Texto de BiPaul
Fotografía de David Ruano

Hasta 03/03. Teatro Valle-Inclán (Madrid)

Jan se ha marchado lejos. Ha dejado atrás a su madre y a su hermana, y ha rehecho su vida junto a María. Veinte años después, vuelve a casa para legar su fortuna a las mujeres a las que abandonó. No quiere decir quién es, desea ser reconocido y por ello, se presenta como un cliente. Así surge el malentendido que da nombre a la obra y que tiene serias consecuencias para todos.

Todos sabemos lo que ocurrió a principios del siglo xx: dos guerras mundiales y un devastador periodo de entre guerras dejaron al concepto de humanidad tocado y hundido. Camus –cuya trayectoria vital está absolutamente ligada a su labor filosófica y literaria– escribió en 1944 El malentendido y la incluyó en el ciclo del absurdo (junto con El extranjero, Calígula y El mito de Sísifo). La fecha no dice nada y lo dice todo. El malentendido acumula las obsesiones camusianas que van de la ausencia de dios, a la soledad humana, de la parálisis sentimental a la dureza de un mundo hostil. Lo que lanza, con sencillez y poesía, son auténticos proyectiles, universales no sé, trascendentales, sin duda.

En España la obra se presentó en 1969 el Teatro Poliorama de Barcelona. Dirigidos por Marsillach en su reparto destacaban dos nombres: Gemma Cuervo y Fernando Guillén. Cayetana Guillén Cuervo ha sido el motor de su puesta sobre las tablas en 2013 en el Teatro Valle-Inclán. En este proyecto –entendemos que vital para ella– se ha juntado con los mejores: Eduardo Vasco dirige una versión de la respetada Yolanda Pallín.

Una mala noticia: después de El malentendido no solo no quedaréis saciados, sino que la sed aumentará de grado y lo peor, difícilmente encontraréis sobre las tablas algo tan inmenso.

Más información: http://cdn.mcu.es/espectaculo/el-malentendido/

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