Comparto con Sandra pueblo y la conozco porque desde hace unos cinco años la he traído unas cuantas veces a Madrid en el coche. Esto nos permite tener largas charlas que a mi me animan. Primero venía a estudiar y ahora a trabajar. Mientras hablan de ninis, Sandra es una muchacha muy joven que ha trabajado como una mula para pagarse los estudios y convertirse en ilustradora. Ahora ya lo es y busca oportunidades para desarrollarse. Con esta entrevista retomamos la filosofía con la que nació esta sección: dar a conocer el trabajo de artistas anónimos.

¿Desde cuando te dedicas a la ilustración?
Dedicarme en exclusiva a ello aún no he tenido la oportunidad, lo hago cuando me salen trabajos puntuales. Eso sí, sé que quería dedicarme a ello desde siempre.

¿Cómo definirías tu trabajo?
Satisfactorio, eso es lo que lo define. Muchas veces decimos que es gratificante dedicarte y trabajar en aquello que has estudiado, pero si a eso le añadimos que además era mi mayor ilusión, entonces es cuando de verdad me doy cuenta de lo importante que me resulta.

¿Sale rentable ser artista?
Hombre… si pudiera vivir de ello pues si lo sería, pero no es el caso, así que es necesario buscar otro trabajo y poder compaginarlo.
Desde el punto de vista económico ahora mismo, no me es rentable, pero desde el punto de vista personal, absolutamente.

¿En qué te inspiras?
Ummmmm… intentas ver muchas cosas pero sobre todo buscas tu estilo.
No obstante, cuando te encargan un trabajo te tienes que ceñir más o menos a lo que te piden. Cada ilustración depende mucho de la libertad que te den, claro.

A qué aspiras….
Ahora mismo, diría que a levantarme todas las mañanas para ponerme delante de un papel para pasarme todo el día dibujando.