Texto de BiPaul
08/04- 24/04 – Teatros del Canal – Madrid.

Muy poca es la información que ha trascendido en torno a «El prisionero», monólogo que dirige Mariano de Paco y que pone sobre las tablas el actor José Manuel Seda. Sabemos que el actor fue quien le dio la idea del texto a José Luis de Blas Correa, un dramaturgo bastante obsesionado con los temas de identidad.

«¿Merece la pena morir por haber vivido? ¿Se puede encerrar a un mito entre cuatro paredes? Un hombre aguarda la muerte en su celda, mientras escucha cómo construyen el patíbulo donde será ejecutado. Sin embargo, tiene la oportunidad de sobrevivir si firma un documento en el que abjura públicamente de sus ‘crímenes’». Esto lo leemos en la información que facilitan los Teatros del Canal. Gracias al cartel sabemos quién es ese hombre que está entre las cuatro paredes, encerrado y luchando por su supervivencia, y efectivamente es un mito. «José Manuel de Seda desnuda a Don Juan». Un mito envidiado y aplaudido a lo largo de los siglos. Hasta ahora, momento en el que pocos mitos clásicos soportan una revisión con el ojo contemporáneo. Curiosamente, es en este momento cuando reaparecen los viejos fantasmas para condenarlo o mandarlo al paraíso. «¿La cárcel está dentro o fuera? ¿En qué dirección empieza la celda? Si de este costado, ¿no es el mundo otra celda al otro lado, solo que de mayor tamaño? ¿No fue entrar en la celda pequeña, salir de una celda mucho más grande?».

Decíamos que José Luis de Blas es un dramaturgo obsesionado con la identidad y quizás por ello José Manuel Seda le lanzó el reto de escribir «El prisionero». «Espero estar a la altura de un texto de José Luis de Blas y que tras más de dos años de trabajo conjunto crezca y dé frutos». Con este mensaje el actor daba a conocer el proyecto a sus seguidores en su perfil de twitter. Y recibía respuesta del dramaturgo: «gracias por tus palabras, pero es contigo que el texto volará». Si de Blas hace unos años reflexionaba en «Autómatas» en torno a la identidad en el mundo de los mass media, ahora el enfoque parece ser otro, quizás la pérdida de identidad frente a la circunstancia: «En un juego de espejos, el escritor quiere ser actor, el actor quiere ser su personaje, y el mito, ignorante de sus mil muertes, lucha por su pervivencia desde el corazón del actor».



Más información: http://www.teatroscanal.com/espectaculo/el-prisionero-teatro

En ExPERPENTO impreso Marzo/Abril de 2016:

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