Mercedes Vuelta

Hace siglos, el tono blanquecino de la piel denotaba un estatus social. Sólo la clase campesina tenía tostada su dermis. Con el paso de los años, esta idea ha ido cambiando y actualmente “estar moreno” es sinónimo de belleza.

  • ///*¿*\\\    No sé que hacer, tía. Mañana empezamos la Uni y mira el tono de mi moreno.
  • (ª¡ª)    Ya te digo, eres como los niños de “Los Otros”.
  • ///*¿*\\\     No me digas eso. Que me he pasado 15 días en la playa como un lagarto y ¡para nada!
  • (ª¡ª)    ¿Por qué no vas al solarium?
  • ///*¿*\\\ ¡Qué dices! No tengo un duro. ¡Y yo con este tono cetrino!
  • (ª¡ª)    Bueno. Otra solución que da muy buenos resultados y algo más barata, son las cremas.
  • ///*¿*\\\     ¿Cremas, qué cremas?
  • (ª¡ª)    Pues las autobronceadoras. A ver si tú te crees que yo me pongo morena con la luz del flexo…

Todos queremos estar guapos y antes o después del verano son épocas en las que estar blanco es un problema. Antes, porque ir a la playa como un fantasma da vergüenza y después, porque nadie diría que has estado miles de horas esperando a que lorenzo te eche los tejos. Son muchos los que optan por los rayos U.V.A., uno de los métodos artificiales más usados para pigmentar la piel, que requiere tiempo y mucho dinero y no todo el mundo puede acceder a ellos. Los U.V.A. han calado en el corazón de muchas personas -a todos se nos viene a la cabeza una periodista del corazón, un político valenciano, la madre de una señorita que se ha ennoviado con un famoso torero, etcétera-, pero también cuenta con detractores, que opinan que puede producir en la piel los mismos daños que la luz directa del sol.

Los del grupo de los contrarios no están obligados a lucir el “blanco folio” ya que tienen otra alternativa. Las cremas bronceadoras, aunque menos conocidas, cada vez se están introduciendo más en el mercado, y cada vez son más, las personas que las utilizan para conseguir el tan deseado bronceado. Se presentan en un sin fin de posibilidades, desde cremas, geles, sprays y toallitas, estas últimas, según Sara Sanz, responsable de una parafarmacia “proporcionan un tono muy uniforme ya que son muy cómodas de aplicar, sobre todo por la cara y el escote”.

Están recomendados para todo tipo de piel, no son agresivas y además incluyen en su fórmula vitaminas y agentes hidratantes. La investigación científica del sector ha traído consigo la comercialización de productos eficaces, con una aplicación muy sencilla. Otra de las ventajas es que si no nos gusta como queda no hay problema, ya que, según Sara Sanz, “en unos días desaparece con la descamación natural de piel, y por el uso del jabón en nuestra higiene”. Por tanto, una forma de conseguir un moreno natural, rápido y económico son las cremas bronceadoras, que permiten dorar la piel sin correr ningún riesgo.

CONSEJOS DEL ExPERTO

Luisa Mª Pérez, Farmaceútica

Los autobronceadores son productos cosméticos que permiten obtener un bonito color sin exponer la piel al sol o a las máquinas de Rayos U.V.A. Son aconsejables para todas aquellas personas que no puedan tomar el sol, bien porque sean alérgicas, estén tomando medicamentos fotosensibilizantes, tengan cicatrices recientes, etc.

Sin embargo no hay que olvidar que los autobronceadores no estimulan la síntesis de melanina y por lo tanto no hay protección frente a la radiación solar. Por ello, si vamos a exponernos al sol habrá que utilizar el fotoprotector adecuado a cada tipo de piel y a la intensidad de la radiación solar.

Los autobronceadores incorporan una molécula de total inocuidad denominada dihidroxiacetona (DHA) que se combina con la queratina de la piel, dando al cabo de unas horas, un tono parecido al bronceado.

No todas las personas obtienen la misma coloración, sino que depende de la constitución específica de cada piel y de su pH. La coloración desaparece progresivamente por la descamación natural de la piel.

Para un bronceado homogéneo y sin manchas es muy importante una correcta aplicación. Se aconseja realizar una exfoliación uno o dos días antes, insistiendo en las zonas de piel más rugosa (codos, rodillas y talones). Debemos extender el autobronceador uniformemente. En la cara lo aplicaremos con las manos o con una esponjilla de maquillaje, incluyendo cuello y parte externa de las orejas y evitando el contorno de los ojos, las entradas del cabello y las cejas. En el cuerpo aplicaremos el producto directamente sobre la piel y lo extenderemos, evitando palmas de las manos y plantas de los pies. Después de la aplicación, y para que no nos queden manchas, nos lavaremos muy bien las manos con agua caliente y jabón.

Hay que recordar que se trata de una coloración temporal, si no gusta desaparecerá en unos días.