INTERPOL. Interpol 2010


Texto de Vicente Martín

Si uno quiere quedar super cool, dice que le gusta Interpol. De todos modos, es curioso que muchos de los que profesan esta religión, no saben quién era Ian Curtis.

Sin duda, Interpol es un grupo con personalidad propia que en su momento consiguió impresionar a la crítica. A partir de ahí, coqueteó con el lado oscuro: drogas en lo físico y el mainstream en lo musical. Es una lástima: con este último trabajo no consiguen redimirse.

La guitarra de Daniel Kessler vuelve a ser la protagonista. Por el camino se dejan vanos artificios orquestales y melodías ligeras y construyen un disco más oscuro y peligroso tal y como fueron sus primeras canciones. Pero el sonido de Interpol en este disco es bastante más complejo. Paul Banks crea con su voz y su guitarra el esqueleto de las canciones y sobre él se apiñan un sin fin de capas sonoras, de sintetizadores y de coros que desgracidamente recuerdan demasiado a The Cure. La historia se repite: al principio de su carrera las comparaciones con Joy Division fueron más que odiosas.

Como hemos dicho, Interpol es un grupo con personalidad propia, y canciones como: “Summer Well”, “Barricade” y el single “Lights” son piezas extraordinarias que resaltan la calidad del disco. Tiene un tempo lento e hipnótico. Tras una serie de canciones pausadas, llega una luz de esperanza con “Try It On” en la que el eco de un piano nos envuelve hasta el estallido de un ritmo que llega a ser bailable.

Como resumen diremos que pese a tener destellos en momentos puntuales, este disco no tiene consistencia, seguramente por la falta de implicación de Carlos Dengler (bajista original) que durante la grabación no debió sentirse parte del grupo. De hecho, abandonó las filas de Interpol poco después de finalizar su trabajo en el estudio.

Interpol vienen a España en Octubre, Palacio de Vistalegre.

Más información: http://www.myspace.com/interpol

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