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Entrevista de Reyes Muñoz
Fotos [c] de Marta Romaní*
*En 2008 Pipa Bacca y Silvia Moro recorrieron Europa vestidas de novia y haciendo autostop para demostrar que la bondad podía vencer al miedo. Se separaron durante el recorrido. El 31 de marzo de 2008, cerca de Estambul, Pippa Bacca se montó en un coche. Fue violada y asesinada. Su cuerpo apareció días después. Las fotos de la portada y del reportaje son un homenaje de Magalí Sare y Marta Romaní a esta mujer.
La sombra de Lorca nos protege de la luz en esta entrevista, aunque no hablamos de él hasta que se apaga la grabadora. Pienso, mientras conversamos, en la zapatera prodigiosa, en Doña Rosita, en Yerma, en Adela… Me parece una asociación demasiado evidente cuando, al otro lado de la mesa, aparecen historias eslovacas, occitanas, epitalamios clásicos y universos barrocos. Hay muchas descasadas en la música y en la poesía, popular y culta. Son las que no se casaron, las que se malcasaron, las que sueñan con cortar la cadena, en definitiva, las que no se ajustan al molde de casarse, consumar y parir. Hasta aquí la historia: una investigación minuciosa nacida del hambre de hallazgo.
Pero Descasada traduce los idiomas con música. Es el tercer proyecto en solitario de Magalí Sare y tampoco existiría sin todo lo anterior. Formada como pianista, flautista y cantante lírica, graduada en canto jazz, la barcelonesa ha construido una trayectoria basada en destruir las etiquetas. Ha formado parte del Quartet Mèlt, ha colaborado con artistas como Salvador Sobral, Marco Mezquida o Clara Peya y mantiene desde hace años un fecundo diálogo creativo con el contrabajista Manel Fortià. Precisamente junto a él alumbró reTORNAR, un ejercicio de alquimia musical que desubicaba tempos, escalas, instrumentos e idiomas en canciones populares. Aquella gira interminable le puso delante «Oddavač se budu», la canción que causó la fiebre.
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La primera reflexión es intensa que no veas. Me parece que tu disco, más allá de las canciones, las melodías, los instrumentos… es una traducción de lo que lleváis los y las artistas dentro… a lo evangelista que traduce la voz de Dios. ¿Se entiende?
A ver, desarróllalo.
Es una traducción a música. Y muy curiosa: escuchas un tema, otro, otro… y son viajes completos. Escuchas el disco, es un viaje completo. No sé plantearlo de otra manera, lo siento. Simplemente creo que has traducido el arte al idioma de los humanos.
No lo sé. Pero yo creo que escuchar el disco entero es como cuando te acabas un libro, ¿no? Que después te queda una sensación de guau, han pasado muchas cosas, ha habido un viaje, un viaje que ha empezado de una manera y acabado de otra.Y es verdad que si escuchas los temas por separado no te pasa. Aunque sí que funcionan por separado, porque cada tema es una historia diferente.
De hecho, el setlist, el orden, para mí, es lo más difícil de un disco.
Es terrible y a mí me estaba pasando que tenía demasiados temas. Me estaba quedando un disco de más de veinte temas y ya era complicado escucharlo entero. Dije: «A ver, un momento. Nadie me obliga a sacar un disco tan largo». Me estaba estresando por el deadline de la mezcla. «No hace falta, vamos a partirlo en dos y vamos a hacer volumen dos y ya está. Volumen uno y volumen dos». Y así ha quedado: Descasada Vol. 1.
Ostras, pues con semejante «volumen uno»… que estrés, ¿no? Por eso de «no digo que lo mejores, iguálalo».
No, no me digas esto y muchas gracias… Muchas gracias, pero sí es algo que me atormenta un poquito. ¿Qué quiere decir volumen dos?, ¿hay alguna evolución a nivel sónico?, ¿realmente o debe ser una evolución de Descasada? Ahora mismo estoy en este momento de ligar los temas que ya tengo grabados. Y sí que me estoy tomando más licencias, ¿vale? Porque en el volumen uno dije, «Vale, todo está grabado en directo, no hay efectos ni procesos de sonido. Es todo natural».
En el dos abro esta ventana y voy a permitirme poner efectos, crear espacios artificiales con delays y con reverb y tal vez samplear cositas, ¿por qué no? Vamos a aprovechar que estamos grabando un disco. Yo en los conciertos ya improviso mucho, pues en el disco voy a aprovechar que podemos hacer trampillas, ¿no? Y O sea, a nivel sónico va un poquito más allá.
¿Y el fondo? ¿Vuelves a meter el dedo en la misma herida?
Me da la sensación de que el volumen uno ha sido una queja, es un disco desde el lado de la víctima, de que qué mal está el mundo con este tema. Y el volumen dos será más festivo, más surrealista, más «mira qué pasa cuando dejas las mujeres libres, cuando no las esclavizas desde pequeñas» o «mira cómo enriquece el mundo la mujer creativa y libre». Esa es mi voluntad, digamos, pero ya veremos.
«Sí, a partir de ahí enloquecí. Me fui detrás de todos estos poemas folclóricos que cuentan historias de las mujeres afectadas por el matrimonio».
Has contado que esta investigación parte de Eslovaquia, de que escuchaste una canción popular de una niña que se despedía de su familia para casarse. Lo damos por superado, porque a mí me gustaría que me dijeras en qué momento eso es el germen. ¿Puedes escuchar cualquier cosa sin que te diga nada?¿Por qué esa canción eslovaca?
Es una buena pregunta porque, como artista, podríamos decir, como poeta —que no lo soy, pero sí que existe este mindset de encontrar la belleza en los sitios, en los pequeños rincones—, pues esto no te lo planteas. De repente hay algo que te llama la atención y dices, «Uy, uy, esto es importante». Pero puede ser una tontería. Pero dices, «tengo que investigar más» o «tengo que escribir sobre esto». Y como tú dices, puede ser que escuches mil canciones que no te llamen la atención más allá.
Pero entiendo que la canción estaba en la lengua de mordor… qué sonoridad tiene para que tú sientas que esa canción va de eso…
Fue en Eslovaquia de manera totalmente casual, random, porque con el proyecto que tengo con Manel Fortià viajamos bastante. Siempre le digo, «Venga, montamos una canción de cada sitio donde actuamos». Buscamos una canción fácil, folclórica, una nana, algún himno que tengan por ahí o incluso algo que suene en la radio… algo fácil. Y me enseñaron varias canciones eslovacas y escuché esta cantada por mujeres. Y ya me pasó esto de «esta canción me brilla».
Entonces, voy a investigar la letra, que no es fácil, imagínate, en eslovaco… No estaba encontrando una traducción guay, no entendía nada. En el vídeo de YouTube me puse a traducir los comentarios con el Google Lens, comentario por comentario… y la gente en eslovaco estaba discutiendo el significado de la letra y pensé, «Acabo de hacer un hallazgo brutal». Me encantó. Fue un proceso muy trepidante para mí, porque me encantan las lenguas. Cuando terminé y vi que era una niña o una mujer muy joven, que se iba a casar y se despedía, hubo como un clímax. «¿Por qué está triste si se está casando? No tendría que ser algo feliz».
Y ese es el germen… Descasadas Vol.1 y Descasadas Vol.2… vaya, vaya.
Sí, a partir de ahí enloquecí. Me fui detrás de todos estos poemas folclóricos que cuentan historias de las mujeres afectadas por el matrimonio, sea porque se lo imponen, porque se escapa el matrimonio, ¿por qué se hace una letra de alguien imaginándose a un marido tan pequeño como un granito de avena y lo pierde? Ahí hay como el trauma del matrimonio, que hace que las mujeres lo expresen a través de las letras populares. Y ya está. Enloquecí.
Empecé por el cancionero catalán, el cancionero español… Hay capítulos enteros en todos los cancioneros sobre el matrimonio, ¿sabes? Por eso tengo varias libretas llenas y por eso me han quedado dos volúmenes. Es imposible abarcarlo todo.También te tengo que confesar que ha sido la excusa perfecta para hacer cualquier tipo de música, tener un leitmotiv tan grande sirve para hacer muchas cosas diferentes.
De reTornar a Descasada
Estuviste aquí con Manel Fortià presentando en ExVITA reTORNAR. Explico a quien lo lea que busque la entrevista en la web, pero resumiendo… en ese trabajo os dedicáis a desubicar canciones, idiomas y ritmos.
Exactamente.
Sí, a lo que quiero llegar es ¿Cuánto le debe Descasada a ese trabajo tan intenso con Manel Fortià? Como tú él es pura música y los dos atesoráis mucha sabiduría musical académica, que os permite hacer lo que queráis… hacer el sinvergüenza, como os dije en su día.
Le debe mucho, mucho, mucho. Mucho más de lo que te puedas imaginar. Muchísimo, muchísimo… Porque, bueno, por una parte trabajar con Manel… Yo ya parto desde este punto que dices de querer fusionar, de querer coger la materia prima de una música y llevarla a un terreno muy diferente. Esto ya lo hacía cuando estudiaba la carrera de jazz: cogía ya música clásica y me la llevaba al jazz. O sea, esta naturaleza la tenemos los dos y de ahí que cada uno haya enloquecido con lo suyo. Cuando nos encontramos buscamos este punto medio entre muchos puntos medios que ya cada uno ha encontrado, ¿no?
El jazz es el punto en común con Manel. Él ha indagado mucho en el flamenco, a mí me encanta la música brasilera… pero después hay un nexo muy fuerte entre el flamenco y la música latina… Todo, todo, todo este interés que creo que ahora mismo está en mi climax vital lo hemos trabajado juntos y mucho estos últimos años. Y a ese proyecto también le agradezco haber podido viajar tanto.
Os ha brindado la oportunidad de escuchar folclore balcánico ¿no?
Sí. Lo más me interesa ahora son las músicas del mundo, los folclores que me hacen llorar. Cualquier folclore me hace llorar… los que siento míos como la copla catalana, las sardanas… y otros. Puedo llorar con un arpa peruana, empatizo con estas músicas de raíz… Por eso en este disco intento encontrar un punto medio razonable y honesto, que yo ya venía trabajando, interpretando con Manel.
Y, a parte, que también económicamente reTORNAR nos funcionado mucho y casi que he podido subvencionar mi proyecto Descasada con lo que he trabajado con el otro proyecto. En la música independiente vamos haciendo así, haciendo malabares siempre.
Armar y desarmar el puzle
Hay canciones que empiezan muy pop y se convierten al minuto en clásica. De hecho, el minuto en casi todas las canciones canciones me parece importante. Hay canciones que empiezan muy pesadas, muy clásicas y también van a la ligereza… Creo que esa es la clave de cada tema, que zigzaguean. Hablabas de la música brasileña, a mí me ha parecido percibir el rollo mediterráneo popular rollo Serrat y sonidos andinos, incluso… pero hay un músculo muy clásico, ¿no? Y tu voz funciona como un instrumento en toda la mixtura.
Sí, claro. Lo que te decía, he intentado ser honesta con lo que he estudiado, con lo que yo soy, con lo que quiero aprender. Entonces, yo creo que inevitablemente, viviendo en Barcelona, que es una ciudad super multicultural, tengo mucha influencia del flamenco y de la música latina por piel, por contacto, ¿no? También soy muy amante de la música ibérica, de estos compases, estas amalgamas, de las percusiones, de las panderetas…
Y sobre la clásica… he estudiado años y años de música clásica: piano, flauta y canto lírico. Entonces, realmente creo que si haces el puzle surge este disco. Pinceladas de músicas de Sudamérica en general, de puntos concretos de Sudamérica, ibérico y subiendo un poco para arriba de Europa, donde la música clásica es casi folclore. O sea, estas armonías o los coros… En Cataluña hay mucha tradición coral. Esto también me lo tomo como parte de «mira, estoy enseñando que yo también vengo de esta tradición coral». Son puntos cardinales que van surgiendo y en el «dos» veremos si hay algún punto cardinal nuevo.
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Si antes te preguntaba por la influencia de Manel Fortià, en esto de la clásica creo que es fundamental hablar de la influencia de tu hermana. El Cor Bruckner que aparece es el suyo.
Te tienes que imaginar que hemos armado ese puzzle. Realmente se trata de decir, «Vale, tengo dos días de grabación en una iglesia, voy a grabar el coro y voy a grabar todas sus intervenciones». A veces tienen un rol, tienen que hacer un color, a veces hacen pregunta-respuesta, pero a veces son la base de la canción. Tengo que mirar las claquetas que necesito, voy a pensarlo todo porque después tendré que ponerlo encima de las canciones… Esto es un trabajo de previsión muy heavy porque después grabé las cuerdas, pero podría haber sido al revés, primero las cuerdas y después el coro y montarlo de otra manera, ¿no? O sea, te propones hacer un disco muy orgánico y eso exige una previsión de montaje bastante heavy.
Mi hermana…. Supongo que cada uno tiene su relación con sus hermanos. Encuentras personas que dicen, «mira, yo no me llevo bien con mi hermana, pero trabajando, como solo hablamos de un tema, pues funciona de puta madre». Y gente que dice, «mi hermana es mi mejor amiga, entonces lo compartimos todo y todo se mezcla».
Y claro, yo pienso que en el caso de mi hermana, ella es superprofesional cuando está trabajando, es la directora del coro, es superasertiva y sabe muy bien cómo quiere que suene su coro, porque es su proyecto personal. Es un coro amateur pero porque los cantantes viven de otras cosas, pero todos saben música, todos saben leer, y son muy buenos músicos. Entonces suena muy profesional y mi hermana lo lleva al nivel de excelencia máximo posible.
Yo podría estar trabajando con otra directora para que no fuera mi hermana y probablemente sería muy profesional también y tal, pero sí que hay este puntito de «Ay, qué ilusión». Bueno, pues aunque no fuera ideal, perfecto, lo haríamos igualmente. Tenemos ganas y esto siempre es un puntito añadido. Y no se tiene que dar nada por sentado. Hay que agradecerlo siempre. Yo sufro mucho porque todo el mundo esté bien, todo el mundo esté calentito si hace frío, que duerman bien, que coman bien y he intentado cuidar su coro al máximo.
Yo de mi hermana, lo que más valoro es la confianza y que no hay falsa palmadita. No tenemos miedo ninguno al conflicto. Nos enganchamos pero no nos enfadamos, ¿sabes? Nos desahogamos y eso solo me pasa con mi hermana. No sé si me explico.
En mi caso, mi hermana es del mundo clásico y yo soy del mundo moderno. Es que estamos separadas por unas etiquetas terribles, ¿no? Las dos músicas, clásico y moderno. No tienen ningún sentido las dos etiquetas, pero en el conservatorio ya nos separan. Yo he estudiado con gente increíble en el mismo curso y no he coincidido con ella en clase porque estábamos en departamentos diferentes. Y para mí esto es un error y tendría que estar mucho más mezclado. Y a veces sí que tengo dudas de que mi hermana esté plenamente convencida de lo que hago.
Mira, esto que decía de las influencias de la música latina… Me siento casi más cómoda tocando música brasilera, que he estado en Brasil un par de veces, tengo mi mejor amiga brasilera y me ha contado muchas cosas y digo, «Vale, puedo hacer música brasilera». Pero en cambio, con la música clásica siempre me da más temor porque hay toda una esfera de purismo bastante heavy, ¿no?
Y si coges una un lied de Johannes Brahms y lo llevas a un territorio flamenco, yo estoy segura que hay unos buitres ahí diciendo: «Oh, esto esto no está bien, esto es una ofensa». Y de hecho me ha pasado. Colgué un trocito de un aria de ópera, la colgué en italiano y recibió bastante hate, mucho amor, pero bastante hate y dije, «Claro, es que son más haters los de clásico que los de las músicas de raíz».
«Yo confío mucho en lo que a mí me mola»
Qué cosas, como los vampiros contra los licántropos, no tenía ni idea. Pero al final, toda la música es el fruto de quien se atrevió… Pero atreverse tiene las dos caras de la inseguridad: por un lado, está esta gente que dices y por otro lado, la de dudar de si lo que haces está bien, ¿no?
Madre mía, sí. Tiene su aquel, es decir, empezar, ser la primera… Yo confío mucho en lo que a mí me mola. Durante la grabación he tenido pocas dudas, la verdad. Creo que he dudado menos que en otros proyectos porque estaba totalmente abducida por la pasión de grabar aquello y los hallazgos que había hecho. Sentía que cuadraban las letras de un lado, los ritmos de otro… y de repente todo cuadra. Entonces, el proceso compositivo y de grabación… es que ha sido como un orgasmo detrás de otro. Tal vez he dudado más de cosas que no eran trascendentales, decisiones en el estudio y cosas así.
Pero creo que las dudas gordas me han venido después. O sea, una vez expones el proyecto y lo publicas, es increíble como vienen todas las dudas y dices, «tía, estabas superconvencida de todo». Es el primer disco que hago en mi vida que es exactamente como yo quería. No lo interpretes de una manera rígida, porque a la vez ha sido muy orgánico y el resultado es que estaba muy satisfecha. Pero lo expones al mundo y empiezas a pensar, «Uy, pero ¿qué piensa la gente?». Y ahí yo me atormento un poco, intento no hacerlo porque no tiene ningún sentido.
Y después, en el directo, me vienen muchas dudas, de cómo conducir los temas. «Ay, esta parte me ha quedado muy intensa, vamos a bajarla y vamos a poner un tema más luminoso aquí», pero de repente alguien me dice, «No, no, no, yo necesito como establecer la oscuridad y que venga más tarde la luz». Y dices, «Ay, ay, ay». Cada persona es un mundo, entonces siempre habrá dudas de todo si te paras a pensar. Y estoy aprendiendo a ir a ciegas. Me paro y me pregunto: «¿a ti te gusta?», pues ya está.
En la entrevista del ExVITA, de reTORNAR con Manel y contigo me encantó la vibra, pensé que la actitud del artista era esa, de mejor pedir perdón que pedir permiso. Pedir permiso no deja de ser una cosa muy paralizante.
Sí. Siempre vamos adelante y vamos a defenderlo. Te he contado todo esto y es verdad, me surgen muchas dudas, pero están en casa. Cuando estoy en el directo… Me parece que en el cerebro se me apagan unas zonas y se me activan otras. Y todo esto, las dudas, la vergüenza… desaparecen por completo.
«Me gusta la cosa de traducir, de ir más allá, decodificar porque a veces lo siento así».
¿Qué lugar ocupa el instrumento junto a tu voz y junto al coro? Hay una investigación importante, hay una desubicación dentro de las propias canciones. Donde lo lógico sería poner, yo qué sé, un piano, va un violín que suelta una chispa en el oído…
Sí. En este en este disco no hay la figura de productor, o sea, todo sale de mi cabeza y de mis arreglos y de mis arrebatos en el estudio, podemos decir. Sí que hay la figura del ingeniero de sonido que es Sebastià Gris. Hemos encontrado una manera increíble de trabajar en el estudio porque bueno, tiene un equilibrio increíble, da su opinión cuando la tiene, no por darla.
Sí que es verdad que he trabajado mucho sobre la partitura en este disco. Y en realidad es guay porque la partitura puede ser infinita. O sea, igual si estás componiendo en el piano, el piano es muy infinito, pero la partitura es… Puedo cambiar todo el sonido con un trombón. La imaginación ha fluido más, con este punto de querer llevar la contraria. Que como decías tú, me digo: «¿aquí tendría que haber un piano clásico? Pues vamos a poner una guitarra flamenca».
De hecho, el primer tema del disco es a coro y voz, es completamente a capela. Podría ser una sardana, realmente. De esto me he dado cuenta a posteriori, pero, hostia, tiene la forma y el compás y le llevamos la contraria, ¿no?. Pasamos de instrumentos muy estridentes a coro, que es lo contrario, ¿no? Y así he ido buscando adrede estas cositas de decir, «Es que lo puedo hacer», porque con la instrumentalización original, para mí, pasa a no tener ningún sentido.
Estaba hablando con Jofre Bardagí de de Lux y misteriosamente, empezamos a hablar de ti. Yo le decía que Descasada tenía un poso más limpio, sin desmerecer Lux, que es la maravilla… Encuentro nexos entre Rosalía y tú en la experimentación, la investigación y el saber musical, y ya. Creo que, como te decía al principio, tú eres más traductora, de traducir la poesía a sonido, una cosa así, ¿no?
Qué guay esto que me dices, qué bonito. Me gusta la cosa de traducir, de ir más allá, decodificar porque a veces lo siento así. El nexo con Rosalía… Saqué un vídeo en Instagram que se viralizó un poco diciendo cuántos puntos en común tenían el disco Lux y Descasada y son muchos.
Por eso te decía lo de que misteriosamente Lux nos llevó a Descasada. Luego tú sacaste ese video.
Sí, pero lo que tú dices, si te paras a pensar, son conexiones superficiales. Son dos discos que no tienen nada que ver. Lo que pasa es que dices, ¿cómo es que nunca se ha hecho esto y de repente, sale todo a la vez? También me viene a la mente Anna Ferrer, que ha hecho un disco con una historia muy heavy sobre el pan que me parece otra genialidad. Y son conexiones. Son, como tú dices, conexiones que tiene que ver con la investigación. Investigar no es lo habitual, desde luego, y no es lo habitual en Cataluña. Hay mucha música más ligera, más cotidiana o más egocéntrica. Pero sí es habitual la investigación en el mundillo de músicos que nos conocemos, sí que creo que hay mucho amor, mucha conciencia y mucha investigación, que en realidad es amor y respeto por las músicas del mundo.
Y bueno, creo que si hablamos de Rosalía que es lo más ultra mainstream, como música digo: «Hostia, pues qué bien, qué orgullo, que lo más mainstream sea algo tan arriesgado, que vaya un poquito más allá de hacer las colaboraciones con los cantantes de de reguetón, qué bien que aproveche su posición para hacer un disco así».
«Y dices, ‘me cago en la leche’, ahí están la las raíces bien profundas y bien antiguas del patriarcado, ¿no?»
Quiero hablar de «Hymen I», «Epitalamio» e «Hymen II» que es llevar al extremo todo lo que hemos estado hablando, ¿no? Es un EP dentro del LP, por así decirlo. Y con una voz masculina que tiene su sitio en la historia, que no es al azar.
Mira, toda esta parte es una obsesión que tuve dentro de la obsesión. El epitalamio es un poema para desear suerte a la pareja que se acaba de casar y que empieza una nueva vida. Estuve leyendo varios, es una forma poética que nace de la Grecia clásica y que ha ido evolucionando muchísimo. Se han hecho epitalamios incluso de despedida: la princesa de un país se va porque se tiene que casar con el príncipe de otro país y sale la ciudad a despedirla y alguien le recita un epitalamio.
Hay uno que es la referencia, es de Cátulo, un poeta romano. En su epitalamio explica todo el viaje de los jóvenes del pueblo que acompañan a la novia que es, digamos, arrebatada de su casa. De hecho los romanos simulaban un rapto, que puede que tenga que ver con el rapto de las Sabinas y cómo nació Roma. Entonces hacen este proceso y en el camino, los jóvenes, las chicas y los chicos improvisan unos versos y se van picando. Y ahí ves que los hombres están excitados, contentos, empoderados, porque es un día importante: «uno de los nuestros se casa». Y en cambio las mujeres están atemorizadas, están diciendo que con Vésper, que con la primera estrella que sale en la noche, llega el momento crítico donde se tiene que consumar el matrimonio. Y madre mía, ¡qué presión! Aparece Vésper y dicen, «hoy te llevarás a una de las nuestras» y están acojonadas.
Y dices, «me cago en la leche», ahí están la las raíces bien profundas y bien antiguas del patriarcado, ¿no? Al final el matrimonio ha sido siempre esta manera de controlar socialmente a las mujeres. El coro canta esto, canta diferentes versos que he ido sacando de este epitalamio, que era larguísimo, y es una guerra de sexos. El epitalamio de Cátulo se acaba cuando se cierran las puertas de la habitación donde está el lecho nupcial y no se sabe qué pasa dentro, aunque hay referencias sexuales.
Yo iba con la idea del epitalamio, tenía que escribir uno. Y decidí escribir un epitalamio cantado por la pareja, una vez se han cerrado las puertas y sabemos qué pasa dentro. Llega la novia y se cierran las puertas y pasa algo dentro que es algo que quiero que sea muy bonito, cero tóxico. En la canción es un dueto con Luca Argel, un cantautor brasilero que vive en Lisboa, que me parece delicioso y muy buen poeta también. Me pasó cuatro versos y de ahí me salió toda la letra en portugués. Pero podría ser una chica también, da igual, ¿sabes? La letra está pensada para que sea una pareja totalmente abierta. Los jóvenes del pueblo se quedan por ahí espiando a ver qué pasa dentro.
Esto en los pueblos siempre ha pasado, ¿no? Hacen bromas a la pareja para que no puedan consumar el matrimonio, se le ponen bichos en la cama o cosas así. Sobre esta cosa de la expectación desde fuera hay muchas letras.
El coro entra y sale durante toda esta parte del disco, quería contar esta pequeña historia. Evidentemente se tiene que explicar para entenderla a nivel sonoro. Puedes disfrutarla sin conocer la historia, pero quería que se entendiera. Por eso hice el libro disco donde explico cada canción, hay una traducción de cada canción…
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Creo que el disco tiene un sonido que puede enriquecerse con el huevo frito del vinilo. Creo que no hay vinilo. Pero a la vez, si lo escuchas en el tocadiscos lo partes, porque has de darle la vuelta… En digital, en Youtube, me ha salido publicidad de desodorante varias veces. Me parece gracioso porque el anuncio se basaba en que el chico debía oler bien para seducir… Y a Spotify lo tengo funado. Acabo, ¿en qué formato quieres que lo escuchemos?
Yo vendo solamente formato libro disco. No vendo formato vinilo, pero estoy pensando en que, cuando saque el volumen dos, haré un vinilote con los dos volúmenes. Y creo que valdrá la pena. También es caro y me he quedado en números rojos con este proyecto.
Para mí, ahora, lo mejor es Bandcamp. El disco está ahí colgado. Te lo puedes descargar digitalmente entero y lo puedes comprar físicamente y yo te lo yo te lo envío dedicado. Es la plataforma más ética, cada artista decide cómo vende su disco. Yo en cada entrevista quiero decirlo, que Spotify es la plataforma que paga peor, con mucha diferencia, a los artistas, que son pro Trump y que usan inteligencia artificial desmesuradamente. Plataformas éticas semejantes a Spotify, está Qobuz. Entonces, hay que ir trabajando poco a poco para migrar. Eso, y cascos. Cascos o un buen equipo para escuchar el disco y apreciar todos los detalles.
Sí, porque lo de escuchar la música en el móvil o en el ordenador… para mí es lo peor de haber matado al CD. Hablas de la inteligencia artificial, ¿tu portada existe?
Sí. De hecho, no tengo el cuadro. Me lo has recordado, que tengo que ir a buscarlo. Pero sí, es una obra de arte de Iván Floro, que es el mismo que pintó la portada de El madrileño (C. Tangana), para que lo tengas ubicado. Y fue también un proceso muy bonito. Yo tenía una idea, pero él otra. En esto, el productor sí que fue él, fue el productor de su obra porque encontramos un punto entre mi idea y la suya. Estoy muy, muy contenta del resultado.
¿Y cuáles fueron esos puntos de encuentro y desencuentro?
Pues mira, en la investigación, aparte de la música que he descubierto, he descubierto que hay muchos cuadros y muchas fotos de bodas. Esto también me ha encantado. Hay muchas pinturas de matrimonios forzados, he entrado mucho en la cosa esta de la pintura victoriana y las novias llorando… Quería que fuera una pintura la portada, ¿sabes? Yo le planteé eso y él hizo lo que quiso.
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«El disco tiene casi noventa personas involucradas, ¿cómo lo voy a traducir en un directo?»
Tu imagen está en el cuadro, que siendo real rezuma no sé qué. Pero también en el videoclip. Tienes una belleza muy clásica, o muy moderna… En el videoclip pareces una actriz de las del primer cine… Y pensaba que cuadra muchísimo con la música que haces… Y me ha dado por pensar en que si eso, si tu físico, ha podido haber guiado tu carrera… Sé que es una reflexión súper marciana, lo sé.
Guau, es una reflexión que se puede pensar muy seriamente y seguro que encontramos muchas cosas que pueden llevar a pensar eso. Muchas gracias por decirlo. No creo que sea puramente físico, yo creo que no, pero tal vez es la corporalidad, cómo me muevo, cómo siento la música por dentro. O al revés, la música que oigo me lleva a una reacción corporal. Si te dejas llevar, tu cuerpo se mueve de una manera que no esperas. Esto creo que sí que está súper, súper, súper ligado.
Mira, el otro día hice un concierto con unos colegas. Guillem Roma, que estaba a mi lado me dijo, «Es tan fácil tocar a tu lado porque bailas por dentro, y bailamos juntos». Esto ayuda mucho a sentir la música, el tempo, a tirarla para adelante. Y después está toda la parte facial.
Antes te he dicho que siento que se me activan unas partes del cerebro y se me apagan otras, se me apagan las racionales, esto de mejor pedir perdón que pedir permiso. Me canalizo muy fuerte con personajes, en este caso las descasadas. Me está pasando en este bolo que empiezo llorando y digo, «A ver, Magalí, ¿cómo puedes empezar llorando un concierto?, ¡resérvalo a algún momento de clímax!». Ya empiezo recitando una cosa que me pone en un punto muy fuerte. Ya estoy moqueando en el primer tema, lo siento mucho. Existe este término de cantactriz y a veces me lo han dicho. Y no sé, es algo que no controlas y que para mí es natural.
Recuperando el videoclip, que es en blanco y negro, me tuve que maquillar de una manera que queda bien en blanco y negro. Si te maquilles normal no se te ven las cejas o no se te ven los labios. Esto fue divertido. Hay una chica que sigo que se llama Irene Rodríguez, que habla del siglo pasado, de cómo eran las cejas o los labios en cada década… Me fijo mucho en esos temas. Voy vestida muy victoriana, que tampoco cuadra con los labios que llevo. Me gusta fijarme en estas cosas, es como una música de fondo.
¿Cómo se plantea una gira con esto que has hecho? Muy orgánico pero con un coro… Yo qué sé, me parece imposible y además te han salido muchísimos bolos… Te ha salido una señora gira.
Estoy supercontenta. Y claro, el disco tiene casi noventa personas involucradas, ¿cómo lo voy a traducir en un directo? Creo que las cuerdas tienen un papel importante y entonces, en el directo, hay contrabajo, chelo, violín y guitarras varias, que las toca la misma persona. Y con esto es perfecto porque tienes texturas, tienes cojines armónicos. El contrabajo evidentemente puede hacer el rol de bajo, pero puede hacer muchas texturas y el chelo también es muy polifacético. La guitarra me da el cojín armónico o rítmico y yo estoy entre estos músicos aportando las percusiones con el cajón y algunas pinceladas de flautín. Digo: «Vale, pues voy a hacer unos arreglos para el directo para defender los temas así».
Me encanta que sea así, es decir, el disco es una experiencia brutal para mí, pero el directo es otra experiencia, hay unos arreglos que solamente suenan en directo… y no me importa que el disco sea diferente al directo, son dos experiencias. Hay gente que se rompe la cabeza para llevar todo lo del disco al directo y es un trabajo apasionante, pero es imposible.
Quería hacer un par de conciertos con el coro de mi hermana, que son cuarenta personas. Decía: «esto no lo podremos mover porque es muy difícil». Hicimos una preestrena y luego una estrena con el coro y ya me quedé contenta. Pero han ido surgiendo conciertos con el coro que yo ni me imaginaba. Y y ostras, pues no sé, no los he contado, pero desde que hicimos la preestrena en octubre hasta que termine este año 2026, igual hay diez, y para el 2027, igual sale alguno más. O sea, más de diez conciertos con el coro es una brutalidad, es increíble. Estoy muy contenta.
Bueno, cuarenta más o cuarenta menos… si ya necesitáis un autobús para el contrabajo y el chelo.
Es que, además, es lo que te decía, que disfruto mucho en los conciertos con el coro, pero también por dentro pienso, nunca más voy a hacer algo así porque sufro taaanto, quiero que esté todo el mundo bien, que esté cuidado, alimentado… Bueno, soy pasadora de pena, que dicen los mallorquines. Paso pena por sistema y sí, a veces pienso, «madre mía, la que he liado». Pero bueno, muy contenta. También estoy estudiando la posibilidad de en conciertos como el de Madrid, proponérselo a un coro de Madrid, ¿te imaginas?
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