Victoria Lerma: «A gran velocidad»


Texto de Reyes Muñoz
Fotografía cortesía de Promosapiens

A un/a artista solo lo deberíamos conocer a través de su arte y lo que trasciende en las entrevistas. Lo pienso mientras escucho «Sociedad Supermercado», uno de los temas que Victoria Lerma presenta en su cuarto disco A gran velocidad. Pienso que los medios de comunicación ejercían de muro de contención entre la intimidad y lo público. Ahora, esa pared se ha roto con las redes sociales. Intentaré hablar de esto con ella cuando la tenga delante.

Victoria Lerma se pasa por el sótano de ExPERPENTO a grabar tres temas en acústico para ExVITA. He escuchado parte de sus canciones y en todas, las recientes y las antiguas, se aprecian reflexiones que van más allá del sonido. Intuyo que la música es su terapia. Tiene canciones de amor y otras con un gran trasfondo, no sé si social o preocupado, porque habla de una realidad vacía que empieza en el individuo. Cuando la tengo delante y empiezo con mis preguntas, me parece que su música es un fiel reflejo de su cabeza: habla despacio, como si tuviera que traducir y simplificar un torrente de reflexiones.

Hay grandes diferencias entre tu disco anterior y el disco que presentas ahora. Este es más desgarrado.

Mi disco anterior, es decir, mi segundo disco, que se llama Adelante, era pop más atmosférico. Hay un disco intermedio, Victoria Lerma con amigos, que es eso, colaboro con amigos que me han regalado su música a lo largo de mi camino. A gran velocidad es el cuarto disco. Quería que tuviera un sonido seco, un sonido con más guitarras, un sonido más antipático. No sería la palabra pero…

¿Más punk?

Bueno, tampoco. Yo diría un sonido más rockero quizás. Es mucho más seco que los anteriores. He trabajado con Toni Brunet que es un gran productor y ha sabido sacar el alma de todos los músicos que hemos estado ahí. Él sabe ver en ti y proyectar todo lo que llevas dentro y todos los elementos con los que contábamos: desde la batería al bajo, las guitarras… y sí que quería ese sonido.
Cuando dices punk supongo que te refieres a «Sociedad Supermercado». Un poquito sí que quería llevar mi sonido hacia ahí. Yo soy cantautora, porque canto las canciones que escribo, pero bueno, tengo la banda y yo me identifico siempre con eso, con el sonido de una banda y no con la idea cantautor.

He hablado de ti con Diego Yturriaga, que sabe mucho de música, es muy sensible con la música. Y me comentaba que tu banda es buenísima. Yo no sabía si lo habías hecho tú todo y he estado buscando los nombres de los músicos para preguntarte…

Sí, sí, la banda es buenísima. En el disco físico puedes encontrar quién ha hecho qué. Jordi Serrata, ha grabado las baterías, Toni Brunet ha grabado las guitarras eléctricas, los bajos y casi todas las acústicas, yo he grabado la voz y algunas guitarras acústicas… ¡y ya está!

¿Solo han participado en el disco o te acompañan en el directo?

En los directos hago las dos cosas. Tengo mi banda en Mallorca. Somos cuatro. Llevo a Jordi en la batería, Biel al bajo y Joan en la guitarra. Otros conciertos, como el de Madrid en el Búho Real, tienen un concepto más acústico. Me acompañó Alfonso Samos a la guitarra.

«Me siento poco libre, me siento poco humana, me falta todo. Me falta el contacto, no puedes saborear nada por las redes sociales».

Últimamente estoy hablando mucho de salud mental en las entrevistas. Y de verdad, que tengo la sensación de que la pandemia ha causado estragos, pero no tanto por la pandemia, sino porque nos enganchamos a las pantallas. Escuché «Sociedad Supermercado» y pensé que las redes sociales son una especie de Amazon o de Airbnb de almas… ¿Qué piensas de las redes?

A veces las odio. Me siento cada vez más como un animal salvaje. Yo creo que siempre ha habido alguien o algo que nos gobierna. Creo que ahora la tecnología nos lleva a todos de cabeza, que es el primer poder. Y estamos todos sujetos a ese poder y nos da libertad, pero también nos la limita, porque todo lo que hacemos tiene que ser a través de ese poder.
Yo me siento así, es decir, me siento como un animal que no quiere participar de todo eso. Me siento poco libre, me siento poco humana, me falta todo. Me falta el contacto, no puedes saborear nada por las redes sociales. Es lo que dice la canción, me faltan los olores, o los sabores, me sobran los filtros que desvirtúan la esencia. Todos queremos salir estupendos y tenemos mil filtros con los que nos vemos mucho mejor. No queremos ver las imperfecciones. Y eso nos unifica, nos quita el alma y la esencia. Nos quita la diferencia de cada uno.
Pues eso, tenía esta relación de amor-odio, porque es verdad que las redes te conectan y tienen muchas cosas positivas. Escribí esta canción por todo eso, porque siento como que todo se compra y que todo se vende… te aparecen mil cosas, todo el tiempo y es horrible. Es un bombardeo constante…

Para mí, esta crisis tiene que ver con lo que te decía antes de la pandemia. Quizás sin el encierro la adaptación hubiera sido más natural… Ahora muchos estamos ya en la fase del hartazgo, del rechazo, incluso.

Bueno, lo del rechazo también pasó con la pandemia, ¿no? Queríamos información, y encontrábamos mucha información, pero tanta que producía desinformación. Era como «por favor, menos ruido». Y te vas al campo, a la naturaleza, y ves el sol y el cielo y dices: «Guau, esto es lo que me conecta y me da energía. Y lo otro parece que me la quita».

Cuando hablabas del poder que nos domina, me ha venido a la cabeza algo. Cuando se anunciaron los despidos de Twitter e Instagram pensé en que son empresas pequeñas. Es decir, entre todas las plataformas, son 20.000 o 30.000 personas que manejan ese poder… me parece muy Black Mirrow

Exacto. Pero es que además, ni eso. Quizás lo manejan unos pocos cerebros. Cuando pienso en todo esto, sale ese lado un poco oscuro. Por eso, esa canción tiene que ser muy visceral. No piensas en un concepto, lo ves después. La canción siempre te marca el camino y hay que respetarlo. A veces, cuando haces los arreglos y la producción, te puedes perder y perder la esencia. A veces, si quieres vestirla mucho, la pierdes y a veces, con un traje súper sencillo, le sacas el alma, ¿no? Y reluce mucho más. Yo iba a hacer «Sociedad Supermercado» con la acústica y ya está, era así y la quería así, ¿no? Tony lo ve enseguida y no podía ser de otra manera. No puedo cantar de una manera dulce algo reivindicativo, no tendría sentido.

«Tocamos ‘Punto de no retorno’ y con esa canción sentí que era el inicio de algo, por cómo nos sonaba tocándola juntos».

Hace un año publicaste el lyric de «La libertad». ¿Ese fue el inicio? ¿Con esa canción hiciste clic de un disco a otro?

El clic fue antes. El inicio de este disco fue cuando a Paco, que era mi bajista y a Jordi, el batería, nos proponen participar en Son Espases en tiempo de la pandemia. Se hizo un concierto solidario con artistas de Mallorca en Son Espases, en el hospital, para grabarlo en directo desde allí para todos los pacientes que no podían ver a sus familiares en Navidad. Se pondría este concierto gratuitamente en las televisiones de las habitaciones. Participaron muchos artistas.
Entonces yo me reúno con Paco y con Jordi y empezamos a tocar los temas. Les enseño las nuevas canciones. Tocamos «Punto de no retorno» y con esa canción sentí que era el inicio de algo, por cómo nos sonaba tocándola juntos. Luego ya le propuse a Toni, al que admiro muchísimo, si quería participar en el disco y me dijo que sí. Él ha hecho la producción y así empezó un todo.
Pero claro, pasó la pandemia y todo esto sucedió en bastante tiempo. Yo estaba terminando mi tercer disco, el de colaboraciones, que es un disco de paso intermedio en el que rescato canciones de los primeros trabajos. Pero ya estaba haciendo las canciones del cuarto de A gran velocidad.
Y sí, ha sido un proceso evolutivo y quizás no hay un punto concreto de partida. Si lo hubo fue ese, que dije «aquí hay algo que quiero grabar».

«A gran velocidad» es la canción que da nombre al disco. Es una pura terapia. ¿Qué harías si no se te diera la música»

Uff, pues no lo sé. Sí, la música para mí es una terapia, lo ha sido siempre. Me ayuda a sacar todos mis demonios y enfrentarme mejor a la vida.

Tus videoclips son muy bonitos. El de «A gran velocidad», precisamente, es muy chulo.

¡Gracias! Lo grabamos con un coche antiguo, un coche de los años 60 y siempre en movimiento, porque queríamos reflejar lo que dice la canción. Yo creo si vives las etapas de dolor rápido, la velocidad es un bálsamo para el dolor. Por eso, en según qué etapas, calma, pero creo que no cura. Vivimos en tiempos muy veloces, el reto en estos tiempos es aprender a vivir lento, ¿no? Me hacía mucha ilusión que en el videoclip fuera todo en movimiento. Hemos estado rodando por diferentes lugares de Mallorca, por el sur, que es donde yo vivo, el faro Salinas y distintos sitios. Sí fue bonito rodarlo. Lo hice con Six producciones, los chicos que me hacen normalmente los vídeos y ha quedado un vídeo bonito.

Hay una linea muy experimental en este disco. «Impacto» y alguna otra me han hecho pensar que estás en una lucha interna. Por un lado, salen canciones más… ¿clásicas? Y por otro, te salen canciones que rompen con lo clásico, pero mucho.

No, como te decía antes, cada canción nos lleva… no hay porque poner esto aquí o eso allí… eso para mí no tiene mucho sentido. Hay que buscar el alma y dejar fluir. En «Impacto», la idea rítmica, que es brutal, en realidad se le ocurrió a Toni. Le dijo al batería: «Haz esto» y fue… Yo no me lo hubiera imaginado. Yo me imaginaba esta canción mucho más atmosférica… y Toni propuso eso y me encantó. Dije pues sí, porque le da todavía más mal rollo a la sensación del impacto. Me gusta mucho, mucho, cómo ha quedado el tema, la verdad.

Diego, te hablaba antes de él, me dice que hay una escena independiente muy fuerte en Palma de Mallorca. Hay grandes festivales de cine, de literatura… No sé si en algún momento piensas en Madrid o Barcelona como un Dorado…

Hoy en día todos estamos conectados. Yo viví un tiempo en Madrid. Estuve viendo aquí cinco años. Creo que lo importante es enriquecerse y crecer y para eso es bueno ir a las grandes ciudades como Madrid o Barcelona, donde hay más movimiento. En Mallorca también hay, pero es distinto. Creo que es importante eso, salir y enriquecerse y luego, la única responsabilidad del músico es hacer música. Luego, lo que ocurre con esa música, no es responsabilidad del músico. Y además, que no sabes nunca hacia dónde te va a llevar la vida, ¿no?

Te quería preguntar por las referencias. A Diego le ha venido a la cabeza Antonio Flores… Es como muy marciano, pero luego escuché «Cruzaré todos los límites» y me he dicho: «pues sí».

Es curioso porque es una canción muy rockera pero a Antonio Flores yo no lo tenía entre mis influencias. Es curioso, sí. A mí me gusta mucho mucho tipo de música. Últimamente escucho mucho Phoebe Bridgers, me gusta mucho Peter Bradley, que es un cantautor de Nashville… Tengo todos los discos de Antonio Vega, que sí que fue como un despertar, años atrás, y me encanta su música… Pero no tengo un artista fetiche. Me gusta escuchar canciones e ir descubriendo cosas, cosas distintas. Mira, de pequeña tenía un disco de Antonio Flores… a lo mejor ha quedado ahí en el inconsciente.

«Una canción lleva mucho curro, pero la canción no es efímera, la canción sigue»

Me molesta mucho de los tiempos actuales que las canciones estén condenadas a una vida efímera. Es que no tienen ni su momento, con el trabajo que esconden. O las meten en una serie, o salen en un anuncio, o ahí se quedan… ¿Cómo lo vives tú como música?

Bueno, lo que tú has dicho… Una canción lleva mucho curro, pero la canción no es efímera, la canción sigue. Sí que, a lo mejor, el reconocimiento es algo efímero. Es decir, un artista puede no tener mucho reconocimiento, pero la canción siempre se queda. Sí que es verdad que desde que escuchamos música a través de Spotify parece que quieren la inmediatez… pero la canción se queda.

Contaban Los secretos que cuando sacaron «Pero a tu lado» no la ponían en la radio, no la ponían en ningún sitio y ellos lo vivieron como un auténtico fiasco, como una derrota. Y años después la gente empezó a escuchar esa canción y ahora es de las que más piden en los conciertos. Nunca se sabe.

Pero supongo que cuando un músico hace una canción, la graba con gente, cuenta con un gran productor… Vaya, que espera que la escuche mucha gente…

No es exacto, yo creo que nunca puedes hacer nada de cara a la galería. Si haces algo pensando en lo que le va a gustar a la gente, tú te pierdes. Creo que tienes que hacer lo que a ti te gusta, lo que tú consideras en cada momento, independientemente de todo lo demás, porque todo lo demás tampoco no está en tus manos.

De todo el proceso creativo, ¿cual es el que más disfrutas?

Los momentos que más disfruto son en los que la creatividad está en movimiento. Son todos los que suponen crear: enfrentarte al papel en blanco y hacer la canción es brutal. Y los conciertos, cuando coges el instrumento cantas y tocas… eso también me cura.

«Yo no sé si hay menos, pero sí que sé que hay muchas mujeres»

Estoy preguntando a todas las artistas que pasáis por aquí… ¿Lo tenéis más difícil? Porque sí que hay menos mujeres que vienen…

Yo no sé si hay menos, pero sí que sé que hay muchas mujeres. Sí que es verdad, por ejemplo, que en los festivales no tenemos los mismos horarios. No tenemos las mismas oportunidades en algunas cosas ¿no? Habría que reivindicar eso.

Tú formas parte de la Plataforma de mujeres artistas contra la violencia de género.

Con la plataforma de Mujeres Artistas contra la violencia de género hice dos viajes hace tiempo a México para pedir denunciar los feminicidios que suceden allí, la violencia contra las mujeres en Ciudad Juárez… Hicimos dos conciertos, uno en DF y otro en Ciudad Juárez. También fuimos a Argelia para pedir la autodeterminación del pueblo saharaui. Participé cantando y tocando, haciendo los conciertos que hicimos de reivindicación, para que cambiaran las cosas. Yo no participé, pero la plataforma, de la que formaban parte mujeres actrices y cantantes, hacían conciertos por toda España. El espectáculo se llamaba «Ellas dan la nota».

A veces me pregunto que tipo de energía os lleva a seguir ahí, luchando, sin parar…

Es que la vida no la puedes parar, ni puedes volver para atrás…

Ojo, que te lo digo yo, que hago una revista en papel…

¿Y por qué sigues? ¿Por qué lo haces?

Pues a veces pienso que es porque estoy loca. Si lo pensara racionalmente…

Pues yo como tú.

«Todo eso es enriquecedor y bonito, es lo que te regala la música. La música regala muchas cosas».

Háblame del disco de las colaboraciones. ¿Cómo lo viviste? Quizás son esas las cosas que empujan…

Sí, siempre es muy enriquecedor. Me hacía mucha ilusión. Lo de Mäbu fue una casualidad, porque no nos conocíamos personalmente y la participación de Manuel de la Guardia, también, tampoco lo conocía personalmente. Pero Marwan, por ejemplo, fue de los primeros cantautores con los que coincidí en el Libertad 8 cuando yo llegué a Madrid. Fue una casualidad, yo iba a pedir una fecha para el concierto y Marwan tocaba esa noche allí. Fue súper amable, me dijo, «Cuando quieras vente a tocar y tal» y claro, yo era una recién llegada, y además, de fuera. Y tiempo después fue como si no hubiera pasado el tiempo, se lo propuse y enseguida dijo «claro que hacemos el tema». Es muy bonito, escucharlo es muy guay. Con Georgina… pues que somos amigas. Antes había participado en una canción, en Adelante y en Victoria lema con amigos le dije: «tienes que estar, porque están todos los amigos y tú no puedes faltar». Todo eso es enriquecedor y bonito, es lo que te regala la música. La música regala muchas cosas.

«Nunca he imitado algo».

¿Y enseña a nivel musical algo? Es decir, que en las colaboraciones hay artistas que son esponjas y otros que prefieren ser más chubasquero…

A mí me encanta escucharlos a todos pero luego, yo creo que es importante olvidarte de todo y buscar tu camino porque sino… Lo que hacen los demás ya lo hacen ellos y no lo harás mejor que ellos. Lo hago con todo, los artistas que me gustan, me gusta mucho escucharlos, pero a la hora de componer, busco dentro de mí, lo saco sin buscar una forma o algo concreto, o decir «esto no» o «esto sí». Nunca he imitado algo, eso no lo he hecho nunca.

¿Y qué esperas que suceda con este disco?

A mí lo que me gustaría es poder hacer muchos conciertos, y tocar en muchos lugares, y que a la gente le llegue el disco, y que a la que le llegue, le emocione… Eso es lo más bonito. Y poco más espero, de verdad.

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