Fotografía y texto de David García (www.david-g.com)

Antonio Zabálburu, el actor que da vida al popular personaje del doctor Sotomayor, en la serie «Hospital Central», afronta ahora uno de los retos más importantes de su carrera interpretativa. Se sube a las tablas de un escenario para ponerse en la piel de diferentes personajes en la obra «Tantas voces», un compendio de cuentos y piezas teatrales de Luigi Pirandello.

¿Qué supone el teatro para ti, dentro de tu carrera como actor?
Para un actor es imprescindible la base teatral, y saber desenvolverte sobre un escenario. La forma de expresión más profunda y más completa te la ofrece el teatro, para desarrollar tu instrumento de expresión y poder contar una historia en directo al público. Supone la esencia de la interpretación.

¿Es una especie de regeneración y desintoxicación del medio televisivo, en donde llevas tantos años?
A mi me gustaría la combinación. Poder fluir en el cine, el teatro y la televisión, por diferentes proyectos. Pero claro, todo depende de que te elijan a ti para poder desarrollarte dentro de un medio en concreto, y que la totalidad del proyecto sea interesante.

¿Con qué te quedas del teatro, y qué elegirías de la televisión?
Del teatro, el contacto con la gente. Requiere una atención y una concentración especial. No puedes retomar el momento. Mientras que la televisión, englobada dentro de los medios audiovisuales, al igual que el cine, tiene una magia especial. Se consiguen unos resultados espectaculares, que muchas veces te dejan asombrado después de haberlos rodado.

Y una obra como ésta, donde interpretas a varios personajes, escrito por uno de los grandes autores teatrales del siglo XX, Luigi Pirandello, desde luego que no es un reto fácil, ¿no?
No, pero ahí están los ensayos, de dos meses, y la directora, Natalia Menéndez. Todos hemos ido dando forma a esta obra. La búsqueda y los laberintos a los que te enfrentas cuando estás preparando una representación teatral, es lo delicioso del trabajo.

¿Dan un poco de respeto estos grandes autores?
Yo creo que los grandes autores te facilitan el trabajo, porque tienen una escritura muy bien construida y más fácil de analizar. El personaje y el concepto de la obra están muy bien armados, en autores como Moliere, Pirandello o Shakespeare.

¿Qué es que lo que te ha resultado más interesante de los textos de Pirandello?
No es el Pirandello que todo el mundo conoce, de un realismo muy brutal, con una densidad que no te deja respirar. Esta obra es todo lo contrario. Aquí respiras, sonríes, y aún así sigues viendo la tragedia del personaje. Pero con un filtro de humor, de ironía, de un personaje luchando por romper sus ataduras, en situaciones muy graciosas. Es otro Pirandello.

¿Qué podemos encontrar de esa Italia de principios del siglo XX en la sociedad actual?
No hay tantas diferencias. Es como si el ser humano estuviera anclado en poder comprenderse. Ahí está nuestro conflicto vital. Tanto ahora, como con Adán y Eva.