Texto de BiPaul
09-22/11/2015 – Teatro María Guerrero – Madrid

Desde hace tres décadas en Villalgancio, Don Acisclo Arrambla ejerce como cacique oficial y alcalde. Se le notifica que próximamente llegará al pueblo un inspector del gobierno al que deberá presentar cuentas. El alcalde pretende hacer lo mismo que ha hecho toda su vida: comprar la voluntad del funcionario público. Cuando están esperando al inspector, llegan a la localidad Alfredo y su tío para pedir la mano de la sobrina del alcalde. Son confundidos con el inspector, y agasajados en su lugar.

Carlos Arniches presentó por primera vez Los caciques en 1920. Se trataba de una más de sus obras en las que el humor se mezclaba con la denuncia y crítica social, muy en la línea del regeneracionismo y la Generación del 98. Lo suyo se llamó “tragicomedia grotesca” y algunos expertos lo sitúan muy cerca del esperpento de Valle-Inclán. Ambos jugaron a deformar la realidad, ambos pusieron el foco en lo feo para exagerarlo, a la espera de que la teoría de los vasos comunicantes hiciera su magia. Claro, que eso fue esperar demasiado. Por lo que sabemos, en el caso de Arniches si bien una parte de su sociedad supo ver la auténtica intencionalidad de sus obras, la mayoría acudía a ver las funciones para pasar un ratito divertido (http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/madrid/abc/1920/02/20/006.html). ¡Es muy ingenioso! Los que captaban la denuncia señalaban con el dedo desde la gallinero a los criticados, que seguramente andaban todo rezongones, pensando, tú ríete que aquí el que corta el bacalao soy yo. Pues como ahora con Wyoming.

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El Centro Dramático Nacional tiene una capacidad que debería ser premiada de alguna manera para mezclar en sus programaciones clásicos y textos actuales que hablan de lo mismo, y casi con el mismo lenguaje. Año tras año, los asiduos al María Guerrero y al Valle-Inclán acabamos la temporada, allá por julio, deprimidos por la sensación de que es imposible luchar contra lo cíclico de la historia. Nos sentimos evolucionados, de hecho tenemos herramientas e ingenios que nos demuestran que la historia se mueve, las mujeres votan, los niños no trabajan, los homosexuales pueden casarse… evolucionamos, sí que evolucionamos… y aun así, ¿cómo es posible que una obra de 1920, escrita y enmarcada en 1920 –es decir, con la única intención de poner en relieve los pecados de una sociedad víctima de un momento social y político muy exclusivo– se pueda leer en clave de siglo XXI? Quizás es porque por muchas vueltas que dé el mundo, la sociedad no se divide en ricos y pobres, sino en jetas y pringados. O como decía Arniches: “Los españoles no seremos felices, hasta que no acabemos de una vez para siempre con Los caciques”.

No hemos visto la actual reposición de la obra –básicamente porque la máquina de viajar en el tiempo solo sirve para ir para atrás y se llama hemeroteca– pero hemos leído lo que nos dice Ángel Fernández Montesinos, su director –y experto en el dramaturgo– en el dossier de prensa: “¿Por qué vuelven ahora a los escenarios Los caciques? La respuesta es bien sencilla, por su rabiosa actualidad. En la misma raíz de la obra, en su temática reside su actualización”. Bien es cierto, que lo que veremos no es la obra pura de Arniches –me parece que ni el pueblo ni el alcalde tienen nombre– sino una actualización del propio director y de Juanjo Seoane: “¿Cómo hacer que Los caciques puedan volver a la escena, con su humor, sus personajes y su sátira feroz? Escribiendo una nueva versión respetando el espíritu del autor, conservando los mejores diálogos, sus principales personajes y eliminando otros pero no sus parlamentos. Siguiendo, en fin, su trama, siendo totalmente fieles a la obra de Arniches para demostrar, una vez más, que el humor es un instrumento tan válido como otros para elaborar una profunda crítica social desde el escenario”.

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Me da un escalofrío al pensar en un bisnieto mío, con un traje con luces led y unas gafas wifi conectadas a su cerebro, leyéndose este artículo para documentar su texto, basando su argumento en la actualidad de Los Caciques a principios del siglo XXII. Tela.

Más información: http://cdn.mcu.es/espectaculo/los-caciques/

La obra Los Caciques aparece mencionada en el último ExPERPENTO:

Enlace directo: http://issuu.com/experpento/docs/experpento_bajaoct2015/20?e=2897458/30720487