Daniel Huarte en [Arte] de Yasmina Reza


Visualizar ExPERPENTO 115 / Descargar ExPERPENTO 115

Texto de Raquel Carrillo
Más información: https://teatroserrano.com/arte-de-yasmina-reza/

Hace casi treinta años, servidora y mi amiga Diana Rey, que también escribe para esta revista, llegamos tarde a una de las representaciones de Arte , la obra de la que todo el mundo hablaba y que no nos queríamos perder.

No hubo manera de que nos dejaran entrar en el Marquina, a escasos cinco minutos del principio de la función. Así que hemos esperado toda esta eternidad, con los vaivenes propios de la amistad, para asistir cogidas del brazo a este nuevo montaje que ha puesto en pie Gabriel Olivares, respetando la misma adaptación que en su día puso en pie Josep María Flotats.

Se lo cuento a los tres protagonistas: Daniel Huarte, Óscar Hernández y Abraham Arenas, nada más terminar la función, que celebran mi anécdota entre risas en el camerino. Daniel me cuenta que él y Hernández también son amigos desde que estudiaban juntos en la RESAD, fíjate tú. Y ahora son compañeros de trabajo, como Diana y yo. Así que nos ponemos a hablar sobre amistad, uno de los temas principales de la obra, y del paso del tiempo.

Daniel, ¿cómo crees que cambia la amistad a lo largo del tiempo?

En mi caso, tengo amigos de diferentes grupos: del cole, de mi profesión, y me gusta estar atento en la vida para conocer gente nueva. Soy una persona muy, muy social… Me encanta hacer planes los fines de semana: vamos a La Pedriza, a los bolos, al cine, al teatro…

De repente aparece alguien y dices, «Este puede entrar en el círculo de amigos». Es como una especie de vibra. Pero a cierta edad, la amistad hay que trabajársela. Tienes que currártelo, hacer hueco en tu agenda, quitarte tiempo de tus cosas o de tu familia para quedar con esa persona.

Esta versión de Arte respeta la versión de Josep María Flotats, que se puso en escena en 1998, y que supuso un hito en el panorama teatral de la época. ¿Qué diferencias existen en la puesta en escena entre una y otra ?

Yo era un chaval, un estudiante de interpretación. Ya había empezado en televisión, y me pareció un trabajo actoral espectacular. Eran tres superactores con una escenografía preciosa, una casa toda blanca, muy rimbombante. Y me impactó mucho el trabajo de Josep María Pou. Me dije «qué barbaridad de actor».

Y sí, fue esa obra de la que todo el mundo hablaba. Fíjate cómo son las cosas. Por aquel entonces habría ocho o diez obras en cartel en Madrid. Ahora hay trescientas. O sea, ¡cómo ha cambiado la historia! Y hombre, ver el teatro lleno, imagínate lo que es para nosotros.

Interpretas a Iván, el amigo tierno y conciliador. Es el que media en el conflicto que desata que uno de sus mejores amigos compre un cuadro en blanco por un pastizal. ¿Eres tan complaciente como tu personaje?

Yo soy una persona más firme que Iván. Hace tiempo que entendí que yo no debía invadir a nadie, ni dejar que me invadieran. Iván, por el sentido de pertenencia al grupo, hace muchas concesiones. Lo normal, creo que se estudia en Psicología, es que en un grupo de amigos bien equilibrado, cada uno aporte una cosa. Tus amigos tienen esas cosas que tú no te atreves a hacer normalmente, son como una mezcla, ¿no?

En la parte del sentido del humor sí somos parecidos. Yo soy alegre y superpositivo. Me encanta hacer reír a mi familia, a mi hijo, a mi mujer, a mis amigos… Desde bien pequeño soy el payaso de la clase, y siempre he sido así, eso sí lo tengo, al igual que mi personaje.

«Al final, cuando uno pone más fuera, es porque dentro está más vacío»

La obra habla también del postureo, que es uno de los males de nuestra sociedad.

Es como el cuento de El traje nuevo del emperador. Tiene que ver con pensar que lo que dice todo el mundo tiene que ser verdad. Podemos trasladarlo hoy día a la tontería del último iPhone, y hablamos de lo mismo. Al final, uno se lo compra porque tiene menos dentro. Tiene que poner más fuera porque dentro está más vacío, ¿no?

«El éxito es algo muy íntimo»

Tu personaje es permanentemente cuestionado por sus amigos, porque no ha tenido el mismo «exito» que ellos.

El otro día, no sé a quién le escuché, que el éxito es una cosa muy íntima. Me lo apunté, porque me gustó mucho. Yo he vivido diferentes tipos de éxitos. Viví un éxito muy reconocible, la popularidad con Al salir de clase, la serie con la que empecé con diecinueve años.

Se supone que trabajas en lo que te gusta, tienes muchos admiradores, gente que te ve, que te sigue, ganas dinero y te va muy bien en la vida. El gran éxito para mí, a día de hoy, es que después de veintiocho años de profesión, pueda seguir viviendo de esto.

El éxito es tener a mi familia sana, y a mi mujer y a mi hijo como pilares de mi vida, que es el núcleo de todo. Creo que con 48, que cumplo la semana que viene, he conseguido equilibrio. Equilibrio. (Repite esta última palabra, como si fuera un mantra)

El mundo del artisteo

Daniel, si vinieran dos amigos tuyos y te contaran que han pagado una pasta por un lienzo en blanco, ¿Cómo reaccionarías tú?

Normalmente me gusta que la gente haga lo que le dé la gana. ¿Quién soy yo para decir nada? De hecho, tengo amigos que pueden hacer ese tipo de cosas, pero es que ganan mucho dinero. El mundo del arte es un mundo muy raro, yo no entiendo nada. Así que yo soy de la opinión de que la gente haga lo que quiera, mientras no haga daño a nadie.

¿Pero no caerías en el juicio? De decir: a este qué mosca le ha picado.

Intentaría que no. Por parte de mi curro de vida. Eso forma parte de las cosas que tengo claras que no debería hacer, que es juzgar a los demás. A veces no lo consigo, pero lo intento.

«Estamos volviendo a la época de teatro de repertorio, debido a la multiprogramación actual de las salas».

¿En qué momento profesional te encuentras?

Estoy en un momento de recogida, ha habido mucha siembra. Me están ofreciendo mucho teatro. O sea, ahora mismo estoy en dos obras en cartel en Madrid (la otra es Semen, en los Teatros Luchana). Y empiezo a ensayar la semana que viene porque tengo otras dos, tanto en julio como en septiembre.

Estoy un poco desbordado a nivel teatral. ¿Qué ocurre? Que ahora uno se puede plantear hacer hasta seis obras a la vez, porque ahora los teatros multiprograman. Antes lo normal era hacer una obra de martes a domingo, como cuando yo estuve en el Teatro de La Latina con Concha Velasco, haciendo la obra Filomena Marturano. Entonces, no podías hacer nada más.

Como ahora haces una obra un día a la semana; pues tienes que hacer otra obra otro día a la semana, y otra otro día a la semana, y otra de gira… De tal manera que todo conforme un sueldo. Estamos volviendo a la época de repertorio, de hecho estamos volviendo a los antiguos. Y eso como actor, te tiene que obligar a transformarte. Hay gente que se puede quedar por el camino, porque están pidiendo actores muy flexibles, muy ágiles y muy camaleónicos.

Ha habido un problema, pero en principio yo hoy tenía una obra a las cinco y otra a las siete y media… Por ejemplo, uno de mis compañeros se va ahora corriendo a hacer otra obra, en plan pim pam pum. Hay un un elenco de actores moviéndose en varias funciones ahora mismo en Madrid.

En la parte audiovisual, lo último que hice fue con José Luis Garci en El crack cero, y en la serie de Bosé, interpretando a José María Íñigo. Y la verdad es que tengo un par de proyectos ofrecidos. Tengo muchas ganas de hacer audiovisual para poder compaginarlo con el teatro, porque a mí me gusta mucho también trabajar con la cámara.

¿Qué sueños te quedan dan por cumplir profesionalmente?

Me gustaría tener una continuidad en cine, y en series con personajazos. Me gustaría coger lo que me está ocurriendo en teatro, y poder equilibrar un poco, que me ocurra en audiovisual. Sí, mi sueño ahora mismo es ese.

Visualizar ExPERPENTO 115 / Descargar ExPERPENTO 115

Anterior [Malquerida] con Aitana Sánchez-Gijón
Siguiente DÈLA ROUS en ExVITA