Anxos Fazáns y [As liñas descontinuas]


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Reportaje de Reyes Muñoz
Fotos [c] de Sabela Eiriz

Desde que entendí lo del determinismo y los múltiples estados superpuestos —gracias a Constelaciones de Sergio Peris-Mencheta— me persigue la física cuántica. Esta entrevista con Anxos Fazáns me llegó de la nada; y para hacerla vi la película sin saber nada. Y así es como me crucé con un film precioso sobre tránsitos y encuentros decisivos en las próximas vidas.

En As liñas descontinuas, la cineasta convierte un encuentro improbable en una reflexión delicada sobre la empatía, el tránsito y las conexiones que, aunque breves, pueden alterar el rumbo de una vida. Estrenada en el Tallinn Black Nights Film Festival, la película propone un relato íntimo donde lo importante no es tanto el destino como el instante compartido. En esta conversación —libre de spoilers— exploramos las claves de una obra que reivindica la ternura, lo efímero y la posibilidad de mirar al otro sin prejuicios.

Yo lo que te pediría es que en esta entrevista no destripemos nada. Yo he visto la peli sin saber nada de ella, y me parece que he recibido un regalo. Es superbonita.

Gracias. Me comprometo. Hablamos de lo que quieras, pero no destripo nada.

Es una película sobre transiciones muy variadas, ¿no?

Sí, eso se puede contar. Exactamente es eso. Me parece una buena forma de definirlo. Sí, a veces la defino como una peli sobre el cambio, sobre el encuentro, pero sobre las transiciones tiene todo el sentido también.

«Cambio» me parece poca palabra para tanta película. La transición es un proceso. Lo del encuentro sí que lo veo. Leí que te inspiraste en una noticia real de una familia que se encontró al ladrón durmiendo en casa.

Sí, parto de esa noticia real. La leí hace un mogollón de tiempo y despertó mucha curiosidad en mí. Tenía curiosidad por esa persona que se queda dormida cuando su plan era robar en una casa. Me despertó curiosidad y me despertó ternura. Empecé a preguntarme cómo sería ese encuentro y empecé a imaginarme desenlaces un poco diferentes a la historia real… Un poco no, muy diferentes a la historia real. A partir de ahí empecé a construir la historia. En la historia real, el desenlace a ese encuentro tan fortuito y violento, es que el propietario llama a la policía y se lleva al ladrón. Y ya está. Pero yo pensé que podía ser un punto de encuentro de estas dos personas, que esas dos personas generasen un espacio y la posibilidad de conocerse de verdad. Y a partir de ahí, empiezo a construir.

Es una película sobre la empatía. Esas dos personas están abiertas a empatizar. Parece una locura, pero pasa a veces.

Sí, hay personas a las que te apetece conocer, escucharlas sin más, sin juzgar. Para mí es la película de un encuentro, de un encuentro breve que tiene grandes consecuencias.

He pensado en dos pelis. Una es Room in Rome de Julio Medem. La otra es La pintora y el ladrón. ¿Has visto esta última?

Sí, claro. En el proceso de la peli, me vi todas las historias de amor breve que encontré, todas las historias de dos personajes en una casa que encontré y en la búsqueda de pelis de encuentros fortuitos vi este título y dije, «Uy, esto tengo que verlo». Superinteresante. La historia está muy bien contada.

Es también una película sobre la ternura en un sentido muy amplio, ¿no?

Tratan las dos de cómo ese encuentro violento desenlaza en algo, de que te permites conocer a otra persona. Yo creo que pretendía poner en valor eso, esa cosa pequeña de cuando conoces a alguien y te fascina. Lo que sucede después puede ser un romance, puede ser una amistad también, puede ser un encuentro breve de amistad, o puede no ser nada… Se ve a veces, ¿no? Es esa chispa que a veces sucede, que a veces nos pasa desapercibida… Nos olvidamos de la importancia que eso tiene en nuestras vidas. La película quería recuperar eso y ponerlo en valor. Es algo muy real, muy cotidiano, es a la vez pequeño y grande. Creo que también buscaba recuperar la piel. Es buena referencia La pintora y el ladrón.

Que son géneros distintos, no tienen que ver. (La pintora y el ladrón es un documental y As liñas descontinuas es ficción).

Sí, pero a la vez las dos historias tienen esa cosa de cómo dos personas que vienen de dos mundos diferentes y que no deberían de conocerse, de repente se encuentran, ¿no? Por giros inesperados de la vida. Tienen el mismo gesto de dejarse espacio, de permitirse conocerse de verdad, aunque las circunstancias sean un poco extrañas y no propicias.

Me estás diciendo esto y siento que me ataca la física cuántica. Desde que entendí de qué va —gracias a Constelaciones de Peris-Mencheta–, siento que me ataca.

¿Te ataca la física cuántica?

Ya ves. Yo no tenía que ver esta peli ni entrevistarte. Lo haría otra compañera que no pudo. Y me alegro tanto de haber visto la peli… Si no pasan mínimas cosas, no la veo ni te entrevisto. A lo que voy, no sé si tú te has imaginado otros finales. Podría tener miles.

Sí, pero quería que la peli también tratara de aprender a soltar, aprender a dejar ir y también esa cosa de poner en valor… Se ponen en valor las relaciones duraderas, las relaciones estables, esas relaciones de las que hacen una lectura socialmente aceptable: pues la relación de pareja, de familia, o de amistad, incluso. A veces no damos valor a esos otros encuentros, los más frecuentes y que por cosas de la vida no perduran o no son tan estables y sin embargo, sí pueden llegar a ser muy importantes y muy reveladores.

Yo quería que hubiese una despedida también y que no fuese una relación que se mantuviera en el tiempo necesariamente. La película no cuenta si se mantiene o no la relación en el tiempo, y me parecía interesante hacerlo de esta manera, con esa estructura. Entonces, eso ya me marcaba más o menos un final o una intención de final. Hubo mucho trabajo, sobre todo de imaginar finales.

La música

Más física cuántica… entrevisté a Isa, de Triángulo de amor bizarro y estuvimos hablando un montón de la canción, de «ASMR para ti», hablamos de cosas que no pude meter en la entrevista, como el verdadero destinatario. ¿Hablaste con ella?

Pues no, en realidad no nos conocemos en persona, yo soy una fan más y de hecho, las gestiones previas para pedirles la canción, las hablé con Rafa, pero todo por mail, en realidad. En las gestiones al final hablas con el sello. No hablamos de la historia de la canción. Un poco de contacto con el grupo tuve, porque valoramos incluso hacer una versión hasta que ya me decidí definitivamente por utilizar la canción, «ASMR para ti».

Si te digo el destinatario, no lo puedes contar. Yo no lo he contado jamás.

Prefiero que no me lo digas. Así mantengo el misterio.

La música es muy importante en la peli.

Sí, la mayoría son grupos gallegos. Me interesa mucho reflejar también esa escena de música gallega underground. Hay por un lado el rock más clásico, rock y punk, y por otro lado el mundo de la electrónica. Tenemos a artistas en Galicia muy interesantes. Están por ahí también los Surfin’ Bichos, que no son gallegos, pero bueno, pequeña licencia. Y también están por ahí Spandau Ballet, que no son gallegos. Pequeña licencia, también.

«Es la realidad en la que vivo, en la que intento vivir»

Ha sido la productora de la película —además de directora y guionista—. Has sido una sabia productora de la película y me he fijado en que las profesiones que se reflejan están muy masculinizadas. Pones técnicas de sonido, técnicas de imagen, la protagonista es productora musical. Hay una escena de un rodaje de un videoclip en la que todas las que aparecen detrás de las cámaras son mujeres.

En mi trabajo, intento generar eso. No solo trabajo con mujeres, pero intento dar posibilidad de que las mujeres accedan a todos los puestos que sea posible. No trabajamos con ellas porque sean mujeres, desde luego, pero sí que hay una conciencia total en la búsqueda de trabajar con mujeres. Y como soy la productora, tengo el privilegio de que puedo escoger equipo. Sobre la escena que dices, es que el equipo de figuración, somos nosotras. De hecho, la que hace directora soy yo, somos todas nosotras. Hay un gesto también en que la actriz, el personaje, y su amiga, son productoras, son mujeres liderando el equipo de producción, claro. Va de la mano lo que se ve delante de la cámara y lo que hay detrás de la cámara. Es la realidad en la que vivo, en la que intento vivir.

Es que en cine, a la que se ha apoyado un poquitín… ¿Te sientes heredera de las mujeres que han abierto el camino? Yo qué sé, Isabel Coixet, Carla Simón…

Sí, heredera y contemporánea también. Siempre menciono a Jaione Camborda y a Carla Simón, me parecen referentes por la forma en la que enfrentan el cine, la forma en la que piensan sus películas, sus equipos, su producción. Me parecen grandes referentes contemporáneos y que me interesan mucho. También Alauda Ruiz de Azúa, por su forma de escribir, de pensar las películas, de pensar los temas, el cine que ven… Sí que son referentes diarios y un poco el espejo en el que me miro. Y luego Isabel, que sí que lleva más tiempo, y es una directora que ha abierto camino, todas las mujeres directoras, productoras, técnicas, que han abierto camino son muy referentes para todas las que vamos detrás, claro.

Según nombrabas directoras, me doy cuenta de que la cosa está muy descentralizada. Pensaba en Estibaliz Urresola, también…

Sí, bueno, madrileña hay alguna también. ¿Arantxa Echevarría? No, Arantxa Echevarría es de Bilbao. Pilar Palomero es de Aragón, ¿no?

Creo que sí.

A ver, es posible que en las periferias haya un cine muy interesante y conectado con la lucha por un cine más diverso, seguramente. En Madrid hay de todo, por suerte. Pero quizás lo más visible en Madrid puede ser un cine más comercial o más estandarizado, no lo sé.

Sí, igual es eso y también tendrá que ver con las carreras, las escuelas… ¿Tú dónde estudiaste?

Yo estudié en Pontevedra, hice Comunicación audiovisual en la universidad pública y luego hice un máster de dirección de cine en la ESCAC. Y de ahí me volví para Galicia, y comencé a trabajar en Galicia.

Te voy a decir que yo no hablo ni una palabra de gallego y no he leído ni un subtítulo.

Sí, creo que se entiende muy bien.

Y he agradecido mucho que sea una historia cosmopolita.

Bueno, escribo desde mi realidad y sí que me crié en un pueblo pequeño y me he criado en lo rural, en un lugar intermedio. En Galicia hay mucho de eso, estos lugares que están entre lo rural y lo urbano, muy cerca de la ciudad, pero son pueblos pequeños, con cine. Estudio en Pontevedra, vivo en Vigo, vivo en Santiago… Lo que hago es intentar representar la realidad que conozco y sí, me parece interesante también tener en cuenta que existe una representación de lo que es la realidad más rural de Galicia en el cine, pero también quiero que exista una representación de la realidad urbana de Galicia, que es la mía.

El elenco

Mara Sánchez tiene una gran carrera, una carrera muy sólida, muy larga, muy de todo… frente a ella está Adam Prieto que debuta en la película. Esto habrá sido un desafío para ti como directora.

Bueno, sí. Lo que pasa que es también la dirección de actores es la parte que más me gusta, es una de las partes que más disfruto y también tenía claro desde el principio, mientras estaba escribiendo, que lo más seguro que esto fuera así, ¿no? Porque estaba escribiendo un personaje de treinta años del que no tenía referencias en Galicia, entonces sabía que lo más probable era que fuese un actor no profesional, porque era un perfil difícil de encontrar. Y no ha sido fácil encontrarlo con experiencia o formación en la interpretación. Entonces, ya tenía bastante claro que buscaría a un actor natural y sin experiencia. Y para el caso de ella, buscaba una mujer de cincuenta y tantos, parecía claro que sería una profesional, tenía claro que quería trabajar con una actriz con experiencia. En la propia concepción de la peli ya ideé este binomio, ¿no? Me parece muy interesante, o sea, me gusta mezclar estas dos formas de trabajar.

Es que, a ver, es como que va al revés. Denís aporta seguridad, esa sensación de ansia de vida, y Bea… Bea es pura fragilidad. La vida es así, creces pensando en que un día vas a tener las respuestas y te plantas en los cincuenta y estás más perdida que perdida, más perdida que a los treinta. Esto lo retrata muy bien la película. Y es gracias a la interpretación, a la dirección de la interpretación.

Creo que aportan cosas y que trabajándolo con delicadeza y con cuidado, dedicándole tiempo, se puede sacar de ambos esas cosas maravillosas. Lo que hicimos fue establecer un lenguaje común y llevarlos a los dos a donde tenían que estar. Al final, creo que tampoco es tan diferente a cualquier otro trabajo de dirección, a un trabajo en el que solo tengas actores profesionales, porque en el fondo los intérpretes son personas que tienes que conocer muy bien porque cada uno tiene sus necesidades muy concretas. Es verdad que si tienen experiencia funciona de una manera y si no de otra, pero al final también tienen muchas particularidades, al final son personas a las que tienes que conocer y el trabajo consiste en hacer que funcione el equipo. Entonces, creo que hay algo que va mucho más allá de la experiencia o de la técnica. Hay un trabajo de acercarte, entender al interprete, entender qué necesidades tiene y hablar su lenguaje, y finalmente, conectar a los dos personajes.

Hay muchas miradas, mucha cosa que no se dice. Ellos marcan la diferencia entre que la peli sea un churro o sea lo que es. 

Ellos son fundamentales, ellos son quienes llevan la peli sobre sus hombros. Eso es un compromiso, ¿no? Fue muy importante el proceso de casting, de selección. Dedicamos mucho tiempo a esa búsqueda, a asegurarnos de que funcionaban cruzándolos. Ahí es dónde construimos el casting final y yo creo que funciona mucho.

La distribución

Estás muy implicada en la distribución de la peli. Creo que hacéis coloquios y que te pillo justo antes de una de estas presentaciones.

Sí, estoy en el cine, estoy presentando la película en salas. Hay un pase hoy a las siete y media, está la actriz por aquí. Al principio saludamos, ponen la película y luego hacemos un coloquio posterior.

¿Y la ves cada vez que la presentas?

No, no, no. Hago una pequeña presentación y ya. Salgo, nos tomamos un café y entramos.

¿Cuándo fue la última vez que la viste?

En Tallin, en Estonia, en noviembre. De hecho no quiero volver a verla por ahora. No quiero volver a verla hasta que pase un poco más de tiempo.

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