Lux: una edición atípica de «Las edades del hombre»


Texto de Sandra Sánchez Basagaña
Imágenes cortesía de Comunicación de la Fundación de las edades del hombre

Sahagún (León), Carrión de los Condes (Palencia) y Burgos, acogen la última edición de las Edades del hombre, la exposición itinerante de arte sacro de referencia a nivel mundial. En Burgos, la sede es la catedral; en Carrión, las iglesias románicas de Santa María del Camino y Santiago; y en Sahagún, las sedes son dos iconos del arte mudéjar: el Santuario de la Virgen Peregrina y la iglesia de San Tirso.

2021 es un año especial en el Camino de Santiago. Tras once años, ya tocaba celebrar un Año Compostelano. Esto, que de por sí genera un gran movimiento por la España vaciada, —dado que la mayoría de las etapas están situadas en pueblos que desde hace varias décadas sufren un constante descenso de su población— se veía condimentado con otras grandes celebraciones, como el octavo centenario de la Catedral de Burgos o el séptimo de la de Palencia.

La noticia de la elección Carrión y Sahagún como sedes de las Edades del Hombre llenó de alegría a los habitantes de las dos pequeñas localidades, que soñaron con sus calles repletas de gentes interesadas en esta exposición. Las Edades del Hombre, que celebran su edición vigésimo quinta, atraen tradicionalmente a tres tipos de visitantes. Los hay que acuden como fanáticos del evento, los hay que lo hacen por devoción católica y los hay que lo hacen movidos por el interés en el arte en general o el arte antiguo en particular.

Y aunque parece que poco a poco la cosa se va animando, con el recuerdo de las colas que había para entrar en las Edades de León o en las de Palencia, o de las imágenes que llegaban desde Nueva York, el Covid parece haber hecho mella en la presente edición. No obstante se espera que octubre, con la vacunación completa de la sociedad y los colegios, institutos y universidades en funcionamiento, sea el mes en el que la vida vuelva a la antigua normalidad y la exposición genere el interés de ediciones anteriores. Y es por ello que debéis adelantar vuestra visita para disfrutar del recorrido como se merece.

La sede de Burgos estaba cantada. Como hemos dicho, el año xacobeo se juntaba con la celebración del octavo centenario de la Catedral, y quizás es por ello que las Edades, en esta ocasión, sigan dos relatos diferentes. En Burgos, es un canto a la construcción de las grandes catedrales y en Carrión y en Sahagún, el discurso se centra en la figura de la Virgen María.

Sobre el arte sacro

Las Edades del Hombre es la muestra de arte sacro por excelencia. Y si bien su principal objetivo tiene que ver con la fe cristiana, desde su primera edición en 1988, ha acaparado el interés de los amantes del arte. Las Edades son una oportunidad única, para ver reunidas y de cerca, algunas piezas que muchas veces solo se han movido de su localización habitual para esta muestra.

Lo anterior explica el interés suscitado por las Edades del Hombre en la catedral de Nueva York, Saint John the Divine, donde la mayoría de las piezas exhibidas tenían más historia que los Estados Unidos. Allí las Edades se clausuraron habiendo obtenido más de doscientas mil visitas.

Y no nos olvidemos de un hecho sociológico: la iglesia era la que pagaba a los artistas. España es cultura occidental, y por tanto, gran parte de su arte, hasta el siglo XX, ha tenido por objeto la narración del catolicismo: sus costumbres, sus santos, las creencias y celebraciones.

La Biblia es inspiración para los grandes artistas españoles, desde El Greco hasta Dalí, pasando por Goya y Velázquez. La particularidad de esta muestra itinerante es que pone de relieve otras artes, que no están presentes, por ejemplo, en el Museo del Prado. Porque arte es la arquitectura, y las propias sedes en las que se establece la exposición, son una pieza más de las Edades del Hombre, como lo son los tesoros —custodias, planos, libros, coronas, crucifijos, medallas, mantos, porta reliquias, etcétera— de los que están salpicados museos episcopales e iglesias, a lo largo y ancho de España.

Y para muchos, esa amplitud de miras a la hora de escoger lo que será exhibido, esa capacidad de mover piezas de sedes históricas para este evento, y ese conocimiento de todo el patrimonio, son los puntos de inflexión que hacen de las Edades del Hombre la muestra de referencia mundial del arte sacro.

Lux en Burgos

Lux es el título de las Edades del Hombre en 2021, y según nos dicen, la Virgen María, a cuyo culto están destinadas las cinco sedes, es el centro de su discurso. No obstante, en Burgos asistimos a una reflexión en torno a las grandes construcciones catedralicias. Al pasear ante las obras expuestas, quien ha leído “La catedral del mar” acude a un relato pop conocido. El recorrido, que acoge más de un centenar de piezas de toda índole, se distribuye en siete capítulos.

Así, en una primera parte, descubrimos cómo las catedrales han recogido en su construcción la tecnología más avanzada de su momento y la sabiduría científica puntera, porque para hacer luminosa una vidriera o para elevar una torre muy alta, se precisa de mucho estudio. Intervinieron escultores, canteros, carpinteros, vidrieros, pintores, arquitectos, etcétera. Y aquí abrimos un asterisco: sabremos de dónde proviene el término “fábrica”, que sin ir más lejos, se refiere a las rentas catedralicias.

Ya sabemos que ciencia y dinero eran las materias primas para elevar un templo. Y a partir de ahí, el discurso de la exposición se centra en el pueblo, o la iglesia de militantes, purgantes —muertos que aún no han alcanzado la luz— y los triunfantes —que ya gozan del calor divino—. A través de las piezas expuestas, hacemos un recorrido interesantísimo de la vida a la muerte; y en la muerte, de la oscuridad hacia la luz.

La búsqueda de la luz es la que eleva las catedrales y allí es donde se ruega a los muertos, se venera las reliquias de los santos y se reza a las imágenes religiosas, esculpidas y pintadas, o incluso, enterradas bajo la catedral. La búsqueda de la luz fundamenta las diversas peregrinaciones.

Antes de cerrar esta parte, queremos agradecer a Montse la dedicación y el cariño con el que nos explicó la muestra en la Catedral de Burgos, de principio a fin, sin mirar el reloj y sin saber en ningún momento que su relato serviría para este artículo.

Lux en Carrión y en Sahagún

En estas sedes, la protagonista es la Virgen María. En realidad, desde la Fundación se mantiene que María es el centro de atención, dado que la Catedral de Burgos, la iglesia de Santa María en Carrión y el Santuario de la Virgen Peregrina en Sahagún son espacios dedicados a su veneración. Recordamos que el nombre de la catedral de Burgos es “La Santa Iglesia Catedral Basílica Metropolitana de Santa María”. No obstante, son las exposiciones de Carrión y Sahagún las que recogen en su interior toda la tradición en torno a la figura de la madre de Dios.

Todo el recorrido es interesante y rico. Santa María del Camino y Santiago de Carrión exhiben medio centenar de piezas, en tres capítulos: “Ave, María” y “Tota Pulchra” y “Virgo et Mater”. Entre las piezas, tres de las de más renombre son la ‘Anunciación de María’, de Alonso Berruguete, ‘Inmaculada’, de Gregorio Fernández, o “Virgen del Rosario”, de Juan de Juni.

Destacamos la impactante sucesión de representaciones de la Virgen con Jesús en brazos que se exhiben en Santiago y que terminan con una madre contemporánea, tierna y orgullosa con su bebé en brazos, ajena —como lo estaría cualquier madre— a su condición divina. La obra es “Maternidad”, de Eduardo Palacios (una obra de 2020 que ha cedido el propio artista para la muestra). Entre estas vírgenes se encuentra Santa María del Camino (siglo XIII), que ha sido trasladada en el mismo Carrión para formar parte de esta preciosa panorámica.

Por su parte, el Santuario de la Peregrina y la iglesia de San Tirso, las dos sedes leonesas, acogen otro medio centenar de piezas, que se exponen bajo los capítulos titulados ‘Mater Misericordiae’ y ‘Salve, Regina’. Prestamos especial atención a la Virgen Peregrina, uno de los grandes símbolos de la localidad. Barroca, es una de las poquísimas realizadas por una mujer: la escultora sevillana Luisa Roldán (Roldana), que contrasta con la Piedad de José Luis Coomonte realizada en 1956.

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