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Entrevista de Reyes Muñoz
Foto cortesía de Promociones sin Fronteras
B.S.O. 2005–2025 no es un recopilatorio, es una quijotada de Eladio Santos. Cuando Eva Amaral dijo que quería grabar con ellos «Non quero perderte», se puso en marcha el disco imposible: en tres días (y uno extra) se metieron a grabar en Casa de Tolos, en el municipio de Gondomar con Eva, Pucho, Vega, Fillas de Cassandra, Depedro; la hija de Eladio, Gala Santos; un cuarteto de cuerda; Los Seres Queridos: Uka (bajo), David Outumuro (batería) y Adrián Blanco (piano); y un equipo técnico de vídeo y sonido.
Con espíritu de directo el disco condensa veinte años de vida compartida y nos los devuelve para que se nos erice el corazón.
No sé si te acuerdas que te entrevistamos en 2011 y en 2014.
Cuando vi que venía a ExPERPENTO dije, «sí, sí, claro». Aparte, por el algoritmo o por lo que sea, me sale todo lo que hacéis todo el tiempo.
Vaya, me alegro mucho. La primera vez que hablamos contigo fue por «Están ustedes unidos». En la primera entrevista íbais de sobraos.
Nos tirábamos un poco el rollo, realmente.
Pensaba, al leer las entrevistas, que nacimos a la vez y tenemos vidas paralelas. ¡Es que lo hemos vivido todo! Quién nos iba a decir que el demonio de entonces, que era el Emule iba a ser la forma legal de consumo de música, o que el top manta dejaría de tener sentido… Que los cedés iban a pasar a mejor vida y los vinilos iban a volver…
Buah, es verdad, cuantas cosas han cambiado. Había una industria musical, había gente que llevaba las discográficas. Ahora es todo a través de agencias y lo importante es el directo. Hay discográficas, pero no tienen ese poder o la importancia que tenían. La venta directa de los discos, por ejemplo, eso desapareció.
De hecho, ha sido la primera vez que nosotros, cuando hicimos este disco, no nos planteábamos sacarlo en formato físico. Dijimos, «Nada, lo subimos». De hecho es un disco vídeo para que lo vean. Y luego, como fue bien dijimos, «Bueno, pues vamos a hacer un vinilo». Yo tengo amigos del garaje y del rock and roll más ortodoxo, que tienen un público muy coleccionista de vinilo, entonces sí venden discos a tutiplén y son ellos mismos coleccionistas de vinilos. En nuestro caso era una novedad, de los seis discos que teníamos, solo uno había salido en vinilo y era la primera vez que nos planteamos no sacar el formato físico.
Los vinilos se escuchan en orden, aunque a veces solo una cara… y hubiera sido una tristeza que no saliera en físico, ¿no?
Sí. Me hacía muchísima ilusión y quedó muy chulo. Y es curioso, yo creía que la gente no iba a oír las canciones por orden ni nada, que no lo iba a oír como un álbum, que lo iban a ver en YouTube y ya está. Y de repente la gente como que lo considera un disco con su cara A, su cara B, qué maravilla. Volver a todo eso me encanta.
«Creo que estamos en una fase de teletienda»
Dentro de veinte años celebraréis aniversario con una cassette… (risas). ¿No tienes la sensación de que nos movemos por tierras movedizas?
Sí, a todos los niveles, además. El mundo ha aumentado la locura y muchas cosas que creíamos superadas o impensables, pues vuelven y sí que hay una especie de sentimiento de zozobra, ¿no? Pero bueno, en realidad creo que a pesar de todo, el mundo avanza. Hay movimientos reaccionarios y hay todo eso. Siendo optimista, puedo pensar que son los estertores antes de la desaparición, porque en realidad el mundo avanza. Internet ha favorecido esto. Está en manos de cierta gente que tiene un poder…
No sé si la primera vez que te entrevistamos todavía eras Elodio… ¡Qué mala decisión tomaste!
Me lo ha dicho mucha gente: «Era un buen nombre Elodio y ahora pillaría mucho sentido». Creo que estamos en una fase de teletienda. La gente empezará a darse cuenta de que muchas cosas que ahora funcionan, no son así. Estamos en la adolescencia, ni siquiera hemos llegado a la adolescencia digital, estamos en la infancia digital. Y entonces es fácil engañar a la gente. Pronto la gente empezará a distinguir la ficción de la realidad, el relato del dato y todo eso. Seamos optimistas, por nuestras hijas, más que nada.
Todo esto viene de que hablábamos de 2011 y Están ustedes unidos… que tocasteis en Madrid, en Festimad y por Orden invisible, de 2014, que también vinisteis…
Sí, cuando vinimos aquí con «Están ustedes unidos» yo me sentía arrojado a tocar en festivales y en cosas, y todavía no tenía muy claro un criterio propio. Dudaba un poco de mí, me dejaba aconsejar… de aquella no podías tener un control tan grande sobre lo que hacías, pero es que además nos faltaba algo que es fundamental, que es la experiencia. Y yo soy muy lento aprendiendo, muy lento, muy lento, siempre he sido muy lento para todo, y para aprender también. Lo que es cierto es que luego lo aprendo bien, pero me cuesta y me costó un poco conseguir cosas, imponer nuestros criterios y saber qué es lo que podíamos hacer y qué es lo que no iba con nosotros, ¿no?
A eso me refería. Fíjate, en las entrevistas vas por ahí. En 2011 te tirabas más el rollo, que dices tú, y en 2014 hablabas de aprender.
Muchas veces no me reconozco en las entrevistas. Yo animo a todo el mundo, a todo el que nos vino a ver hace diez años en directo, a que nos venga a ver ahora. Van a oír las mismas canciones, pero van a ver una cosa muy diferente. Van a ver a un grupo que no va por ningún raíl, que improvisa. Llevamos tocando juntos catorce años, nos conocemos, nos miramos, sabemos por dónde tirar. Los seres queridos me conocen muy bien, ya saben si tengo el día, si no lo tengo, qué tienen que hacer, conocen bien mis gestos… y eso es una gran ventaja.
Ahora tengo una seguridad real que no tenía en 2011. En 2014 ya habíamos aprendido algo, pero hay una fase muy importante, que es a partir de 2017 que hicimos un disco que se llamaba Cantares de canciones populares gallegas, pasadas por la nosa peneira. Descubrimos que podíamos grabar nosotros. Eso nos convirtió en un grupo más sostenible. Podíamos sobrevivir y llegar hasta 2025, que era algo impensable.
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«Sí, sabía que se iba a pronunciar ‘beso’».
Nos dijiste algo así como que erais tan indies que ni llegabais a indies… Impensable sería que contaríais con toda esa gente en un disco en 2025…
Los invitados son los que le dan lustre, los que le dan alcance. Mucha gente nos oye ahora por primera vez, gracias a Amaral, y a Vega, y a Depedro y a Pucho… Hay gente que nos está descubriendo ahora y estamos vendiendo discos antiguos. Hay gente nueva en los conciertos. En muchos sitios donde íbamos, metíamos sesenta personas, pues ahora metemos muchas más. Es gente que nos descubre.
¡A ver si ahora vais a ser mainstream!
Ojalá, Dios te oiga… Pero yo creo que ya no estamos mucho en esa batalla. Hay muchas tendencias pasando y muchas cosas. Somos un grupo ya en cierto sentido tradicional.
Este disco se llama BSO, supongo que porque es la banda sonora de tu vida con Los seres queridos. Siempre fuiste de jugar con las palabras y es evidente que nos mandas besos, o que las canciones incluidas son besos.
Sí, sabía que se iba a pronunciar «beso».
En todos los discos tenía claro el concepto y el título tenía mucho que ver con ese concepto. En este disco, después de estar buscándolo y buscándolo, me di cuenta de que no había realmente un tema más allá de nosotros, de nuestra vida. Era una especie de fiesta en la que nos juntábamos y tocábamos con nuestros amigos. Entonces dije: «Tengo que ponerle un título que explique de qué va». Para empezar, no es un disco de canciones nuevas. Es un disco en directo, pero no exactamente en directo, porque es un estudio. Y es un disco con invitados, y es un disco que resume esos veinte años.
No sé qué estaba viendo en la tele que salió eso de B.S.O. y dije, «Banda sonora». Al principio pensaba solo eso, «Banda sonora». Somos una banda que suena, un grupo sonando. Pero luego me gustaba también lo de original, porque muchas veces me decían, «¿Cuál es el secreto para que un grupo se mantenga ahí veinte años?». Yo me tiraba el rollo y decía, «Es que es que yo creo que siempre hemos tenido una identidad y un discurso propio». Por muchas cosas que pasen, tenemos nuestro mundo pequeñito, pero firme, como decía la canción.
El 8 de marzo de 2020 lanzamos La Academia. Fuera estaba la pandemia que nos arrasó a todos. De repente muchos grupos lo dejaban. Y nosotros un día hablando, por teléfono dijimos: «¿Y qué hacemos? ¿Dejaremos el grupo o qué?». Y pensamos, «¿para qué? ¿qué vamos a ganar disolviendo el grupo? Seguro que vamos a querer volver a tocar dentro de seis meses». Nos queremos mucho, somos amigos y nos gusta ir a tocar, y aparte siempre nos llama alguien. «Pues vamos a seguir. Que ahora todo el mundo se está disolviendo, pues nosotros vamos a ir de originales y vamos a seguir ahí». Ese es el secreto de todo: del título, de por qué seguimos ahí después de tantos años… Ser honesto con uno mismo es un camino.
Eso, yo creo que literalmente, nos lo dijiste en una de las entrevistas.
Sí, siempre te tientan cosas. Hay gente que te dice, «Hazme caso y vete por aquí». Y yo creo que hay que seguir el instinto y hacer lo que te sale bien y más cuando llegas a cierta edad. Ya más que aprender, lo de darlo todo…
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«Me preguntan si envejecen bien y yo creo que cada vez están mejor».
Escuchar B.S.O. 2005-2025 del tirón es una pasada. Os he seguido siempre por gusto, soy fan. Pero me he quedado alucinada con la cantidad de temazos que tenéis, y me he acordado de otros que no están y que son temazos.
Yo estoy muy orgulloso. Y hay muchas canciones que se quedaron ahí, que me hubiera gustado también rescatarlas. Hay cosas que hacemos en directo, que no las veía tampoco como para sacarlas en el disco porque son muy locas y muy libres. Tocamos canciones del primer disco, un montón.
Me preguntan si envejecen bien y yo creo que cada vez están mejor. O sea, me gustan más ahora que antes. Hay muchas que cuando las hicimos, no sabía de qué iban, ahora sí sé de qué de qué van. Es eso de que con el tiempo van cogiendo sentido. Muchas veces decía, «no sé muy bien de qué va esta canción, pero sé que es verdad». Ahora me doy cuenta de que hablaba de ese momento en mi vida. También hay interpretaciones que hace la gente que me encantan, que son superválidas.
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¿Han escogido los colaboradores la canción que querían hacer? Hay un encaje perfecto, «Al Himalaya» y Pucho, «El Norte» y Vega, Depedro y «Medidas desesperadas»…
Pues depende. A Pucho se la propuse. Siempre que teloneábamos a Vetusta Morla, esa era la última canción que tocábamos antes de que ellos salieran. Yo la estaba cantando y los veía. La relacioné con ellos y luego porque, quizás esto sea más definitivo, él tiene una voz prodigiosa que puede llegar muy arriba y yo ya hay partes que me cuesta un poquito y dije, a él que le va a quedar perfecto. Alguna vez salí a cantar con Vetusta Morla y era como que iba dos octavas abajo, teníamos un rango muy diferente. Y esta a mí me quedaba un poco alta y pensé, «le va a quedar bien». Y luego tenía unas partes en las que él podía hacer esas cosas que hace, podía improvisar, podíamos jugar con los efectos. Y Vega escogió «El norte» porque pertenecía a un disco que ella había amadrinado.
Con Vega ya habías trabajado en plan que casi, casi, es ser querido. Y empastáis de lujo.
¡Siempre le digo: «Oye, venga, tenemos que grabar una canción toda a dos voces»! A mí también me encanta cómo quedan las dos voces. Aparte, siempre estuvo ahí, estaba clarísimo que iba a venir, pero no estaba tan claro qué canción iba a ser. Siempre hacíamos «Viviendo con miedo» y esta vez le dije, «Bueno, esa ya la tenemos, ahora vamos a probar con otra».
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Eva Amaral también os ha apoyado desde siempre.
Lo de Eva Amaral era clarísimo. En el primer disco ya estaba «Non quero perderte» y ella llamó a la oficina en 2009 para preguntar: «lleváis vosotros a este grupo, ¿no?». En aquella era Elodio. Y dice, «Pues vamos a tocar en Ourense y queremos que vengan a telonearnos porque nos encanta esta canción y esta otra». O sea, esa canción ya era muy, muy para ella. Me la ha encontrado alguna vez y siempre hablamos de esa canción. Decía: «No sabes la cantidad de veces que hemos estado a punto de hacerla».
«Cuando ya decidimos que íbamos a hacer el disco, decíamos: ‘Cuando pueda Eva, llamamos a todos los demás y los juntamos’»
Pero ella la ha hecho en algún concierto, ¿no?
Sí, pero esto me lo decía mucho antes de grabarla. Cuando ya decidimos que íbamos a hacer el disco, decíamos: «Cuando pueda Eva, llamamos a todos los demás y los juntamos». Y nos llamó hace un año, en octubre del 24 y dijo: «Puedo en Navidad, puedo esta semana, a ver si vosotros podéis». Y dijimos, «claro que podemos, es todo lo que tenemos que hacer». Lo de Amaral era el centro de todo.
Yo tenía amigos que me decían, «Amaral no te va a ir» y yo: «yo creo que sí, yo creo que le gusta mucho la canción y al final ahí». Cuando me dijo: «Venga, lo hacemos». Ya lo empezamos a inventar un método: «vamos a grabar tres tomas, para tener recursos de video, papapá».
Están con ella Fillas de Cassandra, que son como la sangre nueva de todo ese movimiento que hay ahora en Galicia. Esa canción la habíamos hecho tantas veces, la habíamos publicado dos veces en dos discos. Me gustaba que viniera alguien joven que no la tuviera tan trillada, y que no le tuviera respeto.
Es un disco imposible. Es coordinar a todos los que colaboran, el espacio, las grabaciones de video… Es un disco grabado en estudio, aunque no lo parezca, que si se lía, se lía y hay que repetir o cancelar…
La verdad es que salió todo tal cual habíamos pensado y salió toda la primera. Yo estaba siempre pensando, «a ver si falla alguien por cualquier cosa». Le decía a los seres queridos, «Si vienes en en la moto, ve despacio, que te rompes una mano y a ver qué hacemos». Yo iba en la bicicleta así como diciendo, «Uy, cuidado». Tendríamos un problemón para volver a juntar a toda esa gente.
¿En cuanto tiempo lo grabasteis?
Se grabó en tres días. Hubo uno extra por delante, una mañana con Depedro. Jairo fue uno que pasaba por allí y dijimos: «Qué guay que venga Jairo». Si te fijas, es una canción que no tiene mucha letra y porque no teníamos mucho tiempo para que se la aprendiera.
Había pensado que era porque en verdad querías la guitarra de Depedro…
Es que le dije: «Esta canción es superfácil, vas a llegar allí y haces lo que te dé la gana». Y Jairo diciendo, «Pero tú dame órdenes». Y yo: «No, no, no, no. Tú haces las cosas que haces. Sacamos sonido bueno a las guitarras y ya está». Y luego Vega tenía un concierto… Que sí, hicimos un día extra, pero todo el meollo se hizo en tres días.
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El disco imposible…
Fue como una vuelta ciclista. Cada día era como, «Superamos esto». Hubo una mañana superimportante que era para grabar «Non quero perderte» con Fillas de Cassandra y Amaral… cuando superamos eso ya nos relajamos. Y salió muy bien y lo gozamos. Fue precioso. Yo me acuerdo al acabar de grabar y sentir que me habían hecho un regalo de Navidad, el mejor de mi vida, muy bonito.
¿Las que van sin colaboración era porque no la queríais compartir? Qué sé yo… canciones como «Están ustedes unidos» o «Academia»…
Hay canciones muy importantes que no tienen invitado. Por ejemplo «Tiempo futuro» no tiene invitado y es la que tiene más reproducciones. Era como «va, la podemos dejar ahí, así tal cual suena». Teníamos también el cuarteto de cuerda, eso había que hacerlo en una tarde y era muy importante que salieran bien a la primera… y luego teníamos que hacer canciones que estuvieran muy rodadas, no podía recuperar una canción que no tocáramos mucho porque a lo mejor nos iba a complicar a todos.
¿Se ha quedado alguna importante fuera? Me refiero a importante para ti.
Empecé con una lista como de setenta u ochenta canciones, así a lo bestia para decir, «venga, voy a ver lo que hace falta». Luego cogimos un concierto de hacía tres meses, y sacamos algunas, sustituimos otras… Pensando: «si alguno falla, tenemos eso»… Igual que al hacer el orden no pensé en nada, y creo que eso funcionó bien. Se me quedó alguna canción importante, sí, por ejemplo, «España a las 8» fue del primer disco la canción más radiada. La gente la llevaba en los móviles y todo, por el comienzo que tenía. Esa la tenía para Xoel, pero no pudo venir y ya no la hicimos. Y se me quedó por ahí alguna canción a la que le tengo muchísimo cariño…
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Bueno, has grabado una canción con tu hija… Que tu hija tendrá la edad de la banda…
El primer disco salió en diciembre de 2007 y ella nació en enero 2008, nació un mes después de salir el disco. Entonces es nuestra historia hecha carne. Ella nació y creció en paralelo al grupo. Y luego, que era muy importante tener a gente que sabía que podía venir en cualquier momento, que la podía llamar y decirle, «Ahora hay un hueco muy bueno, puedes estar aquí dentro de una hora y cantar». Tenía otras opciones para hacer voces, pero dije, «En esa canción va a quedar muy bonito que cante Gala». Y para mí es buah, uno de los momentos más bonitos, fue precioso.
Puse el nombre del disco en google y es la primera que me salió.
¡Ah! Creo que es la tercera en reproducciones. Es una canción muy importante «Bella durmiente». La idea central de la música es de un guitarrista que teníamos de apoyo en Están ustedes unidos y un poco en Orden invisible. Es Ovidio López. Me mandó eso y dije: «me va a salir una canción… buah». Significa muchísimo para mí, para mi familia, para todos. Significa un montón.
¿Cumpliste la regla de las tres tomas? Porque a ver, ahí había un riesgo de emoción extra.
No hubo ningún problema con eso. En todas procuraba que hubiera mucha emoción, sobre todo en la primera toma, porque luego las otras se hacían un poco sobre esa. Sabía que me lo iba a llevar a casa y lo iba a remezclar. Decía, «Bueno, pues si hay algún fallo lo puedo disimular, ya me buscaré la vida». Pero por lo menos quería que tuviera mucha intención todo, que tuviera intensidad. Es lo más importante. Yo ya no grabo los discos diciendo, «Voy a ir a un sitio y lo voy a grabar». Los grabo durante años. Vienen a casa, ensayan y y hago tomas. Cuando digo: «Esta toma tiene algo, me la guardo» y luego trabajo mucho sobre ella, y a lo mejor repetimos todo, o no queda nada del original, pero la guía sigue ahí.
Estás hablando de los discos normales.
Sí, hablamos de discos normales, no de este. Grabamos en una habitación pequeña con una batería electrónica y ya está. Luego me voy al bar donde trabajo y grabo la batería de verdad y el piano, me voy a casa de alguien que tenga un piano y grabo el piano… Y voy haciendo y haciendo… A lo mejor me tiro un año y medio grabando una canción. Eso para los discos normales, este no. Con este, me llevé todo a casa y en tres semanas tuve que remezclarlo y hacerlo todo.
Con el estudio en casa, con esta grabación… ¿tu hija se va dedicar a esto?
Tenía un pequeño grupo y tal y hacía alguna cosa, pero no sé ahora, la verdad es que no lo sé. Creo que mis hijas no sienten esa fascinación que sentíamos nosotros por la música. A mí si con diecisiete años me dijeran, «Vas a grabar un disco y está Amaral, está Vega… están ahí todos», a mí me da un patatús, yo no sé si sería capaz. Pero los niños ahora ya están acostumbrados a estar entre cámaras, no les impone. Ella está siempre más relajada que yo y de hecho me transmite mucho relax. Pero no veo ahí a ninguna de mis dos hijas. No sé, a lo mejor sí. Fíjate que ahora me dice que lo que quiere estudiar es economía.
Adiós….
Digo, «Bueno, estupendo». Pero Dios mío, es como si me dijeran, «¿qué es lo último que quieres estudiar?» Matemáticas y estadística. Me parece infernal, ¿no? Pero le digo: «Me vendría bien que me asesorases un poco».
«En todos los discos hay referencias a Pessoa, sí».
Me queda mucho por preguntar. Abrevio si te pregunto por Pessoa ¿no? Para cerrar la entrevista, porque forma parte de la B.S.O. de Eladio y los seres queridos, ¿no?
En todos los discos hay referencias a Pessoa, sí. Yo iba a estudiar filología inglesa pero luego me empezó a gustar mucho la segunda lengua, que era portugués. Los gallegos decimos, «bueno, esto va a ser tirado». Yo creo que hay más diferencia entre el español de Galicia y el que se habla en Cádiz que entre el gallego y el portugués. Es casi un acento y luego está la ortografía, que es diferente y tal. El primer día lo entiendes. Lo que pasa es que hay como un muro muy alto entre Galicia y Portugal: no nos conocemos como deberíamos de conocernos, porque fuimos en algún momento lo mismo, ¿no?
Y entonces empecé a estudiar portugués, empecé a leer mucho a Saramago, Eça de Queiróz… y un día llegó Pessoa y aquello ya fue como… no sabía que alguien pudiera escribir así, y que pudiera existir alguien así. Era como tener un amigo en el año 1920. De repente tienes una conexión con alguien que vivía hace 100 años, te creas una conexión espiritual, como si fuera alguien a quien conoces muchísimo. Muchos libros de Pessoa se leen y se releen y se releen. El Desasosiego es un libro que tengo en todas las ediciones y siempre lo estoy abriendo y diciendo, «Va, ya está». Sí, sí, en todos los discos hay referencias a Pessoa.
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