Nata Moreno habla de «Ara Malikian: una vida entre las cuerdas»


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Entrevista de Galo Martín Aparicio
Fotos (c) cortesía de Sofía Pedroche | Ainhoa Hernández 

Nata Moreno (1978, Zaragoza) es directora de cine y dramaturga. Su creación, Ara Malikian: una vida entre las cuerdas, ha ganado los premios Goya y Forqué a la mejor película documental. Un largometraje creado a partir de la combinación de las técnicas audiovisuales y las emociones de la autora y del protagonista.

Nata y Ara son pareja. Viven en Madrid con su hijo Kairo, en una casa sin tele, en la que ellos hacen la música en directo. El espíritu cirquero de Nata hace que parezca que la entrevista haya tenido lugar dentro de una carpa y no a través del correo electrónico, por culpa de una pandemia nada payasa.

«…me fascina la vida, me encanta su poesía y su punk duro»

¿Cómo eras de niña?

Cómo ahora, apasionada, impulsiva, movida, inquieta y amable. Creo que sigo siendo más niña que adulta.

¿De dónde te viene la creatividad?

De la vida misma, ¡es tan hermosa! Yo salgo a pasear y me conmuevo viendo a un abuelo con su nieto, a una señora que sentada mira a lo lejos, me fascina la vida, me encanta su poesía y su punk duro.

¿De niña, qué hacías más: leer, escribir, dibujar, bailar…?

Siempre leer, mi madre me castigaba de niña porque andaba por la calle a la vez que leía. Después vino escribir y me salvo la vida…

¿Cómo te salvó la vida?

Con la escritura hay algo que tiene que ver con expresar un sentimiento profundo o un anhelo o una tristeza que tú no puedes sacar de otra manera que no sea escribiendo. Si no lo sacas una parte de ti se muere, si es que no te mata, literalmente. Yo empecé a leer como loca y a escribir con doce o trece años. Aquel era mi mundo. Frente a una circunstancia externa compleja a mí mi escritura me hizo no estar triste y no enfermar. Me llevó a universos que salvaron mi vida.

Qué eres más, ¿cinéfila, lectora o melómana?

Amo las tres cosas pero soy muy cinéfila, me reencuentro siempre en un libro y con la música me deleito.

«Creo que lo más duro en el proceso creativo es sostener la fe, no rendirse, saber que aunque seas tú el único que cree en esto eso ya es razón suficiente para seguir»

¿Qué ha sido lo más duro por lo que has pasado hasta llegar a recoger el premio Goya?

Los premios son bonitos porque te los dan tus compañeros y eso siempre es un abrazo y un regalo. Creo que lo más duro en el proceso creativo es sostener la fe, no rendirse, saber que aunque seas tú el único que cree en esto eso ya es razón suficiente para seguir. Todo creador lo sabe, la fe, la disciplina, el no rendirse…

¿Cuál era tu situación vital previa a la grabación del documental Ara Malikian: una vida entre las cuerdas?

Paro, más perdida que el barco del arroz, bloqueada… Es decir, fantástico, el folio en blanco y mucho miedo, pero eso también implica todas las posibilidades de renacer.

¿Qué había en el interior de aquellas 25 cajas de cartón procedentes de Marsella?

Aquellas cajas fueron el regalo de mi vida. Dentro de las mismas había recortes, súper 8, cintas grabadas, notas de prensa, periódicos, fotos familiares, etcétera. Pero sobre todo había un hecho, un hombre las había pasado por varias fronteras y las había salvado de una guerra, había un gran acto de amor. Gracias a ellas y al padre de Ara grabé Ara Malikian: una vida entre las cuerdas.

¿Cuál fue tu primera reacción ante semejante cargamento?

Eran tantas cajas que las quise tirar. Al abrirlas la historia de esa familia se metió en mi piel.

¿Cómo conciliaste la maternidad y la crianza con la grabación del documental?

El documental habla de eso, de que la vida lleva su curso y uno tiene que subirse a su ola y hacer malabares, no sé cómo lo hice, lo hice ¡Ahora miro atrás y alucino!

¿Cómo fue el montaje del documental? Teniendo en cuenta que trabajaste con diferentes formatos: fotografías, cintas VHS y audios.

Fue un proceso complejo, mucho material, setenta y nueve horas de metraje, seis meses y veintinueve versiones, imagínatelo.

«Siempre pienso qué hubiera sentido si cuando tenía 50 años, y Girar guardaba bajo las bombas su historia en cajas, le hubieran dicho que la que en ese momento era una niña, en el otro lado del mundo, contaría su historia».

Si pudieras, ¿qué le dirías a Girar, el padre de Ara?

Las envió antes de morir. Siempre pienso qué hubiera sentido si cuando tenía 50 años, y Girar guardaba bajo las bombas su historia en cajas, le hubieran dicho que la que en ese momento era una niña, en el otro lado del mundo, contaría su historia. Me pregunto qué hubiera pasado si se lo hubieran dicho a la niña. Le daría las gracias, su acción me ha construido.

¿Se puede decir que la generosidad de Ara y su valentía sacaron adelante este documental?

Sin sus palabras, valentía y apertura de corazón sólo sería un puñado de datos.

«…hay que dejar ser, hay que dejar de juzgar, ellos son pequeños pero no tontos, y han venido aquí a hacer su propio camino»

Qué te parece más difícil, ¿haber sacado adelante su documental sobre Ara?, ¿o educar en común a su hijo Kairo?

Por supuesto educar a mi hijo. Es una responsabilidad tan grande enseñarle a alguien a mirar al mundo con justicia y amor en este momento de la historia.

¿Cómo encaja Kairo en la vida de unos padres artistas?

Él es más artista que nosotros, es muy generoso, nos deja ser y se busca así mismo, por otro lado viaja con nosotros, si naces en el circo eres cirquero.

«El espacio vacío»

La directora Nata Moreno ha rodado en Zaragoza, su ciudad natal, El espacio vacío un cortometraje que refleja su visión del momento que vivimos como consecuencia de la pandemia por el Covid-19.

El espacio vacío está protagonizado por Jorge Usón, Laura Gómez La Cueva, Carmen Barrantes y Jose Luis Esteban (Jota). Esta pieza forma parte de una iniciativa llevada a cabo por Aragón TV que estará compuesta por seis cortometrajes más filmados por, los también realizadores aragoneses, Ignacio Estaregui, Javier Macipe, Álex Rodrigo, Alejandro Cortés, Pablo Aragüés, Pilar Palomero y Gaizka Urresti.

Con este proyecto Aragón TV pretende dejar constancia audiovisual de este momento histórico que la humanidad está viviendo como consecuencia de la Covid-19. El objetivo es reflejar la reflexión particular, desde distintos ángulos y con total libertad creativa, de estos creadores de reconocido prestigio sobre la crisis sanitaria y sus consecuencias en la sociedad, después de tres meses de paralización como consecuencia del estado de alarma. Los siete cortometrajes, de ficción o documental indistintamente, se integrarán en una unidad para su difusión en formato largometraje. Se dotará de uniformidad técnica a las siete obras y se realizarán las diferentes versiones para Cine, TV y RRSS.

¿En qué nos solemos equivocar los padres a la hora de educar a nuestros hijos?

En el empeño de querer que sean réplicas de sus padres, hay que dejar ser, hay que dejar de juzgar, ellos son pequeños pero no tontos, y han venido aquí a hacer su propio camino.

¿Has cambiado definitivamente la interpretación por la dirección?

No uso la palabra “definitivamente” para casi nada en mi vida. Ahora estoy enamorada de la cámara y de contar historias con ella, pero soy creadora, no cierro la puerta ningún tipo de expresión.

Más información en: https://natamoreno.com/una-vida-entre-las-cuerdas/?lang=es

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