Entrevista de Arantxa Hernández
¡Esta es la versión sin editar de la entrevista publicada en el ExPERPENTO de papel!
Orden invisible es el tercer LP de una banda que ha conseguido mantener su esencia a pesar de sumar en cada producción. Eladio Santos reúne a su alrededor a grandes músicos para crear un ambiente íntimo en cada uno de sus conciertos, pero también transmitirlo desde el estudio.
Este grupo gallego vuelve a trabajar con los que fueron productores de Vetusta Morla en sus dos primeros discos y el resultado habla por sí mismo.
No conserváis ni el nombre original, ¿cuáles son los cambios más importantes en todos estos años?
Vino de la mano de Están ustedes unidos. Al introducir la batería de David, cambió nuestro sonido, lo hizo más potente, orgánico y dinámico. Orden invisible es un paso más en esa dirección al pasar a la guitarra eléctrica pero conservamos la esencia en los métodos de composición… muchas canciones serían intercambiables entre nuestros discos.
Los temas cercanos muchas veces se pierden entre versos. Vosotros os centráis en lo cotidiano… ¿Es más difícil?
Intento utilizar un lenguaje real y musical. Un equilibrio entre lo pensado y espontáneo, intento no perder nunca la musicalidad… de todas maneras creo que hay mucho significado en cómo se canta una letra… a veces más que en las propias palabras. Nuestra forma de interpretar genera esa cercanía.
Para grabar este tercer disco, Orden Invisible, volvéis a contar con Manuel Colmenero y Javibu Carretero, ¿ha sido más fácil al conoceros o la confianza a veces puede jugar en contra?
Ha sido más fácil, hemos perfeccionado nuestro método de preproducción y grabación. Ha sido un gozo total.
Es un disco reposado, como el buen vino. ¿Cuál es el tema más antiguo y el que más ganas tenías de publicar?
«Junto a los seres queridos» es un tema fundacional de la banda, abría nuestros primeros conciertos. Pero el tema en la recámara que estábamos deseando sacar era «Te espero aquí».
«Highway to heaven»… ¿tiene más de juego de palabras o de homenaje?
Viene del estribillo de un clásico de góspel «Walking up the kings highway». Me fascinó cómo sonaba, resonaba en mi cabeza y me salió una canción. Creo que la letra tiene todas las grandes claves de la «orden invisible» y es mi producción favorita del disco, me encanta cómo suenan esos metales de entrada.
Siempre he pensado que es muy difícil el papel del telonero…
A veces ves a alguien en la primera fila mirando el reloj. Por otro lado llegas a mucha gente que nunca habría ido a verte… es diferente desde luego, pero no solemos ser conscientes y tiramos hacia delante como en cualquier concierto.
Influye mucho el lugar en el que tocáis. ¿Festivales o salas íntimas?
Nos encantan las dos cosas. En una sala estás cerca de la gente y dominas más el concierto pero también es interesante enfrentarse a un público grande sin hacer prueba de sonido, intentar adaptarte y poner los elementos a tu favor. Hoy por hoy nos quedamos con tocar en grandes festivales… pero porque es menos habitual para grupos como el nuestro.
Con este nuevo álbum salís de gira por grandes ciudades, ¿qué puede esperar del concierto alguien que nunca os haya visto en directo?
Creo que verán un grupo disfrutando con unas canciones y un mundo propio. Hay un amor y trabajo que entregar a la gente, creo que tenemos algo que decir y esperamos llegar a sus corazones.
- Más información en: http://www.eladioylosseresqueridos.es/
La mutabilidad de la vida, la soledad del ser humano y la lucha para mantener un supuesto equilibrio exigido por la sociedad. Estas son partes de las reflexiones que se pueden intuir en las sentidas letras del nuevo álbum de Eladio y los seres queridos, Orden invisible.
El Eladio reflexivo continúa presente, pero esta vez las melodías maquillan la escena con un semblante más sobrio y con un pop luminoso y simple.
En su anterior trabajo, Están ustedes unidos, nos encontramos con temas perfectos para los festivales y con matices canallas, como el propio single que dio título al álbum editado en 2011. Tres años largos de espera en los que el producto final no decepciona. Incorpora arreglos de saxofón, metal y cuerdas, ambientación sonora y hasta acompañamientos de voces de niños.
La primera pista te da una bienvenida muy contenida, que se abre y llena de luz entre los últimos segundos de «Seremos Santos Inocentes» y los primeros de «Niño salvaje». Esta obra en su conjunto resulta épica. Necesita más de una escucha para que realmente invada y entendamos frases como «y al silencio quien lo calla». Eladio no deja de ser un cantautor –con gusto y madurez– con un carácter reivindicativo social que toca acompañado de la banda de «los seres queridos».



