobre todo con “Bailé” he tenido la sensación de que no era la misma canción… Como si el apocalipsis hubiera cambiado las letras…

Sí, es verdad. A mí también me ha pasado y no solo con las canciones de mi disco, con cualquier música. Yo creo que esta sensación apocalíptica que tenemos nos hace sentir emociones de una manera muy distinta a como lo hacíamos antes. Venimos de vivir una cosa que nos ha impactado demasiado, nos ha descolocado, que ha cambiado la realidad y nos ha cambiado por dentro. Yo he vuelto a ensayar ahora y también me ha pasado eso que dices tú.

Es un “¡Coño!, ¿cómo es que tienen otra interpretación?”. También es verdad que desde siempre, las interpretaciones han sido algo muy subjetivo, dependen mucho de las personas y del momento en el que estén. Y esto nos ha cambiado, seguro. Y va a cambiar todo: desde la forma de hacer música hasta a darle importancia a según qué cosas.

Dices que cambiará la forma de hacer música… Estoy en pleno sondeo con eso. Hay quien está en shock y dice que esto no levanta y hay quien te dice lo de que crisis es oportunidad… ¿Tú qué crees?

Yo no tengo ni idea. La verdad es que nosotros nos hemos quedado paralizados, porque teníamos la gira montada, todo montado y estamos a la espera, semana tras semana, de que bajen la bandera y se pueda hacer algo, anunciar algo, lo que sea, que se pueda… Pero los grandes eventos tardarán en volver a ser como los conocimos.

Primero, porque la gente no va a tener un poder adquisitivo que le permita decir: pues me gasto esto en un concierto. Segundo porque vamos a estar con el pánico dentro. Seguro que si hoy hiciéramos un concierto, no habría nadie en la primera fila, para evitar rozarse, y no se pasarían los vasos de bebida. Pero no hago pronósticos, no me aventuro. Tengo las mismas incertidumbres que todo el mundo, como artista y como público. Como mis padres, cuando me preguntan que qué haré ahora. No sé qué ocurrirá. Tengo una incertidumbre bastante jodida, la verdad.

No sé yo si el boom este de creatividad artística que ha habido, con streamings, videoclips grabados en confinamiento, canciones hechas sobre la marcha, etcétera, irá en contra de la percepción de trabajo de la música. Como ocurrió con el primer OT, que hacían una gala y había un disco en los quioscos al día siguiente y la gente acabó creyendo que hacer un disco era el chocolate de El Loro…

Sí, sí, es verdad. Creo que los artistas entramos en pánico. Desde hace cinco o diez años, nos habíamos acostumbrado a tener una vida artística muy boyante, fíjate que digo artística, no económica. Tú podías buscar una sala para un acústico, irte a la plaza de tu pueblo o meterte en un festival. Había muchísimos festivales, muchos eventos, con mucho público. Y de pronto, nada. Piensa que esos eventos, no solo generaban movimiento en ese momento, son una fuente de energía en muchos aspectos. Por ejemplo, después de un festival, aparecen muchos seguidores en redes sociales, hay comentarios…

Y además, la naturaleza del artista te pide mostrar lo que llevas dentro. Y sí es verdad que se ha visto un excedente de material casero, que seguramente, a los artistas en cuestión les ha servido para desfogarse. Pero es que ha habido tanto y ha sido tan repetitivo, que ha terminado por perder la gracia. Que yo también me siento en esa tesitura de no saber qué hacer, cómo hacerlo, de analizar cuál sería el mejor camino para no quedarnos rezagados. Te planteas hacer un multipantalla… pero es que todo el mundo lo ha hecho, salir al balcón con la guitarra, yo qué sé. Pero es que son tan pocos los medios, que se agotan las posibilidades de hacer algo nuevo y hay que ser muy, muy original para hacer algo que no se haya hecho.

Futuro

Bueno, pero ya vemos la luz… En una banda, el éxito se diluye, también el fracaso. Pero en un proyecto personal, somos más vulnerables, porque la responsabilidad es nuestra. No sé si tú sientes cierto vértigo con Ciudad Jara y si lo percibes como algo positivo.

Claro, pero es lo que te decía antes. No lo he vivido. No he podido vivirlo. Con lo que me quedo es que yo ya he hecho lo que quería hacer, lo que me pedía el cuerpo. Es una satisfacción haber hecho este disco. Pero no he sentido ni el éxito ni el fracaso…

No iba yo por ahí. Hasta hace tres meses, lo normal era lanzar un disco, moverlo en medios, presentaciones y en unas semanas ya tenías una reacción. El vértigo quedaba depurado. Tú lanzaste un trabajo y ya no dio tiempo. Esa emoción del lanzamiento se ha quedado en pausa, con lo cual, el nerviosismo de saber qué va a pasar, quedó petrificado.

Esto me ha pasado a mí, pero le ha pasado al cien por cien de los artistas. Todos nos hemos quedado en casa con una gira montada. Algunos se han quedado sin dar cinco conciertos, nosotros sin cincuenta conciertos. Cada uno rema su barco y a su ritmo. Como te decía, no me agobia tanto el hecho de no hacer esa gira, estoy bien en mi casa, con mi hija. Pero sí me he quedado con la espina de poder presentar a toda la banda. Lo que pienso es que si no se hace este año, lo haremos el año que viene, y que yo tengo muchas cosas por mostrar. Y las mostraré cuando pueda, solo se ha retrasado. Que sí, que con Ciudad Jara ha sucedido en el inicio de una carrera y estoy expectante ante el momento en el que baje la bandera.

A mí me gusta mucho la electrónica, pero cuando me pongo a componer, tiro hacia la pureza del instrumento, a llevarme a la gente para que toque y mezclar. Es que, para mí, lo más bonito del mundo es meterme a grabar un disco. He aprendido mucho grabando “Donde nace el infarto”, pero sobre todo, he disfrutado muchísimo.

En “Donde nace el infarto” hay mucha experimentación sonora. Encontramos ahí casi cualquier sonido imaginado. ¿Cuánto has aprendido tú de la música con este proyecto?

Trabajar en Ciudad Jara y crear este disco me han enseñado mucho, mucho. Yo creo que también me ha servido la forma que tengo yo interiorizada para componer. Tiendo a instrumentalizarlo todo. Me gusta mucho la mixtura, me gusta mucho jugar con los instrumentos mediterráneos, que quizás están en desuso. Me gustan mucho los instrumentos de percusión, de cuerda…

Que esto ya lo hacía en La Raíz y lo sigo haciendo ahora. Cuando voy a grabar, me gusta llevarme a mucha gente. Que todo es un poco de pureta: me gusta hacer los discos como en los 90. Ahora se hace todo más minimalista, con muchas bases electrónicas. A mí me gusta mucho la electrónica, pero cuando me pongo a componer, tiro hacia la pureza del instrumento, a llevarme a la gente para que toque y mezclar. Es que, para mí, lo más bonito del mundo es meterme a grabar un disco. He aprendido mucho grabando “Donde nace el infarto”, pero sobre todo, he disfrutado muchísimo.


He captado tres líneas de letras: la más poética, la más irónica y la social. ¿Cómo ves mi hallazgo?

Lo veo muy bien, aunque la ironía no está muy presente…

En realidad había apuntado “retranca”, pero creo que es un sentir local no apto para quien no es gallego…

Me gusta mucho tener un punto de transgresión, en la forma o en el fondo. Tampoco soy una persona que arriesgue mucho, ni muy loca compositivamente. Pero en la letra sí que me gusta buscar un puntito de transgresión: hablar de cosas que nadie piense que yo vaya a tratar, hacer sátira de una forma muy metafórica…

Las caras B

Ya me has dicho que a ti no, pero es que es un disco tan trabajado, tan depurado, con un sonido tan cuidado y unas letras tan medidas, que si fuera mío, me habría dado muchísima rabia no poder darle lo que se merece. Deduzco que estás tranquilo porque ha quedado mucha canción en el camino, que tras tanta depuración, hay temas que no se llegaron a grabar y que pueden tener una nueva oportunidad.

Sí, sí, sí… al final tanta depuración… las canciones que están ahí han pasado muchos filtros, han pasado un tamizaje severo. Y sí es verdad que de una que ha salido, otras dos se quedaron en el tintero. Empiezo a mezclar, a coger lo que más me gusta y sí que es verdad que muchas ideas no salieron adelante. Así que podré aprovechar canciones para un próximo disco. Y no me importa, porque a mí lo que más me gusta es componer. No voy a parar de componer nunca en mi vida. Ni cuarentena, ni cuarenteno… hay discos en camino. Siempre hay discos en camino.

Hay muchos conceptos que se repiten. El disco gira en torno a la muerte y la resurrección artística, hay mucho paisaje marítimo, hablo de la deriva, de perderse. Por eso, para mí, el disco tiene un hilo argumental.

Resumo: en el disco hay muchos sonidos, hay como tres líneas temáticas. La gente que nos lea quizás piense ahora que no se trata de un disco, sino de una colección de canciones diversas… que hay tres discos. Y es verdad que es un disco, disco. Hay un hilo. Yo no sé dónde está, pero sé que existe…

Eso es muy subjetivo. Para mí sí que tiene un hilo. Hay muchos conceptos que se repiten. El disco gira en torno a la muerte y la resurrección artística, hay mucho paisaje marítimo, hablo de la deriva, de perderse. Por eso, para mí, el disco tiene un hilo argumental. Es como cuando lees a un poeta y te das cuenta de la época en la que está escrito el poema: al principio de su trabajo, cuando conoce a su amada… Pues eso pasa con los músicos y este disco es el reflejo de un momento muy concreto de mi vida. Pero como te digo, habrá quien escuche la primera canción y la cuarta, y no vea la relación. También mola eso: que los colores hagan de él un multidisco. Pero para mí, que soy quien lo ha compuesto, sí que tiene ese hilo.

Y para mí, que solo lo he escuchado… y voy a terminar las preguntas como empecé… Ciudad es el concepto que te une al mundo, y Jara es tu intimidad, es el nombre de tu hija. ¿Este disco es un regalo a tu hija? Aunque de momento sea muy pequeña para que lo entienda.

No, no. Este disco no es para que lo saboree mi hija. Sí está ella detrás de todo este cambio que he sentido, detrás de las nuevas inquietudes. Ella es la mayor influencia, pero el disco no es un regalo para ella. Me gustaría que fuera un regalo para aquellos que me seguían en La Raíz y ven en él la deriva de mis inquietudes, los horizontes que tengo. Es un regalo para la gente a la que le gusta la música, nada más.
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