Un crowdfunding de historias


Entrevista de Arantxa Hernández

Hacer partícipe al público de un proyecto artístico es la última moda, especialmente cuando se tira de ‘crowdfunding’. Así cualquiera puede emular a Cayo Cilnio y convertirse en uno de los micromecenas con una aportación económica. Pero Cre.Art Project ha ido un paso más allá y lo que pide son historias. Tristes, graciosas o emotivas, todas son bienvenidas para poner en pie un espectáculo que sirva para echar la vista atrás y crear su particular atlas emocional. Esta idea es la que desarrolla ‘Un escenario de historias’, teniendo a Guillermo Laporta, David Orrico y Tagore González como encargados de unir los retales de vidas ajenas. Los dos últimos, profesionales llegados de distintos ámbitos artísticos que unen su experiencia para esculpir el bloque de mármol recibido, comparten sus puntos de vista sobre el proyecto.

En ‘Un escenario de historias’ habláis de memoria para mirar hacia el futuro, en vuestro caso ¿de dónde bebe Cre.Art Project?
David Orrico: Mi formación es de Bellas Artes y Arte Dramático en la especialidad de escenografía, pero también he sido programador informático, músico, director de fotografía o figurinista. Lo importante es conseguir comunicar lo que quieres decir del modo que lo necesites.

Tagore González: Cre.Art Project ha sido en los últimos años una compañía centrada más en las sensaciones, ambientes, en el mundo onírico, generando guiones totalmente originales en los que trasladar al público a mundos imaginarios pero con una conexión inevitable con la realidad ya que todos soñamos y sentimos cosas que no son palpables. Sin embargo, con este nuevo proyecto nos queremos acercar a lo terrenal hablando de la realidad, ya sea del presente o del pasado, para conectar con las emociones que todos vivimos en nuestro día a día.

¿Recordáis cómo surgió la idea? ¿Qué fue lo primero que pensasteis?
David: Guillermo nos contó su experiencia en un montaje teatral colaborativo y empezamos a debatir sobre el modo de plantear un proyecto de naturaleza colaborativa, teatral y multidisciplinar en España, donde la gente tuviera un papel muy importante en el mismo. Pensé que era el proyecto ideal para invitar a todo el mundo a compartir, a despertarse y darse cuenta que un lugar lo hace la gente que lo habita y sus vidas. Que la historia está hecha por nosotros y que por tanto nosotros tenemos también el poder de escribir el futuro.

Tagore: La idea de este proyecto surgió en Enero de 2013, en una escapada que hicimos los tres directores de Cre.Art Project a una casa de campo, a relajarnos y despejar la mente. Hablando y sacando a la palestra numerosas ideas, finalmente nos decidimos por comenzar un proyecto en el que cualquier persona pudiese participar, un proyecto que desde el principio fuese cercano a la gente, y además aportase un gran contenido social y cultural de nuestra historia y sociedad.

¿Qué esperas encontrar en las historias recibidas?
David: Espero encontrar todo tipo de historias, todos nosotros estamos hechos de lo que nos ha ido pasando, nos sentimos de algún lugar y algo que sucedió nos cambió la vida. Espero descubrir lo que nos hace parecidos o iguales y también lo que nos convierte en gente especial y única.

Tagore: Sobre todo un componente muy alto de sinceridad y honestidad. Si las personas que nos escriben o comparten historias con nosotros lo hacen desde su adentro, si son capaces de trasladarse a ese momento en el que ocurrió, nos permitirán entender las sensaciones o emociones que vivieron.

¿Qué necesita una buena historia para ser parte del espectáculo? ¿Sirven todas?
David: Una buena historia sería toda aquella que te conmueve de algún modo, que te absorbe, que te sorprende y que aunque increíble a todos nos ha pasado alguna vez. ‘Un escenario de historias’ contendrá todas esas historias en forma de semillas para dar lugar a un todo.

Tagore: Una historia siempre puede servir si cuenta algo. Un espectáculo pasa por muchos niveles de energía, por lo que podrá contener desde las historias más impactantes, más sensoriales, hasta las más cotidianas.

Pedís historias tristes, emotivas, alegres, surrealistas… ¿Por cuáles creéis que va a surgir mayor interés creativo?¿Y cuáles serán más difíciles de contar en el escenario?
David: La decisión en las historias realmente depende de la gente, este proceso de recepción de historias nos dirá si la gente prefiere compartir lo alegre, lo triste, lo nostálgico o simplemente lo anecdótico.

Tagore: Seguramente las historias con un mayor grado de complejidad emocional serán las más atractivas en una primera revisión. Pero no creo que haya unas historias más difíciles de contar que otras. La dificultad viene a la hora de realizar el planteamiento escénico y a nivel de guión, para hacer que la historia funcione y transmita al espectador lo que queremos que le llegue. Y esta dificultad es igual para todo tipo de historias.

¿Qué o qué tipo de historia compartirías tú para formar parte del proyecto?
David: Se me ocurren continuamente historias que podría compartir, supongo que escribiré alguna de ellas aunque quiero dejar que sean los demás quienes nos cuenten sus historias. Por ejemplo, contaría algún viaje de vacaciones que fue un desastre, más de una historia de amor, mil y un recuerdos de pequeño en mi pueblo o lo que podría llamar ‘historias de transición vital abordando esos momentos de cambio difíciles en la vida de una persona’.

Tagore: ¡Se me ocurren muchas historias que compartir! De amor hay alguna por ahí que me tocó bastante, también un par de viajes con muchos imprevistos, igualmente hay una trágica y bastante triste que me remueve por dentro cada vez que la recuerdo.

Y por último, ¿crees que hay tanta diferencia entre la ‘realidad’ de las historias y el teatro?
David: El teatro se presenta como un reflejo de lo que somos en el mundo real, una reconstrucción más o menos fiel de las personas y sus realidades, por dentro y por fuera de ellas. De algún modo en ‘la realidad’ es más complicado expresar y compartir lo que nos pasa interiormente, lo que sentimos, ese mundo más abstracto y onírico que nos acompaña y que el teatro puede plasmar tan bien.

Tagore: La diferencia está en que el género teatral, entendido desde su punto de vista más global, te permite trasladarte a mundos más oníricos, a contar sensaciones de una manera especial, única, donde tú controlas lo que sucede y donde conduces al espectador por el sendero que quieras. El teatro es único en este sentido.

Más información en: http://unescenariodehistorias.com/

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