Turgot: «Cosas que nadie nos puede quitar»


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Entrevista de Reyes Muñoz
Fotografía cortesía de Promos Sin Fronteras

Más información: https://linktr.ee/Turgot

«Está guay esta experiencia de que nos preguntes cosas. Al final es como mirarse al espejo ¿no?». Esto lo dice Lalo, uno de los integrantes de Turgot. Tengo el honor de hacerles una de sus primeras entrevistas.

Lo primero a destacar de Cosas que nadie nos puede quitar, es la búsqueda de un sonido limpio. Ojo, que no estamos diciendo que busquen la simplicidad, sino la pureza. Lalo nos dice: «Es un poco idílico eso de decir «mi disco no lleva nada, de nada, de nada». Si así fuera, no sonaría al estándar al que estamos acostumbrados». También destaca el cuidado de las letras. E incluso el juego emocional que hacen convinando esas letras con unos sonidos específicos. «Cerca (+)» y «Cerca (-)» son prueba de esa experimentación. De todo ello hablamos en una entrevista.

Turgot presentarán su disco en Moby Dick.. Ese será, casi, casi, su primer concierto. Es una oportunidad única para ver como nace una banda que dará mucho de sí.

Decís que sois una banda de La Alameda de Osuna. Cada vez que veo esto con un grupo, pienso en si ahí echan veneno en el agua.

Marcos: Nosotros estamos en los locales de ensayo. Hemos estado rodeados de esto, pero la verdad es que excepto uno, nosotros no somos de La Alameda de Osuna. Vimos que todos los grupos ponían de dónde eran y pensamos que podíamos poner Madrid, pero era muy amplio y, además, algunos no somos de Madrid. Así que lo que nos une es La Alameda de Osuna. Nos une el local de ensayo en el que estamos todo el puñetero día metidos.

Lalo: A ver, que yo sí que soy de aquí. No es que nuestra música esté ligada a esto, pero sí que contribuye a que este sea un sitio muy peculiar. Creo que tiene un aura especial, la vegetación se come las calles… Decías si echaban algo en el agua, es que yo creo que es un sitio que proyecta intimidad para poder desarrollarte en el camino creativo que tú quieras.

A principios de año presentasteis el videoclip de “Ayelén”, que es muy bonito, lleno de detalles en la letra, en la imagen y en el sonido… Incluso hay ahí un guiñito, no sé si a Ana Belén o a Billy Joel… Me parece que ese era vuestro primer videoclip.

Marcos: Sí y no. Habíamos hecho “Canción de mierda”. Eran trocitos de videos recopilados que tenían que ver con lo que decía la canción. Cogimos películas muy antiguas de serie “z” minúscula. Nos inventamos una especie de historia con todas esas imágenes.
El de “Ayelén” sí que fue el primer videoclip que nosotros hicimos. De hecho está dibujado y animado por nosotros. Fueron muchas horas de tutoriales de youtube, de pensar el guion y de desarrollar la idea. Es verdad que nos gusta dibujar, pero nunca habíamos animado. Ha quedado curioso.

Los acordes esos de “Piano Man” son un matiz que da una idea de la canción y del videoclip. Es un matiz muy sutil, pero muy acertado.

Guille: Nosotros teníamos todo el universo de la canción y al hacer el vídeo sí que buscábamos que complementara lo que decía la canción, la historia. Que potenciara el mensaje. Y lo de “Piano Man” es algo que ya hacíamos en los primeros ensayos. Salió solo, fue improvisado y nos gustaba. Así que se quedó ahí en la canción y en el vídeo.

Las canciones son muy limpias. Quizás es un prejuicio, pero me ha llamado la atención que siendo tan jóvenes no hayáis jugado con los autotunes o los pedales…

Lalo: Sí que es verdad que a la hora de hacer un disco hoy en día, siempre hay un proceso de producción que ha desembocado en ese uso indiscriminado del autotune. Todo se cura. Al final si buscas un resultado orgánico, el uso de la producción está relacionado con el resultado de la grabación y si se aproxima al sonido que tú quieres. La toma perfecta no existe. Entonces, si tú te acercas a la toma perfecta en la grabación, menos necesitas de la producción. Y con perfecta no me refiero a la limpieza. Es decir, igual tú buscas un sonido muy sucio y esa para ti es tu toma perfecta. Y luego, todo eso se estandariza para ponerlo en el mercado.
Yo creo que actualmente, todos los discos pasan por un proceso de técnicas de manipulación del sonido. Hay una locura de ingeniería ahí metida. Y nosotros no somos distintos. Nuestro técnico, Óscar, es un maestro con eso, crea unos ambientes maravillosos.
Todo tiene un barniz, pero en nuestro caso, lo que queremos es que el sonido final esté muy cerca de lo que grabamos. Si el artista busca lo contrario, el resultado final difiere mucho de lo que se ha grabado: se mete toda esa distorsión por la cual la voz suena robótica.
No obstante, es un poco idílico eso de decir: “Mi disco no lleva nada de nada”. Si así fuera, no sonaría al estándar. Lo orgánico se consigue cantando bien, tocando bien y luego, puliendo el sonido. Lo hacen desde Metallica hasta Lady Gaga.

«Cuando nos dices que tenemos un sonido limpio, pienso, “pues es verdad”. Ahora estamos interesados en la parte de los arreglos, de ordenar bien los sonidos. Nos interesa eso. Y en dos años pues igual nos interesa explorar otras cosas. Preferimos no cerrarnos».

Dentro de lo orgánico, me parece que hay dos límites de intensidad en vuestra música que se mueven entre “Bonito” y “Verano”.

Marcos: Está guay porque acabamos de nacer y probablemente eres la primera persona que nos pregunta. Me está resultando muy curioso escuchar cómo la gente ve desde fuera esas cosas. Nunca nos hemos planteado esos límites, las canciones salen como salen, y como somos cuatro personas diferentes, y uno tira para un lado y el otro tira por el otro, pues sale esa mezcla que tú has escuchado. Pero nosotros no somos conscientes. Yo creo que ha salido un disco muy rico. Y lo difícil, para mí, es definirnos. Que no sé si es bueno o malo. A mí, de momento, me gusta.

Lalo: Está guay esta experiencia de que te pregunten cosas. Es como mirarte a un espejo, ¿no?

Que os estoy preguntando por cosas que ni os habéis planteado.

Lalo: Como grupo, creo que somos demasiado jóvenes para definirnos. Es una decisión que no nos gustaría tomar de momento, porque supondría quizás limitarnos. Y no sabemos lo que vamos a hacer en dos años. Quizás nos dé por el thrash metal progresivo mezclado con reggaeton. No está cerrada la puerta.
Cuando nos dices que tenemos un sonido limpio, pienso, “pues es verdad”. Ahora estamos interesados en la parte de los arreglos, de ordenar bien los sonidos. Nos interesa eso. Y en dos años pues igual nos interesa explorar otras cosas. Preferimos no cerrarnos.

“Cerca” es un baladón…

Lalo: Bueno. Es que son dos caras de una moneda. Tenemos “Cerca (-)” y “Cerca (+)”. Es una canción que teníamos escrita y la empezamos a hacer en paralelo. Uno la interpretó de una manera y otro la interpretó por el otro lado. Y en lugar de converger las dos líneas de trabajo en una sola canción, nos pareció interesante hacer las dos canciones.
Y son como la vida misma. Hay cosas que si te pasan un día te lo tomas mejor y otros días peor. A veces el café de la mañana se te atraganta y otras, te sabe más rico. Pues la idea es esa, coger una canción y explorarla desde las dos posiciones, en las dos polaridades.
“Cerca (+)” es una versión positiva, es sonido pop-rock, de banda. “Cerca (-)” es un tema más reflexivo, con una instrumentación más acústica. Invoca a una parte más espiritual. La versión positiva es como uno de esos días que echas a caminar y avanzas.

Y todo eso lo hacéis a través del sonido…

Lalo: A través del sonido y un poco de la letra. Está guay porque, mira, tú no habías escuchado un “Cerca” y te lo hemos dicho. Pues cuando escuches las dos, te darás cuenta de las dos caras de la misma moneda. Que al final es nuestra película y vendrá otra persona y no se dará cuenta o pensará cualquier otra cosa.

«Las palabras son un recurso y lo queremos utilizar de la mejor manera posible. Es decir, para nosotros, hacer una canción no se trata de hacer una melodía bonita y poner ahí una serie de fonemas».

¿Cómo tenéis organizada la banda? Me alucinan las letras más allá de los significados. Son letras muy trabajadas, se nota que evitáis rimas bobas y sinsentidos.

Alex: Nosotros empezamos siempre con una guitarra. Unas veces nos llevan un día y otras veces nos llevan meses de trabajo. Pero todo empieza con una guitarra. Luego se arreglan, se armonizan, metemos todas esas capas… hasta que llegamos a lo que tú puedes escuchar en el disco. La suerte es que hemos podido dedicar a cada canción todo el tiempo que necesitaba, tanto en la parte de la escritura como en la musicalidad. Y se agradece muchísimo todo lo que se está diciendo de las letras, porque de verdad que las canciones están muy mimadas.

Lalo: Las letras nos interesan. Nos gusta invertir tiempo en esa parte, porque no queremos llenar las canciones de ripios. Es que son canciones, y las canciones sirven para comunicar cosas. Lo hacen con sonidos pero también con palabras. Las palabras son un recurso y lo queremos utilizar de la mejor manera posible. Es decir, para nosotros, hacer una canción no se trata de hacer una melodía bonita y poner ahí una serie de fonemas. Tenemos mucho cariño y respeto a la palabra.

Marcos: Al final, con esta manera de componer, lo que buscamos es transmitir mucho más. Creemos que así la gente se siente más identificada con cada canción. Y para mí esa es una de las cosas más bonitas de Turgot. No hay sinsentidos en las letras.

Lalo: El objetivo es contar historias. Supongo que si quisiéramos dar importancia solo a la música, nos dedicaríamos a las bandas sonoras o algo así. La música instrumental deposita esa carga de emoción a través de sonidos. Nosotros queremos aprovechar también las letras.

¿El de Moby Dick es de verdad vuestro primer concierto? Porque me parece sorprendente.

Marcos: No, pero nosotros nos lo planteamos como el primer concierto. Una vez nos llamaron para ir a tocar a Navalmoral, que es el pueblo de nuestro primer concierto. Y no es por hacer de menos a Navalmoral de la Mata, pero lo que pasó es que nos pusimos a tocar y al tercer tema se puso a llover como que el cielo estuviera enfadado porque nosotros estábamos allí tocando. Entonces fue un poco coitus interruptus. Y nos dijimos “pues este no cuenta, esto ha sido un ensayo delante de gente que ha venido, se ha mojado y se ha ido y el próximo ya que sí”.
Y por eso decimos que el primer concierto será el de Moby Dick. Además ahora nos han ampliado el aforo, la gente podrá estar de pie, que es un avance. Y será todo el mundo bienvenido… y a ver qué pasa.

¿Y qué queréis que pase? Pero quiero la respuesta bestia, no la de hacerlo bien y punto.

Marcos: Pues de verdad, que a lo bestia, lo que nos gustaría sería no cagarla. Nosotros queremos vivir los conciertos desde las tablas hacia dentro. Espero que en el momento en el que estemos allí, nos dé igual si hay una persona en el público o cinco mil. Es que vamos a tocar lo que llevamos mucho tiempo ensayando, y en lugar de ponernos nerviosos queremos sentir como que es un ensayo en el que hay gente mirando. O una especie de examen, pero un examen al que vas a disfrutar, porque es de los que sabes que no vas a suspender.

 

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