Entrevista de Elena Echave
Fotografías de Noemí Elias

Todos envejecemos y Ramón Rodríguez, también. El catalán lleva ya más de una década saciando su inquietud en bandas como la diluida Madee o en proyectos más abstractos, como una compañía de danza. Ahora sana las heridas abiertas a través de su voz como The New Raemon y este cuarto álbum, Tinieblas, por fin, es la que más escuece. No se trata de decidir quién pierde más en el camino, sino de sortear navajazos sutilmente, a través de la música.

¿Qué celebraría Ramón Rodríguez ahora mismo y por qué?
Celebraría el amor perdurable, tengo la sensación de que anda por ahí. De hecho lo reconozco en la mirada de mis dos hijas.

The New Raemon surgió hace cuatro años con una línea más transparente hasta llegar a la opacidad, sobre todo en los dos últimos trabajos. ¿Qué factores han llevado a este desarrollo?
Pienso que esos trabajos venían de una época en la que era más vulnerable, los dos siguientes surgieron de momentos de estar a la defensiva, protegiéndome de algún peligro y mira por dónde ahora mismo soy más vulnerable que nunca.

La ironía está presente en tus letras y, en realidad, en todo lo que haces. Si se perdiera ese sentido del humor, ¿desaparecería The New Raemon?
Soy un poco cínico y eso se refleja en los textos que canto, desearía serlo menos, la verdad. The New Raemon creo que ya está desapareciendo, cada vez soy más The Old Raemon, tengo arrugas, menos pelo y ya empieza a ser gris. Voy al gimnasio de lunes a viernes para no hacer triplete con la panza, que treinta y seis y medio no son veintisiete, aunque algunos piensen que les va a durar la tontería toda la vida.

Tres perlas:
“Soy un poco cínico y eso se refleja en los textos que canto, desearía serlo menos, la verdad. The New Raemon creo que ya está desapareciendo, cada vez soy más The Old Raemon, tengo arrugas, menos pelo y ya empieza a ser gris”3
“La constante en mis canciones es querer mejorar, siempre estoy dándole vueltas a eso, a ser mejor o a ser capaz de enfrentarse a situaciones límite”.
“Entiendo que cada uno escuche lo que necesite escuchar, ahora mismo, en el momento en el que me encuentro ni a mí me sienta bien escuchar mi disco”.

¿Podrías aburrirte de desgranar la realidad social en tus canciones?
Lo he hecho en este nuevo disco, en algunas canciones y en otras sueltas de otros discos. Desearía hablar de otra cosa, significaría que la cosa mejora.

¿Por qué siempre tanto interés por hacer cosas diferentes y estar siempre ocupado?
Supongo que para llenar los momentos de soledad, que son muchos durante el día. Vivo solo y aislado de la ciudad, sale el sol en casa cuando aparecen mis dos hijas. Mis amigos viven lejos del pueblo y por mis obligaciones no puedo visitarlos tanto como querría, así que la creatividad surge de esa soledad. Ahora mismo ni siquiera tengo pareja, me dedico sólo a mis hijas y a las canciones y no me queda espacio para mucho más, no es la situación que desearía, pero es donde estoy. Cuento con más tiempo que nunca y algo menos de energía por saber que ahora estoy más solo cuando estoy solo. Pero mira, de la soledad surgen algunas cosas brillantes. Hay personas que no saben estar solas y eso sí es algo preocupante.

Si encima hay que esperar a las musas para crear canciones, ¿cómo se concilian las obligaciones con la inspiración?
No siempre salen buenas ideas, procuro ponerme a trabajar cuando siento que me apetece tocar la guitarra o el piano, forzarme es inútil, no acostumbra a salir nada que me parezca interesante.

Instrumentalmente hay más arreglos que en los trabajos anteriores…
La idea era que fuera un álbum más musical que los anteriores, con partes instrumentales para poder tocar algo en directo sin tener que estar contando cosas continuamente.

Pese a la crudeza de lo que plasmas en Tinieblas, por fin, no hay un mensaje apocalíptico, sino como de darle la vuelta a la situación…
La constante en mis canciones es querer mejorar, siempre estoy dándole vueltas a eso, a ser mejor o a ser capaz de enfrentarse a situaciones límite. En el fondo no son más que conversaciones conmigo mismo, porque nunca acabo de encontrar el equilibrio que me haga ser yo mismo y estar tranquilo con ese sentimiento, las canciones son ecos de esa sensación, al menos las entiendo así. En el fondo me gustaría no necesitarlas para entenderme, por eso cogí manía a algunas de mis viejas canciones, me avisaban de cosas que han vuelto a sucederme y me entristece. Me gustaría que no volvieran a ocurrirme y así poder hablar de sillas, de colecciones de cromos o de cepillos de dientes.

¿Para ti es la música el mejor canalizador de emociones y de situaciones duras? ¿O te puede hacer sentir mejor una película o un cómic?
Cada disciplina es distinta, puedes sentir lo mismo con cada una de ellas. Lo que sucede con la música es que puedes llevarla a todas partes y tiene el mismo efecto en un espacio de tiempo mucho más breve. Además puede hacerte recordar una época o tener flashbacks. Con un cómic o una película es más difícil que eso ocurra.

Ramón Rodríguez en la novela gráfica…
“Cristina Bueno y yo estamos muy orgullosos de Ausencias, la editorial Astiberri nos regaló una edición preciosa. Ahora estoy escribiendo mi segundo cómic junto al ilustrador José Ramón Grela (también conocido como Pinker), se titula Alfa, Beta, Bronson y queremos publicarlo entre abril y septiembre de 2013. Esta vez no es autobiográfico, es más una especie de homenaje a un par de amigos adornado con sexo, drogas y punk rock”

Tu álbum no es fácil, ¿entiendes que mucha gente prefiera escuchar canciones más livianas?
Entiendo que cada uno escuche lo que necesite escuchar, ahora mismo, en el momento en el que me encuentro ni a mí me sienta bien escuchar mi disco.
“Devoción” es el corte más experimental y libre dentro de tu línea habitual, ¿te gustaría ir por ese camino en el futuro?
No sé qué camino tomaré ni si seguiré escribiendo canciones, ahora mismo no me planteo nada más que tocar el disco en directo. Pocos conciertos, pero bien organizados, esa es mi idea.

Los coros son un elemento dominante ¿Qué tiene María Rodés como vocalista que no tengan otras voces femeninas? ¿Por qué siempre ella?
Su timbre encaja muy bien con el mío y la admiro mucho. Además, es una muy buena amiga, que siempre está ahí cuando necesitas hablar con alguien.

Tu próximo proyecto tiene que ver con ella y con Martí Sales, ¿no? ¿Qué puede sorprender de este triángulo?
Va a ser todo muy improvisado, iremos los tres al estudio de Paco Loco y vemos el disco como un experimento más que un disco al uso. Seguro que sale algo curioso de nuestra combinación.

Los triángulos funcionan contigo, porque con El problema de los tres cuerpos, con Ricardo Vicente y Francisco Nixon ha ido muy bien, ¿qué te ha aportado esa experiencia?
Vivir una aventura bonita con dos buenos amigos, muy buena gente y que te hacen sentir querido siempre.

¿Qué supuso Libre asociación para ti?
Supuso volver a disfrutar tocando en directo, eso mismo.

Más información en: http://www.thenewraemon.com/

The New Raemon es portada del ExPERPENTO de octubre noviembre de 2012. Lee aquí la entrevista: