Estudio en la mayor sobre el ego, la imaginación y La Bizarrería. Entrevista con Alex O’Dogherty


Entrevista de Arantxa Hernández
Fotografías cortesía de Promociones sin fronteras

Chuminadas y cabareteras llenan la vida del que durante meses pedía café en las noches televisivas o se subía al escenario para hacer reír tan solo con palabras. Pero detrás de Alex O’Dogherty también hay alma de músico y quiere presentarse a lo grande en la capital, después de su paso por otras salas de Madrid. Mi imaginación y yo, que pone en pie con La Bizarrería, tiene mucho de música y humor, pero sobre todo tiene mucho de este hombre orquesta contemporáneo.

Aunque lo cuentas extensamente en el libreto, ¿puedes hacer un resumen sobre el proceso de la creación del disco?
Todo comenzó hace menos de un año y medio, cuando Miguel Marcos, profesor mío en la escuela de música conoce mis canciones y me propone montarlas. Yo tenía muchas ganas pero no sabía cómo hacerlo, así que vi el cielo abierto. Yo solo las había escuchado interpretadas por mí y verme ahí rodeado de músicos arreglándolas era una maravilla. Había que poner una fecha para el primer concierto. Y a partir de ahí salieron más conciertos, a la gente le gustaba y sobre la marcha fuimos preparando un show muy bonito… Paramount Comedy lo grabó y quisieron hacer algo con él. Con veinte conciertos ya parecía que estaba todo atado y conocí al productor Fernando Vacas y nos entendimos muy bien. Me fui un mes y medio prácticamente a vivir con él en Córdoba. Se me fueron ocurriendo más cosas y me fui a Sevilla, a los estudios de Jorge Martín que es sonidista de varias películas en las que he participado… y allí hicimos los efectos de sonido. En este disco todo es un poco diferente…

Y tanto… es difícil de contar, así que ¿cómo lo describirías tú?
Mi productor lo describe como un artefacto. Ha sido toda una experiencia. A mí me gustaría que el disco fuera recibido como un viaje divertido, que la gente lo ponga y que vaya de la primera a la última canción sin darse cuenta, viajando por mi imaginación. Me gustaría que disfrutaran de las canciones una a una, de una sentada, con la curiosidad de saber qué ocurre. Aunque también se puede escuchar por partes…

Su presentación también es distinta… todos los viernes en el Teatro La Latina y con un show lleno de ingredientes…
Es que tengo que aprovechar la edad y los contactos que tengo para sacarlo adelante. Yo iba a estar con The Hole todos los días durante un montón de meses en el teatro. No íbamos a poder hacer un concierto en mucho tiempo y tener el disco hecho y no poder mostrarlo pues era una faena. Con el productor de The Hole vimos esa posibilidad. Podía salir bien porque los que vinieran a ver The Hole se podían sentir atraídos por el concierto, pero también pienso que me estoy haciendo sombra a mí mismo.
Hemos crecido mucho en poco tiempo. Tenemos un CD precioso, el DVD grabado con la Paramount Comedy, hemos presentado los premios Forqué, los premios Max, hemos hecho el anuncio de los veinte años de la FNAC, hemos grabado la sintonía de La Parroquia de Onda Cero… hemos hecho cosas muy chulas, así que por mal que nos salga lo de La Latina, siempre nos va a salir bien.

¿Fue fácil explicar a los músicos de La Bizarrería el concepto del disco?
Ha ido saliendo poco a poco. No nos conocíamos de nada. Yo llegué a ellos por Miguel, mi profesor. Ellos me conocían a mí de la tele y poco más. Les planteamos una historia tan divertida en la que ellos interactuaban que vieron que se lo podían pasar muy bien. Cuando tú propones que alguien haga cosas divertidas es mucho más fácil que se anime.

  alex3Mi imaginación y yo de Alex O’Dogherty y la Bizarrería
En La Latina todos los viernes hasta el 27/12

Por mucho que le guste decir que su carrera como cabaretera en The Hole eclipsa la de músico, Alex O’Dogherty, con sombrero y capa o sin ellos, domina el piano, la guitarra y el acordeón de la misma forma que crea ritmos con el organillo que todo joven de más de 20 años probó de niño. Esto solo puede significar una cosa: que la música le viene de dentro. Y para sacarla, nada mejor que unas canciones llenas de humor e ironía en las que anécdotas y vivencias se abren paso entre las notas. Pero Mi imaginación y yo tiene mucho más. El escenario lo preside un genial piano que han inventado para la ocasión y entre las canciones, el show se nutre de impresionantes declamaciones. Una forma de reír, cantar y disfrutar en el agujero creado en el Teatro de La Latina

Hemos leído que estuviste en Payasos sin Fronteras, ¿con qué te quedarías de esa experiencia?
Es que simplemente te quedas con la experiencia. Yo estoy convencido de que el arte es necesario y eso lo descubrí allí. El eslogan que escribí para The Hole 2 es “¿Quién necesita divertirse?” y la respuesta es que todos lo necesitamos. Y más en los tiempos que corren. La cultura es necesaria de la misma manera que reír es vital para el ser humano. Y esa es la visión de Payasos sin Fronteras. No arreglamos nada, solo un día en la vida de una persona, pero eso ya es mucho. A mí la risa me ha arreglado un día, la semana y hasta un mes.

Se dice eso de que la comedia está infravalorada… ¿para ti es más fácil hacer reír o hacer llorar?
Pues llegar al espectador, transmitirle algo, ya sea para hacerle reír o llorar, tiene su complicación. Que sea más fácil una cosa o la otra… yo no lo tengo tan claro aunque siempre se dice aquello de que es más difícil hacer reír. No sabría decantarme.

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Reivindicas la honestidad en The Hole y en tus canciones. ¿Es muy importante para acercarse al público decir la verdad? ¿Incluso para los actores?
Sobre todo para los actores. En la comedia más grande del mundo tiene que haber verdad, si no, no sirve de nada. La gente lo nota. Todo el mundo sabe si lo que estás contando es mentira o no, si sale de dentro o no. Lo único que tiene que hacer un actor es transmitir verdad, haga lo que haga y aunque esté mintiendo.

No he pillado muy bien el concepto de una segunda parte de The Hole, porque casi podría ser el The Hole 377 o 423… tantos como funciones lleve… ¿Qué hay de igual y de distinto entre The Hole y The Hole 2?
De eso hablaba yo hoy en la comida. Pero mira, de igual está el espíritu, la diversión, las ganas de que la gente se lo pase bien, es decir, lo que transmite en esencia el espectáculo. Y de diferente, pues que hemos conseguido hacer un espectáculo distinto pero igual. O sea, igual de energético pero más intenso, con música en directo, con nuevos números, con un nuevo guión, en un teatro distinto… Es un teatro más pequeño, más íntimo, y esto nos facilita hacer revista, aportar más a cada espectador.

The Hole ha sido un auténtico fenómeno en Madrid…
Y este va por el camino. Por eso siento que me estoy haciendo sombra a mí mismo. Mi carrera de cabaretera está hundiendo mi carrera de músico…

Veía en tu web que si The Hole 2, que si Mi imaginación y yo y me encuentro aún un banner en el que te propones como monologuista… o no sabes lo que es la crisis o te da mucho miedo…

Lo que pasa es que siempre he ido cultivando facetas y en esta época no me puedo negar a nada. Mi carrera como monologuista empezó en el año 2000… llevo trece años y sigo haciéndolo porque me gusta, y cuando tengo un hueco, pues aprovecho.

¿Cuál de tus chuminadas es la más peculiar y cómo la conseguiste?
Pues tengo tantas que no lo sé. Mi tirapedos es un clásico y lo conseguí en Londres, en The Gadget shop, en Oxford street. Esa tienda que me vuelve loco. En el MoMA en Nueva York compré una corchea que hace música y que uso en Mi imaginación y yo

Y ¿qué objeto te gustaría que se inventase? ¿O ya está todo inventado?
Bueno, yo quiero pensar que no está todo inventado. Siempre encuentro cosas nuevas y divertidas y me alegro mucho de que haya personas que se dedican a inventar chuminadas. Me parece genial que alguien invente un salero que corre de un lado a otro de la mesa. ¡Ese lo tengo yo! ¡Me parece maravilloso!

Las guardas en tu piano…
Bueno, depende para qué las haya utilizado. Las que usaba para Y tú, ¿de qué te ríes? las tengo en la maleta de ese espectáculo y ahora las que utilizo en Mi imaginación y yo las tengo dentro del piano…

¿Se ha quedado algo fuera del piano?
No, la verdad. Es que el piano es bastante grande. He metido todo lo que quería. Ahora me tengo que construir un piano pequeñito para cuando vaya solo por ahí. Quería meter un acordeón y ahora lo he conseguido hacer e incluso hay sitio para más cosas… de hecho, mi imaginación no para.

¿Y en el espectáculo?
Ahí sí. Yo tenía cuarenta y tres canciones y tocamos solo catorce. En el disco se han quedado fuera canciones y otras cosas… Pero claro, no podíamos hacer un show de cuatro horas. Me apena pero también me alegra porque así tengo canciones para un próximo disco y quién sabe si otro espectáculo.

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