Entrevista de Covadonga Carrasco
Fotografías cortesía de Music Bus

Zahara es una de esas artistas que sorprende en las distancias cortas. No se ha reinventado, no es una nueva Zahara, simplemente con La pareja tóxica ha sacado todo lo que no le dejaron en su momento, sus “miserias”. Nos ha salido una entrevista muy personal, algunos pensarán que quizás demasiado. Tiene explicación: su música es sincera y este disco nace de ahí. Ella tiene la suerte de contar con la capacidad de crear letras que llegan y hacer terapia con su música, para ella y para los demás. Conocerla a través de su último trabajo merece la pena, porque ahora sí… esta es Zahara.

En las entrevistas que hemos podido ver desde que lanzaste La pareja tóxica de alguna manera sentías rechazo por La fabulosa historia de… y en concreto por esa etapa…
Al principio la experiencia con la discográfica fue buena, luego horrible. Cuando empecé con ellos, estaban muy interesados en mí y yo salía de las reuniones pensando “no he entendido nada, pero está bien si me dejan hacer lo que yo quiera”. Tenía la confianza de que al final saldría, pero no pasó nada de eso. Me impusieron a Carlos Jean aunque yo quería hacer el disco con Ricky Falkner. Cuando empecé a trabajar con Carlos me entusiasmé, pero no me consultaron ciertas cosas, como lo de la Vuelta Ciclista. Esto requería un esfuerzo por parte de la discográfica y falló en los niveles a los que ellos aspiraban, y pensaron “no hay nada más que hacer con esta chica”.

Un castigo…
No sé si un castigo, pero desde luego fue un: “no vamos a invertir ni un duro más”. Les di el vídeo de “Con las ganas” hecho, gratis, no pedía nada, solo que lo sacaran. Tardaron cuatro meses en decidirse. Grabé “Pregúntale al polvo” y tampoco les gustó, hice las maquetas, proponían cosas absurdas como sacar un EP con Santi Balmes… Y yo pensaba… ¿Y este oportunismo ahora? Me encantaría hacer un disco, una vida entera con Santi Balmes, pero necesitaba sacar mi verdadera identidad.

SOBRE LA FABULOSA HISTORIA DE…
«Era un disco que tenía que hacer, no el que quería hacer… El niño vino de penalti… había que hacer un primer disco y tenía que meter canciones que llevaban escritas cinco años. No me hacía ilusión cantar el repertorio. “Merezco” llevaba cinco años escrita y estaba en un momento en el que tenía que cantarla, y no me apetecía, me quedaban otros dos años de machacar la puñetera canción»

No se entiende la necesidad de las discográficas de fichar a un montón de gente para no dejar que se muevan ni que hagan nada.
Yo no le veía ningún sentido, pensaba que la culpa era mía, que no les estaba dejando claro que no era eso lo que yo quería. Iba sola a las reuniones y por eso pensaban que tenían la autoridad para hacerlo todo. En una discográfica tan grande la persona que te ficha no es la que luego te va a promocionar y tiene cinco artistas más a los que tiene que sacar e igual tú eres la última prioridad. Cuando llegué con el vídeo de “Pregúntale al polvo” pasó por miles de personas. Todo para que al final ni siquiera saliera gracias a ellos, lo saqué yo por mis ovarios. Y no he sido muy de pedir, me da vergüenza pedir cosas. Cuando ofrecía, a ellos no les encajaba, era alejarme mucho de la imagen que había dado. Ellos esperaban que apareciera un single como “Chico fabuloso”, que encauzara mi carrera por el camino que tenían previsto.

Puede ser que el problema que tienen las discográficas es que con esta moda y esta etiqueta tan terrible de lo indie que es lo que está de moda, pretenden sacar un indie comercial, con una imagen blandita, super elaborada. Quizá el momento en el que tú te niegas a eso, es cuando surge el problema.
Yo tenía 23 años, no tenía manager y había cuatro tiburones que me decían lo que tenía que hacer. Yo no les busqué, ellos estuvieron durante meses viniendo a verme al Búho. Querían pagar maquetas… me querían con ellos. Pensé que si era así era porque les gustaba el pack completo, que incluye todos los aspectos que me definen. Yo muchas veces les decía: “Compraos una niña, metedla en un gimnasio, dadle clases de canto, y hacedla a vuestra imagen, o mejor, dedícate tú a cantar”. Me gustaba la estética naíf que me colocaron, chocaba con las letras. Era una contradicción: canto una cosa super dura, con un vestido super cursi. Pero el noventa por ciento de la gente se queda en la primera capa. En las entrevistas me decían: “ay, que dulce eres…” ¡Y claro yo no podía luchar contra eso!

SOBRE LA MÚSICA…
“La vida me ha demostrado que las cosas que funcionan son las sinceras. Por ejemplo, Bisbal, el tío se cree su rollo, es así, no tiene otra cara, está encantado y transmite eso. Como le pasa a Santi Balmes, son dos cosas completamente distintas, pero ambos se lo creen y la gente no es tonta, por eso funcionan”

No tenías un sentimiento un poco de doble personalidad… Las letras son muy de verdad, cosas que sentimos todos pero que no tenemos la posibilidad de expresar… Llegó un momento en el que dijiste se acabó, lo mando todo al carajo…
Sí, exactamente, ese fue además el motivo por el que me deprimí. Llegó el momento en el que decidí que no quería hablar más con la discográfica.

Eso es muy duro…
Sí, pero no podía más. Cuando les llevé la maqueta en la última reunión, miraba la cara del responsable y pensaba: “me tiro por la ventana, es un quinto, pero me tiro…” sabía que no le gustaba nada. Pero fue la primera vez en mi vida en la que me planté y dije: “esto es lo que hay… Cuando lo produzca Ricky Falkner sonará mejor, no más bonito, no diferente, estará grabado en un estudio y sonará mejor, pero el camino por el que va es el mismo, esto es lo que hay y no es un disco para que tú elijas cuatro canciones, este es el repertorio”. Me decían que respetaban lo que yo necesitaba hacer pero que entendiera que ellos tenían que venderlo… Eso me calentó más. Ellos habían hecho un plan de promo para La fabulosa historia de… y las ventas no fueron para tirar cohetes. Él se quedó callado y yo me fui. Le dije a mi mánager que si llamaban para decir que les gustaba, perfecto las condiciones eran claras y si no, no quería saber nada. No pedía grandes cantidades de dinero. Me decían que estaba insoportable, y era cierto, salieron todas las veces que me había callado. Yo era novata en la industria, pero ellos tampoco demostraron tener demasiada idea…

Con La pareja tóxica te cambia hasta la voz, estás cabreada, son canciones que se clavan como puñales, y quizá eso es lo que la gente busque, canciones que les lleguen, cercanas a sus experiencias, con las que puedan sentirse identificados, llevarlas a su vida…
Sí, pero es que no me dejaban. A Ricky no le gustan los histrionismos, pero sí lo que hago, cómo canto. Durante un tiempo sentía que mi manera de cantar no gustaba, había pequeñas señales que me decían que tenía que guardar mi verdadera forma de cantar, que tenía que ser muy suave… Ahora puedo cantar como de verdad lo siento, como soy.

SOBRE LA PAREJA TÓXICA
“Hice este disco sabiendo que lo iba a sacar Music Bus, pero lo hice sin que ellos lo escucharan, confiaban en mí, solo querían que hiciera algo en lo que de verdad creía, demostrarles que era lo mejor que había hecho hasta ese momento. Y lo maravilloso fue que a ellos también les encantó”

¿Notas que a la hora de tocar la gente te ha recibido de otra manera?
Si, en el último momento de la gira yo tenía que reinventarme, los conciertos eran un desfase. La gente estaba muy alocada también, y sin embargo con este concierto, la gente estaba super callada, todo como muy solemne.

LOS DIRECTOS…
“Una vez que te subes al escenario y has pasado la barrera de la protección no puedes retroceder. Puedes decidir entrar o no en el túnel pero cuando estás dentro… todo es oscuridad”

Una muestra de respeto.
Sí, sí totalmente, todo para bien. Se notaba la energía, se veía que la gente estaba eufórica, pero cuando empezó a sonar “El universo”, la gente comenzó a implicarse hasta el fondo. Yo tenía mucho miedo porque el directo es agresivo pero tiene una parte central muy densa donde suenan todos los temas lentos… y pensé que se me iban a dormir… Pero la gente estaba ahí, disfrutando.

“Del invierno” es una de las canciones más sencillas, pero una de las más hermosas y de las más duras… es un auténtico bofetón, ¿de dónde sale?
Cuando hago una canción se me olvida cómo lo he hecho. Pero cuando hago algo muy mío, como en “Del invierno”, es distinto. Escribí la letra, llegué a casa e hice la música, no sufrió modificación, no sabía de qué quería hablar. En el disco hablo de una ruptura constantemente, una ruptura buena porque nos desenamoramos los dos y decidimos ser amigos de verdad, hasta el punto que él toca conmigo y compongo muchas cosas con él. Es una de las personas más importantes de mi vida. Otras canciones como “El universo” hablan de decepción. En “Del invierno” no se habla de eso. Habla de cómo estás haciendo tu vida, la parte en la que dice “recuérdame que deje flores en su puerta”, es la puerta de su “nueva ella”, en plan de… no pasa nada, me encanta que estés empezando tu vida, que lo hago porque te quiero tanto que soy capaz de bendecir tu relación, pero ya no formo parte de tu vida de la misma manera, y lo que me queda de verdad es de lo que hablo en “El universo”, la soledad y la falta de esa persona. Cuando la escribí sentí que había hecho algo importante. Soy capaz de verla bonita, porque no sé cómo la he hecho…

Es muy sencilla, la simpleza del tema es lo que te acerca a ella… y ya cuando te paras a escucharla dices… ufff
La primera vez que la toqué fue en el Búho. No era capaz, me costó mucho. Mi bajista me pregunta muchas veces por qué, con lo bonita que es, en los ensayos la canto de cachondeo… Si me pongo a cantarla en serio… acabo llorando…

Ese tipo de canciones, cuando las tocas te emocionan siempre o eres como los médicos que ya estás curada de espanto.
Yo tengo dos posiciones: off y on. En Barcelona, empecé con “Leñador” y me dio mucha pena recordar a la persona de la que habla. Entré fatal y a partir de ahí, dramita todo el concierto. Otras veces me pongo en modo on, super fría, muy concentrada en no olvidarme de las letras. Intento interpretar más que sentir, pero como haga el click… estamos perdidos… me equivoco, me emociono… y resulta más cercano, y creo que es mejor. Cada vez tengo menos capacidad para sentir cosas, por eso cuando lo consigo, aunque sea malo, es un momento especial.

“CAMINO”…
“Habla de mi abuela, que falleció hace muy poquito por alzheimer. Intento decirle que todo lo que ha vivido no es que no exista, es solo que no lo recuerda y que le está esperando en algún sitio a que vuelva. Cuando toco ese tema tengo que hacerlo desde fuera, no imaginarme nada, no entrar, porque si no acabo destrozada «

Eso que acabas de decir es muy duro… una persona capaz de escribir cosas como lo haces tú y que diga que cada vez tiene menos capacidad para sentir…
Pero porque te protege…

Eso no es sentir menos…
Pero qué más da… Después de esta relación que fue el origen de todo, tuve varias relaciones que fueron horribles porque no sentía absolutamente nada. Yo le decía a Ricky que no podría volver a enamorarme. Es como cuando te dicen que los Reyes son los padres. Esa ilusión se pierde, aparecen otras ilusiones, la de hacer regalos… pero no la de creer en los Reyes Magos… Yo ya he conocido al amor de mi vida y me ha fallado la historia, ¿qué me queda?
Conocía a gente y era volver a casa y decirle a él, tío no encuentro a nadie, estoy deseando que alguien me sorprenda.

Quizá ha sido por el conjunto de decepciones tanto profesionales como personales que has sufrido en un corto espacio de tiempo…
Pero a lo que me refiero es que cuando yo dejé mi relación fue precioso porque nos consolábamos como amigos. Pasamos muchas noches con una botella de vino hablando sobre el amor y llegamos a una teoría: cuando naces tienes el corazón entero. La primera vez que te enamoras lo das completo, pero cuando te lo rompen, queda algo pero ya no está entero. Cuando llega el siguiente, decides qué parte del corazón quieres dar y llega un momento en el que lo que te queda es tan pequeño que tienes que asegurarte muy bien de a quién se lo das. A eso me refiero con la protección. A mí me queda un trozo muy pequeño y lo quiero dar, pero no a cualquiera y si tengo la suerte de que a la persona a la que se lo dé es tan maravillosa que tiene la capacidad de rellenar el mío y vuelvo a recuperarlo… pero… ¿y si no? Me quedo sin él… Hay gente que se deja llevar, yo no puedo… tengo demasiado miedo a caer de nuevo y no ser capaz de volver a levantarme. Aunque también digo que si encuentro a alguien que me lo de todo, me voy a tirar a la piscina en pelotas.

Este disco no te ha servido para “desintoxicarte” de todos esos sentimientos negativos…
Sí, ¡ahora estoy positiva! Jajajaja.

Escribes de amor y esta vez has escrito sobre el daño que hace… Lo sorprendente es que la sensación final es: “Bien, voy a dejar los pañuelos de papel en casa, me voy a levantar, voy a salir a la calle y voy a seguir luchando…”
Sí, eso es, es el disco de “hasta aquí hemos llegado”, han pasado cosas malas pero he sido capaz de asumirlo todo. Para lo que me ha servido toda esta época de desengaños de diferentes tipos, es para darme cuenta de en qué cosas había dejado de creer y qué cosas nuevas debía buscar para creer de nuevo.
Me ha servido para darme cuenta de qué es lo que de verdad no quiero. Este disco ha sido mi manera de tomar decisiones de verdad, darme cuenta de que era fuerte, y sobre todo darme cuenta de que a la gente le gustaba. Iván Ferreiro hace una versión de uno de tus temas… que eso es lo más… y entonces piensas que las cosas no las estás haciendo tan mal… Él es el ejemplo, todo lo contrario a mí, a él le ha importado todo siempre muy poco, ha hecho lo que ha querido, lo que le ha apetecido y eso le ha convertido en un tío muy grande.

Pero Iván Ferreiro no es el único grande y por mucho que Zahara sienta que la vida no es esa portada llena de dulzura con pasteles de su anterior disco, sus letras, su música y la manera en la que ha vuelto a coger las riendas de su carrera y de su vida, también la han convertido ya en alguien grande.

Más información en http://www.laparejatoxica.com/

Esta entrevista ha sido publicada en el número de marzo de 2012 de ExPERPENTO: