Iko Cuyagua: «Monte Guayacán»


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Entrevista de R. Muñoz

No saben si lo que hacen es raro y esperan ser la banda sonora del fin del mundo. Iko Cuyagua pasó por la redacción de ExPERPENTO y nos dejó un #ExVITA muy interesante que adaptaba al formato acústico el sonido de su disco Monte Guayacán, que es una fusión de electrónica y música tradicional latina. Siempre es difícil explicar la música, pero en el caso de Iko Cuyagua, más, porque tirar de referencias es prácticamente imposible. Por ello, os invitamos a leer la entrevista y a escucharlos, en nuestro estudio y en la grabación del disco de spotify.

Si bien en la banda son cuatro, nosotros hablamos con tres: Marcelo, italiano, Javier, venezolano y Nacho, español que pasó parte de su adolescencia en Venezuela. Vinieron tres, pero qué tres. Si quieres poner un poco de locura sanota en tu vida, abre la puerta a Iko Cuyagua.

«Yo sospecho que los padres o los suegros pagan a Nacho para que nosotros estemos tranquilitos y entretenidos. ¡Somos un grupo de terapia y solo lo sabe Nacho!»

Habladme de cómo surge esa mezcla de folklore con música electrónica, porque quizás son los dos rasgos que os definen, ¿no?

Nacho.- Es un proceso natural. Estábamos hablando ahora, que hemos estado aquí grabando, que el formato acústico mola y ha desaparecido la electrónica. Nos ha salido un sonido más crudo. Pero sí, la electrónica forma parte de nuestro sonido. Este es un grupo de tres venezolanos y un italiano que están en España, por tanto, es una mezcla de gente que se refleja en la música. Venimos de la música de base electrónica, y también del rock. La entrada de Javier en la percusión nos marca muchísimo, por cómo toca y cómo canta… él pide más ritmo siempre. Y el resultado es esta fusión loca.

Marcelo.- Pero naturalmente, si no estuviera Nacho, todo esto se quedaría en nada, en una charla de bar y ya está. Nacho es quien da el orden a esta mezcla.

Javier.- Y sobre la fusión de la música disco y la música latina, con instrumentos y sonidos latinos… es lo que nos define, es lo que hace que nuestro grupo sea distinto del resto de otras formaciones. Nacho vivió en Venezuela y su hermano David, que es trompetista, nació en Venezuela, y yo soy venezolano. Es natural que tratemos de rescatar esas influencias de raíz latina. Yo lo llevo en mi sangre.

Es lo que os diferencia de todas las formaciones independientes, es vuestro punto de inflexión, vaya…

Nacho.- Claro, pero no es intencionado. Nosotros no nos reunimos y decimos, vamos a hacer esto para que nuestro sonido sea diferente, nos sale así. Mi hermano nació en Venezuela y yo estuve allí diez años. En Venezuela te montas en un autobús o vas andando por la Avenida Veinte, y te das cuenta de que esas músicas están ahí, todo el rato, siempre.
En mi caso el descubrimiento fue muy tardío. Siempre me ha gustado, pero mi entorno estaba más cerca del rock estándar, la música independiente estándar… Y un día piensas: «llevo toda la vida escuchando estos ritmos y me encantan». Es como salir del armario. Lo otro me apasiona, así que la idea es meter todo eso en tu música.

«En Venezuela te montas en un autobús o vas andando por la Avenida Veinte, y te das cuenta de que esas músicas están ahí, todo el rato, siempre».

Es un lujo hacer lo que os da la gana… Hay que tener muy clara la idea de “somos un grupo independiente”, más allá de que el sonido se sitúe en la música indie.

Marcelo.- Totalmente. De hecho, por eso tenemos tanto éxito. Fuera bromas, sí que es una suerte. Hacer lo que nos pide la creatividad, es una suerte. Para mí, escuchar lo que dicen estos es como hacer caso a mi abuelo, que siempre estaba hablando de la segunda guerra mundial. Lo que cuentan me pilla súper lejos y solo por eso me resulta interesante. Y no sé si somos un grupo musical, o un grupo de artistas que hace una performance. Y si destacamos en algo no es en la calidad musical, sino por la propuesta creativa.

Nacho.- A Marcelo le gusta mucho decir eso. Somos un colectivo de músicos. Si bien la composición sale de mí, estos otros tiran comentarios continuamente, y además, son comentarios cada vez más locos. Y todo eso se va quedando ahí. Iko Cuyagua, seguramente, nunca tendrá un gran éxito, pero creo que no sabríamos hacer otra cosa. Es un proceso muy creativo, pero sobre todo, muy divertido.

Marcelo.- El proceso creativo es lo que da sentido al proyecto.

Lleváis un montón de tiempo…

Nacho.- Los que estamos ahora, llevamos juntos desde 2016 y para mí, el bautizo del grupo está en el disco anterior: Radio Barquisimeto Tropical. El proceso creativo tuvo lugar en casa de Marcelo, en un estudio muy pequeño. Recuerdo esa etapa con mucha nostalgia… Ahí sí que hicimos lo que nos dio la gana. Todos tenemos niños, familia y uno iba a pillar una paella mientras los otros grabamos algo, y los niños corriendo por el jardín. Fue un proceso muy, muy guay.

«A veces la evolución te llama a un sitio sin salida y tienes que volver atrás. Quizás volver atrás es también una forma de evolución».

¿Ha habido evolución en vuestro sonido? ¿O es un proceso de volver a empezar?

Marcelo.- Psé. No sé si es una evolución, tampoco, porque de lo que se trata siempre es de investigar cosas nuevas. A veces la evolución te llama a un sitio sin salida y tienes que volver atrás. Quizás volver atrás es también una forma de evolución. Entre el primer disco y este disco ha habido un cambio. Yo creo que se ha ganado mucho, y quizás ahí podríamos abrir un debate para saber lo que hemos perdido. Yo no veo que hayamos perdido nada, pero puede ser que exista.

¿Monte Guayacán es de antes, de durante o posterior a la pandemia?

Nacho.- Está hecho durante la pandemia. «Klein Bonaire» es de las primeras. Marcelo, que sí, que está pirado, siempre anda diciendo lo que le gustaría hacer. Le envié un videoclip de un grupo punk que me encanta y dijo: «A mí me molaría hacer algo así». Pues lo hicimos, mezclamos todo eso con nuestra locura y así salió «Klein Bonaire», que no es punk, pero tampoco sé qué coño es. A Marcelo le gusta jugar con esos elementos.

«Me gusta mucho pensar en este grupo y en el Titanic. Me gusta creer que Iko Cuyagua es ese grupo que se queda hasta el final y que dice: «Ha sido un placer tocar con vosotros»».

Preguntaba por lo de la pandemia porque en este disco hay una gran preocupación, y es algo que está en el aire, en casi todos los discos, de casi todos los grupos. Yo me imaginaba una reacción en el mundo artístico mucho más lúdica, más escapista. En el disco hay medio ambiente, hay tema social, etcétera. Vivir en un microcosmos os ha llevado a la preocupación.

Nacho.- Sin duda. Hemos tenido la sensación de que todo se iba a tomar por el culo. Yo estaba en eso y no veía salida. Cuando cambiamos de año, a Madrid llegó Filomena… Es que va mucho más allá de la pandemia. A mí más que la cosa climática, me preocupa lo energético, el ritmo de vida que llevamos.

Marcelo.- Es que hay una relación entre la pandemia y la cosa climática. Hoy en día, no puede existir un partido político que no se fije en ese tema, es más, que lo niegue. Para nosotros era importante enfrentarnos a eso sin caer en lugares facilones.

Nacho.- Y lo de tirar por las raíces sí que es a propósito. Si estás preocupado por la cosa climática y tienes vínculos con iberoamérica, es interesante usar elementos tradicionales: usamos tamboras y muchos instrumentos que crea la gente que vive en medio de la selva.

Marcelo.- Yo, por ejemplo, tengo algo metido en la cabeza. Me gusta mucho pensar en este grupo y en el Titanic. Me gusta creer que Iko Cuyagua es ese grupo que se queda hasta el final y que dice: «Ha sido un placer tocar con vosotros». Me gusta la idea del dance, puesto que nos queda poco, vamos a bailar, es lo único que podemos hacer.

¿Los temas del disco anterior también tenían ese poso social?

Nacho.- Siempre. Siempre merodeamos por el tema laboral. Rara vez hacemos temas de amor, por ejemplo.

¿Qué esperáis que suceda?

Marcelo.- El fin del mundo.

A ver… (risas) Sí, te lo he puesto a huevo.

Marcelo.- Es que en realidad, nada sirve para solucionar nada, pero me parece un estado interesante, el de esperar el fin del mundo. Me parece que estamos en una situación… ¿de peces nadando en un banco, tranquilos?

Javier.- Cuyagua de hecho, significa banco de tiburones. Es un pueblo de costa venezolana y la música que escuchan allí es de maderas, tambores…

Os las traéis con los nombres. El grupo es Iko Cuyagua, el disco anterior es Radio Barquisimeto Tropical, este disco se llama Monte Guayacán

Nacho.- La explicación es mucho más fácil de lo que parece. Nosotros vivimos en Barquisimeto… Mis amigos me dicen que nos inventamos los nombres de las ciudades… Y casi nadie se aprende nada.

¿De dónde viene el nombre de la banda, por ejemplo?

Nacho.- ¡Es una historia muy absurda! Cuyagua es una playa de Venezuela muy bonita.

Javier.- Muy bonita y muy importante. Está ubicada en el centro occidente y es una de las favoritas de la capital. Es una playa muy retirada, muy paradisiaca.

A ver, que con el mensaje ecológico, si os hacéis famosos y con ese nombre, igual se llena la playa de instagramers…

Marcelo.- Parece que lo hacemos todo al revés. Siempre se dice que tiene que ser un nombre fácil, reconocible, por ejemplo “Diesel” para unos vaqueros… Para nosotros eso era demasiado fácil. Nosotros hacemos un nombre muy complicado y luego ya vemos si la gente nos sigue o no nos sigue. Obviamente, no nos ha interesado nunca vender el proyecto en términos de marketing.

Bueno, yo estos días os he estado llamando “los Iko”, a secas, que es fácil. ¿Qué es Iko?

Nacho.- Pues es que al principio teníamos un batería… Antes teníamos otra banda que se llamaba Cosmonauta Nico y Nico era el batería. Así que con esta banda, la idea era crear un personaje y se iba a llamar Nico Cuyagua y el dijo que vale, pero que le quitáramos la «N», porque le rayaba un poco tener un grupo con su nombre. «Ico» nos gustaba, pero él dijo que si poníamos «Iko» con «K» parecería un personaje japonés o algo así. Igual nos enredó demasiado, pero sigue siendo nuestro amigo.

Javier, ¿tú eres batería?

Javier.- No, yo no toco la batería, soy percusionista latino. La batería la metemos con bases. Toco el bongo, las tamboras, el güiro… cualquier instrumento de percusión latino que exista. No toco la batería porque aunque sí que la ponemos en las bases, nuestra intención es impulsar esos sonidos.

Nacho.- Yo creo que antes nos preguntabas qué esperamos como grupo…

Pues sí.

Marcelo.- Pues como grupo… esperamos el fin del mundo… y que mientras aparezcan los créditos, suene Iko Cuyagua…

¡Que no me hace gracia!

Marcelo.- Pues es que es lo que hay. ¿Qué le vamos a hacer? Pero vale, reconozco que ese estado que tú tienes, es el único posible para que haya un poquitín de optimismo.

Estoy segura de que el mundo se defiende de nosotros. Que nosotros nos hemos creído que lo de luchar contra el cambio climático es para salvar el mundo y el mundo nos sobrevivirá. Yo soy más de esperar el fin de la humanidad…

Marcelo.- Tienes razón. Quizás como grupo esperamos el fin de la humanidad.

«Lo que yo espero yo es que nos mantengamos unidos, porque para mí Iko Cuyagua son buenos amigos y compañeros y la banda me sirve de terapia».

¿Y antes del fin de la humanidad esperáis dar algún concierto, grabar más canciones?

Marcelo.- ¡Mientras! Que llegue el fin de la humanidad o del mundo y nosotros ahí tocando, como la orquesta del Titanic. Fuera de bromas, estaríamos muy contentos haciendo conciertos cuando fuera y donde fuera.

Nacho.- Es que a mí me gustaría que este disco se escuchara un poquito, porque está muy bien hecho y merece la pena. Ahora estamos ensayando las canciones en el local. Es verdad que muchas veces nos paramos a pensar y nos preguntamos: ¿Somos muy raros? Pero es que no lo sé.

Marcelo.- A mí cuando me pregunta eso, me sorprendo. Es que no somos nada raros.

¡O todo es raro!

Nacho.- O todo es raro, sí. Yo pienso en grupos que me encantan… Por ejemplo, me encanta LC Sound System. La primera vez que lo escuché pensé: «este tío solo usa una nota». Luego fuí a un concierto y fue uno de los mejores de mi vida. Es verdad, todo es raro o nada lo es.

Javier.- Estamos contentos con el trabajo realizado. Está mucho más acabado que el primer disco, que fue una especie de boceto de lo que queríamos ser, aunque todavía no tenemos nada claro. A corto plazo, seguiremos sacando temas nuevos, músicas para disfrutar, sobre todo nosotros. También, lo que espero yo es que nos mantengamos unidos, porque para mí Iko Cuyagua son buenos amigos y compañeros y la banda me sirve de terapia.

Marcelo.- Sí. Yo sospecho que los padres o los suegros pagan a Nacho para que nosotros estemos tranquilitos y entretenidos. ¡Somos un grupo de terapia y solo lo sabe Nacho! Él dice que trabaja desde casa pero en realidad tiene muchos más grupos e Iko es solo uno de ellos.

Nacho.- (Se ríe mucho) ¿Te imaginas?

Escucha y sigue a Iko Cuyagua en redes:

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