«No tengo putos sueños»


O cómo el mandato patriarcal del éxito socava el emprendimiento femenino.

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Texto y foto de Lourdes Jiménez Ramiro de la Escuela de emprendedoras Juana Millán.

O cómo el mandato patriarcal del éxito socava el emprendimiento femenino.

Frente al relato de emprendedor tiburón, la Escuela Juana Millán lanza la undécima edición de Juntas Comenzamos, un itinerario para poner en marcha tu proyecto con formación, acompañamiento, asesorías especializadas, y, sobre todo, en comunidad con otras mujeres, bajo una mirada feminista y con una cosa clara: «Contra el vicio de ganar, el gusto de perder». Y es que «perder» implica decir no a lo que no queremos.

Tiburones

Existe una escena recurrente en muchas historias sobre mujeres que emprenden: Cuando llega el momento de convertir una pulsión o una pasión en un proyecto económico, el sistema las expulsa directamente:

  1. ¿Cuánta inversión para empezar? Eso es muy poco
  2. ¿Cuánto tiempo disponible? Necesitas mucho más.
  3. ¿Emprender a tu ritmo? Eso es demasiado lento.

Por eso, la frase de Bárbara, interpretada por Anna Castillo, en la serie Se tiene que morir mucha gente es tan representativa, porque ahí afuera hay toda una generación de mujeres emprendedoras y talentosas, músicas, actrices, costureras o panaderas, que ante un sistema que no les representa, se plantaron: «No tengo putos sueños». La pregunta es, ¿«no tienes putos sueños» o es este sistema patriarcal que se han montado los tíos el que te ha sumido en la más profunda de las depresiones, como le pasa a Bárbara en la serie?

Cuéntame un cuento

Durante décadas, la cultura del emprendimiento ha vendido una imagen muy concreta del éxito: varón, blanco y visionario que empieza en el garaje de su casa, trabaja sin descanso, escala rápidamente y acaba convertido en un empresario de éxito, entendido éxito como abundancia, lujo, dinero… Una especie de estrella del rock empresarial.

El problema es que esa narrativa se parece mucho a los mitos de la industria musical: el grupo que toca en garitos vacíos hasta que un día «lo consigue», la artista que es descubierta, el talento individual que vence contra todo pronóstico, y que depende exclusivamente de su esfuerzo. Porque sí, el sistema te dice que la meritocracia existe, y que si no lo consigues, es porque no vales.

Pero quienes conocen la escena musical independiente, que es un fiel reflejo del emprendimiento, saben que hay muchos factores que influyen para poder vivir de lo que te gusta. Y que TRIUNFAR, en mayúsculas, es un cuento. Porque para muchas, triunfar es no tener que aguantar jefes mediocres; triunfar es vivir de lo que te apasiona; triunfar es tener tiempo; triunfar es trabajar con quien quieres.

Y esa mirada del éxito es lo que propone la Escuela de emprendedoras Juana Millán. Una propuesta que parte de una idea sencilla pero revolucionaria: emprender no tiene por qué significar repetir el modelo empresarial dominante; no hay que encajar, ni amoldarse, ni perder la esencia, ni hacerlo todo para ayer y que no te dé la vida ni para llamar a tu madre para saber cómo está. Sino que hay otras formas de hacerlo, creando proyectos sostenibles, con impacto social, con redes de apoyo y poniendo la vida en el centro.

Patti Smith, las salas pequeñas y la importancia de empezar sin permiso

Hay una imagen muy poderosa en Éramos unos niños, las memorias de Patti Smith: dos jóvenes artistas intentando construir una vida alrededor de la creación en el Nueva York de finales de los años sesenta y setenta. No hay glamour permanente. Hay precariedad, dudas, búsqueda y comunidad. Antes de convertirse en una figura fundamental del rock y la poesía, Patti Smith fue una persona intentando encontrar un espacio desde el que crear.

Esa fase inicial conecta con muchas historias de emprendimiento femenino. Antes de que exista una empresa, una marca o un proyecto consolidado, existe una etapa donde casi todo es pregunta. ¿Será suficiente? ¿Alguien lo necesitará? ¿Tiene sentido seguir?

La cultura independiente sabe mucho de esa fase. Muchas bandas pasan años construyendo una identidad antes de tener reconocimiento. Muchas emprendedoras pasan por un proceso parecido: necesitan tiempo, aprendizaje y personas alrededor que ayuden a sostener la idea.

Pero el relato hegemónico del emprendedor suele estar asociado a valores considerados tradicionalmente masculinos: competición, crecimiento rápido, liderazgo individual, disponibilidad absoluta. Sin embargo, muchas mujeres emprendedoras parten de otras preguntas: ¿para qué sirve mi proyecto?, ¿a quién beneficia?, ¿cómo quiero trabajar?, ¿qué relación quiero tener con mi tiempo y con mi comunidad?

¿Comenzamos Juntas?

La Escuela Juana Millán trabaja precisamente sobre ese cambio de mirada: no solo crear empresas, sino crear formas de vida económicamente sostenibles. Y la buena noticia es que en septiembre comienza la undécima edición de Juntas Comenzamos, un programa online de inmersión en el proceso emprendedor dirigido a mujeres que quieren transformar una idea en un proyecto viable. La convocatoria busca reunir alrededor de 30 mujeres en un espacio de formación, acompañamiento y aprendizaje colectivo desde la Economía Social y Solidaria.

Programas como Juntas Comenzamos no se plantean únicamente como formación técnica. La idea no es entregar una receta para «triunfar», sino crear un espacio donde las participantes puedan probar, equivocarse, reformular y avanzar acompañadas.

La próxima edición de Juntas Comenzamos funciona como una especie de sala de ensayo para proyectos empresariales:

  • No promete convertir una idea en éxito inmediato. Promete algo más realista: herramientas, acompañamiento y una comunidad para avanzar.
  • Durante el proceso se trabajan cuestiones que cualquier proyecto necesita: entender el mercado, diseñar un modelo de negocio, comunicar, organizar equipos, analizar la viabilidad económica y pensar el impacto del proyecto.
  • Pero la diferencia está en el enfoque, porque se trata de crear empresas que tengan sentido para quienes las impulsan y para las comunidades donde nacen.

Como ocurre en la música independiente, la clave no es preguntarse únicamente “¿cómo llego más alto?”, sino “¿qué quiero construir y con quién quiero hacerlo?”.

Entonces qué, ¿te animas a emprender juntas? https://escueladeemprendedoras.es/juntas-comenzamos/

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