Los 7 Borgias. ANA MARTOS


Texto de Gema Talaván

Subtitulada «Una historia de ambición, refinamiento y perversidad», la novela hace un recorrido por la vida de los principales miembros de esta familia valenciana que llegó a lo más alto del poder en la Italia renacentista. Dos papas y un santo la sitúan en lo más alto de la esfera de la iglesia católica.

Se trata de un libro más cercano a los textos históricos que a los novelados, aunque tratado con un lenguaje sencillo que nos permite aproximarnos a la historia de los Borgia, tan de moda en los últimos tiempos. Nos pone en antecedentes, cuenta quiénes eran y qué hicieron y no pretende ser una ficción novelada.

La historia comienza con Alonso Borgia, el primer papa de la familia. Ana Martos nos explica cómo el apellido familiar Borja es latinizado por la curia eclesiástica, pasándose a denominar Borgia. Lejos de ahondar en las acusaciones de sus detractores, la autora nos dice que lo primero que hizo Alonso Borgia fue elevar a los altares a fray Vicente Ferrer -quien por otra parte fue su benefactor-, así como restituir la figura de Juana de Arco, condenada a la hoguera por la Inquisición bajo la acusación de brujería unos años antes.

Un capítulo al que se presta especial atención es el dedicado a Lucrecia Borgia, un personaje que ha despertado mucha curiosidad en el público en general. La autora confirma que su papel en la historia, como el de casi todas las mujeres, fue pasivo, incluso fue moneda de cambio. Es precisamente su sexo lo que la hace atractiva, «ya que la cultura ha impuesto mayor número de tabúes a la mujer que al varón, y eso la hace más vulnerable al escándalo y al morbo.» A esta fama contribuyó la literatura romántica. Ana Martos nos cuenta que autores como Alejandro Dumas y Víctor Hugo «utilizaron en sus tremen-das tragedias personajes de ficción, pero cuan-do les pareció de utilidad emplearon también personajes reales a los que se pudiera imputar libremente cualquier acción nefanda. Uno de ellos fue Lucrecia Borgia». Aquella malvada mujer que envenenaba a sus hijos y se acostaba con su padre, es un mito. En realidad fue una mujer de su tiempo, culta y con estatus, que desde su corte de Ferrara protegía las artes. Incluso fundó instituciones de caridad, como todas las grandes damas de la época.

En fin, el texto pretende poner sobre la mesa las aventuras y desventuras históricas de estos personajes. La autora intenta desmentir ciertos hechos más legendarios que reales, pero no aporta datos relevantes ni de los aspectos más negativos -como el uso del veneno para quitarse de en medio a sus competidores- ni de todo lo contrario.

Para concluir, además de la «leyenda negra de los Borgia», existe lo que la autora denomina una «leyenda dorada», la que hace referencia al santo de la familia: San Francisco de Borja, que lejos de compartir la fortuna de sus parientes en Italia, se quedó en España.

Más información en http://www.nowtilus.com/pags.php?d=44ec6bebd7323d488f6334556e608347O522O692

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