EL CIELO DIVIDIDO


Texto de BePaul

Aprovecho para plasmar una reflexión: ¿Quién debería ver estas películas? ¿El público gay o todos los demás? Mi humilde opinión es que desde los festivales, o desde las distribuidoras, o desde el gobierno, o desde donde se puedan mover los hilos -me da lo mismo- se deberían hacer mayores esfuerzos para llegar a todos los demás, o al menos a los que hablan de peras y manzanas y van a manifestaciones en pro de no sé que derechos. Quien sabe, recordemos que Ang Lee consiguió con una película remover más conciencias que todas las asociaciones LGTB juntas.

Dicho lo anterior, hablaré de El Cielo Dividido, que para eso me pagan. El argumento se sitúa en un perfecto México D.F. en el que nadie se mira mal. Lo idílico, pues, sirve como contraste. La película habla del amor de dos chicos. Se miran, se conocen, se persiguen, se besan y se hacen el amor. La discordia llega con Bruno, que viene a romper la fusión entre ambos jóvenes.

Julián Hernández es el director de esta película que algunos han catalogado como excepcional. El problema es que la ausencia de diálogos y la búsqueda de la imagen poética durante más de dos horas puede resultar entre aburrido y muy aburrido. No obstante, no vamos aquí a quitar méritos al cineasta, que convierte la más vulgar de las historias -amor, cuernos, celos, abandono y desamor- en una película distinta a todas.

Otra de las hazañas del mexicano es que se atreve a hablar de amores homosexuales. De hecho, la intrahistoria de la película es reveladora: se rodó en 2006, pasó por Berlín y otros festivales, tardó un año en estrenarse en su país por falta de distribuidora y ahora llega a las salas españolas… algo que de por si, es todo un logro.

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