Barcelona acogerá el próximo 6 de mayo una de las carreras de motor más rápidas del mundo: 10 pilotos de vuelo acrobático disputarán frente a las playas del Bogatell y Nova Icaria una frenética carrera contrarreloj, alcanzando velocidades de 400 km/h y a tan sólo unos metros del agua.

La primera carrera de las Red Bull Air Race World Series 2006 tiene lugar el 17 de marzo en Abu Dhabi (Emiratos Arabes). Unas semanas después, el sábado 6 de mayo, a las 18.30, el circo del aire llegará a Barcelona.
El circuito, formado por puertas hinchables de 18 metros de altura, se colocará sobre el mar y los pilotos deberán atravesarlo en el menor tiempo posible, cruzando las puertas en un orden determinado y realizando unas maniobras acrobáticas preestablecidas. A velocidades que alcanzarán los 400 km/h y a escasos metros del agua, los pilotos se verán sometidos a fuerzas de hasta 10 g, lo que significa que soportarán durante varios segundos diez veces su peso normal (en la Fórmula 1 se alcanzan fuerzas g de nivel 4). Unas condiciones extremas que exigen a los pilotos un nivel máximo de precisión, velocidad de reacción… y ¡nervios de acero!

EL ORIGEN DE LA COMPETICIÓN

La tradición de las carreras de aviones procede de Estados Unidos y tiene sus orígenes en los años 20. Sin embargo, en EE.UU., la Air Race se vuela principalmente en una recta con dos cambios de sentido y sólo cuenta la velocidad. El húngaro Peter Besenyei, dos veces campeón mundial de vuelo acrobático y creador del Red Bull Air Race, se dio cuenta de que al modelo americano le faltaban el aspecto acrobático, el arte, la virtuosidad en el dominio del avión y su valoración objetiva. En verano de 2003 se realizaron las primeras Air Race en Zeltweg (Austria) y Tököl (Hungría) para comprobar que su idea era viable. En 2004, más de un millón de espectadores se dejaron cautivar por este deporte en Budapest, Kemble (Inglaterra) y Reno (EE.UU.). Y finalmente, en 2005, se organizó un campeonato mundial, la Red Bull Air Race World Series, con siete carreras (Abu Dhabi, Rotterdam, Zeltweg, Rock of Cashel, Longleat, Budapest y San Francisco), en tres continentes y más de tres millones y medio de espectadores. En 2006, las Air Race World Series visitarán los cinco continentes.

EL CIRCUITO

El circuito de la carrera mide aproximadamente 1,4 kilómetros de largo y consta de una serie de puertas hinchables. Los pilotos han de realizar una vuelta completa del circuito en cada una de las cuatro sesiones: en las 2 rondas clasificatorias el día previo a la carrera y en las 2 mangas el día de la carrera. Deben atravesar las puertas hinchables -lo que se denomina cruce de puertas- varias veces y en un orden y de un modo preestablecidos.

Los aviones, que tienen unas alas de una envergadura de aproximadamente 8 metro, deben cruzar por un espacio de entre 10 y 14 metros. Las puertas rojas (estrechas) exigen un paso a cuchillo o en vertical. Las puertas azules tienen 12 metros y exigen el paso nivelado, y las maniobras más difíciles se reservan para las puertas negras. No obstante, las acrobacias no son lo único que dificultan la carrera: el cronómetro se pone en marcha cuando un piloto cruza la línea de salida, y se para cuando rebasa la línea de meta.

LA PUNTUACIÓN

Como decíamos, todos los pilotos que compiten en una Air Race han de volar en cuatro sesiones. Las dos sesiones del día previo a la carrera son clasificatorias, y como en la Fórmula 1, que permiten determinar el orden de salida de los pilotos en la carrera. Los tiempos y posiciones se invierten, de manera que el piloto más lento es el que estrenará la carrera. Ésta consta de dos mangas. El ganador es el piloto que hace el tiempo más rápido en las mangas 1 y 2.

Hay penalizaciones de tiempo. También, si el piloto comete infrac-ciones como pasar incorrectamente una puerta, ejecutar una maniobra acrobática de forma incorrecta o tocar una puerta con cualquier parte del avión. Asimismo, los pilotos también pueden ser descalificados por realizar un vuelo peligroso, por desviarse de la ruta especificada y por ni siquiera intentar ejecutar la maniobra acrobática prescrita. No obstante, las descalificaciones son sumamente infrecuentes.

LA REPRESENTACIÓN ESPAÑOLA

Alejandro MacLean es uno de los pocos pilotos que participan en esta disciplina, que no ha sido piloto comercial. Asimismo, es el piloto más joven en el Red Bull Air Race World Series y el que más tipos de aeroplanos ha probado. Sin embargo en la final de San Francisco, encontró su avión ideal.

Nació y ha pasado la mayor parte de su vida en España. De hecho, ahora vive en un pueblo de la sierra norte madrileña y, para los que extrañen su apellido, decir que le viene de su abuelo, de nacionalidad escocesa. ¿Más curiosidades? Su madre es británica aunque fue educada en la India.

Su amor por el cielo comenzó tras aficionarse al aeromodelismo por control remoto. Aunque el tamaño de los aparatos iba creciendo sucesivamente, pronto quiso pilotarlos desde dentro. Con este anhelo, siendo un adolecente, se pasó al manejo de los ultraligeros. Durante años trabajó en verano para poderse comprar uno, sueño que se cumplió a la edad de 18 años. Pero, desafortunadamente, el aparato le duró poco: con él protagonizaría el primero de una seria lista de accidentes, que nunca han sido un freno, puesto que ha osado a probar una serie de aviones amateur de construcción propia.

En 1992, en una pequeña demostración, se le cayó una hélice de su avión experimental. El accidente le dejó tres vértebras y las dos piernas rotas. En 1999 sufrió otro accidente importante. Sólo se salvó gracias a una rápida decisión: se lanzó en paracaídas desde tan sólo 200 metros del suelo. Ahora, y después de tanto percance, según dice, una de sus máximas es la seguridad.

El piloto español Alejandro MacLean, quien ya participó en la Red Bull Air Race World Series 2005, estará en Barcelona, donde intentará proclamarse campeón.