Manuel Cabezalí: Pequeño y plateado


Entrevista de Vicente Martín
Fotografía cortesía de Origami Records

El binomio Manuel Cabezalí+guitarra es de todos conocido. Hasta ahora con Havalina el sonido de su guitarra era estruendoso y evocador, pero con su proyecto en solitario, su guitarra se vuelve delicada y dulce. Esta es la nueva manifestación sonora que plasma en Pequeño y plateado, el primer disco en solitario del artista.

¿Cuál es el punto de partida de Pequeño y plateado?
Una guitarra, un par de canciones muy desnudas y emocionales, y la idea de hacer un disco con ellas que fuera muy desnudo, simple y bello.

Háblanos del título del trabajo. ¿Cómo surgió?
Se le ocurrió a mi mujer, de forma casi involuntaria. Una tarde estaba escribiendo una canción a la que le faltaba una frase, me acerqué a su estudio y le pregunté: “si fueras un pez, ¿qué pez serías?” y me contestó: “uno pequeño y plateado”. Me gustó mucho el concepto de “pequeño y plateado” para el álbum, porque el pez pequeño y plateado es un pez sencillo pero muy bello en su sobriedad. Hay muchos otros peces en el mar, algunos más espectaculares y vistosos, otros de aspecto más agresivo, etc. Pero el pequeño y plateado es un pez que transmite tranquilidad, sencillez y humildad. Y esto es precisamente lo que quería para mi disco.

Eres un guitarrista con una forma de tocar muy personal, pero ¿qué fuentes musicales inspiran el trabajo?
Creo que la primera de todas fue la propia angustia vital. Las primeras canciones eran muy tristes. Muchas se quedaron fuera del último corte, porque no quería redundar tanto en la tristeza. Creo que “El encontronazo” es el mayor exponente de este sentimiento en el álbum. Después vinieron canciones más alegres, y es que el disco se ha compuesto en un periodo de casi tres años. En cuanto a la forma en que las canciones han sido plasmadas –producción sencilla y minimalista, guitarra clásica– tuvieron mucho que ver dos discos: In our nature de José González y Admiral fell promises de Sun Kil Moon. Son dos álbumes que han marcado mucho mis últimos años, y han inspirado mucho la toma de decisiones a la hora de idear la propuesta de Pequeño y plateado.

¿Qué pudo haber habido en H de lo que hay en Pequeño y plateado?
Es una pregunta muy acertada. En verdad, de no haber sido por Pequeño y plateado, H hubiera sido un disco muy distinto. Cuando empezaron a surgir estas canciones acústicas y pequeñas, se formó en mi cabeza la idea de hacer un álbum con ellas. Por un lado me parecía importante que se conservasen en su forma más desnuda, y por otro me parecía importante no interrumpir el camino que estaba tomando Havalina en ese momento. Havalina es cada vez más una banda, y no un proyecto personal mío. Y es, desde hace años, una banda de rock con mayúsculas. Me parecía importante que se mantuviera así, y que no se viera contaminada con canciones acústicas e intimistas. Supongo que podríamos haber hecho un disco acústico, pero en aquel momento me parecía interrumpir el devenir natural de las cosas. Así surgió H y así ha sido como se ha quedado Pequeño y plateado.

La óptica musical: guitarra clásica –en vez de acústica–, chelo y demás instrumentos más orgánicos como radiadores y cacerolas, ¿es una idea premeditada?
Al principio de componer estas canciones no lo tenía tan claro, pero sabía que tenía que encontrar un vehículo concreto para las canciones. Cada vez fueron llegando a mis oídos, y colocándose entre mis discos favoritos, más y más propuestas con guitarra clásica, y entonces se encendió la bombillita. La guitarra clásica, además, me alejaba del cliché de cantautor americano, la del típico tío con su guitarra acústica, que no es que me parezca mal, es solo que yo quería ser y parecer otra cosa. Los demás elementos –violonchelo o percusiones extrañas– han sido más fruto de la colaboración con ciertas personas en el álbum. Por una parte me apetecía muchísimo que Aurora Aroca grabase en este álbum. Es alguien muy querido para mí, y me parecía importante que estuviera en el álbum. También hay mucho de Dany Richter –que es el ingeniero de grabación del estudio donde se ha grabado–. Todas estas percusiones marcianas y muchas de las otras ideas son fruto de pasar tiempo, mucho tiempo, con él.

¿Buscas naturalidad en el sonido o verdad, es decir, trasmitir una idea de sinceridad?
Las dos cosas. Aunque más bien, más que buscarlo diría que simplemente no he querido enmascararlo. La verdad ya está ahí, no hay que buscarla, solo hay que dejarla estar. Es fácil de decir, pero es mucho más difícil en la práctica.

¿Has intentado ubicar este trabajo en una parte del espectro musical más luminosa que donde se puede ubicar a Havalina?
No lo he intentado, pero supongo que ha sido así. Havalina es una banda muy oscura, sobre todo en la forma. Incluso en las canciones con temáticas más luminosas, nos gusta crear atmósferas muy densas y oscuras para crear un cierto contraste. Al lado de esto, naturalmente Pequeño y plateado es un disco muy luminoso.

¿Cuál ha sido el proceso compositivo de los temas?
Ha sido distendido y relajado. Me he tomado mucho tiempo. Empecé a hacer las primeras canciones a mediados de 2010, y desde entonces me fui tomando algunas mini vacaciones de mi trabajo y de Havalina, donde solía juntar algunas canciones más. También sabía que no quería que fuera un proyecto ambicioso, y creo que eso hizo que no tuviera prisa, y que las canciones salieran de mí con mucha naturalidad.

¿Cómo fue la grabación del disco? ¿Fue posterior a la grabación de H?
Grabamos Pequeño y plateado en diciembre de 2012, es decir, seis meses después de H. Se grabó casi todo en tres días, de modo muy rápido e intuitivo. Fuimos canción por canción. Empezábamos con un tema y seguíamos con él hasta terminarlo, en lugar de grabar primero todas las bases, luego todas las guitarras, luego las voces y demás arreglos, que es como se suele hacer en la mayoría de casos. Muchas de las canciones son guitarra y voz en directo, más luego algunos pequeños añadidos. Fue un disco muy bonito de hacer, y le debo mucho a Dany Richter por estar ahí apoyándome y ayudándome en todo momento.

cabezaliPEQUEÑO Y PLATEADO SEGÚN MANUEL CABEZALÍ

“Yo diría que en Pequeño y plateado hay tres ejes principales. El amor sería el primero de ellos, en sus dos vertientes más extremas: amor y desamor. Ejemplos de ello serían ‘Humo fuera’ y ‘El encontronazo’. Segundo tendríamos lo que yo denomino la sensación de hogar. Es algo para lo que suelo utilizar mucho la figura del animal, y en concreto del gato. ‘Amor felino II’ creo que sería un buen ejemplo. Es una canción que, al menos para mí, transmite la sensación de hogar que produce tener un gato en tu regazo, en tu hogar, lejos del ruido. En el tercer lugar estaría la humildad de saberse solo un ser humano, muy pequeño e insignificante al lado de la enormidad del mundo. En asumir felizmente esto, y en entender que en las cosas más pequeñas, está la verdadera felicidad del ser humano. Es un sentimiento presente en casi todo el álbum, y en mi opinión, ‘En el suelo’ sería la canción que mejor lo retrataría”.

Escuchando el disco, se distingue una cierta complejidad. Cada tema suena con una personalidad distinta, aunque el esqueleto central pueda ser el sonido de la guitarra y la voz. “Puentes”, “Planes”, “El encontronazo” tienen una línea más melancólica. “En el suelo”, “Pequeño y plateado”, “Humo fuera”, tienen una óptica más luminosa. Y por otro lado están los interludios instrumentales. Háblanos un poco de la estructura del disco en su conjunto y su heterogeneidad.
Creo que la heterogeneidad viene de todo el tiempo que me tomé en componer el álbum, por un lado, y por otro, de la variedad de gustos y de influencias a la hora de darle forma. Me parecía importante que fuera un álbum sencillo, pero rico al mismo tiempo, con los matices justos, pero buscando siempre no perder la atención del oyente. Por otra parte, hay una cierta homogeneidad en la propuesta, y esta reside en lo más básico: la guitarra, mi voz y mi persona. Esto es algo con lo que ya contaba, no puedo dejar de ser yo mismo; por eso no me preocupé de introducir variedad de elementos en el álbum, porque sabía que, hiciera lo que hiciera, iba a tener siempre este hilo conductor para todo.

La voz suena clara, dulce y sobre todo desnuda, sin las potentes guitarras, baterías, habituales de Havalina. ¿Has llegado a tener vértigo, sensación de desprotección vocal?
Un poco, sí. Pero creo que es un sentimiento necesario, del que he aprendido mucho, y para el que estaba muy concienciado antes de grabar. Sabía que me iba a enfrentar a eso, y la idea me motivaba muchísimo.

Te están catalogando como cantautor. ¿Estás a gusto con esta definición?
La verdad, me da igual. Yo sé quién soy, y con eso me basta. Luego los demás pueden ponerle el nombre que quieran, me va a parecer bien. Son solo palabras para entendernos.

¿A qué público esperas llegar con este trabajo? A parte de los que ya te conocen de Havalina.
En la música, creo que es el oyente el que se acerca al artista, y no al revés. Claro está, el artista tiene que tener una cierta exposición para lograr esto, pero es la decisión del oyente la que prima. Yo quiero acercarme a cualquiera que quiera acercarse a mí. Al menos es así en la música de verdad, la que está construida a partir de sentimientos verdaderos, con un amor honesto hacia el arte. Con la música industrial ya es otra cosa. Ahí suele funcionar al revés, es la industria la que bombardea al personal, pero eso está muy lejos de mí.

Preparas una gira de presentación para este trabajo, ¿cómo será el set musical de estas canciones?
La mayoría de los conciertos los voy a hacer yo solo con mi guitarra clásica. Luego habrá alguna ocasión en las que tendré el placer inmenso de ser acompañado por Dany Richter y Aurora Aroca, que son las personas que han grabado en el álbum además de mí.

Más información en https://www.facebook.com/cabezali

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