Entrevista de Mercedes Vuelta

La neblina, el mundo celta, las meigas… marcan la vida y la profesión de nuestro personaje. Nacido en Verin, Ourense, su tierra inspira a este profesional de la moda, que en 1988 se atrevió incluso a vestir a los más jóvenes con su colección “Erre uve dos”. Pero su arte abarca más allá de las pasarelas. Terra do Gargalo, nombre de sus bodegas, así lo demuestra. Quizás su faceta de enólogo, es la menos conocida de nuestro entrevistado, pero su presencia en el mundo del vino ha dotado a los caldos del Valle de Monterrei, de un nuevo glamour.

Escuchamos que los jóvenes españoles vienen empujando fuerte ¿qué opina de esta afirmación? No conviene exagerar, que luego se suscitan falsas expectativas y llega la decepción. Pero hecha esta salvedad, quiero reconocer que en este momento hay hasta doce nombres de jóvenes diseñadores españoles con interesantísimas posibilidades. Eso es innegable y tiene mucho mérito en un país con tan poca tradición en esta especialidad…

Muchos jóvenes se quejan de la falta de ayudas y oportunidades ¿Cree que ahora lo tienen menos difícil que antes? Creo que ahora lo tienen tan difícil como nosotros. En nuestro tiempo estaba todo por hacer y no sabíamos cómo hacerlo. En este tiempo, saben sobradamente cómo hacerlo, pero está hecho casi todo… Si tuviese que elegir, volvería a preferir mi tiempo, ahora es muy agobiante…

¿Cómo surge una colección? ¿es inspiración, es estudio del entorno, se fundamenta en el mercado de telas y tintes, o es una mezcla de todo ello? Como usted sabe, sencillamente por la manera en la que me formula la pregunta, depende de todo eso. Sin información siempre se está un poco perdido, pero toda la información del mundo, si no la filtras por un “estilo propio” se convierte en vulgar tendencia…

Parece que un diseñador tiene una vida llena de glamour, rodeado de intelectuales, de gente bella, viajando siempre por el mundo, descubriendo ambientes exóticos… pero, ¿nos puede decir cómo es su día a día? Es verdad que algunas veces mi vida se parece a ese mito que usted acaba de describir, pero la inmensa mayoría de los días se reduce a madrugar, ducharse, preguntarme qué me pongo, conducir durante una hora hasta mi trabajo y trabajar entre ocho y doce horas sin poder, comer más allá de un sándwich urgente… No me quejo, porque aún así, mi trabajo es un privilegio, pero la proporción entre la vida rutilante y ésta debe de ser de uno a diez.

En España tenemos dos grandes pasarelas y de vez en cuando escuchamos quejas porque ni Barcelona ni Madrid quiere renunciar a su pellizco de moda. ¿Qué solución daría usted a esta polémica? La única alternativa que queda para deshacer este “quiste” envenenado en la moda española, sería organizar en Barcelona las pasarelas de vanguardia, por ejemplo, los jóvenes creadores y en Madrid la de los consagrados. No es sólo una cuestión de personalidad de cada ciudad, sino también la única manera de que la política ayude a la moda española, sin interferir en las sabias decisiones que el mercado ya tomó hace muchos años. Esta solución está también respaldada por la oportunidad de los medios de comunicación, más proclives los de vanguardia a las cosas que ocurren en Barcelona… y a las que ocurren en Madrid, las revistas de moda, los periódicos nacionales e incluso las grandes televisiones.

¿Cuál sería su respuesta al “mister” de un equipo deportivo gallego que le pide que diseñe los uniformes deportivos? Evidentemente diría que sí, me parece un reto muy atractivo.

Primero nos dijeron que volvían los 60, luego los 70, el año pasado eran los 80… ¿Está todo inventado en moda o son simples fórmulas comerciales? Creo, sinceramente, que en moda está todo “casi” inventado, pero dado que el hombre y sobre todo la mujer, siguen encontrando un placer irresistible en esta curiosa manía de “estrenar”, la industria de la moda tiene que “volver a empezar” cada temporada y no deja de tener su lógica, que para hacerlo, mire a aquella época a la que nos parecemos, o de la que hace mucho tiempo que no nos acordamos. Es curioso que ahora hayamos vuelto nuestros ojos a los años cuarenta.

Es una realidad el pirateo en música, pero nadie se acuerda que en moda ya es un problema antiguo ¿qué opina de las imitaciones y de quienes las compran? Decía Chanel en una de sus frases más geniales, que no le importaban las copias porque el que las compraba demostraba una admiración… y que en cuanto pudiese, harto de comprar copias, compraría originales. Nunca he comprado una copia y me molestan que me copien, o que copien a los demás, pero entiendo que en una sociedad tan “marquista”, las personas que no pueden permitirse el lujo de determinados originales… caigan en la tentación de satisfacer su sueño.

Y para terminar… ¿qué consejo daría a los jóvenes que sueñan con ser diseñadores de prestigio internacional? Que se preparen para trabajar como mulas… que no desprecien nunca el efecto suerte que, aunque les parezca mentira, existe y, finalmente, que recuerden la famosa frase de Terenci Moix: “la modestia es una horterada”.