Normalmente asociamos juegos educativos con juegos aburridos, pero El Secreto de la Caverna perdida viene a demostrarnos que no es así.

Rober.- En este juego tomamos el papel de Arok, un cavernícola que busca a un maestro pintor que conoció de niño. Así comienza nuestra aventura, que nos llevará a recorrer cuevas y a enfrentarnos a múltiples peligros. Deberemos aprender a crear armas, a cazar, construir herramientas y, por supuesto, pintar. El apartado gráfico es magnífico; los decorados están realizados al por menor y no querremos perdernos ni el mas mínimo detalle.

La música es correcta y el sonido ambiente muy bueno. Se puede hablar con los personajes que hay en el juego y también resolver diversos puzzles relacionados con los acontecimientos y formas de vida del Paleolítico. Mención especial se merecen las pinturas de las cavernas, pues no sólo podremos pintar algunas, además, en ocasiones, éstas tendrán ciertas propiedades mágicas y nos ayudarán a avanzar en nuestro periplo.

Aparte, es precioso ver las pinturas moverse dentro de las rocas: me ha parecido un detalle de lo más original. Ahora bien, no todo es de color de rosa en este juego. Muchos de los puzzles a resolver se hacen interminables porque el jugador no recibe ninguna indicación de si lo está haciendo bien o mal y despista mucho. Sobre todo llegando al final del juego hay cosas a resolver que hacen parecer a Maquivelo un monaguillo. El programa incluye una especie de enciclopedia sobre el Paleolítico y la cueva de Lascaux, yacimiento en el que está basado el juego.

Mi conclusión es que éste es un buen juego, muy interesante pero con algunas pegas bastante importantes en la jugabilidad. Eso sí, yo me lo he acabado y es raro encontrar un juego que no sea de muerte y destrucción que enganche tanto.