Sinister. La nostalgia por el terror.


Texto de Arantxa Hdz

Sinister es la apuesta de Scott Derrickson para regresar al Festival de Sitges siete años después de El exorcismo de Emily Rose. En ella un escritor venido a menos busca una historia para volver a firmar un best-seller. Y no duda en instalar a su familia en la misma escena de un crimen.

Pero eso no es lo primero que vemos. Una grabación en Super 8 de cuatro personas ahorcadas de un árbol es el aperitivo que nos dan antes de entrar en materia. Así convierten la nostalgia por el formato, en puro terror hacia estas cintas.

Ahí empieza la historia, que va tomando forma cuando Ellison Oswalt –Ethan Hawke– descubre esa y otras secuencias abandonadas en el desván. Quiere atar cabos para su próximo libro, y descubre que quizá el de esa casa no sea el único crimen que se quedó sin resolver y que todos tienen algo en común. Y ahí es cuando entra la parte fantástica.

Quien busque tópicos, los encontrará. También hallará una buena fotografía a cargo de Chris Norr y una ambientación bastante creíble para dar empaque a la historia. La tensión se extiende por escenas, aunque todo sea dicho, el guión también deja alguna risotada colgada en la sala.

Aquí las reacciones del público:

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