Lewin: La tristeza de la Vía Láctea


Texto BiPaul



Puesto el disco a sonar la primera sensación es de asombro. Nos encontramos una melodía fácil, con rimas aún más fáciles y con una voz quebrada. Escuchar es entender y de pronto nos encontramos con un trabajo conceptual, que hurga en los recuerdos que todos atesoramos. La tristeza de la Vía Láctea nos habla de una despedida dolorosa, sin culpables y con amor. Como casi todas las despedidas. Y metidos ya de lleno, y a fuerza de escuchar, Lewin nos rompe el corazón.

“Las despedidas nunca son perfectas y siempre son tristes” canta Lewin que nos dejaba a principios de año sin volver a ver el Cometa Halley. En ExPERPENTO no somos amigos ni de los homenajes, ni de los recordatorios. Hablamos de este disco porque es precioso, de principio a fin, porque exige no una, ni dos, ni tres escuchas, sino habitar casi de continuo en el interior del reproductor del CD. Es un disco para acariciar la esencia de la nostalgia si necesitemos llorar. La tristeza de la Vía Láctea hurga en el concepto de la poesía pura, a veces más clara y directa, como en “Buen camino” y “Una vuelta de Halley” o en la emocionante “Este fin”, otras veces rozando el surrealismo, como en “Puter” o una magnífica “Fiesta salvaje”. En común todos los temas del disco tienen la ternura heredada de canciones como “Cosmic dancer” de T-Rex. Son temas sin adornos en los que un simple cambio de nota resulta estremecedor.

Más info: https://www.facebook.com/lewindemian/



Esta sección en ExPERPENTO verano 2016:
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