Entrevista de Javier Luna Roldán
Fotografías de Jimena Roquero

El reloj marca las cuatro de la tarde, y no tardará en calentarse el teléfono. Recién llegado de Sevilla, sin haber dormido siesta y, como prácticamente todos, habiendo madrugado, nos atiende Álvaro Sanjuán, siguiendo lo acordado. Aún no sabe lo que es el descanso en una vida musical, la suya, que compagina con un trabajo al margen de esa escena, entre eléctrica, folk y pop, que han creado. Lejos de ser esto un problema, ven en ello cierto gusto.

Hola a todo el mundo promete un gran verano festivalero. El 27 de julio estarán en el Contempopránea, que este año llega a la mayoría de edad tras 18 años de música en Alburquerque. Antes, el día 21 de junio, los podremos ver en El Día de la Música. Por el medio pasarán por el Festival Ojeando (Ojén, Málaga) y el FIB de Benicàssin.

Desde vuestros inicios, habéis tenido muy buena acogida de la crítica…
No nos podemos quejar, la verdad. En un porcentaje amplio, los comentarios, críticas y revisiones han sido positivos y eso es un aliciente de ilusión. Aunque, casi siempre solemos apreciar más las negativas porque parece que tienen un punto más constructivo. Está claro que nada es perfecto ni se acerca a ello.

Y, sin embargo, habéis arrastrado la crítica de cantar en inglés…
Hemos visto más coherente cantar en inglés por el tipo de música que hacemos. Sabemos que es más difícil llegar a cierto tipo de gente. Cantar en tu propio idioma, a lo mejor, tiene un resultado más generalista, más fácil o más accesible. Pero, nosotros tenemos cada día más claro que el inglés, aunque tenga ese punto de lejanía, es donde estamos más cómodos.

Estela castiza sobrevino como una excepción. ¿Qué os aportó este disco?
Lo principal fue quitarnos una duda: qué pasaría si cantáramos en español. Como tal, fue nuestra forma de probarlo y ver cómo nos sentíamos con ese cambio. La verdad es que, al contrario de lo que veníamos haciendo, nos permitió llegar a más gente. Pero, pese a ello, a esa conexión más rápida que hubo, no estábamos cómodos. Coherente es, quizá, la palabra que mejor resume todo este proceso de selección del idioma y de por qué cantar en inglés.

Ya que hablamos de crítica, se dice que el periodismo musical no pasa por un buen momento. ¿Qué falla?
En general, no es buen momento para la música. Si a esta situación, un poco torcida, sumamos que esta disciplina nunca ha estado especialmente bien… Internet tiene un lado bueno y otro malo. Todo el mundo puede verter sus opiniones, pero las opiniones hay que formarlas. No todo el mundo que opina puede tener criterio para hablar, bien o mal. Vivimos un momento de cambio y de demasiadas opiniones.
Conocemos periodistas desde hace tiempo y sí es cierto que han perdido un poco de peso con respecto a otras formas de crítica y opinión musical.

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Siempre habéis tenido especial sensibilidad por la poesía. ¿Tiene alguna relación con Walt Whitman, de quien tomasteis el nombre para vuestra banda?
Nunca hemos tenido el ánimo de darle un toque excesivamente cultureta a la banda porque no lo somos. Pero, sí es cierto que, al igual que el cine, la música que escuchamos o cierta literatura nos inspiran. Aparte, considero que de las cosas que te pueden empujar a hacer música en este mundo, la poesía puede ser uno de los motivos más bonitos. Cualquier expresión artística que te empuje a hacer arte es maravillosa.

Roy Tiger Milton y el disco:
Era la excusa para vertebrar el disco. Hacerlo en torno a un personaje, una vida y una historia que había detrás. Nos apetecía construir el disco en torno a este personaje, sin más. En este caso, fue él, pero podía haber sido cualquier otro. Si es una figura de ficción o realidad… no se sabe.

Hijos del éxito en las redes sociales, en concreto MySpace, ¿qué diríais que aporta el formato físico?
Yo soy comprador de discos. He vivido el comprar un disco al mes. Y he vivido la revolución de lo digital, de poder comprar muchos más discos y tenerlos de otra forma más inmediata y más directa. En definitiva, vengo de una generación en la que tenías más vínculo con la música. Ahora mismo, se plantea todo en relación a un concepto en que el disco pesa menos. Es más difícil que la gente escuche discos enteros.
Para mí, completa el concepto de la música. Si el disco tiene un arte bonito y unas letras cuidadas, tienes también un extra. Es como si una obra de teatro se envuelve de una u otra escenografía. Para mí, es fundamental que tengas un formato que te permita ver otros aspectos adicionales de esos tipos que están haciendo música y que configuran el arte del formato físico.

En este nuevo disco, las líneas vocales nos alejan un poco de esa banda con aires menos serios. Como «tontifolk», llegó a clasificaros alguno…
A la hora de hacer este disco, teníamos ciertos resentimientos y no era esa visión tan alegre. Aunque este disco sigue siendo alegre porque las letras intentan transmitir que no todo es bueno ni malo, ni todo es luz ni oscuridad. En lugar de hacer tanto hincapié en la luz en sí misma, hemos partido de la oscuridad para llegar a la luz. Hemos cambiado el orden. No hay luz sin sombra. Pero, sinceramente, no es tan oscuro ni melancólico como creíamos. Quisimos hacer un disco más triste y más emotivo, con esa sensación de añoranza del pasado y no lo hemos conseguido del todo.

¿Pop bailable?
Si desarmas el disco, si desarmas esos elementos más inmediatos que pueden llevarte al bailoteo, seguimos respetando las líneas que defendemos desde siempre. Lo que ocurre es que es un cambio sustancial respecto a lo que hemos hecho antes y, a lo mejor, tiene mucho peso para un comentario rápido. Pero tampoco hemos creado un disco pensado para la música de baile, para nada.
Tiene toques, quizá demasiado evidentes, y algunos elementos que hasta ahora no manejábamos: ritmos más marcados, de mayor intensidad, más gordos; unos bajos más potentes que, hasta ahora, no teníamos…

¿Cómo resulta en directo?
Queríamos hacer directos más intensos. Una intensidad que no viniera de una profusión de detalles y arreglos, sino de los ritmos y sonidos de las propias canciones. Ahora mismo estamos muy felices porque disfrutamos mucho en directo, y eso ya es un triunfo. Además, parece que la gente está conectando.

En los conciertos cuidáis la escenografía tanto como la iconografía.
La música para nosotros es algo más. Damos mucho peso a la parte estética. Entonces, a la hora de tocar en una sala, si disponemos de las condiciones, nos gusta dar un extra. Algo que sea un reflejo de nosotros. Quien quiera saber algo más sobre nuestros gustos, eso es realmente una plasmación directa de nosotros mismos.

¿Un consejo político?
A lo mejor, no se ve el extra que le da al carácter y a la identidad de un país su cultura. Pero no su cultura pasada, que es en lo que está centrada España. España está obsesionada con sus grandes iconos culturales. Hay que fijarse también en lo que llega por que, si no, esto se muere. España ha crecido en muchos aspectos, pero debe seguir haciendo en el aspecto cultural.

A la nueva generación de artistas, ¿qué recomendación les darías?
Algo que nosotros no hemos hecho y deberíamos haber hecho. Si realmente crees que es lo que te alimenta y te va a alimentar en tu vida, hay que dedicarle todo el tiempo posible. Venimos de un entorno muy entregado a una formación que permita ganarte la vida, pero nunca hemos tenido demasiadas motivaciones en alimentar otra parte de ti mismo. No puedes buscar una remuneración inmediata. Las cosas no pasan con la rapidez a la que estamos acostumbrados en este mundo.

Más información en http://www.mushroompillow.com/artistas/hola-todo-el-mundo

Lee esta entrevista en la versión on-line del ExPERPENTO de verano de 2013: