Entrevista de Reyes M. de la Sierra
Fotos cortesía [C] de Pedro Gato cortesía de LaZonaKubik

12-22/11 – Sala Francisco Nieva (Teatro Valle-Inclán) – Madrid

Con 32 años –cumplirá 33 en el Valle-Inclán–, Lucía Miranda no es una joven promesa. En 2010 en Nueva York fundó The Cross Border, un proyecto personal que partía de la consideración del teatro como un vehículo para la educación y el cambio social. En 2013 trasladó el concepto a España y ese mismo año presentaba Perdidos en Nunca Jamás. Nacía el mito, que se alimentaba con otras propuestas como De Fuente Ovejuna a Ciudad Juárez. Si tenéis curiosidad por saber cuántos premios ha ganado entrad en su página web, porque aquí no caben. Ahora presenta en el Valle Inclán Nora, 1959, trabajo que fue seleccionado para participar en el Laboratorio de LaZonaKubik.

“Todos tenemos la imagen de esos abuelos maravillosos que nos van a buscar al colegio, pero no sabemos nada de antes, como si no hubieran tenido vida. Detrás de esa imagen tenía que haber una historia”

Nora, 1959 tiene tres ejes sobre los que habéis investigado. Por un lado está tu abuela, por otro, Nora de Casa de muñecas, y el tercero es la radio. ¿Siempre fue así?
No, no fue así desde el principio. El cine en blanco y negro fue sustituido por la radio. Nora y mi abuela siempre han estado. Mi abuela se separó en 1959 y yo no sabía nada de esa historia. Quería hacer una Casa de muñecas pero Nora estaba muy lejos de este mundo. Así que de ahí surgió la idea de hacer una Casa de muñecas en la España de los años 50. Había además una idea plástica que yo había visto en otro montaje. Me di cuenta de que a mis abuelos juntos solo los había visto en fotografías en blanco y negro. Así que nos propusimos hacer teatro en blanco y negro, con la escenografía, el vestuario, la luz, el maquillaje. Pero a la hora de pedir presupuesto, se nos iba de las manos. Se nos ocurrió lo del cine. Hablé con un profesor de historia del cine, que me dio unas cuantas referencias. Pero me di cuenta de que el cine formaba parte de mi imaginario, pero no del de mi abuela. Se lo comenté al profesor y estuvo de acuerdo. La cotidianeidad de mi abuela era Elena Francis o Bobby Deglané. Entonces contactamos con Sara Ruiz, una profesora de Historia de la Radio y así surgió una propuesta maravillosa que descartaba el cine.

¿Y cómo aparece la radio sobre la escena? ¿Son grabaciones de época o la recreáis vosotros?
Somos nosotros. Trabajo con mi compañía The Cross Border Project y tenemos mucha experiencia con el sonido. Y con Nora teníamos la oportunidad y teníamos tiempo. El sonido está presente de cuatro formas. Hay música en directo. Nacho Bilbao toca el piano y los actores interpretan a Juanito Valderrama, a Machín, a Concha Piquer. Por otro lado recreamos los programas de radio de la época. En Casa de muñecas Nora no puede comer peladillas y lo hace a escondidas. A nuestra Nora no se la permite escuchar En busca del culpable, porque las mujeres tienen que escuchar Ama Rosa. Recreamos estos programas, y además implicamos al público. Es una obra participativa. También aparece la radio a través de una pequeña performance, en la que ambientamos el sonido de una fiesta, con todos los actores alrededor de un micrófono. Y la cuarta manera es muy bonita. Tenemos un documental sonoro que hemos elaborado a partir de entrevistas con mujeres de la época de mi abuela, que nos han dejado entrar en sus salones y nos han hablado de su libertad. Esas grabaciones también aparecen en la obra.

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¿Es un homenaje a las mujeres de mediados del XX?
Es un homenaje. Me quedé sin saber cosas de mi abuela, y hablando con los actores descubrimos que todos tenemos la imagen de esos abuelos maravillosos que nos van a buscar al colegio, pero no sabemos nada de antes, como si no hubieran tenido vida. Detrás de esa imagen tenía que haber una historia. Pensamos en esa abuela que está muy muy cansada en una boda, que vas y le preguntas, “¿qué tal, abuela, cómo estás?” y te dice, “estoy estupendamente. ¿Cómo estáis vosotros?”. España está poblada de mujeres así y queríamos hablar de ellas. Preguntarles qué era para ellas la libertad y compararlo con lo que significa para nosotros.

¿Te daba miedo poner a todo un equipo a reflexionar sobre tu abuela? Es decir, que tocaran en temas que supongo que para ti son personales…
No, porque yo trabajo siempre desde lo personal. Además mi abuela es el punto de apoyo para dibujar a Nora. Tiene algunos de sus rasgos, por ejemplo, mi abuela era muy mentirosa, y te soltaba una bola y te reías mucho. Nora es así, pero no es mi abuela. Es que sé muy poco de ella, no tengo ni idea de qué ocurrió el día en el que dejó a mi abuelo. Parto de una realidad para contar una ficción.

“La vigencia de Casa de muñecas nos demuestra que las mujeres no han tenido el mismo derecho al hacer uso de sus libertades que los hombres”.

Estoy segura de que una Casa de muñecas, representada como a finales del XIX, también levanta ampollas hoy…
¡Hay tantas casas de muñecas! Yo tengo amigas que se han visto en situaciones así. Eso es lo malo de los clásicos. La vigencia de Casa de muñecas nos demuestra que las mujeres no han tenido el mismo derecho al hacer uso de sus libertades que los hombres.

¿Siempre has trabajado con el work in progress?
Sí, casi siempre. Excepto cuando ha sido un proyecto de encargo y no ha sido posible. En LaZonaKubik me han dado tiempo y me han dado libertad para elegir una historia, para trabajar con mi equipo. Nos han facilitado herramientas… Si puedo elegir, trabajo así.

¿Work in qué?
En enero de 2015, Kubik Fabrik pasaba a llamarse LaZonaKubik, producto de la fusión de dos propuestas creativas: la propia sala y productora La Zona. No querían que fuera un cambio cosmético. El objetivo era transformar este espacio en un ágora escénica, es decir, en un lugar donde las ideas embrionarias fueran investigadas, dialogadas y puestas en marcha. En eso consiste el work in progress. Fueron seleccionados una serie de proyectos que serían trabajados durante seis meses y puestos sobre las tablas de la Sala Francisco Nieva del Valle-Inclán. Los equipos disfrutarían de talleres específicos, visitas de gentes de diversas disciplinas y en base a eso, darían forma a una propuesta escénica. No solo suena idílico. Visto el resultado, lo es. Ya se han estrenado dos –Hard Candy y Fortune Cookie– de las propuestas y ahora el CDN acoge Nora,1959.

De un trabajo como este de LaZonaKubik supongo que surgen otros trabajos, otras ideas… hay un reciclaje ¿no?
Sobre todo lo que nos pasa es que decimos, esto no funciona para Nora, pero nos lo guardamos para lo que venga. Además trabajo con el mismo elenco siempre. No es que yo recicle esas experiencias, lo hacemos todos. Tenemos una memoria colectiva. Hemos hecho un taller de canto y un taller de viewpoint en Kubik, un taller de espacio sonoro y otro de teatro documental del CDN… imagínate. Es un conocimiento que hemos adquirido todos juntos, que somos cada uno de nuestro padre y de nuestra madre, uno es músico, otro es de tal escuela, otro de esta otra. El work in progress consiste en eso, en buscar varios caminos para encontrarnos todos en un mismo punto.

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No sé si decir que son peligros… pero veo por un lado, la posibilidad de caer en ciclos de autocopia y por otro, el miedo a la autocopia…
Sí, eso es así. Cuando estábamos con Nora decíamos “esto es de Perdidos, esto es de Fuente Ovejuna…”. Saltan las alarmas. Tenemos que buscar siempre la manera de usar el conocimiento sin hacer siempre lo mismo.

Pero hacer lo mismo puede tener que ver con el desarrollo de un estilo…
Sí, te entiendo. Hay directores que te encantan y que piensas… en el fondo hace siempre lo mismo. Ocurre con directores que tienen muy clara su manera de hacer las cosas. A mí sí que me han pedido, con proyectos de encargo, que sea menos personal. Y he sido más neutra. Pero si puedo, trabajo con lo comunitario, con los sonidos en directo, hago teatro participativo… son rasgos que forman parte de mí. Los puedo usar todos, o uno, o ninguno. Depende del proyecto.

¿Qué sientes ahora mismo? Supongo que esto de estrenar en el Valle-Inclán debe de ser como ganar un Oscar…
Mi equipo y yo estamos muy nerviosos, por no decir una palabra malsonante como que estamos acojonados. Somos un equipo muy joven y nos impone. Sí que nos impone. Cada vez que pasa uno por delante y ve el cartel manda un mensaje al resto en plan “madre mía, madre mía”. El CDN es como la gran casa, ese lugar en el que todos queremos estar. Y ahora vamos a estar.

Más información: http://cdn.mcu.es/espectaculo/nora-1959/

Video de presentación de LaZonaKubik:

La entrevista está publicada en el ExPERPENTO papel octubre-noviembre 2015:

Enlace directo: http://issuu.com/experpento/docs/experpento_bajaoct2015/16?e=2897458/30728523