Sa Dingding


Covadonga CARRASCO
Fotografías cortesía de YO SOY COMUNICACIÓN

Sa Dinding llega de Oriente para tender un puente musical entre dos civilizaciones que parecen completamente opuestas pero que como ella misma asegura, están muy cerca.

Existe una tendencia en Occidente a no importar sonidos de Oriente, sin embargo, ha conseguido ir haciéndose con nuestro mercado ¿dónde está el secreto?

No sé dónde está el secreto. Yo solamente creo la música a través de mi imaginación y mi experiencia. No quiero dirigirlo a nadie en concreto. Simplemente quiero cantar al corazón de quien lo escucha.

¿Qué tipo de inseguridades genera en una oriental dar el salto a Occidente?

Inseguridades no es la palabra. Tengo respeto por el público occidental. Mi lenguaje es la música y a través de ella me comunico. Creo que en Occidente la gente sabe valorar esa manera de comunicarse.

¿Qué repercusión ha tenido en China, un país tan tradicional, que se mezclen los ritmos budistas y los mantras con la música electrónica?

Mi música en China ha tenido una acogida fabulosa. Mi público busca nuevas experiencias, jóvenes de espíritu, que anhelan un progreso y una apertura hacia el mundo de una China, orgullosa de su cultura y con ganas de conocer al resto del mundo.

La carátula del disco engaña, da la sensación de que vamos a encontrarnos con un disco de música relajante, pero… hay mucho más en su interior…

La portada es cierto que representa la pureza, el nacimiento. En la que aparece también la simbología de la flor de loto. El papel de la naturaleza es muy importante para representar esa pureza, esa calma. Partimos de un principio, que es el nacimiento. A partir de ahí la variedad es increíble y por eso traté de concretar algo tan básico como el nacimiento con la «Armonía».

¿Cómo sienta que la comparen con Madonna o Björk?

Ambas son grandes artistas, mujeres muy valientes que han conseguido crear un estilo propio. A pesar de que mi música es totalmente diferente, me siento identificada con ellas porque yo también busco un nuevo estilo y abrir nuevas vías de creación.

Ha triunfado en la música reivindicando sus raíces. ¿Se planteó modificarlas para buscar una forma mucho más exitosa?

Las raíces no son algo que pueda cambiar. El éxito de lograr la afinidad con los demás es algo que se de o no, lo intentaré lograr desde el corazón.

Estudió Filosofía, ¿ha influido esto en su forma de sentir y hacer música?

A través del budismo aprendí los caminos de la introspección. Esto me ha proporcionado sabiduría tanto en la vida como en la música. Me ha servido para saber componer desde la pureza y saber dirigir mi música a calmar las almas y los corazones.

Ha declarado en alguna ocasión que pretende ser un puente entre Oriente y Occidente. ¿Se encuentran tan lejos ambas civilizaciones?

Creo que Oriente y Occidente no están tan lejos, pero necesitan estar en mayor comunicación. A veces es más lo que parece que lo que es. Mi mayor satisfacción es venir a Occidente y observar como la gente entiende mi música, se emociona. Logro comunicarme con su alma a través de ese lenguaje que es la música y que es común para todos. Ese es para mí el auténtico puente.

Su música tiene una mezcla de fragilidad y fortaleza que sorprende, ¿es algo que ha buscado o que ha salido así?

Gracias por la descripción. Es algo que no había pensado, pero me gusta. Creo que es producto de la pureza con la que ha sido creado. Uso mucho la respiración como en «Ha Ha Li Li». Representa el origen de todo, el momento en el que todo cobró vida. Es sutil pero al mismo tiempo tiene una enorme fuerza.

Sánscrito, mandarín y tibetano, todos dentro de un mismo disco, ¿es una forma de dar a conocer su cultura u otra manera de innovar?

Todo ello se debe a mis experiencias. Cuando compongo no pienso en qué idioma cantar. Simplemente fluye. La música es siempre la protagonista, es quien elige el lenguaje.

Su primer disco salió al mercado cuando tan solo contaba con 18 años y con él obtuvo sus primeros premios ¿Está acostumbrada al éxito?

El éxito no es más que una consecuencia de que tu música es escuchada. Desde ese punto de vista no estoy acostumbrada. Cada vez que compongo quiero ser capaz de comunicar. Si esa comunicación no existe, el éxito no sirve de nada.

Uno de los atractivos del disco está en el misterio que genera Oriente, en el exotismo que cada vez más llama la atención en el mundo occidental. ¿Ha querido explotar esas sensaciones para triunfar en Europa?

Supongo que en Occidente sucede algo que también sucede en Oriente. La gente cada vez quiere saber más de otras culturas. Desde ese punto de vista no es algo que haya buscado a propósito sino que es algo que el público en Occidente exige.

Ha contado con la producción de Marius Vries y Max Hole, responsables del éxito de discos de estrellas como Madonna y Kylie Minogue. ¿Cómo es trabajar con ellos? ¿Se ha sentido coartada en su libertad creativa?

Fue algo espontáneo, mágico. Conocí a Marius en 2008 cuando recibí en Londres el premio de la BBC como mejor artista Asia/Pacífico. Marius se involucró desde el principio en el proyecto, tratando de entender todos los matices de la música china. Antes de trabajar le envié mi material, después todo fluyó. Discutíamos antes de tomar cualquier decisión con gran respeto y compañerismo. Éramos como dos niños que nos sumergíamos en el mar de la música.

¿Cómo ve la situación política china? ¿Siente que se está produciendo una apertura en cuanto a las libertades de las personas?

Creo que existe una nueva generación, cada vez más abierta y con ganas de viajar a otros países para conocer sus culturas. Asimismo, tengo la seguridad de que China es capaz de ofrecer muchas cosas al resto del mundo.

Un proyecto ambicioso a nivel internacional. ¿Cuáles son las expectativas que tiene con este trabajo?

Mi expectativa es poder dar a conocer mi música de la manera más extensa posible. Mostrarla a los diferentes pueblos y sobre todo, seguir aprendiendo. Aún me falta mucho recorrido como artista. La creación, la música, nunca deja de crecer y éste es un proceso que nunca quiero abandonar.

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