Marta Matute nos habla de [Yo no moriré de amor]


Texto de Juan González-Páramo
gestión y fotos cortesía de revolutionary.es

Al preguntarle a Marta Matute con qué ánimo está llevando el homérico proceso de sacar adelante su ópera prima, ésta responde —para sorpresa de nadie— que con mucha incertidumbre. Yo no moriré de amor es su primer guion, desarrollado en las Residencias de la Academia de Cine bajo la tutoría de una Belén Funes que inculcó en la novicia escritora la máxima de que lo más personal no equivale necesariamente a lo más interesante de ver en pantalla.

«Estoy muy tranquila con la peli que tengo, he recuperado la paz interior»

¿Con que ánimo estás llevando el proceso de sacar adelante tu ópera prima? Escritura, rodaje, montaje, paso por festivales, ahora el estreno…

Al principio tenía mucha incertidumbre porque es mi primer guion. Empecé a escribir la peli en las Residencias de la Academia de Cine y mi tutora fue Belén Funes, de quien aprendí, entre otras cosas, que que algo te haya pasado a ti no significa que sea interesante de ver en pantalla. Como es una historia personal tenía miedo de que el proceso fuera muy doloroso, pero disfruté mucho.

Tras pasar por varios laboratorios (la Incubadora de la ECAM, Ventana CineMad, Ibermedia, Fundación Carolina) empezamos con la financiación, que implicaba defender el proyecto delante de televisiones o hacer video-edits para el ICAA. Mientras tanto yo seguía reescribiendo la historia, con paciencia porque es un proceso largo e incierto, pero cuando entró el ICAA todo se hizo más real.

Dirigí un cortometraje para pasar por la dirección y ahí me aseguré de que quería rodar la película. Entramos en preproducción y fue muy emocionante porque aparece el casting para encontrar a las personas que van a encarnarla… El proyecto empieza a crecer y te rodeas de un equipo que conecta con el tema tratado.

Para mí el rodaje fue muy divertido, muy gustoso: te plantas allí y haces lo que tienes que hacer con el tiempo que tienes, te vuelves pragmático. Hubo un par de días duros pero recuerdo reírme muchísimo y pasármelo bien. Terminas y vas a postproducción con el montaje, la fase más de mayor aprendizaje, porque reescribes la historia por última vez al encontrar otra estructura y haces renuncias en pro de la película.

Después vino lo más complicado emocionalmente, que es cuando solo te queda esperar. Nos enfrentamos al rechazo de festivales internacionales en los que teníamos la esperanza de entrar, pero el Festival de Málaga cogió la peli con muchas ganas y cuando por fin puedes enseñarla y ves que funciona y la gente conecta… Aunque esté contenta con el resultado final, creo que la primera peli te crea mucha inseguridad, y cuando llega la validación externa empiezas a respirar de nuevo. Estoy muy tranquila con la peli que tengo, he recuperado la paz interior.

Imagino que convivir con esta enfermedad te expone a momentos impactantes y dolorosos, aunque quizá, como muestra la película, también alguno divertido. ¿Cómo ha sido tu proceso de escritura para discernir cuáles te servían para conformar la narrativa que buscabas y cuándo meter ficción?
De los años de la enfermedad de mi madre apenas tengo recuerdos, pero emocionalmente tengo muy claro cuál fue mi proceso. Quería mostrar los momentos más complicados por los que pasa un cuidador, para así acompañar a las personas que están pasando por algo tan frustrante. La culpa está ahí, se muestra cómo los miembros de la familia lidian con esas situaciones. Por ejemplo, cuando la prota rompe los cigarros y tira el vino. Eso lo hice yo con mi padre, le dije exactamente eso: “Cuídate”. O cuando confiesa que está conociendo una chica, eso lo hice yo con mi madre. Son momentos con un tono que a mí me atravesó, sobre estar disociado de lo emocional y lo dramático, porque si no, te vienes abajo. Luego entraron la ficción y el humor para arropar a las cosas reales. No sucedieron exactamente así, he hecho que encajasen.

Me gustaría que profundizaras en el significado del título. ¿Había otras opciones o lo tuviste claro desde el principio?

Manejaba otras opciones, pero lo tenía bastante claro porque viene de un pensamiento que tuve. Mi madre pasó los dos últimos años en una residencia y un día la vi muy malita. Yo estaba a su lado, cogiéndole la mano, y sentí que me abordaba y sobrepasaba una mezcla muy potente de amor y dolor. No había vivido nada así antes y salí de la residencia, pensando que yo ya no voy a morir de amor. Me refería a un amor romántico, es decir, voy a romper con alguien, o me dejarán, y lloraré, pero yo ya no voy a morir de amor, ¿cómo voy a vivir algo más fuerte que esto?

Pero el título también tiene otra lectura: yo voy a seguir hacia adelante porque yo no quiero morir por este amor que está ocurriendo aquí con mi madre, yo no voy romperme por esto que está ocurriendo en casa.

«La película está muy trabajada y medida en los tempos, en cómo se dicen las cosas».

La representación que hace Sonia Almarcha de la enfermedad es muy veraz. ¿Cómo ha sido el proceso de ensayo y rodaje con los actores?

Tenía un tono muy claro en la cabeza que ha condicionado desde el principio, desde el casting. Elegí a las personas que podían sostenerlo y antes de los ensayos nos fuimos todos a hacer varias jornadas en una asociación de familias de enfermos de Alzhéimer. Después fui con Sonia a un centro de día para que viera las diferentes fases del deterioro.

Sonia se implica muchísimo y lo que hace es espectacular. Hablamos mucho sobre el personaje y ha estado en contacto con gente con demencia. También hablé mucho con Julia sobre la evolución de la mirada de su personaje, porque la construcción narrativa visual iba acorde. Al principio está un poco a por uvas, no asimila lo que ocurre a su alrededor. Luego tiene esa huida, ese no querer estar en casa, pero poco a poco empatiza con esa hermana y ese padre y esa madre con los que de primeras no se ve unión ni cariño. Hicimos mucha piña y ensayamos todas las escenas, que reescribí después. La película está muy trabajada y medida en los tempos, en cómo se dicen las cosas.

La película empieza mostrando cómo es la rutina de esta familia antes de que la enfermedad llegue a sus vidas. En cambio, no se muestra cómo es a posteriori, después de que todo haya terminado. ¿Por qué tomaste esta decisión?

Es un final que tenía claro desde el primer tratamiento de guion. Ocurre la noticia de que la madre ha muerto pero de alguna manera la vida sigue, y de repente el personaje deja de estar en pantalla y escapa de la situación. Cómo va a ser la vida de esa familia es una incógnita, pero se siembran ciertas cosas que puedes intuir.

La conversación del final es un «Estoy aquí para el futuro, papá, si tú quieres hablar yo estaré aquí» y él reacciona huidizo. Pero no habría grandes cambios, la familia ya se ha transformado y ha surgido una unión que yo también sentí con la mía. Cada uno con su carácter y no nos vamos a separar. Sobre todo había un alivio, la sensación de que ahora vas a poder vivir tu vida al cien por cien.

«Tiras de tu sensibilidad y de la intuición que has alimentado durante años en el ámbito artístico»

Quería saber qué importas del resto de sus facetas laborales, ya sea la interpretación, ayudantía de dirección teatral o profesorado, a la escritura y dirección.

Como actriz estaba muy en contacto con los textos dramáticos, con las emocionalidades de los personajes que iba estudiando y trabajando. También doy clase y estoy continuamente creando situaciones imaginarias de conflicto donde tiene que haber una coherencia, donde un personaje tiene un deseo y otra persona lo niega, algo eso me ha ayudado mucho a escribir y a dirigir actores. En cuanto a la dirección cinematográfica, he bebido de referencias que me atravesaron. Tiras de tu sensibilidad y de la intuición que has alimentado durante años en el ámbito artístico.

Después de un proyecto tan personal, ¿para el siguiente te apetece explorar historias más ficcionales y ajenas a ti o hay alguna otra vivencia concreta de la que quieras hablar?

La siguiente peli está muy incipiente. Estaba escribiendo otra cosa que no me apelaba tanto y no encontraba una motivación, pero sí otro tema que me animaba a escribir, y lo importante es eso. No puedo contar nada, pero tiene que ver con algo que también me atraviesa a mí. Creo que me voy a atrever a explorar otras maneras de contar, aunque no sé en qué tono.

Anterior [El perro del hortelano] de Pilar Miró.
This is the most recent story.