Víctor Elías: La pechuga de la sardina


Entrevista de Raquel Carrillo
Fotos de David García © {http://david-g.com
Hasta 29/03 – Teatro Valle-Inclán

El 27 de marzo Día Mundial del Teatro. 20% de descuento acumulable a otros descuentos. Lectura del mensaje del Día Mundial del Teatro 2015 antes del comienzo de la función. Al finalizar la función habrá un encuentro con el público.

Es actor, músico, empresario y ahora debuta como director. Con 24 años recién cumplidos, el peque de Los Serrano ha encauzado su vida profesional con inteligencia, paciencia y humildad. Y ahora está recogiendo los frutos: está en La pechuga de la sardina, en el Valle-Inclán, en La llamada como pianista, saca disco La GanGa CaLé en mayo, y se estrena como director de una obra en el Off de La Latina. Además, tiene su propio estudio de grabación, y saca tiempo para tocar en jam sessions los martes y los miércoles en El Junco y El Barco. “Es que si paro, me aburro…” Es divertido, educado, tiene los pies en la tierra y conserva un poco ese halo de inocencia de cuando era pequeño. Sencillamente, cautivador.

Háblanos de tu momento profesional, Víctor. Porque haces de todo: actúas, eres músico en varios grupos y en una de las obras con más éxito del momento, La llamada. Y ahora viene esta obra del Centro Dramático Nacional, La pechuga de la sardina
Pues mira, salgo de actuar en La pechuga de la sardina y me voy a tocar el piano en el musical La llamada. Una noche perfecta: actúo y luego me voy a tocar. Son dos obras muy diferentes. Cada una me deja desarrollar mis dos facetas artísticas: actor y músico.

¿Cómo ha sido el proceso de ensayos?
Yo ya había trabajado con el director, con Manuel Canseco, cuando tenía siete años. De hecho, debuté con él. Nada menos que en el Teatro Clásico de Mérida con la obra El cerco de Numancia. Muchos actores que están en el reparto de La pechuga de la sardina estaban en aquella obra. Es muy bonito porque me hace revivir mi infancia y me siento muy querido y arropado. Sigo siendo el niño. Y después de El cerco de Numancia, volví a trabajar con él con trece añitos, sustituyendo a mi madre en el proceso de ensayos, que también es actriz. Imagínate, para mí esto es maravilloso, porque estoy reviviendo mis inicios.

Háblanos de tu personaje en La pechuga de la sardina y cómo lo has preparado.
Mi personaje es el más joven. Es el vendedor de periódicos del barrio, y se intenta ligar a la chica de la pensión donde se desarrolla la obra. Ya se le ven tintes machistas, aunque son los personajes más mayores los que se llevan la palma. Esta obra reflexiona y profundiza sobre el trato del hombre a la mujer. Mi personaje es un chuleta, como los de ahora, pero en los años 60. Es un chulapo madrileño. Así que es bastante parecido a mí, lo único que tengo que cambiar es la forma de hablar… (se parte de risa). Es un lenguaje muy castizo y muy madrileño, el típico de la época.

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“En La pechuga de la sardina la gente reflexiona en torno a lo penoso que es que la discriminación a la mujer de hoy, se parezca tanto a la de hace más de cincuenta años. Que una obra que escribió Lauro Olmo en 1963, cuente cosas que suceden ahora, es señal de que algo no funciona”.

Has trabajado a las órdenes de grandes directores, tanto en cine como en teatro: Guillermo del Toro, José Carlos Plaza y Manuel Canseco. ¿Qué has aprendido de cada uno de ellos?
De Guillermo del Toro apenas me acuerdo, porque era muy pequeñito. Manuel Canseco y José Carlos Plaza me inculcaron la responsabilidad del teatro, la forma de ver las cosas en esta profesión. Cuando hacemos mucha tele, se nos puede olvidar un poco ese compromiso del teatro.

Si te dieran a elegir, ¿dónde prefieres trabajar: teatro o tele?
Hombre, yo disfruto más en el teatro, la verdad. Estás cerca de la gente. Aunque la tele también puede ser muy divertida. Te obliga a trabajar más rápido, pero intentas también disfrutarlo.

Tienes que salir de aquí e irte corriendo a tocar en La llamada… eso va a ser un contraste de los buenos…
Sí, es un contraste impresionante. Sobre todo pasar de interpretar a ponerte delante del piano, pero encantado. Yo siempre he dicho que mi sueño de vida es actuar en un teatro, salir de ahí e irme a hacer un concierto.

Y además, el cambio de género, La pechuga de la sardina es un drama y La llamada es una comedia musical…
Sí, La pechuga de la sardina es un drama, aunque tiene muchos momentos cómicos. El público se ríe bastante.

¿Qué proyectos tienes después de La pechuga de la sardina?
Tengo un proyecto con Luisber Santiago, pero no te puedo contar más de momento. Y ahora voy a estrenarme como director en una obra para el Off de La Latina. Se llama El despertar de Voren y es un monólogo. Me hace mucha ilusión. Un amigo mío me ha llamado porque quiere que le dé un toque cómico. Yo le dije: “Tío, yo esto no lo he hecho en mi vida”. Y él: “Es que quiero que lo dirijas tú porque eres muy payaso”. Y yo le dije: “Yo también te quiero”. Vamos a estar todos los jueves de marzo y abril en el Off de La Latina.

¿Cómo te ves dentro de diez años?
Virgencita, virgencita, que me quede como estoy. Yo me veo como ahora, la verdad es que estoy en un buen momento profesional. He empezado un 2015 maravilloso con La pechuga de la sardina, La llamada, y con muchas ofertas de trabajos como actor y músico. Aprovecho para deciros que toco todos los martes en El Junco y todos los miércoles en El Barco. Son sesiones de funky y jazz, jam sessions para los músicos que quieran participar.

Más información en: http://cdn.mcu.es/espectaculo/la-pechuga-de-la-sardina/

Lee la entrevista en el ExPERPENTO edición impresa de marzo-abril 2015:

Enlace directo a la sección: http://issuu.com/experpento/docs/experpento_marzo2015_issuu/13?e=15822181/11695686

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