Texto de BiPaul

Snowden, antes de ser Snowden, era miembro de una familia media, que se alistó en el ejército para servir con su vida a su país al modo que cuentan cientos de películas norteamericanas. En un entrenamiento sufrió un accidente lo que puso patas arriba la vida de un soldado patriota de libro. Con su ilusión y su inteligencia llegó a la CIA, y su buen trabajo en la institución le llevó, previas recomendaciones de sus superiores, a la NSA. Y ahí descubrió cosas que no quería saber. Lo que ocurrió después abrió informativos de todo el mundo.


Oliver Stone es quien se ha atrevido a contar y dirigir una historia actual que podríamos calificar de manida. Y decimos que se ha atrevido precisamente por ese carácter de historia mil veces contada de cien formas diferentes. Hay libros sobre Snowden, hay artículos, reportajes, hay incluso un documental. Aquí no, pero en los Estados Unidos desayunaron durante meses atentos a la trayectoria de este «enemigo nacional». Así que… ¿qué puede aportar Oliver Stone a este tema, por muy Oliver Stone que sea, y por muchos Oscars que adornen su despacho? Según parece, esa misma pregunta se la hizo él mismo y es muy probable que de haberse respondido “nada”, hubiera aparcado el tema para buscar otro asunto menos sobado. Oliver Stone siempre hace grande una historia, aunque sea para narrarnos la miserable vida de un gañán en Wall Street o de tres vividores que se hacen los reyes en el negocio de la mariguana. Si no pensara que podía hacer algo especial con «Snowden», no contaría la historia. Este es su aval.

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Oliver Stone siempre plantea películas con muchísimas aristas. Algunas veces, incluso demasiadas, lo que al público de palomita se lo pone difícil. No iré de intenso. Yo también creo que para ver un “The Doors” o un “World Trade Center” sin entrar en estado de shock en la butaca, hay que tener un día receptivo y perceptivo. “Snowden” dura algo más de dos horas de dramatismo, datos, revelaciones, más datos, realidad, datos y más datos. Y lo más interesante es que la película da por hecho que ya sabes muchas cosas, y pasa por ellas de refilón. Y de ahí sale novedad y es más, sale una historia humana. La versión que nos hace Oliver Stone nos cuenta el viaje interior de un joven normal y corriente, clásico, que contra todo pronóstico hace la filtración más bestia de los Estados Unidos. Ahonda en ese clic que explica muy bien el propio director del film, basándose en el lío internacional causado: “Hubo toda esa controversia, algunas personas diciendo que debería ser ahorcado, mientras que otros querían darle un Premio Nobel”. Y nos hace preguntarnos si nosotros hubiéramos hecho lo mismo. Y si no lo hubiéramos hecho, hubiera sido por patriotismo, por todo lo contrario, por la seguridad de los servicios secretos, de los ciudadanos o por falta de valentía. Y más allá de los mensajes con letras de oro y de las reflexiones con fundamento, seguramente tras verla, difícilmente dejarás tu móvil en la mesilla o leerás el periódico en el baño. ¿Qué prefieres? ¿Intimidad o seguridad? ¿Que no lo hagan o que lo hagan por tu bien?

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